En la luz fragua el alce sus deseos, los corona con ideas abstractas que se objetivan conforme la oscuridad lo rodea. En la luz recobra el alce su pureza, en la atmósfera vespertina liga sus pisadas con el vuelo sensato de quien respira libertad.
El renovado alce recibe la noche con los más vehementes deseos de volar. Se ata al trineo y exhala humo blanco y ciego antes de partir.
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