El tiempo y su arrogancia pueden llegar a provocar síntomas de polaridad. Es posible que algunos vivan tan desolados que ni siquiera se percaten del avance del minutero y pronto se unan al innumerable grupo de siervos por convicción. Otros atraparán un sentimiento decadente y de insoportable rigor que pronto la neurosis terminará por comer sus ilusiones y por ende, su estabilidad emocional.
También es cierto que los de situación económica verdaderamente desahogada, lo único que hacen es entretenernos a los otros, a los inferiores, a los siervos; entonces, los hay actores, comediantes, escritores, pintores, empresarios, políticos, etc., etc., etc... No quiero decir que sólo ellos lo hagan, simplemente que por obvias razones, sólo ellos son los que sobresalen, los que trascienden (aunque sólo un par de días), los que se consideran grandes en su ámbito: sólo ellos pueden serlo porque entre ellos están los criticos, los jurados, los que controlan quién sí y quién nomás no.
Preguntémonos, inquiramos nosotros mismos si deseamos aún tener estrés, neurosis, soledad o deseamos tener tiempo libre y ser los bufones por antonomasia en la sociedad; aunque claro, bufones con mucha lana, eso sí.
Total, la miseria siempre se presenta, es sólo cuestión de tiempo.
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