El alce

En la luz fragua el alce sus deseos, los corona con ideas abstractas que se objetivan conforme la oscuridad lo rodea. En la luz recobra el alce su pureza, en la atmósfera vespertina liga sus pisadas con el vuelo sensato de quien respira libertad.

El renovado alce recibe la noche con los más vehementes deseos de volar. Se ata al trineo y exhala humo blanco y ciego antes de partir.

Humo

Reanudo la batalla interna con un silbido en mis oídos de oro, la llaga crece impaciente, los minutos dejan de pronto de hacer tic tac, reconociendo plenamente su autonomía y la putrefacción que reina en medio de las esperanzas de los medianeros.

La personalidad inquietante: partiendo la mirada en dos, absorbo sensaciones pero no digiero mucho de ellas, más incierto es aún el raciocinio en crepúsculos de azur, en retrospectivas de momentáneos criterios fuera de mi propia circunstancia.

Dejaré recorrer el silbido a mis entrañas, dejaré aumentar el río circundante para que desborde la partitura de sueños fallidos, follados, inmaculados. La reina en el centro de la llama, en el centro de las fallas. La cicatriz amorfa que crece y recapitula, rehace el frente con amazonas, con centellas mataoscuridad.

El tiempo desahogado recobra sentido, el tiempo en que los juegos tenían importancia y el tiempo en que los desollados no existían, es el tiempo de los nuevos príncipes de la salutación. Es el momento de las juergas, el segundo renegado, el encuentro con uno mismo.

Ahora quedo frente al espejo, frente al silencio de las resoluciones, frente al lirismo de la miseria, de la putrefacción inherente a mí.

Humo para respirar, por favor.



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Entiendo

He tenido excesivo respeto por los recuerdos incómodos que me acosan, por aquéllas situaciones en que me reflejo y no quiero reflejarme, por las astillas clavadas en mi cabeza, por los detalles finos que me cuesta trabajo no tomar en cuenta. He tenido la súbita premonición de sudor continuo, la copa llena de lumbre que chamusca las capas de protección que forjé cuándo joven fui crece sin reparo. He tenido sospechas sostenidas respecto de la gente que me rodea. He ahogado palabras valiosas con un gesto de iracunda indiferencia. He roto las ideas pero he consolidado los ideales, marcado las pautas pero creado senderos nuevos, robado la palabra pero agonizando con el silencio.

He obtenido excesivo placer en el humo, dosificando a grandes cucharadas su infección, partiendo en miles de partículas la indivisible muralla de la coherencia, de la salud por el bienestar... ¿qué demonios importa el bienestar?

Recuerdo que en el tiempo de la lluvia sin razón acosábanme inmensidad de ideas que prontamente convertí en logros de infante sin trascendencia, pero convincentes, para mí al menos, para el cuerpo que porto, para esta presencia que me toca ser ahora, en este instante, justo ahora que me atrevo a escribirlo.

Ahora que reculo sé que he tenido demasiado respeto a lo que menos me interesa, a lo que menos me afecta, ahora acepto que ha sido una protección forzada hacerlo para obtener migajas de pan, para sentir calor en el invierno, para mostrar lo que según sé... según yo claro, pero de cualquier forma sigo así, viendo como caen las cosas del cielo, velozmente. Entiendo que la confesión es grata cuando se tienen argumentos que de alguna forma acrecentan la razón de existir, entiendo que la poesía no crece en maceta de cada vecino, sino en aquellas que se riegan a diario y entiendo que el cuerpo cobra factura en algún momento sin avisar, así sin más, sin decir pronto llegará, sólo se presenta y hay que pagarla de inmediato.

¿Seré suficientemente fuerte?


El nuevo

Volver a lo primario. Recobrar el minimalismo infantil donde el juego y la diversión predominan sobre la responsabilidad, sobre las nefastas obligaciones, sobre la alienación impuesta, inyectada sutilmente en las cabezas del adulto ("el cliente es primero", "toda la vida es venta: aprende a venderte!", etc, etc, etc.) Volver a la dimensión de la ligereza, de la íntegra revelación ante la sorpresa, ante lo inesperado... volver a darle su lugar a la imaginación, a los sueños, a los ideales, la fuerza suficiente para levantarse después de la caída, la confianza del llanto ante el sentimiento de insuficiencia, ante el dolor, ante la impotencia. Volver a la capacidad humana de ignorar la miseria y convertirla en aliada, en nuestra puta.

Volver a lo insensato, olvidarse de la solemnidad, de las buenas costumbres, de las ataduras de toda una moral cimentada en unos cuantos, impuesta a base de opiniones polarizadas, a base de sangre, a raíz de la ignorancia. Olvidarse del rebaño, del consumismo, de la estúpida búsqueda del estatus, de la vergüenza. Olvidarse a uno mismo y vivir a ciegas, sin ídolos ni gúrus de nada, sólo uno mismo frente al espejo, sin pena por la desnudez, sin rencores por el dinero, sin carreras contra el tiempo, sin neurosis, sin prepotencia, sin traumas innecesarios, sin dios ni fronteras ni peleas políticas ni trompicones en el tráfico ni lágrimas reprimidas.

Volver a lo primario. Matar a la fuerte carga emocional que transcurre lenta y ahoga más que otra cosa al espíritu. Volver al origen. Transmutarse en "El Nuevo".

The new.
Interpol.
Turn on the bright lights.


I wish I could live free
Hope it's not beyond me
Settling down takes time
One day we'll live together
And life will be better
I have it here, yeah, in my mind
Baby, you know someday you'll slow
And baby, my heart's been breaking.

I gave a lot to you
I take a lot from you too
You slave a lot for me
Guess you could say I gave you my edge

But I can't pretend I don't need to defend some part of me from you
I know I've spent some time lying

You're looking all right tonight
I think we should go


Interpol.


De cuando hallé la muerte.

Una mañana me encontré de frente a la inquisición. La mantuve a la mayor distancia posible, la menosprecie mientras las fuerzas me lo permitieron, mientras el eco de mi valentía se mantuvo firme e inviolable. Por momentos descuidé la retaguardia, atolondrado buscaba sitios para guarecerme, para ocultarme de semejante figura.

Una mañana muchos días después dejó de perseguirme; lleno de júbilo imaginé que la había vencido, que había logrado inmunidad, un cierto fuero que me permitiría olvidarme de ella por mucho tiempo, una realidad nueva se presentaba y contento conmigo mismo accedí a enfrentarla. Y he aquí que encontré la muerte. Había caído en la trampa.

Diciembre.

Diciembre es un mes por demás lleno de motivos para que, lejos de sentirnos contentos, humanos, plenos, la miseria se alce hasta alturas inimaginadas, pisoteando a cual más, dejando de lado el espíritu de reconciliación e incluso generando las más grandes pugnas entre muchos círculos que anteriormente eran cercanos.

Y puede ser que esto se genere precisamente a raíz de tanta maldita publicidad al respecto; tanta mala leche, tantas cosas inútiles que nos venden por cualquier medio con el pretexto de que compres y regales, un alud de mensajes que van directo a la mente y que van generando un sentimiento de impotencia en cada una de las personas que no podrán comprar todo lo que deseen y que además, durante toda la temporada los anuncios le estarán echando en cara su triste situación.

El aguinaldo no alcanza ni tampoco la caja de ahorros ni las tandas ni nada; simplemente es casi imposible sobrevivir a tanta publicidad para gastar y comprar y regalar; no hay dinero que alcance; no hay alegría que se cumpla; no hay felicidad plena en la familia, los traumas en los chiquillos inician desde ahora y entonces surgen nuevas generaciones de delincuentes dispuestos a conseguir lo que su inútil padre no les puede dar...

Diciembre es un mes que la publicidad ha dejado amargo, insalubre; Diciembre es el mes que, me atrevo a decir, la mayor cantidad de miserables detestan, es el mes en que más dinero circula por las calles, el mes donde posiblemente más muertes se registren por cualquier tipo de situaciones, incluyendo las más fantásticas e inverosímiles, el mes donde casi podría asegurar, existe el mayor número de desintegraciones familiares, el mes de mayor tráfico vehicular en el año, pero también, hay que decirlo, es el mes de la virgen de Guadalupe y donde se situó, por alguna fiesta pagana adoptada por los cristianos, la natividad de Cristo (con todo y papá Noel). ¡Celebremos pues!

Mensaje de voz

Descuelgo el telefono y escucho un mensaje que sólo dice "llamé para saber como estabas"...

Agradezco la llamada, sólo que me asalta una pregunta ¿vale la pena dejar este tipo de razones en un constestador? Porque si uno deja en el contestador algo del tipo "hola, llámame, mi número es el bla bla bla" o "hola, te llamé para contarte como estuvo fiesta, llámame, , mi número es el bla bla bla" o "te llame para decirte que nunca más vuelvas a buscarme" o "te llamé para contarte que ya tengo novio, así que olvídate para siempre de mí", etc... no hay razón para dejarnos con ansiedad, en nosotros queda el llamar si dejaron el número o seguir las instrucciones: olvidarnos de la persona.

Pero un mensaje donde te dicen que llamaron para saber cómo estabas, y del que ni siquiera dejan método para devolver la llamada, suele ser, digamos, innecesario, es decir, nada pasaba si no dejaban el mensaje ni tampoco nada podrá pasar al dejarlo, es una pérdida absoluta de tiempo, una estúpidez, leída con todas sus letras...

¿O estaré siendo demasiado impertinente al respecto?
Bueno, a quién me dejó el mensaje, intente nuevamente

Dos líneas

Un recuerdo esfumándose entre la niebla de la indiferencia es la destrucción de la oportunidad de valorar algo que no merecía la indiferencia.

Eso creo.


Encuentros

En ocasiones hay situaciones que no precisamente tienen que ver con la casualidad. ¿Qué sucede cuando se tiene la añoranza de encontrarse con alguien y se le encuentra casi de inmediato? ¿Qué hay de las veces en que uno desea saber algo y de pronto llega la noticia de la nada?

Creo que suficientes situaciones deben de generar alguna estadística, alguna realidad. Creo que somos humanos y que nuestras limitaciones no nos deben precisamente limitar si no más bien acrecentar, nos deben madurar, evolucionar, etc.

Así pasó con Yadira, así pasó cuando me encontró tres días después de pensar intensamente en conseguir noticias suyas. Así me sucedió cuando descubrí que de alguna forma la extrañaba y que de alguna forma yo no había sido el que ella esperaba... así me sucedió cuando almendrita se fue y no pude hacer nada más.

Otro silogismo más sobre el cual podríamos entablar charla y dotarla de infinidad de argumentos, hacerla durar horas irremediables y siempre habría cuerda de donde cortar. Otro silogismo más para recapacitar sobre las leyes que rigen el universo, la vida humana, nuestra ceguera ante cosas tan comunes y que por ello no les damos debida atención. Otro caso, otra situación para invocar un poco más a la razón que a la cada vez más larga cadena de motivos para mortificar nuestras andanzas.

Así pues, salud y noticias prontas de ustedes.


Aquelarre. Una bruta divagación.

La irreversible, incipiente facultad de autodestrucción, de envejecimiento prematuro, de falsa autoridad, de amar lo inalcanzable para no perder el piso. La relación uno a uno convertida en taladrante uno a menosuno; la permanente histeria, la sofocada lentitud y añoranza de atención. Características identificables, revestidas dentro de un universo simétrico, paralelo; con la cabeza desquiciada y los nervios fríos es imposible no ser placentero, es inviable, es inconcebible.

No sé expresar los acontecimientos actuales. Sanguinarios sin más, así de simple, así de crudo. Cada día que pase los demás podrán llamarme hijo de perra con argumentos lógicos vistos desde dentro... yo no sé si eso tenga que ver con que yo estoy situado en la azotea y no dentro del aquelarre.

Obviamente, la segunda llamada aún no llega, pero lo hará, ya verán que sucederá.



Liberación

En la vida diaria es común encontrarme con valiosos aprendizajes que según yo a otros podrían no parecerles igual de importantes o incluso podrían pasarles desapercibidos; existe algo en mi manera de conceder el ingreso de información a mi cerebro que resalta con verdadera potencia lo que minutos, horas o incluso meses o años después descubro que era de una valía muy alta. A veces he puesto a prueba esta situación con otras personas, provocando alguna situación donde ellos podrían utilizar las mismas enseñanzas, de haberlas adquirido, claro, pero no aparece nada, es como si no hubieran estado a la hora de la lección, como si hubieran cerrado los ojos en ese momento o algo así.

No sé porque escribo esto, pero tenía que decirmelo algún día, saber que se siente expresar esa visión, esa percepción de mi mismo; y es que siempre son los demás quienes lo dicen, constantemente, gente de diferentes sitios, que ni siquiera se conocen entre sí, que sólo me conocen a mí y ese sería el posible enlace imaginario entre ellos; quería saber que se siente decírmelo yo mismo, liberarme de la tentación: Soy una persona rara.


Manias

Reconociendo de antemano la poca trascendencia de algunas situaciones en la vida diaria, creo necesario resaltar la importancia de las manías en la manera de enfrentarnos al día a día.

Es común encontrarnos con manías y peculiaridades de cada persona, algunas similitudes con las de uno mismo y otras totalmente disparatadas, sin embargo, la razón asalta siempre la interrogante inamovible: ¿por qué o para qué adoptamos manías sin darnos cuenta?

Por ejemplo, una manía puede ser mascar chicle todo el tiempo o comer compulsivamente o mover la pierna de arriba a abajo innecesariamente o comernos las uñas o caminar con la cabeza gacha o un sin fin de etcéteras, y que según yo, no necesariamente lo hacemos con la intención firme de hacerlas, es decir, las hacemos por costumbre, por necesidad: por manía.

Podríamos llevar esta divagación, insisto, intrascendente, hasta niveles que rayen en lo absurdo, como la cuestión sicológica, pero mi idea no es esa, sino todo lo contrario: adoptar el intéres en algo que en apariencia no lo tiene. Yo me pregunto, ¿qué sería de mí sin mis manías? ¿qué sería de mi personalidad, de mis ideales, de mis palabras, si no hubiera estado acompañado de mis manías??

¿Verdad que empiezan a adoptar otro tipo de rol en nuestra vida? Yo, al menos, empezaré a considerarlas más y a entenderlas mejor.

Nieve.

Igual a un copo prohibido de nieve asimilé la epidermis de ella, su brillantez, su durabilidad, su resistencia, su fragilidad, todo, todo en ella así lo indicaba, irresistible por decir lo menos.

También indicaba otras cosas: soledad, inapetencia, pérdida del rumbo, liviandad, absoluta necesidad de aceptación, de amigos, de calor. E indicaba que la belleza siempre está más aislada, más lejana, cercana a lo mundano tanto como el alma pura está cerca de los ángeles, del espíritu libre. Uno es materia. El Otro simplemente es.

Me acerqué con un temor que se me escurría a grandes cantidades, sudando, nervioso: encontré una mirada enorme, una brillantez excelsa, magistral: dos gemas invaluables enmarcadas de enormes arañas y azotadores precisos, perfectamente encajados en un rostro ligeramente alargado y terso, bondadoso, inocente e imperfecto: una doncella real.

Sucede que pasados los segundos el nervio, el terror, el audaz antifaz que se propaga sin que uno lo premedite, fueron desapareciendo, dejando muestras varias de bochorno y falta de palabras. Sucede que la charla iba desapareciendo, muriendo a cada sílaba pronunciada y a cada instante acrecentaba su presencia el silencio, ese maldito malnacido que tiene una increíble capacidad de aparecer cuando menos indicado es... sucede que su rostro fue adquiriendo magnitud, su irresistible condición en la piel generaba una incontrolable necesidad de tocarla, de acariciarla, de redimir con astucia su pronto dominio sobre mi humanidad... sucede que huí derrotado, sintiéndome miserablemente abatido, incapaz de hablarle de frente, incapaz de conquistar su favor, su pasión, mirando con osadía su partida, su alegre dispersión de palabras con otras personas, otros planos que probablemente le agradarían más que los míos. Huí cobardemente del campo de batalla, huí con hielo en la sangre, con una paroxismo en la mente, una locura naciente que me carcomía a cada instante en que la recordaba; huí con la derrota a cuestas, sabiendo que pude hacer más, pero que no me permitiría derrochar un instante de cólera en su favor.

Un muerto

Un compañero en la oficina es un muerto. Entonces cuando sobrevienen días como el de hoy, no sabemos si festejarle, si reverenciar su presencia con un luto ornamental en las vestimentas, o si de plano ignorar la festividad. Sin embargo, esta embarazosa situación se convierte en cómica cuando le instalamos una ofrenda en su mismo lugar de trabajo, pues no sabe como reaccionar ni mucho menos decidirse entre aprovecharla y alimentarse de allí descaramente o fingir indiferencia y hacerlo por lo bajo.

Entre las ventajas que he hallado es que siempre tiene, dentro de su aspecto lúgubre, una leve tonalidad gris que genera un bienestar y una tranquilidad como pocas: de qué puede o podría ocuparse un muerto que vive (por decirlo de una forma) entre los mortales y que además lo convierte por fuerza en un ser totalmente ajeno a los ajetreos de una vida común o al menos de la manera en que la conocemos... es una historia que tiene muy poco de macabra y mucho de comicidad desde mi punto de vista.

Es interesante relacionarse con un ser de estas características, puesto que el cúmulo de experiencias, conocimientos e incluso su capacidad de abstracción son verdaderas bendiciones para un mortal común; se aprende, se valora y sobre todo se accede a planos de infinita valía. Hoy valoro, por ejemplo, lo afortunado que soy por tenerlo de compañero.

Música

Vivir la música es una experiencia de monumental esfuerzo, que requiere de una capacidad descriptiva fuera de serie, irreal, podría decirse.

Por que es fácil decidir si una tonada o una lírica o un compás nos mueven o no los sentimientos, las emociones; es fácil digerir una tonada en un par de segundos y decidir si es o no de nuestro completo agrado; es fácil comprar un disco y escucharlo hasta que reviente nuestra tolerancia a lo mismo, hasta el hartazgo pues.

Pero ¿vivir la música? Esnifarla, tocarla, aprehenderla... La música puede convertirse en una cuestión de sobrevivencia, en algo tan imprescindible como beber agua o respirar aire fresco; puede ser la diferencia entre armonía y destrucción, entre patria y destierro... convenientemente decido murmurarme a discreción que el tiempo no tiene siquiera un ápice de importancia cómo la tendría la música. Tengo y sufro la prominente soledad de escuchar y convencerme de lo diminuto y lo grandioso que puede llegar a ser, a una misma vez, el espíritu humano, de su sensibilidad, de toda la magia que se puede generar con un cuerpo común y un enorme don. En fin, debo expresarlo: la música es mi adicción y lamento no ser el mejor de los hombres para corresponder de alguna forma a su grandeza.


Breve divagación.

Levantar la vista después del tropezón no es lo más sencillo, ni lo más práctico o lo más razonable y fácil de hacer. No, incluso no creo siquiera que sea lo más adecuado en determinadas situaciones, después de ocasos prominentes y caídas libres espectaculares. Levantar la mirada cuando se sabe uno culpable puede no ser lo más bravío de alguien, pero sí lo más importante, lo que engrandece, lo que sublima el espíritu, la victoria en la guerra, no sólo en la batalla. Levantarse después de la caída es la mayor de las virtudes de un ser humano. Y lo que prevalece aún cuando la muerte se presente.


Amigos

Yo no tengo un mejor amigo.
Es decir, no tengo un cuate que sea así, mi amigo del alma, de toda mi confianza, esa persona que según se dice es especial porque siempre está allí, en el momento justo y el lugar adecuado. No, le doy vueltas al asunto y busco los rostros más familiares que tengo en la mente y no, no lo hay: creo que desde hace muchos años no es tengo alguien así.

Porque seguramente en algún momento de mi vida si ha existido, aunque fuese brevemente, alguien que pudo ocupar dicho sitio. Y creo que no sólo fue uno, tal vez fueron más, no sé cuántos, pero si recuerdo a los más importantes. Y también recuerdo anécdotas y datos curiosos, simbolos e imagenes que difícilmente, creo, llegaré a olvidar... por lo menos hasta ahora. Eso sí, nunca he tenido amigas; creo que no soy bueno para relacionarme con el sexo opuesto, no sé comprenderlas, no sé tratarlas, soy muy brusco, muy directo, poco córtes (¡sepa qué diántres es eso!) y mucho menos sutil; tal vez por eso siento y alimento, el poco trato con ellas, aunque ha habido excepciones y he tenido una o dos, tal vez cinco y creo exagerar, con las que he convivido más o menos cerca, pero ninguna como para considerarla mi mejor amiga... ese es mi problema.

Y ahora que me sumergí en aguas medio profundas (digo medio porque no son las más profundas) encuentro que el círculo de personas con las que convivo medianamente son verdaderamente contadas, no más de veinte o treinta; no sé si alguien conviva con mucho más de esas; supongo que en tiempos de escuela y esas cosas, es mayor la probabilidad de convivir con un número más nutrido de entes, pero en mi caso, incluso en los tiempos de escuela, fue así, de poco alcance. Tal vez un insano ermitaño habita dentro de mí y maneja con peculiar maestría los hilos de mis relaciones personales y sociales.

Aunque debo confesar que eso no me genera algún tipo de melancolía o tristeza, pero es algo tan natural que a veces considero que así tendría que ser con los demás y puedo mal influir a esas veinte o treinta almas inocentes que nada tienen que ver con el loco ermitaño que llevo dentro.

En fin. Sólo quería escribir en algún sitio que ahora, justo ahora, hay una luz que nunca se apagará. Eso precisamente.

Introspectivamente.

¿Cuál debería ser la respuesta natural a una implicación del tipo “para la próxima”?
Uno se topa con que los juegos de los encuentros casuales son por fuerza innecesarios, son algo implícito desde cualquier perspectiva, y que sin embargo se dan. ¿Qué hacer en esos casos? Aceptar que la repetición de un evento circunstancial se pueda volver a presentar sugiere una intolerante manera de percibir el destino, mismo que juega una conceptualización irreverente toda vez que hablamos de entes racionales, es decir, íntegros, sobrios y poco místicos. Tal vez sea una cuestión de vanidad, pero la realidad transcurre en hechos concretos, mas no en trivialidades y posibles menoscabos de ilusiones o magras ideas sobre los acontecimientos futuros… es triste no influir sobre nuestras propias determinaciones.

Volviendo al tema, ¿qué decir de una solicitud expresa de alguien que promete una “próxima vez” cuando ambas partes saben de antemano la remota posibilidad de que sea algo con viables posibilidades?

Lo menos que se esperaría es que aquel que lanzó la primera piedra sembrara un grano de luz al respecto, que distorsionara un poco la realidad y dijera claramente cuándo y dónde será esa “próxima ocasión”, esa promesa vacua que no tiene pies ni cabeza hasta no aterrizar en algo concreto y real. Ese es trasfondo de las cosas, ese es el sentimiento, ese es el meollo del asunto, es la solución y la transparencia, es lo que se espera del lado del esperanzado, del bando del prometido… el prometedor debería ser justo y empeñar la palabra si quiere y cuantas veces lo considere necesario, pero hacerlo con claridad y sin leones en la noche fuera de la vista, no esperando que las luces no se apaguen sino dejando rastros, dejando huellas viables, números y señales, descripciones, mapas de navegación a la mano, entendibles, descifrables, si no, ¿cuál es la importancia de su propuesta sin una leve promesa de obtener algo?

Un encuentro casual, un café prometido y aceptado, una promesa involuntaria, suspiro despiadado, una verdadera razón de soltar un arma sin remordimientos.

Cuando todo falla podemos golpear los ojos de los caballos y hacerlos dormir y llorar. Pero no puedo pretender que no necesito defender una parte de mí de ti.

Algo así era lo que quería decir. Tal vez lo logré, tal vez sigo sin capacidad de entendimiento con el mundo proscrito en las afueras de mi soledad.

Regalo tardío pero seguro

Me enteré apenas hace unas horas del cumpleaños de A...

Para ella esta rola.


These foolish things
By Roxy Music


Oh, will you never let me be?
Oh, will you never set me free?
The ties that bound us are still around us
There's no escape that I can see

And still those little things remain
That bring me happiness or pain
A cigarette that bears a lipstick's traces
An airline ticket to romantic places
And still my heart has wings
These foolish things remind me of you

A tinkling piano in the next apartment
Those stumbling words that told you what my heart meant
A fairground's painted swings
These foolish things remind me of you

You came, you saw, you conquered me
When you did that to me
I somehow knew that this had to be
The winds of March that make my heart a dancer
A telephone that rings, but who's to answer?
Oh, how the ghost of you clings
These foolish things remind me of you

Gardenia perfume lingering on a pillow
Wild strawberies only seven francs a kilo
And still my heart has wings
These foolish things remind me of you

I know that this was bound to be
These things have haunted me
For you've entirely enchanted me

The sigh of midnight trains in empty stations
Silk stockings thrown aside, dance invitations
Oh, how the ghost of you clings
These foolish things remind me of you

The smile of Garbo and the scent of roses
The waiters whistling as the last bar closes
The song that Crosby sings
These foolish things remind me of you

How strange, how sweet to find you still
These things are dear to me
That seem to bring you so near to me

The scent of smouldering leaves, the wail of steamers
Two lovers on the street who walk like dreamers
Oh, how the ghost of you clings
These foolish things remind me of you, just you


Roxy Music

Lentitud

A veces la falta de concentración es el peor enemigo. A veces el poeta que llevamos dentro arrasa y nos impide siquiera dar un paso sin dejar de volar en intempestivas ilusiones y viajes por todo el sombrío universo de la imaginación. A veces vivir en la luna no es un escape sino la completa aceptación de nuestra realidad.

Escribo con el placer de compartir la palabra con el amigo imaginario que nunca me dejó, con el cual crecí, con el cual envejezco; escribo con la maraña de sensaciones que me carcomen, que me acorralan y me dejan tontamente ileso en medio de la tan mentada selva de acero. Escribo para mí sin que esto impida tácitamente hacerlo para los demás. A veces el cúmulo de ideas sobrepasa mi capacidad para explotarlas, para llevarlas a buen fin, a puerto, a los resultados esperados... mi cuerpo cada día es más lento que mi cabeza.

Un sueño

Justo encontré el centro de mi existencia en el fondo del vaso. Justo allí, apachurrada, apretujada por las paredes de un vaso medio vacío y transparente, borracha como una cuba, irreversible como un beso, como un deseo.

Y he allí las consecuencias: pasados un par de minutos, pedí otro vaso y después otro y otro hasta que medio me di cuenta de que sería difícil escapar. Siempre estaba allí, no importaba cual vaso mirara, estaba allí, asentada, golfa, mirando como si nada, hacia arriba, retando con altanería.

Y he allí que entonces decidí tomar directo desde la botella, un trago, dos, unas palabras ebrias al cantinero y otro trago; una mirada discreta, disimulada al músico, a los rostros del bar, a los compañeros de barra, pero no al fondo de la botella, no quería mirarla otra vez frente a frente, le tenía miedo, eso era, un miedo incontrolable, desfallecedor. Apunté discretamente el nombre del músico y cuando terminó su número le llamé, necesitaba alguien con quien charlar, disimular un poco mi preocupación y el cantinero estaba rebasado, no tenía ni tiempo de decir nada, sólo servir los siguientes tragos y ya incluso se estaba alistando un ayudante para entrar en acción.

Con los otros comensales, ni pensarlo. Con mucho esfuerzo había logrado llamarle al músico, total, imaginé que sería fácil atreverme a preguntarle por su pasado, su gusto por la música que a fin de cuentas, imaginé podría compartir también con él; en fin, hice una lista que según yo no podría fallar para distraerme: el objetivo seguía presente, seguía siendo el mismo.

Al principio todo fluyo con relativa calma, buenas noches, yo bien, espero que usted también, desde cuándo toca en este lugar, me agradó el tema de "Verónica", ni exagerado ni demasiado crudo, bien, buena interpretación... no, de ninguna manera, yo no canto, soy devoto de la música, pero como escucha solamente, no más, aunque en la regadera o en el auto me llegó a echar mis gargaritos, jeje, ya sabe, cuando uno está solo y con unos tragos, si, claro, también por supuesto el ron y el whiskey, más que el vodka o el brandy, si, no, a mí no me gusta nada, pus sí, una chela o dos para entrar en calor y luego un fuertecito para hacer apetito, jaja, nada improvisado, hasta para eso hay que planear, jaja, así es amigo...

De pronto no supe qué más decir. Afortunadamente, su descanso había terminado y debía volver a tocar; ¡uf!, me dije, sólo considere pocas preguntas y pocas respuestas, se habían agotado completamente. Sin querer, completamente distraído, intenté beber de mi botella, no salió nada e inocentemente me asomé al fondo... no supe más de mí.

Esa es la historia. Ahora quiero saber a dónde me toca ir, si a derecha o izquierda o como ustedes le llamen a este par de grupos de mequetrefes... sólo digánmelo porque nunca imaginé que la cruda la heredaramos aún estando muertos.

Miasma

Resulta que en ocasiones la revoltosa vialidad carcome los nervios; sucede que la epidermis de nieve me enloquece y que al mismo tiempo y nivel, la epidermis de lumbre desahoga mis tentaciones, las envilece e incluso las arrasa.

Llegado el momento, bebo en mi palma la vacuidad que me rodea y filtro ligeramente los cañonazos que me atisban cada segundo; planifico las memorias por día y trato de evitar la falta de nostalgia y melancolía, siempre necesarias para un saludable equilibrio; en dichas circunstancias la miseria omnipresente trata de disimular su cobertura con latigazos dulces de amargo comfort y misericordia: es fácil detectarlos a cierta distancia de uno mismo.

Con las tardes, el envejecimiento diario se hace notar, unas veces con suma precaución y las más con insolente ridiculez: dolores aquí, allá y medio por acá, entre los cubos de la maleza o con la ya sabida conmiseración que genera mal humor y ganas de fumar incontrolables.

En el laberinto del que todo pende, en el miasma irreversible en que me sumergo a diario, en el trono de las cloacas, allí es donde, creo, tengo y debo residir, permanecer.

Sin relevancia

Este es mi primer post con explorer 7. He usado desde hace mucho tiempo ya el navegador firefox, sin embargo le estoy dando el benficio de la duda a Billy Gates para ver cómo van las cosas por allá. Lo usaré algunos días y después haré un balance para decidirme por cuál de los dos navegadores me quedaré de fijo.
Mientras tanto seguiré ganándome la vida sacrificando muchas horas por unos cuantos pesos.
En un ratito el post de a deveras.

Recompensa

La oscuridad renombra el pensamiento, lo modela, permea con realeza la congnoción; la oscuridad genera emociones distantes, distintas, frecuencias sensoriales donde la magnitud pagana acrecenta los sinsabores, los quebrantos se multiplican y la fantasía de la conciencia en paz se ve amenazada.

Acechar en las penumbras, principio básico del espionaje y de los desahogos reprendidos, reprimidos, de las costumbres ignoradas e inmorales, de los malsanos infames que defienden la solemnidad con el rostro lleno de hipocresía. La recompensa existe: un puñado de sensaciones que carcomen el espíritu, una inmensa palpitación que recorre los escondites más increíbles en los canales nerviosos de un hombre; la recompensa, siempre malentendida, reprochada o subestimada, la misma que con una idea plenamente concreta podríamos tener al estirar la mano; la misma que con un chistar de dedos lograríamos si no tuviéramos tanto temor a atrevernos.


Agua

Acuoso; agua dentro del fuego, dentro de la incipiente miseria que funde los sentidos en uno solo, adentro del afuera, paradójica insinuación.

Manantial errático. Si tus pájaros sobrevolaran mi atmósfera, el cielo no sería azulado y las mañanas resultarían ambigüas, impredecibles, ciénegas restauradoras de la pureza extraviada, de las ausencias atormentadoras, de la cópula indecisa, de la magia en la mirada.

Vendré con el tiempo, con el crepúsculo a cuestas y a paso regular; vendré con el mismo ímpetu derrochador, con la insana versión de poesía desnuda, con la copa llena y el aroma de tu sexo fresco en la palma de mi mano. Vendré a ti, luna de marzo, con el silencio que te enamora, abierto y despojado de la vida, con una clara visión de los atardeceres que te fascinan: vendré y sabrás que nunca me fui, que mi presencia fue la ausencia y que la página blanca donde plasmé la sangre que me emanaba sigue intacta, dedicada a ti.

Acuosa se torna la mirada. Agua dentro de mí.

Moraleja.

Las manos sacudieron con fuerza la rutina: la maltrataron, golpearon, violaron; la dejaron tirada por unos segundos, la observaron, sintieron algo que no imaginaron; la levantaron para estrellarla varias veces contra la pared, contra los vidrios, los espejos que mostraban una imagen distorsionada de la acción: unas manos llenas de vida, de fuerza benigna, de un resplandor sin precedentes, con una impersonal fiereza, desconocida hasta entonces, manchadas hasta la exageración mas extrañamente limpias, con pulcritud desmesurada, con grandes llagas sangrantes, con dolor y goce mezclados; esas manos nunca antes entendidas, nunca antes desahogadas, desde siempre cohibidas, esclavizadas, atadas a un destino que no deseaban... esas manos fueron amputadas.



Otro miserable ¿imaginario?

La oportunidad se había escapado; probablemente la situación idónea que tanto había esperado se acababa de escurrir entre sus manos, sin remedio, sin vuelta de hoja, probablemente era sólo un guiño para ocupar la posición de doble mártir en una espiral que iniciaba precisamente donde estaba terminando.

Ocupó su tiempo en menospreciar el suceso; al fin y al cabo, las posiciones en que se movía no eran del todo miserables, o al menos así se lo hacía creer a él mismo, pensaba que con un poco de suerte podrían presentársele otras opciones, para de inmediato contradecirse pensando que la suerte no existía, que él podría generarse esas vías de oportunidad.

El tiempo transcurrió con su característica indiferencia mientras que él iba en picada imaginando ir ascendiendo; la realidad es que estaba cada vez más enajenado, ausente de la totalidad de fracasos que acumulaba, incapaz de reconocer que el fango lo tenía ahogado, sumido, estaba incluso aburrido de tantas insolencias que, creía, él mismo se imaginaba. Miserable, en fondo y forma, derritió la última de sus visiones en un abrupto diseño de maniqueísmo que consolidó la transición de hombre a pálida sombra; aceptó tardíamente su rostro envejecido, sus manos sin fuerzas, sus piernas dobladas y la espalda encorvada; añadió nuevas maldiciones a su léxico diario, habitual; desestimó las verdaderas hazañas y logros que había acumulado, que aunque mínimos, existían, como estrellas en un cielo citadino contaminado, como manecillas ocultas en un reloj digital; envejecido se recostó un día esperando no despertar, sin embargo, el destino no estaba precisamente para cumplirle caprichos y siguió avanzando, lento, sin cambios, sin municiones, sin nuevas albricias, sin llantos ni sonrisas, sin soledad ni esperanza: miserablemente descubrió su vida soleada añorando el frío y sus noches frías a las que rogaba un poco de calor.

Sincronía

Eric avanzó hacia ella. La miró y lentamente develó su rostro apartando con delicadeza el cabello que caía en cascada, mantuvo su mano tocándole fríamente la sien y la oreja; pronunció sólo palabras inentendibles y se sacudió torpemente, lleno de un frenesí tonto, hostil. Se apartó bruscamente y salió de la estancia, avanzando entre pasillos de una interminable monotonía, se sorprendió de encontrarlos lúgubres, sin sentido, sin color o de una manera que hasta le pareció estar soñando; salió del edificio con el pulso acelerado, comenzaba a sudar, sintió las gruesas gotas del sudor formarse en su nuca, en las axilas, pero no demoró mucho en decidir el rumbo: tomó un taxi, le giró instrucciones y mientras se acercaba a su destino, las gruesas gotas de sudor dejaron de generarse y otras gotas, más gruesas aún, se formaron pero ahora en sus ojos, que tomaron un recio colo rojizo pero a lo cual no hizo nada por evitarlo; la garganta lo traicionaba al dar las instrucciones, que si vuelta a la derecha, que si de frente, que ahora metase por acá; decidió intentar no pensar más en el incidente, dejar de lado la situación, llenarse las venas de licor y tal vez manosear alguna chica de servicio, en su idea no contempló nunca la prudencia o el arrepentimiento, tampoco creyó necesario el pensar dos veces la cosas, como si el hecho de pasar por esa situación mereciera pensarlo dos veces, no, definitivamente esa no sería una opción, lo mejor sería olvidarse por un momento de todo y buscar distracción en el exceso de sus sentidos... pasaron las horas, los tragos, el llanto, la noche, salió del lugar cuando aún no había luz del sol, recorrió tambaleante las aceras, hablando solo, balbuceando maldiciones, gritando, chocando en los postes y en las paredes, cruzó una calle y vió una luz veloz acercarse, no pudo esquivarla, voló unos metros y se precipitó estruendamente a media avenida; jamás pudo contarle nada a nadie, ni tampoco desahogar verdaderamente su emoción, se llevó el secreto a la tumba y mientras eso pasaba, en el edificio de apartamentos donde todo inicio, ella, la mujer del relato, disparaba contra sí una bala entre la misma sien y la misma oreja que horas antes fuesen tocadas por el ahora muerto por última vez.

Miserable destino para un par de almas tocadas por la infame intolerancia del amor.

El cine.

Anoche confirmé que el cine se ve mejor en el cine.
Por mucho que compremos o rentemos o consigamos una copia pirata de la película, el cine no tiene comparación; la atmósfera de intimidad, la copiosa manera de transmitir las imágenes, las sensaciones, hacen de la pantalla grande algo verdaderamente espectacular.

Sin embargo, esta maldita tendencia de explotar todo; a veces me deprime que un espectáculo así tenga que ser tan costoso. Del teatro, de los conciertos y de otro tipo de espectáculos similares lo podría entender, pero del cine... creo que no tendría porque ser así.

Pero bueno, nada ni nadie es perfecto.



Somnolencia

La somnolencia es un tipo de actividad recurrente en mi vida diaria. Es algo involuntario hasta donde sé, pero puede volverse trágico o comprometedor; la verdad es que no tendría que provocar nada pero ocasionalmente se presenta en momentos poco convencionales ¿ejemplos? pues fíjense nada más: juntas de trabajo con el director general de la compañía, cuando voy manejando es constante que se presente, cuando platico con alguien que no tenía previsto atender, cuando me reúno con amigos que tiene mucho tiempo que no los veo; en fin, podría seguirles enumerando situaciones, pero creo que el panorama ya está más claro.

Y el punto de este post es simple: ¡cómo carajos no sucede cuando sí tendría que presentarse! ¿ejemplos? pues fíjense nada más: cuando me cruzo con alguien que no me simpatiza, cuando estoy en casa de mi suegra, cuando acorralado no tengo de otra que ver la tele o cuando viajo a otra ciudad en camión, nomás no puedo pegar los párpados... es a veces desesperante toparse con está paradoja.

Espero pronto terminar de aprender a controlar esta situación.


Viaje tenue

Sabía que tendría algo de qué escribir, pensé que era posible hilvanar algunas letras en cierto sinsentido orden para transmitir ideas... de pronto algo me rozó la mejilla y me hizo despertar.

Entonces me senté al teclado, encendí la pc y dejé que mi subconsciente guiara mi vagabundear, por la monotonía... dejé que el tiempo hiciera su parte, faltaban 4 minutos aún; las estrofas iniciaron, roncas, rotas desde el inicio; hallé cordura y tuve miedo de mí; avance a lento paso, a veces comiendo o a veces viviendo; no encontré otra forma de decirles, amigos míos, que se me ha olvidado todo... olvidé que deseaba platicarles, dejarles una pequeña historia de la miseria en carne viva...

tal vez más tarde salga otra vez


Obituario

Después de la pluma y la palabra, de la insensatez resumida hasta el principio original de la creación primaria; después de olvidar para recordar, para purificar, para renacer; después de todo y más de eso, llegó la idea de que podría existir la muerte: reconocí mi humanidad y dejé de lado la polvora que escurría entre mis manos.

Hoy sé que la vida también es cuestión de risa, más que de llanto.

Génesis

Superado el trauma cerebral, después de una larga convalecencia, encontré un auge insospechado de albricias y resurrectas ilusiones; después de la cruda, de la arrogancia con que el alcohol sacudió mis venas, arropé lentamente un sentimiento de rebelión... Crucé el fuego con los años a cuestas y cedí a los vestigios con que mi lenta reacción actuaba.

No había nada detrás. No había señales de recuerdo alguno, ni de idiosincracias o dogmas anteriores; todo era blanco, puro, inhóspito. Entonces tomé la pluma y comencé a escribir.

Quiz

¿Cómo ven? Hice un Quiz que encontré en la página del Pato Donald y salió esto; creo que ire a ver al Médico...



You scored as Friedrich Nietzsche. You are Friedrich Nietzsche. You are a sweet philosopher who belived that humans are caught up in "herds" and need to break free and be individuals. Also, there are no standards to judge against, because "God is dead." You also probably suffer from a mental illness, probably due to some form of an untreated STD, and will most likely suffer a mental collapse.

Friedrich Nietzsche


75%

Martin Heidegger


75%

Jean-Paul Sartre


71%

Albert Camus


71%

Not An Existentialist


57%

Soren Kierkegaard


32%

Which Existentialist Philosopher Are You?
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Un paso más

A veces el tedio cubre de telarañas el panorama; a veces, no solamente el hartazgo se presenta involuntario; se tiene algo más, algo que demerita la condición miserable de muchas vidas, de muchas luchas sin tregua. Hay quienes miran con endeble furor las cadenas de esfuerzos que todos los días en todo el mundo se crean y se alimentan de sueños y necesidades incumplidas. Hay quienes simplemente las continuan, como parte del hueco que no han podido llenar.

El hombre es un animal irremediablemente estulto, parco... ignorante. Hoy es un día como cualquier otro, pero de uno mismo depende el que termine de la misma forma o se logre dar un paso más en la evolución de su propia, insisto, miserable existencia.

Comentario al margen

Sucede que de buenas a primeras me enrole en un trabuco: una hermosa mujer ha tenido contacto conmigo.

¡Qué diantres he hecho para merecer esto!

Gracias de todos modos a ella, por aparecer y permanecer un par de minutos en mi compañía.

Eusebio Ruvalcaba

Tal vez por eso un crudo lee un poema como si
fuera el último.
Porque está harto de palabras.
Quiere hechos. Quiere sentir.
Quiere que el poema le haga sentir cosas.
Sentir alivio o conmiseración. Si ya siente
sobre sí toda la podredumbre humana,
es justo que el poema le retribuya piedad.
Una cruda reduce a un hombre a su condición
verdadera: la de un insecto.

Piedras heridas (Fragmento)
Eusebio Ruvalcaba

Desvaríos

Conocí la miseria al cumplir ocho años. Lo relaté en uno de los primeros post de este basurero, pero creo necesario puntualizar o más bien resaltar que la miseria fue precisamente la que me cambió la vida, la que fungió como cupido hacia ella, la que me volvió listo y por la que deje de ser niño para ser miserable, una mezcla insulsa de freak y geek... extraño pues.

Mi familia cercana, es decir, con quien crecí y conviví antes, durante y después de mi transmutación, ahora sólo intercambia una o dos palabras cada que a mí se me pega la gana permitírselos, aunque debo confesar que ellos tampoco me buscan tanto, es algo recíproco, algo de repulsión mezclada con desprecio y suspicacia sobre sus intenciones; creo que en el fondo no perdonaron nunca que la falta de padre generara una especie de sobreprotección de los altos mandos hacia mí, algo que obviamente a esa edad no se solicita, pero que existía, y que por ende, dejaba fuera de la jugada a muchos que deseaban esa atención, pero no, yo la tenía acaparada en su totalidad y pues, ni hablar.

Esto lo escribo porque veo a los jovencitos de hoy -adolescentes, pues- y son tan diferentes de cuando mis tiempos... o tal vez yo era demasiado inerte en mi tiempo y eso provocó que me perdiera de esa etapa de mi vida: la mayor parte de ese tiempo la viví borracho o drogado o algo por el estilo, desconectado y solo, solo.

Ahora que la vida es distinta me pregunto: ¿el ritmo lo impone la vida o lo impone las circunstancias de ella misma? Yo no sé ustedes, pero el primero en declararle la guerra a las situaciones es la situación misma; a ver, intentaré ser más claro: si uno vive en un castillo, seguramente su vida será diferente a vivir en un rancho y esa situación será distinta a vivir en un barrio de clase media y a la vez, ésta será distinta a vivir en un pueblo chico y así sucesivamente.

¡Que complicada puede ser la sociología!

Pero bueno, ya para cerrar este desvarío y no aburrirlos, les cuento que mi amigo Vellocet ha escrito que la corporativa es una puta, tal vez nuestra esclavitud esté disfrazada, pero ahora tenemos derechos y ahora podemos votar y también podemos desvirtuar las situaciones cuando se nos acaban los argumentos... probablemente todos estamos enfermos y necesitamos de una revolución verdadera para intercalar nuestra imaginación con nuestros sentimientos y nuestras necesidades... la civilización se hizo para eso, para el consumo, para el desarrollo, para esclavizar sin riesgo de ofender, para eso, creo yo.


Sueños

Yo estaría de acuerdo en que por un día se cerraran, por ejemplo, las trasmisiones de toda la televisión a nivel nacional y se proclamara ese tiempo como una oportunidad a la lectura; o tal vez que se evitara la apertura de nuevas concesiones de radio y televisión o incluso que se condicionaran, que por cada concesión se tuvieran que abrir dos planteles con cierta capacidad para recibir alumnos y que su mantenimiento fuera hecho por los mismos concesionarios: y eso si quieren, que fuera algo no negociable.

O qué tal que pusiéramos un método de repartición de ganancias más efectivo: hoy en día existen infinidad de mecanismos fiscales para reducir sustancialmente las ganancias, a manera de pagar menos impuestos, reportar menor nivel de ganancia y por ende menor pago anual de las mismas, los salarios en casos contados son los adecuados, etc. Y probablemente, podríamos organizar paneles de discusión para ver la forma de recuperar California o incluso otras regiones arrebatadas por los gringos desde el siglo XIX.

Pero lo verdaderamente importante de atacar, lo que creo tendría carácter de imperativo y que creo debería formar parte de una serie de iniciativas volcadas desde la sociedad y no desde el gobierno, y aquí podríamos enumerar un sin fin de razones del por qué es verdaderamente difícil, rayando en lo imposible, que el gobierno lo iniciara, pero eso es otra situación. Les decía, lo que para mí sería una cuestión que como sociedad nos estamos tardando en exigir, es la manera en que tendríamos que atacar la arrasadora conquista con que la TV, la radio, Carlos Slim, etc., nos tienen. Estamos hechos una sociedad consumidora de una cantidad de estúpideces innecesarias, que además nos imponen como una jetatura de estatus que en la endeble juventud se vuelve traúmatica, psicótica en muchos aspectos: celulares, ropa, reality shows, telenovelas, grupos acartonados musicales, y un largo etc, etc, etc....

¿Cómo diátres hemos permitido que este cáncer se apoderara de nuestras bases? Las personas más enfermas de estas terribles miserias son quienes estarán de una u otra forma controlando nuestro país en unos años y lo único que creo sucederá es que poco a poco el imperio: los gringos, los europeos, los asiáticos, los judíos, etc., estén conquistando más y más y más territorio, más campo de acción, adormeciéndonos más, poniéndonos más imbéciles para bien de ellos propiamente hablando. Y aquí queda bien aquello de no hagas cosas malas que muy pero muy por encima parecen buenas. ¡Pobre país! ¡Pobre futuro de nación! Porque no faltará quien diga que la inversión extranjera es parte fundamental del crecimiento de un país, sí, de acuerdo, pero entonces digánme cómo es que siguen existiendo millones de pobres regados por el territorio; y que no me digan que sólo porque Carlos Slim es tan excelente empresario es que es uno de los diez más ricos del planeta... y bueno, el problema es cultural, probablemente, pero allí entra la cuestión del nivel educativo y de las instituciones prostituidas y lo del patio trasero gringo, etc.

¿Cómo diántres es que no hace nadie nada? ¿O acaso el psicótico, paranóico sólo soy yo?

¡Cárajo!

En la misma tonada

Debo insistir:

La neutralidad no es indiferencia. Es la decepción, la impotencia, el hartazgo... es risible de verdad que haya personas que en pleno siglo XXI permitan la manipulación, que se dejen convencer por situaciones o promesas tan endebles, que se vendan por una causa que ni siquiera es la suyra... que sean incapaces de tener criterio propio.

¿Ignominia? Probablemente sea mi situación y la esté catalogando desde fuera, sin conocimiento de causa a fondo, sin bases concretas; pero no, creo que es suficiente lo que conocemos, lo poco que nos dejan entrever; la mierda a detalle no creo que nadie pretenda conocerla.

Guerra y política: ¡Ya basta!

Casi un mes

En días pasados, para los que vivimos en México, todas las mañanas nos sorprenden noticias de lo más insultante: política, guerra, pedofilia, etc. Las últimas fechas me recuerdan mucho a la montaña rusa o juegos mecánicos similares o a un thriller de esos que rápidamente se vuelven best seller.

Y lo preocupante es eso, que no han sido precisamente buenas noticias, han sido terribles, preocupantes. Vivimos un momento preciso en la historia, una inmejorable situación para todos los deseosos de aportar un granito de arena en la consolidación de muchas cosas, o cambiarlas si es el caso. El chiste es que la vida se acelera y se acelera y se acelera...

Rompo el silencio porque no puedo permanecer callado o indiferente. Rompo el silencio porque este también es mi momento y porque la vida en los círculos élite rayan en la estulticia por mantenerse inanimada y eso me provoca naúseas... rompo el silencio porque no puedo dejar que la historia me pase de largo y yo no haya hecho ni pronunciado nada al respecto.

No soy partidiario de ninguna corriente o movimiento, tampoco creo necesario pronunciarme a favor de algo o alguien. Siempre hay dos bandos y siempre los dos se dicen pelear por lo mismo: cuando no es por dios es por la democracia o por la verdad o por quien se les ocurra en ese instante, pero eso es lo risible y lo irónico...

¡Cómo si deveras ellos fueran el mecanismo de salvación! Yo me pronuncio en favor de que nos dejen de molestingar con sus estúpidas ansias de poder, con sus mentiras, con sus marranadas! No hay a cual irle... ¡Qué vengan los extraterrestres a conquistarnos ya!!!

Cita.

" Si las puertas de la percepción se depurasen, todo aparecería a los hombres como realmente es: infinito. Pues el hombre se ha encerrado en sí mismo hasta ver todas las cosas a través de las estrechas rendijas de su caverna. "

William Blake
Las bodas del cielo y el infierno.

Muere Syd

Hace un par de días me enteré de la muerte de Syd Barret, ¿Qué decir al respecto?
Regularmente lo que se dice cuando alguien ha muerto es lo que no se atrevió nadie a decirle mientras vivía y una especie de remordimiento le acorrala los sentimientos ahogándolos y obligándolos a salir disparados en notas de ovaciones y exagerados cúmulos de engrandecimiento al caído.
Duele, no por lo que pudo haber sido y sí por lo que fue.
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Conocí a Syd Barret hace muchos años, muchos, y ha sido una fuerte influencia para mí, su estilo de vida ha sido determinante en el mío en muchos aspectos, de invaluable manera. El amigo Vellocet me ha dicho que esperaba con mayor apresuramiento la nota al respecto; no podía, simplemente tenía la cabeza en blanco. Aún la tengo ausente de sentido, como Arnold Layne:

Arnold Layne had a strange hobby
Collecting clothes
Moonshine washing line
They suit him fine
On the wall hung a tall mirror
Distorted view, see through baby blue
Oh, Arnold Layne
It's not the same, takes two to know
Two to know, two to know
Why can't you see?
Arnold Layne, Arnold Layne, Arnold Layne, Arnold Layne

Now he's caught - a nasty sort of person
They gave him time
Doors bang - chain gang - he hates it
Oh, Arnold Layne
It's not the same, takes two to know
Two to know, two to know
Why can't you see?
Arnold Layne, Arnold Layne, Arnold Layne, Arnold Layne
Don't do it again



Lo único que resta es dar gracias. Creo que es lo má honesto que nadie pueda decir, un gracias por el tiempo en que nos compartió su genio, tal vez un tiempo excesivamente corto, pero al fin y al cabo era la época sicódelica ¡qué demonios!

Gracias Syd, te llevo dentro, tanto como tu llevabas tu diamante loco...

Shine On You Crazy Diamond (1-5)

Remember when you were young,
You shone like the sun.
Shine on you crazy diamond.
Now there's a look in your eyes,
Like black holes in the sky.
Shine on you crazy diamond.
You were caught on the crossfire
Of childhood and stardom,
Blown on the steel breeze.
Come on you target for faraway laughter,
Come on you stranger, you legend, you martyr, and shine!

You reached for the secret too soon,
You cried for the moon.
Shine on you crazy diamond.
Threatened by shadows at night,
And exposed in the light.
Shine on you crazy diamond.
Well you wore out your welcome
With random precision,
Rode on the steel breeze.
Come on you raver, you seer of visions,
Come on you painter, you piper, you prisoner, and shine!



Shine On You Crazy Diamond (6-9)

Nobody knows where you are,
How near or how far.
Shine on you crazy diamond.
Pile on many more layers
And I'll be joining you there.
Shine on you crazy diamond.
And we'll bask in the shadow
Of yesterday's triumph,
And sail on the steel breeze.
Come on you boy child,
You winner and loser,
Come on you miner for truth and delusion, and shine
!


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Birthday

Así que ha llegado. 32 círculos completos de la tierra alrededor del sol han pasado desde que lloré al salir del vientre de mi madre; en otras palabras, cumplo 32 años.

Regularmente soy un tipo poco cuidadoso de estos menesteres, ni festejo ni me acongojo, sólo trato de comprender y/o mantener cierta frialdad a lo que los números dictan cada ocasión; soy más bien un tipo reservado, absuelto de polaridades o extremos donde o se cae en un éxtasis exagerado o se cae en la peor de las depresiones; no, yo trato más de acudir con cautela a la cita que el destino preparó y trato de mirar al frente, no hago recuentos ni proyectos, simplemente doy vuelta a la página y me digo: ¡al fin, acumulé un año más!

Preso de la poesía, de las palabras, me mantengo absorto en recurrentes pensamientos de giros polarizados, en manchas de mis días pasados tratando de darles sentido, aunque regularmente fracaso en el intento. No soy abierto; no soy hombre de plática fácil y ligera; más bien me sacan las palabras con tirabuzón, contrariamente a lo que seguramente proyecto cuando escribo, trato de mantener cierta solemnidad en mis actos, tantos como pueda acumular. Odio errar. Tal vez sea mi mayor problema, no puedo evitar sentirme culpable de todo lo que de alguna forma se atraviesa en mi camino, incluso de que AMLO no haya ganado con claridad las elecciones, si es que como él dice ganó.

En fin, esta nota la retrasé tanto como pude, pero el tiempo es infablible, certero y preciso. Doy a luz estas líneas con la contemplación perdida entre música fresca y aleluyas reprimidas pensando en que aún no escribo el poema que deseo escribir. Hasta entonces.

Yahoo

Leí un artículo en yahoo, algo al estilo de la doctora corazón o una onda así. Según esto, los hombres tienen tendecia a buscar mujeres "necesitadas" y aquellas que demuestran independencia "los ahuyentan" o no provocan un acercamiento y viceversa, claro.

Los últimos días han dejado caer sobre nosotros sucesos de mucha carga emocional: las elecciones del domingo pasado, los conteos rápidos, el mundial, la independencia gringa, la subida en la bolsa de valores, etc., y conforme pasan esos días y parece que todo podría volver a la realidad, me topo con este artículo y me pregunto: ¿acaso será que la humanidad se siente tan desprotegida que por eso actúa de manera semejante?

En fin; me prometí hacerme cargo de este sitio sin entrar en particularidades sociales o partidistas, si acaso muy por encimita, como lo del cine y otros post anteriores; pero a veces es inevitable comentar algo al respecto. Sería interesante preguntarnos si al final lo que nos atrae de la otra persona es ese sentido de "necesidad" o ese sentido de "necesidad" (es intencional la repetición y quiere decir que o es eso o es eso, ¿será?)

El cine como escuela

La referencia es una vida inminentemente promiscua; olvidarse de la monogamia, del antifaz que le impide al instinto liberarse. Tal vez se pecaría de livianos y de poco éticos, en concreto, ¿por qué se empeñaran los directores y los escritores de cine en hacernos creer que la vida es lo que no es?

Tal vez en un mundo ideal todo tendría que darse así como ellos lo plasman; tal vez, tal vez, tal vez... una idea que redunda en situaciones incomprensibles, en algo que en apariencia es natural pero que no lo es. Estamos marcados por modelos de acción indiferentes al placer; somos una sociedad que no está preparada para tanta libertad.

¿Quién pensaría que el cine, entre otras cosas, abriría la escuela de la liberación sexual, entre otras cosas?





Miseria por la distancia

Reconozco que mi verdadero problema no es el dinero, ni la fama, ni mucho menos el reconocimiento colectivo que solo acrecenta de manera irresponsable la vanidad y el ego de mis colegas; mi verdadero problema radica en que soy demasiado egoista e incluso mi serio problema con el alcohol.

Hace unos días alguien respondió que era curioso ser ese ser estúpido y atormentado por un post que publiqué y que tenía una sola intención la cual quisiera por incontables razones reservármela para otra crónica de mis prejuicios; el punto es que alguien a quién ni siquiera aludía se puso el traje, como se dice comúnmente en México y se mostró demasiado herido por mi comentario.

Aclaro: el verdadero objetivo era metafórico y lo malo es que difícilmente nos ponemos a aclarar que cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia, pero en cambio, las coincidencias se dan y cuando no aclaramos, pues dejamos la puerta abierta.

Soy más bien un hombre medio aturdido por las cosas que a todos los hombres nos sacuden: el sexo con quien nos atrae a simple vista, el desarrollo de ilusiones difíciles de alcanzar, el gusto por el futbol e incluyo el gusto por la grasa que tanto mal hace al cuerpo. Pero también incluiría a los precisos momentos de lucidez en que puedo ser el mejor de los tipos, según yo claro, y también mi gusto por las telenovelas en compañía de mi esposa.

Pero al fin y al cabo, y después de tanta diatriba, quiero decirles que solamente soy un tipo con la misma cantidad o mayor de errores que otro; que siente los mismos traumas o peores y que no por eso soy mejor o peor, simplemente soy.

Gracias a todos por visitarme. Gracias a ti A... y a Blue Berry, a la Incondicional y mi vida por conocerlas, aunque sea lejanamente.

¿Alguien tendría sexo por mero agrado o siempre debe existir esa parte sentimental que en las películas nos venden como algo natural y que en la vida real es difícil encontrar?


Tomo.

Tomo del brazo a la amnistía, la sacudo y la hago mía, la perpetro en situaciones mecánicas que seducen con su aliento la vanagloria de las etapas menos esperadas, la erotizo, la caliento en mi seno y la aplasto con poca misericordia y sin embargo la sigo mirando insensato, desprovisto de melancolía, ensimismado con la añoranza de la buena fuente con que alguna vez la recorrí de arriba a abajo.

Tomo del brazo a la estrella más preciosa, la tomo y la estrecho, conmovido, desestimando el bienestar malicioso de las metas sencillas, de la tartamudez de la floja ética, del rimbombante sedante de la corrupción, del fuego ciego en que se cocinan los grandes fraudes, los grandes males ocasionados por un ansia estúpida de poder.

Tomo del cuello mi existencia y la entrego sin pensar a tu mirada, a tu vientre lleno de vida y la minimizo, la muestro desnuda, sin miramientos para que la sometas, para que hagas de mí una basura más apestosa, un cenicero lleno de polvo insensato, una piltrafa, un hombre al fin y al cabo.

Tomo un día, un instante cualquiera, un segundo fugaz, directo a tu silueta; lo recorro lentamente, lo acaricio, lo dejo ir, lento, lento, como el agua cayendo entre mis dedos, sigilosa, perfectamente asociada a la luna en los momentos de encender un cigarrillo bajo la lluvia.

Tomo lo que queda de mí, te lo ofrezco y me doy media vuelta esperando que las mañanas sean ahora lentas, luminosas y perdidamente endemoniadas para bien de los dos.

Tengo. ¿Qué tienen ustedes?

Tengo un cuerpo lleno de emociones, un intenso momento escondido para explotar el sentimiento que nunca aún entregué; tengo un silencio, un paradigma, un secreto poema que no he escrito porque aún no llega el tiempo preciso...

Tengo un silogismo atorado que me ahoga, perturbador rodeo de circunstancias móviles entre los murmullos de las gárgolas y los cuerpos de otras latitudes que me cercan.

Tengo una ilusión encendida 24 x 24 y una resignación bárbara que trasciende incluso a los más pérfidos ocultamientos de nuestras sombras... Tengo una resolución que no he demostrado y tengo, sobre todo, una creciente necesidad de permanecer contigo, incauto, pernoctando en tu silueta, en tu primer aliento, en el sigilo innato de dos tierras que se acercan y se reconocen como una misma: un verdadero mestizo se acrecenta dentro de mí.

Tengo, lo podrán ver, un misterio en mis entrañas, un viento salvaje que me toca, que me perfora en los poros y desencadena el terror, una imagen discreta de un beso atrofiado donde la vida comienza e inserta pérfida el mestizaje... salvaje es el viento, recóndito aliento de mesiánica profandad; bésame, torrente de fuego, copa de ámbar, aliento de titanes.

Estoy exhausto, tengo un largo sendero por andar donde la vida apenas termina...

Tiempo libre

El tiempo y su arrogancia pueden llegar a provocar síntomas de polaridad. Es posible que algunos vivan tan desolados que ni siquiera se percaten del avance del minutero y pronto se unan al innumerable grupo de siervos por convicción. Otros atraparán un sentimiento decadente y de insoportable rigor que pronto la neurosis terminará por comer sus ilusiones y por ende, su estabilidad emocional.

También es cierto que los de situación económica verdaderamente desahogada, lo único que hacen es entretenernos a los otros, a los inferiores, a los siervos; entonces, los hay actores, comediantes, escritores, pintores, empresarios, políticos, etc., etc., etc... No quiero decir que sólo ellos lo hagan, simplemente que por obvias razones, sólo ellos son los que sobresalen, los que trascienden (aunque sólo un par de días), los que se consideran grandes en su ámbito: sólo ellos pueden serlo porque entre ellos están los criticos, los jurados, los que controlan quién sí y quién nomás no.
Preguntémonos, inquiramos nosotros mismos si deseamos aún tener estrés, neurosis, soledad o deseamos tener tiempo libre y ser los bufones por antonomasia en la sociedad; aunque claro, bufones con mucha lana, eso sí.

Total, la miseria siempre se presenta, es sólo cuestión de tiempo.

Rimbaud

El primer objeto de estudio del hombre que quiere ser poeta es su propio conocimiento, completo; se busca el alma, la inspecciona, la prueba, la aprende. Cuando ya se la sabe, tiene que cultivarla; lo cual parece fácil: en todo cerebro se produce un desarrollo natural; tantos egoístas se proclaman autores; ¡hay otros muchos que se atribuyen su progreso intelectual! — Pero de lo que se trata es de hacer monstruosa el alma: ¡a la manera de los comprachicos, vaya! Imagínese un hombre que se implanta verrugas en la cara y se las cultiva.

Digo que hay que ser vidente, hacerse vidente. El poeta se hace vidente por un largo, inconmensurable y razonado desarreglo de todos los sentidos. Todas las formas de amor, de sufrimiento, de locura; busca por sí mismo, agota en sí todos los venenos, para no quedarse sino con sus quintaesencias. Inefable tortura en la que necesita de toda la fe, de toda la fuerza sobrehumana, por la que se convierte entre todos en el enfermo grave, el gran criminal, el gran maldito, — ¡y el Sabio supremo! — ¡Porque alcanza lo desconocido! ¡Porque se ha cultivado el alma, ya rica, más que ningún otro! Alcanza lo desconocido y, aunque, enloquecido, acabara perdiendo la inteligencia de sus visiones, ¡no dejaría de haberlas visto! Que reviente saltando hacia cosas inauditas o innombrables: ya vendrán otros horribles trabajadores; empezarán a partir de los horizontes en que el otro se haya desplomado.

Arthur Rimbaud.
(Versión de R. Buenaventura)

Rumbo

Y de pronto la cuestión del sentido de nuestra existencia se manifiesta y nos hace sentir miserables, llenos de dudas respecto a lo que hacemos y con la inseguridad en uno mismo a flor de piel.

De pronto, buscar sentido a nuestra existencia es un trago amargo que a muchos liquida en el intento; otros ni siquiera logramos imaginar que exista hasta el día en que nos topamos con la muerte.

La tarea

El delator por naturaleza tiene una insoportable necesidad de escudriñar, de ser curioso, de enterarse de todo lo que le sea posible para después tener armas de conversación y otros fines.

Sin embargo las posibles relaciones en las que se ve envuelto, rara vez son exitosas. El atormentado tiene por ejemplo, la convicción firme de siempre hallar negritos en cualquier arroz para precisamente obtener motivos de sentirse atormentado. El delator genera esos negritos y de no ser así precisamente, al menos los sugiere o los hace evidentes.

Por tanto, quiero suponer que las relaciones comunitarias o sociales siempre están marcadas por estos dos bandos ineludiblemente. Cioran destaca algunos otros, como los bribones o los ladinos que son los terceros en discordia, los indiferentes a esas tormentosas relaciones entre delatores y atormentados.

Tal vez exista un cuarto grupo que no logro percibir pero que no por mis limitaciones tenga que dejar de considerarse; lo que en definitiva debe tomarse en cuenta es a cuál de los ya mencionados pertenecemos cada uno y si es precisamente donde deseamos permanecer.

He ahí una tarea para todos, de no fácil solución.


Nueva era

Trabajé alrededor de 8 meses con un tipo especial. Miedoso, incrédulo y hasta estúpido, pero con el corazón de un hombre atormentado por la débil situación física en que se encuentra.

Hay ocasiones en que el destino pone a prueba las convicciones, las ideas, los sueños y los camuflajea con deliciosos pasteles materiales, dinero, comodidad, fingida realidad de nuestros días: mas ¿acaso el silente avanzar del tiempo se muestra tal como es? Despiertas un día y ¡presto!, la vida se te fue.

John Lennon escribió en una canción a su segundo hijo: "la vida es lo que sucede mientras te ocupas de hacer otros planes". Y yo sólo puedo abrir la puerta, no puedo obligar a nadie a cruzarla, ni siquiera a mi mismo.

Avanzamos bajo nuestras propias decisiones; fallamos y nos atormentamos por nuestras propias desdichas, por circunstancias que impiden ver más allá cuando somos jóvenes, inseguros, ciegos, insólitamente buenos.

Buena suerte. Tal vez en otra vida.



Ser poeta

Caminar por el fango. ¿De qué sirve tener la genialidad en las palmas cuando sé es incapaz de rodear la suerte con los ojos vendados?

Comprendí hace unos días que la realidad traiciona los sueños la mayor parte de las ocasiones, mas no por mera casualidad, en tanto que uno mismo precisa las circunstancias para que el impedimento sé dé. A cambio debo suponer que el ente social es una marabunta capaz de ingerir el ímpetu antes que la convicción.

¿Tendrá algún sentido concluir que la velocidad a la que se viaja no es precisamente la misma que existirá al momento del aterrizaje?

¿Acaso Rimbaud tenía razón absoluta?

Ser poeta en esencia y presencia puede resultar lo más valorado sólo si tomamos en cuenta que los que llegan a la cima no siempre son precisamente los mejores. Tal vez si algún día llegara a perecer la mafia del control intelectual, vendida y amañada, tal vez entonces crezca la circunstancia. Volvamos de donde venimos, amigos.



Otra cita.

El amenazado

Es el amor. Tendré que ocultarme o huir.
Crecen los muros de su cárcel, como en un sueño atroz.
La hermosa máscara ha cambiado,
pero como siempre es la única.
¿ De qué me servirán mis talismanes:
el ejercicio de las letras,
la vaga erudición
el aprendizaje de las palabras que usó el áspero Norte
para cantar sus mares y sus espadas,
la serena amistad,
las galería de las bibliotecas
las cosas comunes,
los hábitos
el joven amor de mi madre,
la sombra militar de mis muertos,
la noche intemporal,
el sabor del sueño?
Estar contigo o no estar contigo,
es la medida de mi tiempo.
Ya el cántaro se quiebra sobre la fuente,
ya el hombre se levanta a la voz del ave,
ya se han oscurecido los que miran por la ventana,
pero la sombra no ha traído la paz.
Es ya lo se, el amor:
la ansiedad y el alivio de oír tu voz,
la espera y la memoria
el horror de vivir en lo sucesivo.
Es el amor con sus mitologías,
con su pequeñas magias inútiles.
Hay una esquina por la que no me atrevo a pasar.
Ya los ejércitos que cercan, las hordas.
(Esta habitación es irreal; ella no la ha visto)
El nombre de una mujer me delata.
Me duele una mujer en todo el cuerpo.

Jorge Luis Borges

Capítulo 7

Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano por tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja.

Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y nuestros ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mí como una luna en el agua.

Julio Cortázar

EL fin de la nostalgia

Cierro los ojos, arden por dentro. Cae mi cabeza sobre el respaldo de la silla más incómoda que hallo, la nariz reseca lastima al respirar y la boca me sabe a naúsea. Miro el reloj, el insufrible, caminando, tictaqueando interminable.

Cierro los ojos, la puerta frente a mí es un muro insuperable; cruzo mis brazos y mezo mi cuerpo rígido y tembloroso: me levanto, busco en la oscuridad un cigarro, reflexiono, pensativo observo mi soledad...

La luz se enciende. Llega a mí lentamente la Luna: se declara el toque de queda a su ausencia.



Obstáculo 1

La razón básica por la cual destruir el silencio es la necesidad interminable del humano por encontrar la panacea del alma.

Volveré sobre mis pasos: Obstáculo primero, emblema de la impotencia, susurro del incapaz, martirio insoslayable. En los encierros del alma, aquéllos donde predomina la oscuridad, la manera de mirar y sentir el mundo es severamente castigada, vista parcialmente y con multifacéticos reproches hacia uno mismo, hacia la introspección que susurra el escape, que lo sugiere, lo exije.

Cada persona tiene matices extremos; así, podemos hallarnos frente a la mujer de nuestros sueños o viceversa y las condiciones sociales nos impedirán incluso tocar su mano, o acercarnos que es más grave aún.

En tiempos no muy lejanos, digamos hace poco menos de 100 años, el saber leer o escribir era visto como una distinción enorme; ese simple hecho, separaba clases sociales y el analfabeto tenía marcada de por vida la señal de la servidumbre en la frente y ésta a su vez, sería transferida generación tras generación a su descendencia. En el lado contrario, los afortunados que escribieran o supieran leer, ya no se diga los bilingües o los universitarios, eran considerados seres de otro mundo, respetados por el simple hecho de tener oportunidades que otros no. No sé si hoy en día eso se presente en las zonas rurales del país o del planeta en general, pero ¿qué pasa cuando la persona de nuestros sueños sabe leer y nosotros no?

El obstáculo comienza por uno mismo: imaginamos que podríamos comer la sal en los labios del otro, provocarnos daño lógico o incluso sentenciarle un arrepentimiento atroz capaz de llegar al suicidio, sólo por rechazarnos; los obstáculos comienzan a generar desesperación, vemos que el paraiso nunca será suficiente y paulatinamente nos invadirá una obsesión enfermiza, condenada a quedarse allí, en el círculo interno de nuestros anhelos e ilusiones frustradas. Pero al final, la premisa central es que el obstáculo primario o número 1 somos nosotros mismos.


Obstacle 1 (Mp3)
Interpol


I wish I could eat the salt off of your lost faded lips
we can cap the old times make playing only logical harm
we can cap the old lines make playing that nothing else will change
well she can read she can read she can read she can read she's bad
she can read she can read she can read she's bad
oh she's bad

but it’s different now
that I’m poor and ageing
I’ll never see this face again
you'll go stabbing yourself in the neck

we could find new ways of living make playing only logical harm
we could top the old times play making that nothing else will change
but she can read she can read she can read she can read she's bad
she can read she can read she can read she's bad
oh she's bad

it's different now that I’m poor and ageing
I’ll never see this place again
you'll go stabbing yourself in the neck
but it's different now that I’m poor and ageing
you'll never see this place again
you'll go stabbing yourself in the neck

it's in the way that she poses
it's in the things that she puts in my hair
her stories are boring and stuff
she’s always calling my bluff
she puts the she puts the weights into my little heart
and she gets in my room and she takes it apart
she puts the weights into my little heart
I say she puts the weight into my little heart

she passed away

it’s in the way that she was
heaven is never enough
she puts the weights in my heart
she puts the she puts the weight into my little heart.

Interpol. Photobucket

El arma más poderosa

Contrario a lo que demandaría el silencio, la palabra se enarbola mediante explosiones de reacción inmediata a las ideas; el silencio es meditabundo, ciego, solemne.

La palabra tiene implícitos varios canónes: emociones, estrategias, intenciones; acaso tengamos la promiscuidad del habla, de la comunicación intensa e indispensable, mas eso mismo debería generar un sentido de la cordura, de la inteligencia.

Tenemos a disposición el arma más poderosa que jamás se halla diseñado.


El lenguaje del silencio

La medida de nuestras atracciones, el obstáculo primario, la seducción anestesiada, elocuencia radical empotrada en el muro de las paranoias de cada uno, de cada cual.

En realidad, un conjunto de frases inteligentes pueden provocar diferentes sensaciones, pero jamás podrán describir un todo por completo. El lenguaje tendrá por sentado que es una limitante, una herramienta y jamás la solución; cuando destruimos con palabras alguna situación, en realidad nos destruimos a nosotros mismos, pues la situación como tal sigue allí, aislada de la vida misma, repitiéndose incansable durante todos los círculos concéntricos que el tiempo pueda permitirse.

Y allí radica la estima del poeta, del filósofo, del escritor en sí mismo: ¿cómo lograr describir, descubrir, en su completa realidad las escenas, la vida diaria, las ilusiones pragmáticas de la existencia? El poeta atesora el silencio y por eso mejor calla; guarda con celo extremo su responsabilidad hacia la herramienta sagrada; el arte de nombrar no es una bendición, sino al contrario: es la consecuencia de tener la sensibilidad a flor de piel, la mortífera cualidad de sentir en carne propia las emociones como ningún otro lo hace, con la misma discreción con que los años van mermando el cuerpo.

Entonces al poder cualitativo se le viene encima una pretención más: ¿será capaz un ser humano de trasladar con suficiente imparcialidad lo que sus emociones le dictan?
¿Será capaz una pluma de plasmar lo que un cuerpo invadido por la seducción está gritando? La sonrisa de una chica hermosa, el amor entre dos cuerpos, el sabor de una fruta deliciosa o la lluvia en un día soleado, ¿son éstas situaciones que podamos describir en todo su esplendor? ¿Nos es suficiente el lenguaje?

Transmutemos todos los sentidos y hallemos un nuevo lenguje: el lenguaje del silencio, que todo lo dice sin expresar nada.
Mejor aún: olvidemos que alguna vez existió el silencio y ahoguemos las sensaciones con poesía, con letras que con sus limitaciones nos permitan hacernos la vida más respirable.


Cobain

Revisando las bitácoras de Edilberto y del Memo Zaragoza, encontré sendos post de ambos sobre la frase de Cobain al suicidarse y el origen de la misma.

Así que me remonté a la época en que se dió todo eso y me llené, sin querer, de nostalgia y recuerdos vagos de una etapa verdaderamente reptil de mi vida. Son doce años ya. Y Cobain, como otros, se quedó en la memoria como un Rock 'n' Roll Suicide.


Rock 'N' Roll Suicide (mp3)
by David Bowie

Time takes a cigarette, puts it in your mouth
You pull on your finger, then another finger, then your cigarette
The wall-to-wall is calling, it lingers, then you forget
Ohhh, you're a rock 'n' roll suicide

You're too old to lose it, too young to choose it
And the clocks waits so patiently on your song
You walk past a cafe but you don't eat when you've lived too long
Oh, no, no, no, you're a rock 'n' roll suciide

Chev brakes are snarling as you stumble across the road
But the day breaks instead so you hurry home
Don't let the sun blast your shadow
Don't let the milk float ride your mind
They're so natural - religiously unkind

Oh no love! you're not alone
You're watching yourself but you're too unfair
You got your head all tangled up but if I could only make you care
Oh no love! you're not alone
No matter what or who you've been
No matter when or where you've seen
All the knives seem to lacerate your brain
I've had my share, I'll help you with the pain
You're not alone

Just turn on with me and you're not alone
Let's turn on with me and you're not alone
Let's turn on and be not alone
Gimme your hands cause you're wonderful
Gimme your hands cause you're wonderful
Oh gimme your hands.

Viaje público

Dándonos la espalda, recargados mutuamente, dependientes entre sí, los ojos abiertos sin mirar nada, mirando todo y nada: lo que no se ve se siente.

Recorrer el piso, las lámparas, dejar en la memoria recuerdos inútiles sin precisar un sentido, una razón para sofocar de esa manera el baúl de la memoria; mejor sería voltear piensa uno, mejor sería mirarnos de frente, tocar nuestros labios con la yema de los dedos, dejar que nuestros cuerpos se desfiguren, que las palabras sobren, que la imaginación no trabaje tanto, mejor sería, sería...

Una bocanada de humo, un sueño el cigarro que no se tiene y la ansiedad que se manifiesta en sudor sobre las palmas; el silencio incómodo ante el ruido de la gente, el sonido de la radio, la falta de valor para voltear, para atreverse a decir lo que no se sabe, lo que no se tenía previsto: encontrar a la persona esperada y depender de las malditas palabras para expresar el júbilo, la vanagloria, el pudor.

Y mi destino, nuestro destino cada vez más cerca: la incertidumbre comienza a generar leves temblores sobre los brazos: ¿a dónde te guiarán tus pasos? ¿cómo pudimos encontrarnos precisamente aquí, nosotros? ¿encontraré el valor para decirte que aunque no sé tu nombre, tu figura, tu espalda, tu aroma, este o cualquier microbús al que suba hasta el final de mis días me harán recordarte?


Pulp

Cada segundo es oro molido. Molido y no puro, porque el oro puro sólo existe cuando la amistad se presenta.

Esta canción quedo desempolvada por cuestiones ajenas a ella, es decir, el disco volvió de entre los escombros debido a otra circunstancia, a otra motivación.
Es un recuerdo. Una manera de agradecerle a esa persona el haber estado aunque no precisamente el agradecimiento sea con un "gracias"...

Like A Friend
by Pulp (mp3)


Don't bother to say you´re sorry
Why don't you come in?
Smoke all my cigarettes - again.
Everytime I get no further
How long has it been?
Come on in now
wipe your feet on my dreams.

You take up my time
Like some cheap magazine
When I could have been
learning something
Oh well, you know what I mean.

I've done this before
And I will do it again
C'mon and kill me baby
While you smile like a friend
Oh and I'll come running
Just to do it - again.

You are that last drink I never should have drunk
You are the body hidden in the trunk
You are the habit I can't seem to kick
You are my secrets on the front page every week.
You are the car I never should have bought
You are the train I never should have caught
You are the cut that makes me hide my face
You are the party that makes me feel my age.

Like a car crash I can see but I just can't avoid
Like a plane I've been told I never should board
like a film that's so bad but
I got to stay 'til the end
Let me tell you now
it's lucky for you that we're friends.

Photo by Graham Brown. Image hosting by Photobucket

Dolorosa necesidad

Deambulo por la calle: cualquier calle, avenida, boulevard, andador, cualquier cosa, finalmente todas sirven para lo mismo: vagabundear, aplanarlas, dejar minutos valiosos de la existencia escaparse entre el bullicio y la gente ignota; sin embargo sé que algún rostro familiar forzosamente cruzará mi camino, que los sitios que bien guardados están en la memoria siempre salen a flote cuando son requeridos, que las anécdotas que sufrieron de mi lamentable presencia estarán repitiéndose enternamente, infinitas, mientras la relación espacio-tiempo gobierne nuestros destinos.

Asimismo, los besos que dimos eternamente los daremos, las palabras que dijimos estarán repitiéndose en la misma sintonía, en el mismo tenor, la misma energía, angustia, desesperación, emotividad o lo que sea, contra la misma indigna persona que tuvo el desafío de estar allí, escucharlas y no salir huyendo... o probablemente, algunas otras más inteligentes huirán durante todo lo que dure la eternidad lejos de nosotros, rechazando cada sílaba que pronunciemos, cada murmullo, cada grito, cada sentimiento.

En el silencio todo es oro. Es la cabalidad llevada al extremo, las emociones intensamente dentro de nosotros explotan y recorren a la velocidad de la sangre cada milimetro de epidermis nuestra, la auscultan y la pulverizan para que al pronunciar la primer palabra todo quede relegado, olvidado, pero la cicatriz que no supimos de donde surgió permanecerá siempre allí, en el centro del cuerpo, en el profundo amanecer de nuestros días... la primavera vendrá nuevamente a presentarse en otro nivel de la espiral, volveremos a escuchar las mismas expresiones y los mismos chistes tontos en otra situación, otra geometría. Tal vez con suerte tendremos alas y podremos charlar con las nubes, acaso sea sólo para escuchar que el desastre aún tiene tiempo por delante, que los pardos abriles aún lloran inconsolables a Celan y recriminan al Sena por su maldita inanimidad... el suicidio es una dolorosa necesidad.