Mientras descendía por Ríos impasibles,
sentí que los remolcadores dejaban de guiarme:
Los Pieles Rojas gritones los tomaron por blancos,
clavándolos desnudos en postes de colores.
No me importaba el cargamento,
fuera trigo flamenco o algodón inglés.
Cuando terminó el lío de los remolcadores,
los Ríos me dejaron descender donde quisiera.
En los furiosos chapoteos de las mareas,
yo, el otro invierno, más sordo que los cerebros de los niños,
¡corrí! y las Penínsulas desamarradas
jamás han tolerado juicio más triunfal.
La tempestad bendijo mis desvelos marítimos,
más liviano que un corcho dancé sobre las olas
llamadas eternas arrolladoras de víctimas,
¡diez noches, sin extrañar el ojo idiota de los faros!
Más dulce que a los niños las manzanas ácidas,
el agua verde penetró mi casco de abeto
y las manchas de vinos azules y de vómitos
me lavó, dispersando mi timón y mi ancla.
Y desde entonces, me bañé en el poema
de la mar, lleno de estrellas, y latescente,
devorando los azules verdosos; donde, flotando
pálido y satisfecho, un ahogado pensativo desciende;
¡donde, tiñendo de un golpe las azulidades, delirios
y ritmos lentos bajo los destellos del día,
más fuertes que el alcohol, más amplios que nuestras liras,
fermentaban las amargas rojeces del amor!
Yo sé de los cielos que estallan en rayos, y de las trombas
y de las resacas y de las corrientes:
¡yo sé de la tarde, del alba exaltada como un pueblo de palomas,
y he visto alguna vez, eso que el hombre ha creído ver!
¡Yo he visto el sol caído, manchado de místicos horrores.
iluminando los largos flecos violetas,
parecidas a los actores de dramas muy antiguos
las olas meciendo a lo lejos sus temblores de moaré!
¡Yo soñé la noche verde de las nieves deslumbrantes,
besos que suben de los ojos de los mares con lentitud,
la circulación de las savias inauditas,
y el despertar amarillo y azul de los fósforos cantores!
¡Yo seguí, durante meses, imitando a los ganados
enloquecidos, las olas en el asalto de los arrecifes,
sin pensar que los pies luminosos de las Marías
pudiesen frenar el morro de los Océanos asmáticos!
¡Yo embestí, sabed, las increíbles Floridas
mezclando las flores de los ojos de las panteras con la piel
de los hombres! ¡Los arcos iris tendidos como riendas
bajo el horizonte de los mares, en los glaucos rebaños!
¡Yo he visto fermentar los enormes pantanos, trampas
en las que se pudre en los juncos todo un Leviatán;
los derrumbes de las aguas en medio de la calma,
y las lejanías abismales caer en cataratas!
¡Glaciares, soles de plata, olas perladas, cielos de brasas!
naufragios odiosos en el fondo de golfos oscuros
donde serpientes gigantes devoradas por alimañas
caen, de los árboles torcidos, con negros perfumes!
Yo hubiera querido enseñar a los niños esos dorados
de la ola azul, los peces de oro, los peces cantores.
Las espumas de las flores han bendecido mis vagabundeos
y vientos inefables me dieron sus alas por un momento.
A veces, mártir cansada de polos y de zonas,
la mar cuyo sollozo hizo mi balanceo más dulce
elevó hacia mí sus flores de sombra de ventosas amarillas
y yo permanecía, al igual que una mujer, de rodillas...
Casi isla, quitando de mis bordas las querellas
y los excrementos de los pájaros cantores de ojos rubios.
¡Y yo bogué, mientras atravesando mis frágiles cordajes
los ahogados descendían a dormir, reculando!
O yo, barco perdido bajo los cabellos de las algas,
arrojado por el huracán contra el éter sin pájaros,
yo, a quien los Monitores y los veleros del Hansa
no hubieran salvado la carcasa borracha de agua;
Libre, humeante, montado de brumas violetas,
yo, que agujereaba el cielo rojeante como una pared
que lleva, confitura exquisita para los buenos poetas,
líquenes de sol y flemas de azur;
Yo que corría, manchado de lúnulas eléctricas,
tabla loca, escoltada por hipocampos negros,
cuando los julios hacían caer a golpes de bastón
los cielos ultramarinos de las ardientes tolvas;
¡Yo que temblaba, sintiendo gemir a cincuenta leguas
el celo de los Behemots y los Maelstroms espesos,
eterno hilandero de las inmovilidades azules,
yo extraño la Europa de los viejos parapetos!
¡Yo he visto los archipiélagos siderales! y las islas
donde los cielos delirantes están abiertos al viajero:
¿Es en estas noches sin fondo en las que te duermes y te exilias,
millón de pájaros de oro, oh Vigor futuro?
¡Pero, de verdad, yo lloré demasiado! Las Albas son desoladoras,
toda luna es atroz y todo sol amargo:
El acre amor me ha hinchado de torpezas embriagadoras.
¡Oh que mi quilla estalle! ¡Oh que yo me hunda en la mar!
Si yo deseo un agua de Europa, es el charco
negro y frío donde, en el crepúsculo embalsamado
un niño en cuclillas colmado de tristezas, suelta
un barco frágil como una mariposa de mayo.
Yo no puedo más, bañado por vuestras languideces, oh olas,
arrancar su estela a los portadores de algodones,
ni atravesar el orgullo de las banderas y estandartes,
ni nadar bajo los ojos horribles de los pontones.
Arthur Rimbaud
Fuente*
***
El barco ebrio, una composición de Rimbaud que me acompañó durante muchos momentos de mi juventud primaria... Hoy se siente tan fresco, ligero, tan dentro. Sin duda, el climax perecedero es la estrofa que dice:
"¡Pero, de verdad, yo lloré demasiado! Las Albas son desoladoras,
toda luna es atroz y todo sol amargo:
El acre amor me ha hinchado de torpezas embriagadoras.
¡Oh que mi quilla estalle! ¡Oh que yo me hunda en la mar!"
Poeta. Hermano en las estrellas. En alguna geometría nos abrazaremos nuevamente.
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Eusebio Ruvalcaba
Tal vez por eso un crudo lee un poema como si
fuera el último.
Porque está harto de palabras.
Quiere hechos. Quiere sentir.
Quiere que el poema le haga sentir cosas.
Sentir alivio o conmiseración. Si ya siente
sobre sí toda la podredumbre humana,
es justo que el poema le retribuya piedad.
Una cruda reduce a un hombre a su condición
verdadera: la de un insecto.
Piedras heridas (Fragmento)
Eusebio Ruvalcaba
fuera el último.
Porque está harto de palabras.
Quiere hechos. Quiere sentir.
Quiere que el poema le haga sentir cosas.
Sentir alivio o conmiseración. Si ya siente
sobre sí toda la podredumbre humana,
es justo que el poema le retribuya piedad.
Una cruda reduce a un hombre a su condición
verdadera: la de un insecto.
Piedras heridas (Fragmento)
Eusebio Ruvalcaba
Cita.
" Si las puertas de la percepción se depurasen, todo aparecería a los hombres como realmente es: infinito. Pues el hombre se ha encerrado en sí mismo hasta ver todas las cosas a través de las estrechas rendijas de su caverna. "
William Blake
Las bodas del cielo y el infierno.
William Blake
Las bodas del cielo y el infierno.
Rimbaud
El primer objeto de estudio del hombre que quiere ser poeta es su propio conocimiento, completo; se busca el alma, la inspecciona, la prueba, la aprende. Cuando ya se la sabe, tiene que cultivarla; lo cual parece fácil: en todo cerebro se produce un desarrollo natural; tantos egoístas se proclaman autores; ¡hay otros muchos que se atribuyen su progreso intelectual! — Pero de lo que se trata es de hacer monstruosa el alma: ¡a la manera de los comprachicos, vaya! Imagínese un hombre que se implanta verrugas en la cara y se las cultiva.
Digo que hay que ser vidente, hacerse vidente. El poeta se hace vidente por un largo, inconmensurable y razonado desarreglo de todos los sentidos. Todas las formas de amor, de sufrimiento, de locura; busca por sí mismo, agota en sí todos los venenos, para no quedarse sino con sus quintaesencias. Inefable tortura en la que necesita de toda la fe, de toda la fuerza sobrehumana, por la que se convierte entre todos en el enfermo grave, el gran criminal, el gran maldito, — ¡y el Sabio supremo! — ¡Porque alcanza lo desconocido! ¡Porque se ha cultivado el alma, ya rica, más que ningún otro! Alcanza lo desconocido y, aunque, enloquecido, acabara perdiendo la inteligencia de sus visiones, ¡no dejaría de haberlas visto! Que reviente saltando hacia cosas inauditas o innombrables: ya vendrán otros horribles trabajadores; empezarán a partir de los horizontes en que el otro se haya desplomado.
Arthur Rimbaud.
(Versión de R. Buenaventura)
Digo que hay que ser vidente, hacerse vidente. El poeta se hace vidente por un largo, inconmensurable y razonado desarreglo de todos los sentidos. Todas las formas de amor, de sufrimiento, de locura; busca por sí mismo, agota en sí todos los venenos, para no quedarse sino con sus quintaesencias. Inefable tortura en la que necesita de toda la fe, de toda la fuerza sobrehumana, por la que se convierte entre todos en el enfermo grave, el gran criminal, el gran maldito, — ¡y el Sabio supremo! — ¡Porque alcanza lo desconocido! ¡Porque se ha cultivado el alma, ya rica, más que ningún otro! Alcanza lo desconocido y, aunque, enloquecido, acabara perdiendo la inteligencia de sus visiones, ¡no dejaría de haberlas visto! Que reviente saltando hacia cosas inauditas o innombrables: ya vendrán otros horribles trabajadores; empezarán a partir de los horizontes en que el otro se haya desplomado.
Arthur Rimbaud.
(Versión de R. Buenaventura)
Otra cita.
El amenazado
Es el amor. Tendré que ocultarme o huir.
Crecen los muros de su cárcel, como en un sueño atroz.
La hermosa máscara ha cambiado,
pero como siempre es la única.
¿ De qué me servirán mis talismanes:
el ejercicio de las letras,
la vaga erudición
el aprendizaje de las palabras que usó el áspero Norte
para cantar sus mares y sus espadas,
la serena amistad,
las galería de las bibliotecas
las cosas comunes,
los hábitos
el joven amor de mi madre,
la sombra militar de mis muertos,
la noche intemporal,
el sabor del sueño?
Estar contigo o no estar contigo,
es la medida de mi tiempo.
Ya el cántaro se quiebra sobre la fuente,
ya el hombre se levanta a la voz del ave,
ya se han oscurecido los que miran por la ventana,
pero la sombra no ha traído la paz.
Es ya lo se, el amor:
la ansiedad y el alivio de oír tu voz,
la espera y la memoria
el horror de vivir en lo sucesivo.
Es el amor con sus mitologías,
con su pequeñas magias inútiles.
Hay una esquina por la que no me atrevo a pasar.
Ya los ejércitos que cercan, las hordas.
(Esta habitación es irreal; ella no la ha visto)
El nombre de una mujer me delata.
Me duele una mujer en todo el cuerpo.
Jorge Luis Borges
Es el amor. Tendré que ocultarme o huir.
Crecen los muros de su cárcel, como en un sueño atroz.
La hermosa máscara ha cambiado,
pero como siempre es la única.
¿ De qué me servirán mis talismanes:
el ejercicio de las letras,
la vaga erudición
el aprendizaje de las palabras que usó el áspero Norte
para cantar sus mares y sus espadas,
la serena amistad,
las galería de las bibliotecas
las cosas comunes,
los hábitos
el joven amor de mi madre,
la sombra militar de mis muertos,
la noche intemporal,
el sabor del sueño?
Estar contigo o no estar contigo,
es la medida de mi tiempo.
Ya el cántaro se quiebra sobre la fuente,
ya el hombre se levanta a la voz del ave,
ya se han oscurecido los que miran por la ventana,
pero la sombra no ha traído la paz.
Es ya lo se, el amor:
la ansiedad y el alivio de oír tu voz,
la espera y la memoria
el horror de vivir en lo sucesivo.
Es el amor con sus mitologías,
con su pequeñas magias inútiles.
Hay una esquina por la que no me atrevo a pasar.
Ya los ejércitos que cercan, las hordas.
(Esta habitación es irreal; ella no la ha visto)
El nombre de una mujer me delata.
Me duele una mujer en todo el cuerpo.
Jorge Luis Borges
Capítulo 7
Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano por tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja.
Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y nuestros ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mí como una luna en el agua.
Julio Cortázar
Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y nuestros ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mí como una luna en el agua.
Julio Cortázar
Canto II
Mujer el mundo está amueblado por tus ojos
Se hace más alto el cielo en tu presencia
La tierra se prolonga de rosa en rosa
Y el aire se prolonga de paloma en paloma
Al irte dejas una estrella en tu sitio
Dejas caer tus luces como el barco que pasa
Mientras te sigue mi canto embrujado
Como una serpiente fiel y meláncolica
Y tú vuelves la cabeza detrás de algún astro
¿Qué combate se libra en el espacio?
Esas lanzas de luz entre planetas
Reflejo de armaduras despiadadas
¿Qué estrella sanguinaria no quiere ceder el paso?
En dónde estás triste noctámbula
Dadora de infinito
Que pasea en el bosque de los sueños
Vicente Huidobro
Altazor
(Fragmento)
Se hace más alto el cielo en tu presencia
La tierra se prolonga de rosa en rosa
Y el aire se prolonga de paloma en paloma
Al irte dejas una estrella en tu sitio
Dejas caer tus luces como el barco que pasa
Mientras te sigue mi canto embrujado
Como una serpiente fiel y meláncolica
Y tú vuelves la cabeza detrás de algún astro
¿Qué combate se libra en el espacio?
Esas lanzas de luz entre planetas
Reflejo de armaduras despiadadas
¿Qué estrella sanguinaria no quiere ceder el paso?
En dónde estás triste noctámbula
Dadora de infinito
Que pasea en el bosque de los sueños
Vicente Huidobro
Altazor
(Fragmento)
Mi cartera
Para tenerte conmigo, enamorada,
te he complacido en comprar
tu crema Nivea Milk para todo tu cuerpo
tu cajita de Exponjas faciales limpiadoras
y tu Esmalte nacarado para uñas
y tu Head & Shoulders 2 en 1
y tu Shampoo con Miel de Abeja y...
con toda la Belleza del Mundo me besas,
quedo boquiabierto;
repleta de números rojos
a media quincena
está mi cartera.
Martín Jimenez Serrano
te he complacido en comprar
tu crema Nivea Milk para todo tu cuerpo
tu cajita de Exponjas faciales limpiadoras
y tu Esmalte nacarado para uñas
y tu Head & Shoulders 2 en 1
y tu Shampoo con Miel de Abeja y...
con toda la Belleza del Mundo me besas,
quedo boquiabierto;
repleta de números rojos
a media quincena
está mi cartera.
Martín Jimenez Serrano
Tzara
" Maquillar la vida en el binóculo -frazada de caricias- panoplia para mariposas, -
he ahí la vida de las camareras de la vida.
Acostarse en una navaja de afeitar y sobre pulgas en celo - viajar en barómetro - mear como un cartucho - cometer errores, ser idiotas, ducharse con minutos santos - ser golpeados, ser siempre el último - gritar lo contrario de lo que dice el otro - ser la sala de redacción y de baños de dios que cada día se da un baño en nosotros en compañía del pocero, -
he ahí la vida de las camareras de los dadaístas.
Ser inteligente - respetar a todo el mundo - morir en el campo de honor- suscribirse a la Deida Exterior - votar por Fulano - el respeto por la naturaleza y la pintura - aullar en las manifestaciones dadá, -
he ahí la vida de las camareras de los hombres. "
Tristan Tzara
Poema-XIV
he ahí la vida de las camareras de la vida.
Acostarse en una navaja de afeitar y sobre pulgas en celo - viajar en barómetro - mear como un cartucho - cometer errores, ser idiotas, ducharse con minutos santos - ser golpeados, ser siempre el último - gritar lo contrario de lo que dice el otro - ser la sala de redacción y de baños de dios que cada día se da un baño en nosotros en compañía del pocero, -
he ahí la vida de las camareras de los dadaístas.
Ser inteligente - respetar a todo el mundo - morir en el campo de honor- suscribirse a la Deida Exterior - votar por Fulano - el respeto por la naturaleza y la pintura - aullar en las manifestaciones dadá, -
he ahí la vida de las camareras de los hombres. "
Tristan Tzara
Poema-XIV
Schopenhauer
El mundo es mi representación: esta verdad es aplicable a todo ser que vive y conoce, aunque sólo al hombre le sea dado tener conciencia de ella; llegar a conocerla es poseer el sentido filosófico. Cuando el hombre conoce esta verdad estará para él claramente demostrado que no conoce ni un sol ni una tierra, y sí únicamente un ojo que ve el sol y una mano que siente el contacto con la tierra; que el mundo que le rodea no existe más que como representación, esto es, en relación con otro ser: aquel que le percibe, o sea él mismo. Si hay alguna verdad a priori es ésta, pues expresa la forma general de la experiencia, la más general de todas, incluidas las de espacio, tiempo y causalidad, puesto que la suponen.
(...)
El suicidio, lejos de negar la voluntad, la afirma enérgicamente. Pues la negación no consiste en aborrecer el dolor, sino los goces de la vida. El suicida ama la vida; lo único que pasa es que no acepta las condiciones en que se le ofrece.
Arthur Schopenhauer
El mundo como voluntad y representación (fragmento)
(...)
El suicidio, lejos de negar la voluntad, la afirma enérgicamente. Pues la negación no consiste en aborrecer el dolor, sino los goces de la vida. El suicida ama la vida; lo único que pasa es que no acepta las condiciones en que se le ofrece.
Arthur Schopenhauer
El mundo como voluntad y representación (fragmento)
Dostoievski
"¿Donde he leído -pensó Raskólnikov prosiguiendo su camino-, dónde he leído lo que decía o pensaba un condenado a muerte una hora antes de que lo ejecutaran? Que si debiera vivir en algún sitio elevado, encima de una roca, en una superficie tan pequeña que sólo ofreciera espacio para colocar los pies, y en torno se abrieran el abismo, el océano, tinieblas eternas, eterna soledad y tormenta; si debiera permanecer en el espacio de una vara durante toda la vida, mil años, una eternidad, preferiría vivir así que morir. ¡Vivir, como quiera que fuese, pero vivir! "
Fedor Dostoievski
Crimen y Castigo. Fragmento.
" Un hombre que es asesinado por unos bandidos de noche, en un bosque, o algo por el estilo, tiene hasta el último momento la esperanza de salvarse. Ha habido casos en que un hombre a quien le han cortado el cuello tiene esperanza todavía, o sale corriendo, o pide que se apiaden de él. Pero en este otro caso, por el contrario, esa última esperanza, que permite que la muerte sea diez veces menos penosa, es eliminada con toda certeza: la sentencia está ahí, y la horrible tortura está en que sabes con certeza que no te escaparás, y no hay en este mundo tortura más grande que ésa. Lleve a un soldado a una batalla, póngale delante de un cañón y dispare, y él seguirá teniendo esperanza; pero si a ese mismo soldado se le lee una sentencia de muerte cierta, se volverá loco o romperá a llorar. ¿Quién dice que la naturaleza humana puede soportar esto sin perder la razón? ¿A qué viene tamaña afrenta, cruel, obscena, innecesaria e inútil?
(...)
El hombre del que hablo fue conducido un día al cadalso con otros condenados, y le leyeron la sentencia que le condenaba a ser fusilado por crimen político. Veinte minutos más tarde se le notificó el indulto y la conmutación de su pena. Los tres primeros fueron conducidos y atados a los postes; sabía de antemano en lo que pensaría: toda su ansia era imaginarse, con la mayor rapidez y claridad posibles, como sería aquello: en aquel instante vivía y existía; en tres minutos qué cosa sucedería alguien o algo distinto. Pero confesaba que nada le fue más penoso que este pensamiento: -Si no muriese. Si me devolviesen la vida. ¡Qué eternidad se abriría ante mí! Transformaría cada minuto en un siglo de vida; no despreciaría ni un solo instante y llevaría cuenta de todos los minutos para no malgastarlos.- "
Fedor Dostoievski
El idiota (fragmento)
Fedor Dostoievski
Crimen y Castigo. Fragmento.
" Un hombre que es asesinado por unos bandidos de noche, en un bosque, o algo por el estilo, tiene hasta el último momento la esperanza de salvarse. Ha habido casos en que un hombre a quien le han cortado el cuello tiene esperanza todavía, o sale corriendo, o pide que se apiaden de él. Pero en este otro caso, por el contrario, esa última esperanza, que permite que la muerte sea diez veces menos penosa, es eliminada con toda certeza: la sentencia está ahí, y la horrible tortura está en que sabes con certeza que no te escaparás, y no hay en este mundo tortura más grande que ésa. Lleve a un soldado a una batalla, póngale delante de un cañón y dispare, y él seguirá teniendo esperanza; pero si a ese mismo soldado se le lee una sentencia de muerte cierta, se volverá loco o romperá a llorar. ¿Quién dice que la naturaleza humana puede soportar esto sin perder la razón? ¿A qué viene tamaña afrenta, cruel, obscena, innecesaria e inútil?
(...)
El hombre del que hablo fue conducido un día al cadalso con otros condenados, y le leyeron la sentencia que le condenaba a ser fusilado por crimen político. Veinte minutos más tarde se le notificó el indulto y la conmutación de su pena. Los tres primeros fueron conducidos y atados a los postes; sabía de antemano en lo que pensaría: toda su ansia era imaginarse, con la mayor rapidez y claridad posibles, como sería aquello: en aquel instante vivía y existía; en tres minutos qué cosa sucedería alguien o algo distinto. Pero confesaba que nada le fue más penoso que este pensamiento: -Si no muriese. Si me devolviesen la vida. ¡Qué eternidad se abriría ante mí! Transformaría cada minuto en un siglo de vida; no despreciaría ni un solo instante y llevaría cuenta de todos los minutos para no malgastarlos.- "
Fedor Dostoievski
El idiota (fragmento)
Kerouac
"Pero entonces bailaban por las calles como peonzas enloquecidas, y yo vacilaba tras ellos como he estado haciendo toda mi vida, mientras sigo a la gente que me interesa, porque la única gente que me interesa es la que está loca, la gente que está loca por vivir, loca por hablar, loca por salvarse, con ganas de todo al mismo tiempo, la gente que nunca bosteza ni habla de lugares comunes, sino que arde, arde como fabulosos cohetes amarillos explotando igual que arañas entre las estrellas."
Jack Kerouac
En el camino (fragmento)
Jack Kerouac
En el camino (fragmento)
Minificciones
LAS MOSCAS
Las moscas –cuando llueve– se quedan quietecitas, quietecitas, por temor a que les caiga un rayo.
DAVID CHÁVEZ
SUTILEZAS
Mientras se dirige con elegante vuelo hacia el centro de la fascinante tela, el insecto piensa que sí, que quizás hay otros caminos, más cortos y menos peligrosos, pero tan vulgares...
J.M. DORREGO
Las moscas –cuando llueve– se quedan quietecitas, quietecitas, por temor a que les caiga un rayo.
DAVID CHÁVEZ
SUTILEZAS
Mientras se dirige con elegante vuelo hacia el centro de la fascinante tela, el insecto piensa que sí, que quizás hay otros caminos, más cortos y menos peligrosos, pero tan vulgares...
J.M. DORREGO
Otra voz
Te contemplo desnuda
Soy
un cuchillo redondo
que te apunta.
Se iluminan los cuadros Los más lejanos soles resplandecen:
tus muslos lentos se abren.
No existe un solo pensamiento
Sólo la claridad que nos habita
La decidida vocación del pedernal
que a embates repetidos
quemó la historia
con su llama.
"Música solar" 1984 (Fragmento)
Efraín Bartolomé
Soy
un cuchillo redondo
que te apunta.
Se iluminan los cuadros Los más lejanos soles resplandecen:
tus muslos lentos se abren.
No existe un solo pensamiento
Sólo la claridad que nos habita
La decidida vocación del pedernal
que a embates repetidos
quemó la historia
con su llama.
"Música solar" 1984 (Fragmento)
Efraín Bartolomé
Galeano
" Un hombre del pueblo de Neguá, en la costa de Colombia, pudo subir al cielo. A la vuelta, contó. Dijo que había contemplado, desde allá arriba, la vida humana. Y dijo que somos un mar de fueguitos.- El mundo es eso - reveló-. un montón de gente, un mar de fueguitos. Cada persona brilla con la luz propia entre todas las demás. No hay dos fuegos iguales. Hay gente de fuegos grandes y fuegos chicos y fuegos de todos los colores. Hay gente de fuego sereno, que ni se entera del viento, y gente de fuego loco, que llena el aire de chispas; algunos fuegos, fuegos bobos, no alumbran ni queman, pero otros arden la vida con tantas ganas que no se puede mirarlos sin parpadear, y quien se acerca se enciende."
Eduardo Galeano
El libro de los abrazos (fragmento)
Eduardo Galeano
El libro de los abrazos (fragmento)
Camus
" Jamás he podido renunciar a la luz, a la felicidad de existir, a la vida libre en que he crecido. Pero aunque esta nostalgia explique muchos de mis errores y de mis faltas, me ha ayudado sin duda a comprender mejor mi oficio, me sigue ayudando a mantenerme, ciegamente, junto a todos estos hombres silenciosos que no soportan la vida que se les hace en el mundo más que por el recuerdo o el refugio en el remanso de breves y libres felicidades. "
Albert Camus
La misión del escritor (fragmento)
Albert Camus
La misión del escritor (fragmento)
Otra geometría
NO HUBIERA SUCEDIDO NADA SI...
Una mañana de comienzos de primavera de 1916, sentado en una trinchera del frente ruso protegida por sacos de tierra, el sargento Ludwig Wittgenstein del Cuarto Ejército Austriaco aplastaba piojos entre las uñas y escribía en su cuaderno de notas:
NO HUBIERA SUCEDIDO NADA SI...
si el archiduque no hubiera ido a casa después de la explosión de la bomba,
si los rusos no se hubieran movilizado,
si los ingleses no se hubieran mantenido al margen,
si la metralla de una bomba hubiera estado en otra situación, otra geometría;
si yo no hubiera preguntado a Pinsent qué clase de pájaro era el que estaba posado en el árbol el día en que nos conocimos.
o si el pájaro se hubiera posado en otra parte o no hubiera nacido,
o si una bala me hubiera alcanzado primero.
Nos hubiéramos quedado en Noruega, obedeciendo las órdenes sagradas.
Más pronto o más tarde,
¿qué depende de mi vida? Triste o feliz,
sólo hay esta vida, este esquema inmediato, que no es bueno ni malo,
triste o feliz. Entonces viene el No, el misterio del No:
Dos noes constituyen una afirmación, una posibilidad,
rodeada por otro No
pendiente, que aniquila esa posibilidad.
El mundo es todo lo que cuenta.
Este mundo se divide en hechos,
pero como los hechos falsos tienen sentido
con la misma lógica que los verdaderos, no podemos llegar a ver
el fondo de nuestros actos, más que
lo que podemos ver con nuestros ojos,
nuestros propios rostros oscuros. Y así es como es:
Vemos nuestro destino como un hecho. Lo exhibimos.
Pero nuestras almas son temporales y ciegas.
Ahora: el hecho más simple es el hecho más simple que conocemos.
Y los hechos más simples son: los hechos que no podemos explicar ni superar:
Si mis hermanos no hubieran sido suicidas, ¿qué sería yo?
Cuando era niño, veía a los Wittgenstein como una gran orquesta.
Ahora somos una orquesta disminuida. Hans y Rudolf han muerto
hace tiempo por sus propias manos.
Paul, un pianista, pierde el brazo derecho a causa de una bala
y aquí estoy yo con dos brazos. (Podría filosofar igualmente bien con uno.)
Kurt, un teniente cuyos hombres desertaron, se dispara un tiro en la cabeza
cuando los rusos llegaron a su trinchera.
Pinsent, como un hermano, muere invisiblemente a causa de una granada,
mientras otros viven sin ninguna razón particular,
ahogándose en esta vida como en arsénico.
¡Aquí hay algo terriblemente simple que me elude!
El corazón humano
es simple. La vida, vista desde una gran altura,
es simple. La vida feliz es
la vida buena y el hombre feliz, el que lleva a cabo
el propósito de la vida, no tiene nada que temer, ni a la
muerte ni siquiera al diablo.
Por lo tanto, temo.
El sol se ha levantado en esta apacible madrugada,
pero no hay razón lógica para creer que lo hará mañana.
Abriendo los ojos, comparto un mundo con otros. Cerrándolos,
estoy en sus lindes, soy un habitante solitario.
Volviendo mi rostro hacia la oscuridad,
veo que todo lo que pienso podría ser de otra manera.
Hasta Dios concede excepciones.
***
Tomado del libro:
El mundo tal como lo encontré.
Bruce Duffy

Una mañana de comienzos de primavera de 1916, sentado en una trinchera del frente ruso protegida por sacos de tierra, el sargento Ludwig Wittgenstein del Cuarto Ejército Austriaco aplastaba piojos entre las uñas y escribía en su cuaderno de notas:
NO HUBIERA SUCEDIDO NADA SI...
si el archiduque no hubiera ido a casa después de la explosión de la bomba,
si los rusos no se hubieran movilizado,
si los ingleses no se hubieran mantenido al margen,
si la metralla de una bomba hubiera estado en otra situación, otra geometría;
si yo no hubiera preguntado a Pinsent qué clase de pájaro era el que estaba posado en el árbol el día en que nos conocimos.
o si el pájaro se hubiera posado en otra parte o no hubiera nacido,
o si una bala me hubiera alcanzado primero.
Nos hubiéramos quedado en Noruega, obedeciendo las órdenes sagradas.
Más pronto o más tarde,
¿qué depende de mi vida? Triste o feliz,
sólo hay esta vida, este esquema inmediato, que no es bueno ni malo,
triste o feliz. Entonces viene el No, el misterio del No:
Dos noes constituyen una afirmación, una posibilidad,
rodeada por otro No
pendiente, que aniquila esa posibilidad.
El mundo es todo lo que cuenta.
Este mundo se divide en hechos,
pero como los hechos falsos tienen sentido
con la misma lógica que los verdaderos, no podemos llegar a ver
el fondo de nuestros actos, más que
lo que podemos ver con nuestros ojos,
nuestros propios rostros oscuros. Y así es como es:
Vemos nuestro destino como un hecho. Lo exhibimos.
Pero nuestras almas son temporales y ciegas.
Ahora: el hecho más simple es el hecho más simple que conocemos.
Y los hechos más simples son: los hechos que no podemos explicar ni superar:
Si mis hermanos no hubieran sido suicidas, ¿qué sería yo?
Cuando era niño, veía a los Wittgenstein como una gran orquesta.
Ahora somos una orquesta disminuida. Hans y Rudolf han muerto
hace tiempo por sus propias manos.
Paul, un pianista, pierde el brazo derecho a causa de una bala
y aquí estoy yo con dos brazos. (Podría filosofar igualmente bien con uno.)
Kurt, un teniente cuyos hombres desertaron, se dispara un tiro en la cabeza
cuando los rusos llegaron a su trinchera.
Pinsent, como un hermano, muere invisiblemente a causa de una granada,
mientras otros viven sin ninguna razón particular,
ahogándose en esta vida como en arsénico.
¡Aquí hay algo terriblemente simple que me elude!
El corazón humano
es simple. La vida, vista desde una gran altura,
es simple. La vida feliz es
la vida buena y el hombre feliz, el que lleva a cabo
el propósito de la vida, no tiene nada que temer, ni a la
muerte ni siquiera al diablo.
Por lo tanto, temo.
El sol se ha levantado en esta apacible madrugada,
pero no hay razón lógica para creer que lo hará mañana.
Abriendo los ojos, comparto un mundo con otros. Cerrándolos,
estoy en sus lindes, soy un habitante solitario.
Volviendo mi rostro hacia la oscuridad,
veo que todo lo que pienso podría ser de otra manera.
Hasta Dios concede excepciones.
***
Tomado del libro:
El mundo tal como lo encontré.
Bruce Duffy
Alguien más lo dijo
Oigo incluso cómo ríen
las montañas
arriba y abajo de sus azules laderas
y abajo en el agua
los peces lloran
y toda el agua
son sus lágrimas.
oigo el agua
las noches que consumo bebiendo
y la tristeza se hace tan grande
que la oigo en mi reloj
se vuelve pomos en la cómoda
se vuelve papel sobre el suelo
se vuelve calzador
ticket de lavandería
se vuelve
humo de cigarrillo
escalando un templo de oscuras enredaderas...
poco importa
poco amor
o poca vida
no es tan malo
lo que cuenta
es observar las paredes
yo nací para eso
nací para robar rosas de las avenidas de la muerte.
Charles Bukowski
Poema
las montañas
arriba y abajo de sus azules laderas
y abajo en el agua
los peces lloran
y toda el agua
son sus lágrimas.
oigo el agua
las noches que consumo bebiendo
y la tristeza se hace tan grande
que la oigo en mi reloj
se vuelve pomos en la cómoda
se vuelve papel sobre el suelo
se vuelve calzador
ticket de lavandería
se vuelve
humo de cigarrillo
escalando un templo de oscuras enredaderas...
poco importa
poco amor
o poca vida
no es tan malo
lo que cuenta
es observar las paredes
yo nací para eso
nací para robar rosas de las avenidas de la muerte.
Charles Bukowski
Poema
Alguien más lo dijo:
" Imaginemos a un pajarillo: por ejemplo, una golondrina enamorada de una jovencita. La golondrina podría, por lo tanto, conocer a la muchacha (por ser diferente a todas las demás), pero la joven no podría distinguir a la golondrina entre cien mil. Imaginad su tormento cuando, a su retorno en primavera, ella dijera: Soy yo, y la joven le respondiera: No puedo reconocerte. En efecto, la golondrina carece de individualidad. De ahí se deduce que la individualidad es el presupuesto básico para amar, la diferencia de la distinción. De ahí se deduce también que la mayoría no puede amar de veras, porque la diferencia de sus propias individualidades es demasiado insignificante. Cuanto mayor es la diferencia, mayor es la individualidad, mayores son los caracteres distintivos y mayores los rasgos reconocibles. En este profundo sentido se comprende el significado del hebreo: conocer a su mujer, refiriéndose a la unión matrimonial; pero cobra un sentido más profundo en lo que se refiere al alma, al carácter distintivo de la individualidad. "
Soren Kierkegaard
Diario Íntimo
Soren Kierkegaard
Diario Íntimo
Alguien más lo dijo:
Antes de la salida del sol, de Así habló Zaratustra
" Has venido hacia mi antes que el sol: hacia mi que soy el mas solitario. Somos amigos de siempre: nos son comunes nuestra tristeza, y el fondo de nuestro ser: el sol mismo nos es común. Como sabemos demasiadas cosas no nos hablamos; callamos y nos comunicamos nuestro saber por medio de sonrisas. "
Friedrich Nietzsche
" Has venido hacia mi antes que el sol: hacia mi que soy el mas solitario. Somos amigos de siempre: nos son comunes nuestra tristeza, y el fondo de nuestro ser: el sol mismo nos es común. Como sabemos demasiadas cosas no nos hablamos; callamos y nos comunicamos nuestro saber por medio de sonrisas. "
Friedrich Nietzsche
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