Dignidad
Mis pasos conducen al precipicio permanente, irremediable.
La gente que me rodea aúlla, grita, muere y no lo percibe: entre basura habitamos, respiramos un "aire" con altos y nocivos grados de impureza, utilizamos agua de dudosa calidad y el aroma citadino es cada vez más horrendo, pero la costumbre juega en nuestra contra, la necesidad y el hastío conjugan la verborrea necesaria para impedir que la mente se proclame en contra pero al mismo tiempo para que no haga nada por cambiar las situaciones.
Si tan sólo pudiéramos recordar lo que significa la palabra dignidad.
¿Acaso es tan difícil que todos seamos un poquito más limpios en todo lo que hacemos? En la calle hay infinidad de basura que nadie tira, que nadie recoge y que nadie se preocupa en eliminar. En la calle, en las puertas de las casas, las paredes, todas, están con pintas, los aromas ni para qué continuar.
Avancemos pero no de esa forma.
Adiós a la cordura
Si el comienzo de cada periodo oscuro está marcado por una serie de acontecimientos que con la debida atención y lectura nos dan certeza, así mismo la muerte y el torbellino inmediato se huelen, se perciben incluso desde la coladera o el desagüe. También los aromas generan señales, todo se conecta, universal.
Sentir amargura, soledad, miedo, son partes naturales de ser hombre, de seguir vivo. Sentir y ocultar, ignorar o desechar son muestras de un degenere personal, una desviación de la cordura, un paso hacia su pérdida. La mirada se vacía y el gatillo se tensa.
Yo he dado ese paso.
Linea
Miedo de
Ahora te miro desde arriba, te observo incauta y hasta abusiva. Tundra en tu piel, dormías fría y dormías a mi lado: la casa se incendiaba pero eras incapaz de sentir nada.
Antes derretía mis ideas en poemas rosas dedicados a tu sonrisa, sutil e inteligente, suspicaz incisiva. Adoraba los trazos de tu pelo sobre mi brazo, haciendo vibrar todas las fibras que tuve vivas alguna vez.
Y tampoco pude llorar como debía. Tampoco inserté mis ideas tras tu recuerdo para revivir los momentos, flashear la terrible soledad. Esa soledad acudió intensa a derrapar por todos lados y a curar heridas con saliva. La misma soledad que te miró de frente y tuviste miedo de volverlo a hacer. Sufriste un gran impacto y te quedaste petrificada. ¡Qué remedio!
Reviviré con tu recuerdo. Muero de honor destrozado, humillado por amar a un ente destrozado por experiencia propia y ahora, disuelto mientras más perverso.
Las alondras me cierran el paso, daré media vuelta y sonreiré con nostalgia.
Bajo la escopeta.
Honor descuartizado por coercitivo: deduzco que la irritabilidad temprana obedece más a un formato de idiotez mía que a un hartazgo de vida, permanente, eso definitivo.
Poema bajo la piedra; ladera que se pinta acompañada bajo el lago de la cordial tortura.
Tortura: Trepidante hoguera, barcarola amenazante, limpia amenaza superflua. Arrecife de palabras omitidas: por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa. Burrada omitida de por sí.
Ahogo la memoria. Vibrante calamidad recorre las estepas de lo burdo para insertarse bajo la escopeta de la vergüenza. También los corazones abusivos tienen sentencias piadosas, envejecen pronto, palpitan veloces y sangran... mucho.
Sangre burbujeante bajo las escamas, almas otoñales reviven primaveras fugaces bajo el escrutinio de la vejez próxima. También los cuerpos reviven bajo la influencia del rocío de madrugada.
Pondré las ideas bárbaras bajo el cristal: picaré y esnifaré.
Contagio
Miro a través del cristal tu mirada, el llanto de la rabia asoma por tu pelo, las cicatrices de una batalla que aún no se ejecuta; las palabras aún no dichas puedo adivinarlas con solo mirarte desde aquí, con la penumbra a mis espaldas.
La nube acompaña mis disidentes pasos; con amargura descubro que las horas se van y yo continuo ahogado, mareado entre murmullos sin compasión, entre hordas de vampiros que se niegan a sí mismos: temo a lo irremediable, el (¿ineludible?) contagio.
Retornaré.
Acceso a la locura.
Una creciente ansiedad se inserta en mis sentidos; temblores anímicos, desconcentrado, jauría idilica de palmas sudorosas, obstrucción... Doble discurso. Puedo reir, transitar entre lo sublime y lo ridículo, añorar, procurar el forcejeo calando en los huesos: ahora sé cómo cala algo en el hueso, allí donde no puedes enfrentar al invasor decidido, pirata conquistador.
La capacidad de razocinio alcanza niveles de alerta: increíble lucidez por torpeza absurda al instante siguiente para dos segundos después recuperar la senda para perderla nuevamente de inmediato. Signos inconfundibles por incomprensibles. Signos de atrofio intelectual con influencia corporal decidida a incendiar lo que se atraviesa.
La música transforma mi vista, la nubla persistente. Acorde con cada sonido envuelvo imágenes que se suceden a través de pensamientos, persiste el llanto atorado en la garganta y la resistencia atormenta la voluntad. Soy un misil irremediable, una bomba que en cualquier instante puede hacer erupción. Podría asesinar a alguien sin propónermelo.
A veces siento que no podré continuar; a veces la nostalgia, melancolía, aturdición o complejo de infelicidad me traiciona, ataca muy fuerte y por la espalda; a veces involucra sentimientos que ni siquiera sabía que podría sentir, que no puedo explicar. A veces se llora por impotencia y torpeza conjugadas. A veces simple y llanamente se llora.
En silencio. Con la mirada distante, sin punto de enfoque, la inquietud permanece bien metida, adentro, hasta lo más hondo, astilla que lastima, produce dolor. Sentimiento de angustia sin origen: soledad ansiada.
Tal vez la saturación de ideas, tal vez la filosofía o la poesía guardada, escondida. Tal vez sea frustración arrastrada desde la adolescencia o antes. Ignoro el origen, lo ignoro tanto como deseo que pronto se aclare; tal vez sea un aviso, una especie de sexto sentido sumamente alterado acerca de algo que aún no sé qué es... alerta máxima desde hace tiempo pero sin resultados. Alerta por la muerte próxima.
Pocas líneas
Soy ecléctico y soy huidizo. Me cuesta abrir la puerta, me duele la cabeza, el alma. Me duele ya no ser el que solía ser.
Al descubierto
He rehuído durante mucho tiempo lo inevitable, arguyéndome que aún no es tiempo, que la situación no es la ideal, que las probabilidades de estirar un poco más la espera aún están allí, pero no, se han ido.
Las probabilidades han volado ocultas en una penumbra perturbadora que acechó sin misericordia durante muchos días y muchas horas, sigilosa, depredadora. Pienso ahora que la relación motriz entre la saña de la miseria y el acostumbrado sentimiento depresor fueron los móviles precisos para semejante camuflaje. También advierto que la bonanza que tanto se prolongara en mi pasado inmediato ha sido contundente a la hora de revertir el karma.
Mas no me resulta en nada extraño el misterio de su llegada. Su revelación acaso me provocó una agitada ansiedad pero a la vez una resaca corta, casi imperceptible. La vista es implacable, es una rotonda despiadada donde las cenizas de los recuerdos prometidos se han fundido uno a uno y a los cuales no les entregué la dedicación necesaria, la despedida y ofrenda que merecían.
Me abandoné demasiado al fatalismo, he dejado en exceso que las olas clandestinas movieran las circunstancias a mi alrededor, pero no puedo escapar a mi propia realidad, a mi propia certeza. Sería intolerable bajar los brazos ahora. Siempre he sido un prematuro.
La voluntad apremia. Es correcto que la sinrazón está cerca y que la vanguardia en mi pensamiento se ve amenazada: ¿acaso ser trágico será el techo de mi propia atmósfera?
Paracaídas
La vida en caída libre, simulacro más nítido aún que el sueño mismo.
La tarde junto al parque es consistentemente personal, ensimismado cubro de pensamientos todo el sendero, ignoro a los demás, no hay nadie, no hay autos, no casas, no parque. Pasos aislados, música envolvente. Albricias para todos, nadie puede verme.
Caída libre simula un pasadizo secreto; los autos esquivan mi presencia, los conductores asimilan la humareda frente a ellos, se familiarizan, retienen el aire y expulsan oscuridad en mi rostro. Aumentan mis ganas de gritar.
Sé que la impotencia y esa mayúscula soberbia es la que agiganta la separación. El mundo es uno y yo tengo uno diferente; las coincidencias son lejanas y la lejanía conlleva a una mejor estadía con uno mismo. También es cierto que se requiere el roce humano, pero si éste llega por la música para mi mejor.
Cuando las hebras de la identificación con el círculo social se han roto es difícil continuar colaborando con entusiasmo. Es difícil aportar cuando los oídos están cerrados y peor aún cuándo tienes un profundo traumatismo hacia el contacto directo con los demás. La depresión se vive intensamente, pero si no es manejada de forma correcta puede generar estragos de fuerte consideración.
La vida en caída libre, rompe las barreras del sueño que todos hemos tenido, caemos y caemos y caemos y la cama se mueve y gira y no se detiene hasta que el sobresalto llega y nos despierta. A veces, algunos iluminados no despiertan.
"Parachute"
Sean Lennon
Love is like an aero plane
You jump and then you pray
The lucky ones remain
In the clouds for days
If life is just a stage
Let's put on the best show
And let everyone know
Cause if I have to die tonight
I'd rather be with you
Cut the parachute before the dive
Baby don't you cry
You have to bring me down
We had some fun before we hit the ground
Love is like a hurricane
You know it's on the way
You think you can be brave
Underneath the waves
If life is just a dream
Which of us is dreaming
And who will wake up screaming
Cause if I have to die tonight
I'd rather be with you
Cut the parachute before the dive
Baby don't you cry
You have to bring me down
We had some fun before we hit the ground
Cause if I have to die tonight
I'd rather be with you
Cut the parachute before the dive
Baby don't you cry
You have to bring me down
We had some fun before we hit the ground
Cause if I have to die tonight
I'd rather it was you
Cut the parachute before the dive
Baby don't you cry
You have to bring me down
We had some fun before we hit the ground
La diez de diez formas de ver la misma cosa
Avanzaba y avanzaba, el reloj no interrumpía su caminar. Tampoco los charcos y los semáforos me impedían avanzar. Llegué al torniquete, la miré, me miró, cruce los dedos y susurré una maldición. Segundos que fueron horas y horas que lanzarían maldiciones durante muchos días después. Mequetrefe sonriente, almendrita triunfante, despampanante e inteligente, asesina.
Mequetrefe sonriente, chambón. Estúpido yo con la espada guardada y los caminos del azar en la misma tramposa situación. Soy inestable.
Dejé la bebida hace mucho tiempo atrás, pero ahora caería bien un whisky.
La novena de diez formas de ver la misma cosa
La ilusión de mirarla se había fugado desde muchas lunas atrás. La apetencia de esa silueta frente a mis órganos oculares se mantenía en niveles insignificantes, lo cual generaba una tensión emocional combatiente. Tampoco la noche no era muy avanzada cuando salí a tomar el aire.
Una lluvia pertinaz calaba, poco, pero lo hacía. El hombre de corta estatura me hablaba de algo que me cuesta recordar, pero que en ese instante me mantenía atento, asumo ahora que era de un tema totalmente intrascendente o de plano que el eclipse que se asomaba arrasaría mi memoria inmediata anterior.
La tensión emocional combatiente aulló y dejó de luchar; una brillantez inusitada inundó mis órbitas oculares, lo cual provocó que se generaran fuertes descargas eléctricas en el cerebro, inútiles búsquedas de escapatoria, escondite, plática, disimulo, invisibilidad. Pero como dije, nada ocurrió, es decir, fue inútil.
El árbol tiró su fruto y recogí el atardecer en la memoria. Con magro resultado y fluidez inofensiva, despedimos uno al otro y al hombre de la corta estatura. El recuerdo cobró nueva vida, otra perspectiva, significados nacidos de un espejismo en el azar, petrificada emoción, torpe desenlace.
La interposición de estos elementos circunstanciales desenlazó varias perspectivas: 1. Alucinación irreverente respecto al futuro; 2. Angustia e intolerancia a la lactosa; 3. Mucha melancolía y añoranza.
Asumiendo que las condiciones climáticas y la compañía del hombre de baja estatura no fueron factores para el desencadenamiento, asumiré que la fatalidad rondó a muy baja distancia del nivel humanamente tolerado y por lo tanto es hora de regresar al pesimismo.
La octava de diez formas de ver la misma cosa
Él y yo ya habíamos recorrido ese camino antes, y como no había pasado, no había forma de haber hecho la pregunta… “oiga mi chavo, y si un día, ya sabes, fuéramos caminando por aquí y nos encontráramos a you-know-who”… insisto, jamás lo hubiéramos pensado.
Yo, si, YO que puedo presumir acá bien sabrosamente de saber cómo estuvo el pedo, de haber aprovechado todas y cada una de las oportunidades para cargarle calor a Él y peor aún, de haber intentado halagar a Ella con uno de mis “pensamientos”, supe claramente lo que significó aquella frase, esa que soltó a quien seguiremos llamando solamente Él, esa que pronunció mientras me volteaba a ver como preguntando ¿qué hago? Porque Él mismo no sabía qué hacer y se le notaba en la cara, así que en dos segundos dijo: hiiii, ¡valió madres! y me volteó a ver con la interrogación en la cara, a mí solo me quedó un segundo para ver el porqué de todo eso… y ahí venía, era imposible hacernos pendejos y evadirla, era imposible porque Él se había clavado en el suelo y porque Ella llegó tan dueña de si como siempre, lo saludó, me saludó (pudo no hacerlo, nadie se habría dado cuenta) y desaparecí… no por que me hubiera ido, sino porque ya no existía nada ni nadie alrededor de ellos dos, yo hubiera podido brincar alrededor de ellos y estoy seguro que seguirían reaccionando igual, Él balbuceó apenas algo y ella, dándose cuenta que aún ejercía poder sobre Él le dijo algo con evidente doble intención: “¿sabes? Hace poco me acordé de ti, porque fijate que shala la shala la…” la mirada de Él se iluminó y su sonrisa se hizo más evidente, al final estoy seguro de que mientras se debatía en su interior para intentar una respuesta a la altura, no pudo y nomás se la pasó balbuceando y Ella, aún entera, se despidió dejándolo derrotado e impotente.
Solo YO me di cuenta, fui privilegiado con el único boleto disponible para el espectáculo que significa un reencuentro, testigo mudo de esas miradas que solo pueden existir entre viejos enamorados que aún soplan en las cenizas intentando reavivar aquella llama… o quizá no, quizá sea una mamada y yo solo quiera sentirme un poquito importante.
La septima de diez formas de ver la misma cosa
El acompañante sonreía y sonreía, irónico, cabildeando entre lo imposible de tan acertada coincidencia y la sordidez del azar implicado en la conjugación de tantos elementos para tan esplendoroso resultado.
Esperaba muchos otros diferentes esquemas para un reencuentro que sabía, perfectamente, que sucedería, sin brújula ni pretensión de exactitudes, navegaba entre la inocencia de saber que el día prometido llegara y toda la tensión, nervios, ansiedad del chiquillo antes del regaño.
Camuflaje sentimental, arroyo de alegrías y derrota del capital. Caerá el momento en que el recuerdo se encuadre y las orillas que tocaron fondo se crucen por vez final entre los intereses picados para evitar un suicidio.
Y no habrá lluvia alguna que impida un entrecejo mayor.
La sexta de diez formas de ver la misma cosa
La comprensible torpeza al andar de la gente se magnificaba; los pocos transeúntes que acompañaban indiferentes los pasos que dirigían mi cuerpo, a un tiempo unísono sonaban generando redobles infames en mi estado de ánimo.
La diferencia resaltable entre la forma en que los demás miran a su alrededor y la forma en que yo lo hago, resulta a veces corta pero determinante.
La carestía con que el fruto del almendro caminó al bajar del convoy, me tomó por sorpresa, la coincidencia era suprema, extremadamente agresiva, una burla de la fatalidad. Miré al policía distraido, miré al ave que no vuela junto a mí y lo ví sonreir infame e incontenible. Imagine mi rostro. Imagine su cuerpo cobijado en mi regazo, amante. Imagine que todo era un sueño y decidí comenzar a olvidar.
Hoy no puedo decir que lo haya logrado.
La quinta de diez formas de ver la misma cosa
Tengo la sensación de estar soñando: desde lo alto miro una imagen del sitio en que me hallo junto a un pingüino caminando, veo formarse gota a gota la lluvia que cae, sigo las miles de trayectorias sentado en la nube negra y me regocija con exceso el palco especial que no sé cómo obtuve.
El transporte público circula con torpeza. Corren los últimos minutos de las últimas horas de la vida de un día de duro trabajo en la ciudad: la ciudad con sus murallas personales, paso a paso; la circulación semilenta contrastante con el ritmo al que viven sus habitantes, sus hijos, los estresados, los que nunca tienen calma, los que siempre tienen prisa. Contraste entre la mirada del policía que cuida la entrada de la estación y los rostros desconocidos con que se cruza a cada segundo, a cada respiro incontenible.
El semáforo se pintó de verde y el convoy avanzó, se detuvo, la gente bajó. El bullicio inundó el sitio y los pasos comenzaron a retumbar inestables, incontenibles, implacables. Me vi andando junto al pingüino, con insoportable lenta velocidad y pasmosa plática insulsa: me vi murmurando algo, una reacción descompuso mi semblante y detenidamente recorrí la escena: allí estaba ella, con la ligereza acostumbrada, con la belleza escurriendo y desafiando las leyes naturales: fiel a su costumbre, no tocaba el piso al caminar, flotaba.
El inminente choque provocó la incontenible caída, aterricé junto a mi, me introduje en mí mismo, me poseí. Suspiré, tomé aire fresco, miré a mi alrededor, la tenía frente a mí, la estrechaba y la saludaba... la miraba asombrado, pero sentía mi piel de gallina tiritar, sentía cómo las emociones suturaban las neuronas y la electricidad truncaba la libertad de pensamiento, la capacidad de reacción. No supe cuando se fue, ni cómo se marchó, sólo sé que la primera noche que recuerdo haber llorado se impregnó en mi presente desde entonces y no se va, no se quiere ir, no me deja en paz... tengo lágrimas retenidas desde entonces porque sé que algo muy dentro ha muerto y no sé cómo hacer desde que ya no está.
La cuarta de diez formas de ver la misma cosa
Todos los días la vida me desnuda frente a los demás, es deprimente sentirse tan solo en medio de la multitud, cuidar del orden, cuidar cada paso de las personas, vigilar, ayudar, mantenerte alerta. Rutina, cruda realidad.
Pero a veces llego a percatarme de cosas interesantes, grandiosas: chicos cantando, sonriendo, con la fuerza que solo la juventud otorga, parejas de enamorados destilando miel o la magia de un par de ancianos tomados de la mano para apoyarse a cada paso.
Una tarde me dolía todo el cuerpo, inquieto miraba el reloj de forma constante, pensando cuánto tiempo restaba para irme a casa. No recuerdo si era un lunes o qué día de la semana, pero recuerdo bien que vi bajar del convoy a una chica que llamó poderosamente mi atención: tenía el cabello lacio y crecido abajito del hombro, de ojos pequeños y sonrisa coqueta.
Conforme avanzaba la fui siguiendo con la mirada y noté cómo su rostro cambiaba de impresión y un brillo inmenso brotaba de sus ojos. Volteé interesado por saber qué era lo que la hacía estremecerse así, lo supe de inmediato, dos tipos a punto de cruzar el torniquete sonreían nerviosos y la veían fijamente.
Disimulé y me acerqué tratando de escuchar qué decían; ví que se abrazaron y que la atención la tenía un chico alto, el chaparrito más bien parecía de relleno, un mozo sin trascendencia pero que parecía muy satisfecho de ser parte del encuentro, como si de un festín se tratara.
Debo confesar que nunca había visto a una chica enamorada como a aquella señorita: su mirada impaciente, la boca atrevida y la expresión facial tan radiante en comparación al momento original en había bajado tan sólo segundos antes.
El chico en cuestión, el dueño de aquella memorable reacción se mostraba inquieto también, giraba la vista y trataba de acelerar el encuentro, algo que de verdad no comprendí y menos cuando yo miraba a la chica y la veía tan contenta, tan, tan, tan feliz del encuentro ¿acaso se puede ser tan bruto y no darse cuenta?
Vi que se despedían y que ambos (los protagonistas) no dejaban de mover impacientes el cuerpo, no sabría decirles si de nervios o de emoción o de miedo, en fin, que me quedé no sé por qué con la imagen viva bien grabada en mi cabeza. Lo que son las cosas, verdad de dios.
Hasta el día de hoy tengo grabada la imagen, los instantes, los rostros con sus muecas. Hasta el día de hoy he querido volverla a hallar, a ella o a los chicos, pero no lo he conseguido. Espero que no me cambien pronto de estación.
La tercera de diez formas de ver la misma cosa
Subió llena de palomas en la cabeza, avanzó muchos metros, estaciones necesarias pero mantenía la sonrisa. Al cabo de algunos minutos reconoció el rumbo de hogar en un ligero descuido de la mente al brindarle valor a la vista: su estación próxima estaba. Bajó tranquila del transporte, comenzaba a retomar la interrumpida meditación estableciendo empiricamente la cantidad de atención suficiente a cada motivo de ella: meditar, caminar por la calle, cruzar las avenidas, vigilar que no haya malintencionados merodeando... es difícil habitar la ciudad en nuestros días.
Al instante de mirarlo, sintió en su espalda un leve escalofrío, ¿harían 6, 8, 9 meses de no contacto, de luchar contra sí para olvidar sus palabras, su genio, sus caricias? Había cambios en su vida, sí, pero él aún habitaba sus pensamientos, sus noches húmedas y los días de nostalgia seguían girando alrededor de lo que no fue y pudo haber sido.
Decidió terminar pronto con el embarazoso encuentro. Ya frente a frente se percató de que venía acompañado de alguien, lo reconoció casi cuando la saludaba con un beso en la mejilla. No importaba en realidad, trató de mantener la mirada abierta, demostrar estabilidad, descuido en el encuentro, vaguedad de emociones. Al contacto con él, sonrió con intensidad pero bajito pues lo descubrió temblando: sabía que aún lo tenía en sus manos.
Confiada entonces adquirió control sobre la situación: habló de la meditación reciente y sus planes de cómo adquirir complacencia propia, cómo abastecería a su ego, a su interminable necesidad de satisfacción y cómo NO pensaba más en nada más. Él sin en cambio tartamudeó un poco, movía la mirada constantemente y no disimuló en nada el placer que le daba encontrarse.
Ella lanzó la primer despedida: él simplemente agachó la mirada, aceptó en silencio la separación y le pidió al compañero continuar el camino. El compañero sonreía con sorna y franca ironía. Ambos marcharon rápido y ella al dar la espalda sintió que las órbitas oculares se ahogaban en lágrimas: no dejaba de repetirse que algún día, algún día...
La segunda de diez formas de ver la misma cosa
La chica del nombre al viento y coronas en su haber titubeó un segundo, milésimas para ser exactos: encontró que el pendenciero iba acompañado de otro más pendenciero, un compinche incondicional, testigo fiel del encuentro y arbitro imparcial, al fin y al cabo, de todo el sereno trascender de semejante aurora en pleno nacimiento de la noche, con fría lluvia y tráfico horrible de hombres de oficina desesperados por llegar a un sitio más cálido que la calle.
Las palabras no importaron, tampoco las bocas nerviosas ni los movimientos tensos e indecisos de ambos con la cabeza. El silencio y las miradas cubrían la atmósfera enrarecida por tan enorme electrochoque, trance caído con el fuego de los truenos sobre los árboles a no muchos metros de allí. Con la virtud de los ciegos, el compinche incondicional celebraba su afortunada presencia en desafortunado encuentro y no perdía detalle de bando alguno.
El pendenciero que alguna vez amante fuera de la chica del nombre al viento y coronas en su haber, cerró los ojos y buscó asustado ayuda en su compinche pero lo halló extasiado, babeando intrínseco con la magia de la casualidad y el azar de cupido en expresión terrenal nuevamente y sonrió, anonadado y sofocado. Los tres se despidieron levemente, un abrazo, besos y los mejores deseos transcurrieron lentos sobre el pedestal de la inhóspita estación y caminaron, en sentidos opuestos, a su propio infierno tal cual es.
La primera de diez formas de ver la misma cosa
La fiel compañía que hasta ese instante seguía frente a mí decidió el momento de cerrar el consumo. Solicitó la cuenta y regalo varios centavos de propina para tan nefasto servicio, aunque el consumo lo pagué yo. Finalmente y después de varios intentos de cambiar de opinión al respecto y de distraer nuevamente la mirada en los anaqueles de libros y revistas, salimos del lugar.
La lluvia persistía, la estación destino nuestro permanecía oscura y la distancia se acortaba. No me dí cuenta en qué momento se encendieron los motores de la intuición, los engranes de alarma ante lo inevitable, imposible entender o descifrar si bueno o malo, imposible aún después de sucedido, imposible aún en el sitio final donde la historia guarda cada instante. Por fortuna cada momento importante en la vida que sobresale por alguna razón cualquiera, no puede ser valorado ni tan drástica ni tan polarizadamente.
Tampoco es capacidad de nadie o tarea sencilla la interpretación veraz de los segundos que la humanidad genera. En todos los segundos de todos los minutos de todo el tiempo que pasa, existió y existirá una situación que provoque un cambio irremediable en la vida y destino de alguien. En el instante que vendría algunos minutos después de que los radares de la percepción se encendieran, ella llegó.
Bajó del transporte urbano, camino desenfadada, agitó una vez su cabellera y no desvió la mirada de la mía una vez que la hubo hallado. Tampoco mi corazón quiso comprometerse y sólo disimulo el acelere. El cielo abrió sus puertas y desfallecí.
Caí. Golpee mi cabeza con algo que hizo sangrar mi cráneo y no supe más de mi hasta varios días después. Supe que la maquinaria que no supe interpretar se refería a este incidente. Ella desapareció antes y después de ese instante. Ella dejo su camino de moronas pero el viento lo barrió mientras andaba crudo o distraído y puso la cruz a mi espalda para convertirme en mártir. Usanza plena de la torpeza celestial.
Eso es lo que sé y lo que mi cerebro pretende interpretar, no pienso forzarlo a otra cosa que el no desee, es un ente independiente a mí que tampoco pretendo domesticar, cansado estoy ahora para faenas de talla semejante.
Despertar
No abandonaré las imágenes del colosal descubrimiento de la figura bajo tus ropas, ni el azul de la marejada con que inundabas la habitación desierta solo con poner un pie encima. No dejaré la cruz postiza en el cerco de la familia ni tampoco dejaré el martirio de sufrirte innecesaria y opaca cuando presente y brillante y deslumbrante cuando oculta te mostrabas. No gritaré más el nombre pero tampoco lo dejaré bajo el cerrojo gris de la memoria marchita, no, no haré semejante barbarie.
Dejaré que la ruta trazada por el deseo sucumba febril y luminosa en los tramos más bondadosos de la esfera marcada por tus pasos; abriré con machete filoso el camino bloqueado por el aliento que escapa de tu boca en las madrugadas y acudiré puntual a la muerte bajo tu custodia malherida pero bañada en pletóricas fuentes de exquisita maldición.
¡Ah catacumba predestinada! Sonreiré al amanecer lechoso con la misma sutileza de los agraciados querubines que visitasen antaño el lecho despojado del calor femenino. Sonreiré y dejaré que las artes insanas carcoman mi cerebelo y en cada mordisco me sabré digerido por volcanes chimuelos y lechuzas de negro ulular.
Consecuencias
En contrario caso el reloj de mi vista cobra factura y el anteojo mordaz cubre pretencioso su dominio. El abanico se integra a las diferentes manchas de sobriedad descargada en las penumbras nacidas en consecuencia y ¡oh situación desmedida!, recobra la toalla arrojada al piso en señal derrotera de años pocos atrás.
Quisiera brindarle luz al estancamiento burdo de las minificciones desatadas en mi aureola, dejarle un mazo sintético de vida en colores neón y sacar al gato ahogado para disecarlo y nombrar, gritar, mentar, susurrar, cavilar o explotar tu nombre en mi garganta, mente, sueños y depresiones en lo más alto del sitio de donde algún día caeré para dejar de existir.
Temprano.
Te deje en una soleada noche a la orilla del mar citadino, estábamos rodeados de fauna urbana e imperiosos templos en ruinas, pretendiendo seguir amando algo que no existía, algo que en la memoria dejaba huella pero inversamente proporcional al gozo, tremendamente proporcional al masoquismo, a la perversión y búsqueda de autodestrucción, tan común, tan de ambos
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Una a pesar de todo
La hojarasca sacude los peldaños, pasos lentos trepan, azuzados, torpes e ineptos buscando no saben qué. La maleza en la memoria brota.
Recuerdo tus ojos centrados en mi, tus labios recorriendo uno a uno los poros abiertos de mi rostro, ensalivando nariz, párpados, orejas, vacío intelectual, animal despavorido indefenso, azaroso débil aturdido. Tu lengua recorriendo la mía, los dientes chocando, las copas vacías... Estoy trastornado.
El viento implacable no lo es. Se es dentro de la mirada soñadora que nunca tuvimos, simultáneos, se es con el porcentaje de pasión al máximo, con la derrota en ambos lados a cuesta. Se es, querido Schopenhauer, muy a pesar de nosotros mismos.
After
Días de niebla distante, acuosa lealtad infiere dudas, indefinida mazmorra de alto precio. Los ojos que vi ya no son iguales, impropios de quien los posee. Esos ojos perdieron fuego y a cambio aceptaron drama.
Después del encuentro la luna bajó a su punto más cercano a la tierra y tomó de las espaldas el último rastro de alas que me quedaba. Soy humano para siempre, desde entonces.
Ya puedo morir.
En el metrobus
Alcé la mirada y chirrió mi cabeza, patinó la lengua insultando el instante, irremediable, forma descabellada de autoreproche por lo que pudo ser y evite serlo, por no sentir arrepentimiento, por dejar en mi hueco personal una profunda reacción de pena por insensibilidad.
Bajé los ojos, miré al suelo, sonreí con los nervios en la piel chinita de puro rebote, cada vez más cerca el segundo que volaría en mil pedazos solo otro par de segundos después, solo después de mirarla de frente y estrecharla y dejar la mente en blanco, lamentable, torpe carisma del desolado. Torpeza expresada sin hablar, sin mímica ni nada.
Desvíe la vista, revolotearon mis ojos arriba, abajo, en diagonal, a la izquierda y a la derecha, rápidamente, imposible no hacerlo. Agradecí por lo bajo el momento, casi juré a la novena estrella en el séptimo cielo de una galaxia que solo existió por ese montón de segundos en un pasillo de metrobús. Sé que el regalo fue un accidente, pero sigo sin comprender porque no hice más.
Vuelta
Dicen que hay una suculenta variedad gastronómica en todo el país y es cierto, pero la mejor congregación de todas ellas definitivamente está aquí, en la capirucha.
Ha sido muy grato volver. Serán cuatro semanas de ardua estadía y trabajos forzados. En fin, el silencio bañara mi memoria y el futuro inmediato avanzara lento y dejará salir nuevamente las ojeras.
Tal vez conozca gente que me impida seguir exiliado.
Decisión
Obvio, en mi caso, el deseo se manifiesta en muchas formas; mantengo una desigual pelea contra sus embates y la verdad es que nunca he podido controlar a mi cuerpo, entonces si es un deseo carnal pocas, muy pocas veces me he logrado detener. Ya no digamos siquiera desviar.
Esta disertación parte del supuesto esquema de visualización hacia el futuro del camino a ensamblar para el trayecto de la decadencia, es decir, qué quiere hacer uno en su segunda y última parte de vida... ¿se sigue con la materialización o se detienen esos ingratos anhelos y se busca la reivindicación teórica hacía el ascetismo que siempre soñé? Difícil, muy difícil decisión... me costará por lo menos un buen número de cabellos.
Horror!
Era bastante previsible que todo desembocara así: por un lado la pésima campaña de por medio, de todos, no sólo del blanquiazul, los del PSD y nueva Alianza en realidad solo son cachavotos y lamebotas de quien se deje, así que no había mucho margen de acción.
Lo único que queda preguntarse es: ¿Y todo el circo de la última década fue simplemente para que el PRI tomara un ligero respiro y regrese al poder por otros 70 años más?
Gulp!
Clase mediera
Se pueden ver muchos negocios en boga para atender chiquitines, los niños son el negocio de hoy; bueno, también la belleza personal, los llamados "spa's" han pasado a sustituir a las cucarachas en velocidad de propagación.
El mercado de consumo tuvo una fuerte evolución, pero ¿qué nos ha dejado?
Somos una sociedad en su mayoría de clase media. La clase media, tanto hacia arriba como hacia abajo, es el motor que impulsa la economía de este país, los que están arriba de esa clase, los verdaderamente ricos, difícilmente podrían empobrecer pero los que están abajo si que podrían morir de hambre si esta clase media pierde peso, valor.
Pero parece ser que el gobierno y sus trincheras han perdido de vista la situación; sólo piensan en populismo para apoyar a los que están abajo y ventajas para los que están arriba; los de enmedio, como efecto sandwich en una familia, pierden empleos, sufren trastornos psicológicos, suicidios, choques, en fin, ellos son en los que se ven reflejados los problemas acarreados en cada toma de decisión política errada.
¿Qué tanto podrá seguir aguantando esta pobre rica clase media?
De mientras
Hay algunas repetidoras como Radio Fórmula, pero pues no son propiamente como para escuchar vanguardia musical, sino como de noticieros y cosas así, más de locución que musicales; hay otras como la llamada Kiss FM que viene siendo una estación como de clásicos contemporaneos románticos que tampoco se apega a la descripción y así varias otras... En realidad hay como 6 u 8 emisoras, ninguna que valga la pena, como 2 ó 3 de ellas son de música de banda o tropical o ranchera... de esos géneros raros pero tan gustados a la mayoría de la sociedad... AM no he logrado escuchar, no sé que tal esté, supongo que podría encontrar otro tipo de emisoras, pero no las de vanguardia musical, en fin, internet seguirá siendo mi principal fuente de información...
Ya veré si encuentro a alguien que me ayude a participar en una emisora para organizar una buena estación o al menos un buen espacio para los amantes, que supongo debería haber, de la vanguardia...
Mientras a seguir viviendo de las letras y el cine!!!
Es cierto que el exilio es una forma de enfrentar la vida con mayor virtud, el exilio casi es necesario para muchos, sobre todo para los poetas, pues necesitan de aire que les ventile las palabras. Es oxigeno literal.
Entonces la mecánica debería ser simple, pero los tiempos han cambiado, tenemos tecnologías y globalización insertada socialmente, no podemos negarlas, no podemos ignorarlas, debemos utilizarlas, aprovechar las circunstancias, aunque eso le quite romanticismo al asunto.
Tengo una posibilidad en la cabeza, rondando, girando.
Benedetti
Entre siempre y jamás
el rumbo el mundo oscilan
y ya que amor y odio
nos vuelven categóricos
pongamos etiquetas
de rutina y tanteo
-jamás volveré a verte
-unidos para siempre
-no morirán jamás
-siempre y cuando me admitan
-jamás de los jamases
-(y hasta la fe dialéctica
de) por siempre jamás
-etcétera etcétera
de acuerdo
pero en tanto
que un siempre abre un futuro
y un jamás se hace un abismo
mi siempre puede ser
jamás de otros tantos
siempre es una meseta
con borde con final
jamás es una oscura
caverna de imposibles
y sin embargo a veces
nos ayuda un indicio
que cada siempre lleva
su hueso de jamás
que los jamases tienen
arrebatos de siempres
así
incansablemente
insobornablemente
entre siempre y jamás
fluye la vida insomne
pasan los grandes ojos
abiertos de la vida.
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Mario Benedetti
1920 - 2009
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Tendencias
La pantalla de una computadora hoy en día es suficiente para entablar contacto con cualquier persona en igualdad de circunstancia e impide, alegremente, el contacto, las burdas formas establecidas de besar la mejilla o estrechar la mano o simplemente sonreír forzado. No, la pantalla nos permite convivir pero sin transgredir, podemos ignorar por un rato al interlocutor sin ofenderlo, prestarle toda la atención si nos convence a merecerla o dar un sí o no libres de presión presencial. Todo ello y mucho más es posible, obvio, mientras no se interponga una cámara de video.
Hay opciones claro, el video ya es una realidad, pero la pantalla sigue siendo la ventana al mundo, un mundo que sólo existe en la imaginación de cada uno, las palabras que leemos, las sonrisas que expresamos, las lágrimas, todo es imaginario, incluso el lenguaje se convierte en algo imaginario, se transforma a nuestra creatividad, no hay límites, todos son creadores improvisados, las letras son herramientas que construyen buques lingüísticos destinados a desaparecer, de corta existencia… no sé si todos los tradicionalistas estén preparados para la revolución, no sé si se podrá controlar o mediar de alguna forma. La evolución lingüística está derribando todas las fronteras, estamos en el umbral de nuevos lenguajes, el ciclo está reiniciando.
La frontera caerá y la ermitañía crecerá. Los cuerpos serán menos usados, los cerebros más explotados. La evolución física iniciará y nuevas formas de esclavitud nacerán, nuevas formas de sobrellevar las relaciones humanas, nuevas formas de imaginar, de soñar.
Nuevas maneras de evitar el contacto siempre serán bienvenidas.
Hechos Concretos
Dejando de lado las fábulas conspiratorias de poco seso y súbita moda, tomemos algunos hechos concretos, reales y peligrosos de verdad que han venido aconteciendo bajo la capa de humo soltada con la crisis de influenza:
1. Cuando la alarma se encendió el 23 de abril, todos los habitantes fueron inducidos a utilizar cubrebocas, por cualquier medio, insistían que se debía utilizar, incluso el ejército repartió los famosos 6 millones. Pues bien, el Dr. Miguel Ángel Lezana, director general de vigilancia epidemiológica y control de enfermedades de la Secretaría de Salud, ligero, hecho todo un político de nuestros días, sin pena ni gloria. El Sr. Médico declaró que en realidad NO es necesario utilizar el famoso cubrebocas, toda vez que el virus en el aire tiene un cortísima existencia y que el contagio es prácticamente imposible por esta vía; dónde el virus es fuerte y peligroso es adherido a los objetos, por ello lo primordial es evitar el contacto personal y la limpieza continua en las manos, las superficies que tocamos, etc., y lo declara 1 semana después, cuando hubo gente que compró hasta en $50.00 un bendito cubrebocas, ¿para qué? pues para eso, para nada. Cuando se le cuestionó el motivo de todo el bendito circo de los cubrebocas, respondió que la población fue quién solicitó utilizarlos, pues así se sentían más seguros, y que el gobierno sólo respondió a esa solicitud. Oh my god!!! Please, kick my balls!! Nota relacionada aquí.
2. En estos días de emergencia y total distracción de la atención ciudadana en otras cosas, ha habido algunas leyes imposibles de dejar pasar pero que justo hicieron eso, dejarlas pasar:
La anulación o cancelación (llámele como guste, da lo mismo) de la enseñanza de materias filosóficas en los niveles de educación media superior. Ya ha habido mensajes de reproche de la comunidad filosófica en el país, algunas protestas discretas, pero como a esto no se le dio ni el espacio ni la difusión que amerita, la gente ni se ha enterado. Además que parece que esa era la intención. Ya de por sí era reprobable el plan de estudios antes de esto, ahora estaremos peor; el plan que inicio después del '68 para automatizar al pueblo mexicano de parte de la gente en el poder cada vez está más cerca, tristemente debemos aceptarlo. Todos los cambios en el plan de estudios han sido metidos a paso lento pero seguro, el objetivo, insisto, mano de obra barata, total sumisión del pueblo ante los capitalistas vecinos y una clase política de risa, que ni siquiera son capaces de disimular con dignidad su papel de segunda clase bajo el yugo del imperio gringo.
Nota relacionada aquí!
3. Otra ley más que da qué hablar es la relacionada con la "autorización" de que el gobierno pueda escuchar tus llamadas telefónicas, monitorear y cerrar los sitios web que considere necesario, incluso entrar a tu casa para esculcar nomás porque les viene en gana. Tendrán "controlado" (a nuestro nivel, imagínense!) de quién es cada línea celular que exista, se supone que debemos registrar todas las líneas celulares que tengamos y enlazarlas a nuestra huella digital con sus respectivos datos personales, dizque por seguridad, ¿pero qué pasará cuando alguien venda la base de datos? En México el nivel de corrupción impide literalmente que confiemos en quién administra esa clase de información, además de que no sé quién sea capaz de asegurar dicha información para evitar el hackeo y todo ese tipo de vandalismo cibernético. Es delicado este asunto, las garantías individuales cada vez están más cerca de desaparecer y con el nivel de estupidez con que nos alimentan en las escuelas, no se ve muy lejos el que seamos pronto una colonia gringa y no un país que logre salir del tercer mundo.
4. Por último, ¿es de verdad creíble todo lo que el IFE dice en sus comerciales? ¿Cuántos de ustedes le creen? Apuestan al dicho de que una mentira repetida 1000 veces se convierte en verdad, ¿no? Hagamos algo de verdad. Ya estuvo.
Alto!
Me parece intolerable por duro, por nefasto, por mala leche, que los políticos, prensa, vividores del momento, basura que el viento arrastra siempre traten de vender más a cambio de nada. La información se contradice, las especulaciones crecen, la infamia asoma la cabeza y la desilusión vuelve a meterse en el inconsciente colectivo.
Hace casi 25 años en la ciudad de México nos dio en la madre un terremoto; también había cubrebocas por dondequiera, también había asueto generalizado, también había muertes, muchas más, y sobre todo, el pueblo nuevamente unido salió adelante, sacó la casta, levanto la frente y la mirada, todas las lágrimas que se derramaron sirvieron de combustible para despegar nuevamente y salir adelante. Después el fraude electoral del '88, la crisis del '95, el fraude del supuesto cambio en el 2000 y muchas cosas entre los años que siempre vale la pena recordar, pero que no es el objeto de este post.
Los mexicanos siempre dan la cara, ante el mundo siempre están sonrientes, son cálidos anfitriones y amigos apasionados, nos gusta la broma, la guasa, el doble sentido, el humor a todos los niveles, picante e ingenioso. Pero también nos gusta buscar la forma fácil para hacer las cosas, el atajo, la agilidad manual; pero los chilangos, los que viven en el ombligo del país, ellos son el combustible, el alma, el engrane principal de la maquinaria que somos como país.
No es un secreto que México es un país paternalista y centralista. Obvio, además de corrupto, dañado por el narcotráfico, la delincuencia de todo tipo, crisis, malos gobernantes, pésimos legisladores, cuerpos policíacos podridos y un ejército débil e incapaz de soportar alguna invasión extranjera.
Pero eso no justifica que la inmensa mayoría de mexicanos que lo único que pedimos es que nos dejen vivir en paz tengamos que estar soportando cada minuto una historia de terror nueva, me parece que por mucho que la antipatía nos haya ocupado, por mucho que la resignación habite en nuestra mente y todos los reproches sociales que gusten agregar, no es justificable que los medios de comunicación electrónicos nos traten de imbéciles, que los servicios de salud sigan con la negligencia de un día normal y que los empresarios permanezcan intratables al respecto, haciendo lo mínimo, pero de verdad lo mínimo, por apoyar al personal. Sé que existen excepciones, muchas. Sé que una vez más saldremos adelante y que la racha que parecía comenzar cuesta arriba, a levantar ánimo e ilusión se recuperará y que esto quedará como una crisis más de tantas que nos suceden.
Comencé este post con muchas ideas, con mucha indignación, tristeza, impotencia. Comencé a teclear con ojos llorosos y cualquiera que me conozca aunque sea un poquito escuchara esto fuera de lugar e incluso falso, pero no dejo de pensar que ya es tiempo de parar que se sigan pasando de la raya, que los malnacidos que siempre nos han hundido en la mediocridad como país ya se larguen y que nos alcemos de una vez por todas; comencé a teclear con las manos temblorosas, los dedos fallidos en su objetivo, trastabillantes.
Sé que nadie leerá esto, que es como hablarle a la pared, pero tú, precisamente tú amiga pared, date cuenta de lo bestiales que estamos siendo y cuéntale a tu amiga pared del vecino la situación y la del vecino a la pared del siguiente vecino y así hasta dónde más se pueda lograr, sólo diles que dejen de poner diablitos en el medidor de luz, que dejen de robar el servicio de televisión privada o que ya no compren piratería.
Diles a todos que la honestidad no es una falacia, que la responsabilidad no es un cuento de chiquillos y que la sinceridad frente al compañero es la mejor arma para lograr salir de esta crisis. La respuesta NO está en ir a las urnas a votar, ni tampoco en pagar impuestos puntualmente, la salida está en cada uno para tener cara suficiente para lanzar la primera piedra a los personajuchos de que tanto nos quejamos. Alcemos otra vez la frente.
Sólo queda, nuevamente, la pregunta en el aire, ¿hasta cuándo aguantaremos así?
Interpretaciones
Lo grave y peligroso del tema es que el pueblo, los desprotegidos, siguen siendo la carne de cañón, la pólvora o la carnada, según la interpretación que a ustedes mismos mejor les acomode. Es una cuestión incluso de Karma, ya no más supervivencia del más fuerte, ya no más peces grandes comiendo chicos. Ya no más sinodales, es la hora de la verdad y aquí el que no haga verdadera consciencia y planeación de las situaciones podría perder y mucho, es el riesgo de jugar al filo de la navaja.
Es cierto que el ámbito capitalista siempre ha tenido al terrorismo como aliado principal en el logro de sus metas; el mundo no es libre, falacia fáctica a todo nivel, ¿qué necesitamos para entenderlo tal cual y afrontarlo mediante esa premisa en la mente?
Yo no soy libre. Tu no eres libre, el no es libre, etc. Ahora, veamos, ¿quién es el dueño de cada uno? ¿De quién eres esclavo?
Nuevamente, cada cabeza tendrá su propia interpretación. ¿Y la influenza? Preguntemos a la industria farmacéutica francesa o hagan sus propias conclusiones.
Notas sobre la influenza
Generalizado es que el chilango reprueba fácilmente las pruebas de aceptación, a nivel general, los chilangos siempre se han pasado de lanza con los paisanos, de todos lados, eso sí, agarran parejo, aunque ha llegado a haber excepciones donde el chilango es el bailado, pero seguro es el 1 ó 2% si acaso.
Total que esto se relaciona porque hay todo tipo de interpretaciones sobre lo que está pasando allá en la capirucha, siento pena por aquellos que dejé atrás para venir acá, pero también me siento tranquilo. Sé que reprobaremos como país, sé que habrá muertes que pudieron haberse evitado, pero espero y confío en que a pesar de todo, no se saldrá de control la situación; no es un secreto decir que México (como me parece que ningún país en latinoamérica ni en el tercer mundo lo está) no está preparado para enfrentar una crisis así, somos demasiado corruptos e ignorantes, vivimos sin control, no sabemos aprender de los errores; todo se conjuga, todo se une para desprenderse irremediable sin lograr la marca y la experiencia necesarios. Veo mucha fragilidad y confusión en la esfera política que debería estar controlando esto, vean la cara del secretarío Cordova cuando habla frente a las cámaras, demuestra pánico, un temor fuerte por no saber qué más hacer, a quién más acudir para solicitar ayuda. Y él es quien nos habla y dice que mantengamos la calma.
Los cientificos canadienses ya alertaron que no es sólo un virus nuevo para el humano, sino para el mundo, es decir, ni en los cerdos existe este virus tal cual, es una mutación fuerte, nueva, que llevará un tiempo estudiar y entender para desmadrarla. También se sabe de brotes en otros países, hoy México tristemente es noticia mundial de contaminación humana, aunque tal vez no hayamos sido los creadores precisamente del virus, insisto, la corrupción y la ingnorancia hacen que este país sea sumamente vulnerable para desencadenar este tipo de situaciones.
NO es un secreto por ejemplo la clase de trato que se gastan los criadores de animales, ganado, cerdos, pollos, etc., incluso el tipo de trato a la agricultura en general, granos transgénicos, en fin, en México fácilmente se rompen las normas sanitarias, todo con un billete se puede, no necesitamos pruebas, no necesitamos decirlo, ya es así, las cosas son así, así funciona, así lo aceptamos, así está el sistema. Ahora el reto será aprender de lo que resulte y encontrar métodos de cambio eficaces pronto.
Y ojala, ojala que aquellos que rompen las normas por dinero, sean de las muertes que cobre este nuevo habitante resultado de la evolución en la tierra.
Para la posteridad:
6 millones de tapabocas distribuidos por el ejército mexicano.
6 mil millones de pesos es lo que tiene el gobierno para combatir los brotes.
6 de mayo, vuelta a clases tentativamente.
¿Qué nos querrán decir los números?
Tips
Sumisión
Dolió Radiohead...
El domingo regresó Radiohead a México, muchos años de ausencia y muchos discos han pasado en el inter; obvio no fui, pero el recuerdo de tantos eventos anteriores, la convivencia con mis hermanos y nuestras viejas, las enormes torres de vasos de chelas, los desmadres a la salida, el ritual de compra del souvenir, el after party, en fin, toda esa masa de recuerdos que hoy, borrosos, acechan y llenan la memoria y desatan la nostalgia.
Ya hace unas semanas pasó la feria de Minería y ha sido la primera vez en 16 años que no asisto, una costumbre, un hábito que construí con verdadera devoción y ahora se ha interrumpido.
Decidí venir acá buscando una conversión asceta y lograr un ermitañismo voluntario, prueba personal de sobrevivencia y sobretodo iniciar una faceta más de mi turbulenta vida. También sabía que lo difícil no era llegar sino adaptarse, permanecer. Decidí venir acá para tener la mente abierta, concentrada, limpia... eso va caminando.
Pero la vigilia, el duelo por el mundanismo sigue abierto, la herida no ha cerrado.
Mejor solo
Pero el costo de ello, el costo de mantenerme lo más coherente posible, y como todos, seguramente con muchas fallas en el camino, tropezones, descalabros, desfallecimientos, en fin, todo ese precio parece que ahora mirando en retrospectiva sabe a gloria, esa era la vida, la que se iba mientras uno luchaba en sentido contrario, por encontrar la muerte, pero alargando la vida.
Es complejo explicarlo, me parece que las circunstancias de muchos cuates han sido por mucho más dramáticas que la mía y mejores también, o sea, sé que nunca he padecido algún extremo, a pesar de haber dormido varias veces en la "sombra". Lo reconfortante del recuerdo es la salida, insisto, avante y la experiencia fabulosa que permea la memoria, que la enriquece.
Pero lo que también se juega y ahora veo que me ha sido imposible salvar, es la cercanía de los otros, de los amigos o compañeros cercanos, los comparsas y compinches, esos íntimos y conocidos por una sola vez, en algún desvarío, en algún alucín memorable que ha superado las barreras del olvido y se han quedado grabados. Mi tendencia maniaco depresiva me obliga a no quedarme en tierra y sedentario, tengo alas, aún, a pesar de tanta rasgadera y conservan fuerza suficiente para seguir elevándome. A todos los caídos, sepánlo o no, gracias por el recuerdo, pero no podía quedarme a su nivel.
En pocas palabras, no conforme con no tener amigos, a los pocos que se me acercaron los he cortado por lo sano.
¿No es decepcionarte voltear la mirada y ver la misma caricatura sin cambio ni progreso?
Dos actos de estupidez
En retrospectiva es fácil trabar ideas y entender mecanismos de comportamiento y reacción; el punto radica en que no somos una sociedad que vea en retrospectiva para crear la perspectiva conveniente. Y tomando en consideración que existen un sin fin de citas, dichos y experiencias documentadas que soportan la infalibilidad del método, el golpe emocional es más certero, pero somos tan cabezas duras que nos convertimos en campeones de la ceguera y la brutalidad social.
Existen, en efecto, dos tipos de retrospectivas, la corta y la larga, je.
La retrospectiva corta es importante pero puede ser arma de doble filo, por razones obvias: si sólo tomamos en cuenta el pasado inmediato se corre el riesgo de no considerar o dejar fuera de la deliberación hechos importantes que podrían significar ventaja o ahorro de esfuerzos según el objetivo final. En cambio la retrospectiva de gran alcance (larga) es la mejor compañera y en este ámbito se sitúa con facilidad por encima de cualquier espécimen humano, indudable. Es decir, entre mayor sea el alcance mejores proyecciones y mejores decisiones se toman, se formulan, se crean.
En el universo de las relaciones humanas encontramos una fuerte cantidad de ejemplos de donde tomar lo anterior, donde incluso el riesgoso pasado cercano se torna muy importante para lograr mejores situaciones; lo malo y lo más común es que justo al replantear la situación que generó el fracaso (o sea ya que se dio el tropiezo o sea ya para qué o sea tropezón con la misma piedra y muchos o seas más), se acaba saturando de "hubieras" lo acontecido y aún peor, esta situación podría repetirse indefinidamente en el individuo en un completo círculo vicioso y viciado, eterno retorno de la estupidez humana en 2 actos.
Sabia vida
Fin de la fiesta.
Algunos antropólogos han dicho que el Carnaval es una fiesta de inversión social, en la que los pobres se sienten ricos y los poderosos trabajan al servicio de los habitantes de los barrios más pobres. De acuerdo con esta tesis, la inversión social funciona como una válvula de escape que alivia tensiones sociales y permite el mantenimiento del statu quo. Esto es particularmente verdadero en el Carnaval de Río de Janeiro, donde no es raro ver un empresario o un diplomático empujando un carro alegórico, desde lo alto del cual un favelado saluda majestuosamente al público, vestido de emperador romano o de dios griego.
El origen de la fiesta se remonta por lo menos a las celebraciones orgiásticas del Imperio Romano en honor de Baco y de Saturno, conocidas respectivamente como bacanales y saturnalias, pero aquí nos limitamos al origen de la palabra Carnaval, que se sitúa en la Edad Media en Italia, principalmente en Roma, Venecia, Florencia, Turín y Nápoles.
En español, Carnaval aparece ya en el Diccionario de Nebrija, en 1495, en el cual se define "Carnaval o carnes tollendas: carnis priuium" (privación de la carne).
En cuanto al origen de la palabra, los autores coinciden en señalar la palabra italiana carnevale, que proviene del antiguo carne levare (quitar la carne) porque después del Carnaval los católicos inician el período de Cuaresma, cuarenta días durante los cuales no se come carne. Confirma este origen el sinónimo español carnestolendas¸ del latín tollere (abandonar). Actualmente ha quedado descartada la seudoetimología fundada en el otro sentido de la palabra levare (confortar, consolar) con base en la cual se había afirmado durante mucho tiempo que carnevale o carne levare significaba 'confortar al cuerpo para prepararlo para la austeridad de la Cuaresma'. Fin de la cita. La palabra del día por Ricardo Soca.
Con esta definición, la única duda que me asalta es ¿por qué no seguir con las bacanales en lugar de los bailables?
Estaría discutido que se siguiera la tradición pagana y hubiera luchas de cuerpo a cuerpo de un chingo contra un putamadral (¿si entienden el doble sentido, no?)
Vean la nota clásica, siempre acaban las fiestas igual, llenas de basura y crudos y cosas así, aunque esta vez con saldo blanco. Si quieren ver la galería completa, pueden verla acá
Aún no.
También me siento muy molesto conmigo mismo porque he abierto demasiado mi cercanía con algunas personas; no debería dejar que se acerquen tanto, menos aún que piensen que los aprecio o que me importan algo, que lleguen a imaginar que haría algo por ellos. Tal vez les desee buena suerte, pero no más.
Lo cierto es que mi forma honestamente es incierta, a los demás les cuesta trabajo entender mis maneras, mis comportamientos o maneras de razonar, como una liebre inquieta el enigma que provoco a mi alrededor siempre termina dejando estelas de duda o llamadas de atención, una corriente febril de preguntas y cuestionamientos que a veces me da mucha hueva responder.
En fin, que sigo pensando si me atreveré o no a asistir al dichoso carnaval. Tal vez termine mirando por TV algún programa al respecto y así evite la integración inconsciente, el roce inevitable, el intercambio ocasional pero asegurado de algún saludo, pregunta o sonrisa... La inquieta recriminación retumbando en mi cabeza todo el tiempo.
Carnaval
Sin embargo pregunto, pido que me den testimonios, que me cuenten de qué se trata, cómo se vive, cuál es el mejor día, la temática, cómo disfrutarlo mejor, pero todo es tan decepcionante, tan, tan, tan burdo, zozo. Por ejemplo, llevarse hieleras llenas de cerveza, echar desmadre que en realidad es ver chavas y gritarles piropos o mamadas así, gritar, seguir chupando y bailar y seguir chupando y así durante siete días. Es todo, una enorme borrachera, derrame de dinero que no tienen para que los inversionistas se inflen un poco más a raíz del pueblo, que seguirá jodido...
Pero también creo que muchos lo viven con cierta ilusión, como que es algo que verdaderamente esperan y ansían, seguramente por el inicio de las pascuas o algo así, no sé, lo investigaré.
Ayer inició el carnaval, ya les platicaré mi experiencia, esta es mi primera vez.
En el universo de gente con que hablo y convivo día con día, me sorprende encontrar muchas reacciones y sentimientos, formas de razonar tan diferentes, pero en un sentido arcaico, es como fuera de la realidad a la que estaba acostumbrado, allá en la jungla defeña con un madral de güeyes peleando de frente y poniéndote de vez en cuando en aprietos para vencerles; acá no, acá más bien se hacen a un lado, se vencen ellos mismos.
Pero es razonable, México es un país clasista, lamentable o afortunadamente, y quienes lo nieguen será porque su visión no da para más de lo que da su nariz; México tiene hondamente anclado el sistema de clases y la discriminación, el racismo, el sentido de la igualdad es una falacia, una demagogia usada por los políticos para calmar al pueblo, para venderles la idea de que "importan", de que "valen", de que "son algo"... En realidad si son algo, son los peones, los trabajadores, la mano de obra que produce lo que otros ganan. Dentro del engranaje, las clases media y baja simplemente son eso, engranes, piezas dispensables para generar más riqueza a "los inversionistas, empresarios, patrones" y dueños de nuestra infame suerte".
Pero lejos de que esta cita pretenda aflorar los sentimientos más agrios de este imbécil que teclea, la intención radica en reflexionar, entender, buscar comprender cómo puede un pueblo y sus gobernantes llegar a ser todavía más imbéciles que yo. Imaginen que llega un güey inglés. Imaginen que llega a una provincia como esta, Mérida, llena de idiotas de bajo perfil intelectual y sobretodo de inocencia resultado del anterior. Imaginen que el inglés, obvio, comienza a relacionarse con la gente de clase en la ciudad y obvio, todos le dan ¡hurras! y ¡vivas! por engalanarlos con su presencia y sus libras esterlinas. Además, imaginen que al inglesito se le ocurre una idea, una "estupenda idea", que encierra el secreto de todos sus ancestros: crear una página web con un curso de inglés (obvio, inglés británico) que para el público no cueste, que todo mundo pueda acceder a ella sin costo, y con los centenares de miles de millones de visitantes hambrientos de conocer y aprender el idioma inglés (británico, no lo pierdan de vista), vender mucha publicidad, ganar millones, hacer el negocio perfecto. Y además, vendérselo al gobierno local para que la página se vea en las escuelas y los alumnos la aprovechen, incluso que la hagan obligatoria, que le den peso, para que los alumnos la tomen en serio. SI y aparte que los negocios locales le den su dinero al inglesito para que sus libras no se le acaben y que el gobierno tire el dinero de los impuestos con el inglesito porque no puede dejar que se vaya así con las manos vacías.
En fin, no pienso darles el link de semejante estupidez porque no quiero darle un ápice de publicidad a esa madre, lo único que diré es que la página tiene un diseño de hace por lo menos 10 años, viejísima, trabajo digno de un chavo de primaria, porque los de secu igual se la saben más; lo malo, lo único verdaderamente malo en esto, es que seguro los idiotas ya existen y ya le estarán pagando publicidad y los alumnos ya estarán obligados a entrar a la página a perder su tiempo y así, una vez más, nuestro trauma de conquistados se volverá a manifestar entregándole el oro al extranjero. Bueno, seguro le dará alguna migaja al par o trío de pendencieros que agarre en la ciudad para ayudarlo, pero no más, no más.
Eso es lo verdaderamente triste del asunto. ¡BAH!
A manera de colofón sólo quisiera decirles, con toda el rostro avergonzado, que me duele profundamente que no tengamos un poquito de criterio, y lo peor, que no tengamos idea de ello.
Inicio de año
Pero vivir un inicio de año con todo esto y además lejos del área directa de impacto es un delirio. Imaginen, la acción, los cocolazos, el estrés que todo esto genera y tu lejos, como en un idilio infernal en el que para todo y todos eres extraño, donde ni tu familia comprende qué pex con tu vida, es ojete, neta.
Además, en el exilio creo que la paranoia no se da, más bien crece una especie de añoranza cegadora; justo como la de Irena "La ignorancia" (del maestro Kundera), es un sentimiento de extrañeza pero casi gozosa por martirizante, como incluso masoquista.
Excluido voluntario, una traición pacifica o valga la redundancia, una traición traicionera, envuelta en un circulo permanente, pues no cesa, muere al nacer para volver a nacer y en seguida morir y volver a nacer y así ad infinitum...
No sé si a final sea un momento más (¡otro!) de rebeldía intelectual o cerebral, un martilleo incesante por la indecisión entre terminar por adaptarse o la inseguridad por temor a despertar.
Para colmo estoy en proceso de mudanza, entonces aún es peor porque o atiendes y te mantienes al tanto de lo que acontece a más de mil kilómetros de distancia o buscas un closet o al herrero o al jardinero o al albañil, cañón, porque aparte me pasó que salí a comprar unas pijas y me llaman que les urgía un archivo, voy en chinga y lo mando, que ahora les urge lo de unos envíos y ahora lo de no sé qué madre. Decido establecerme para evitar pedos y ya llaman, Murphy es implacable.
Pasionalmente pendejo
Pero se termina volviendo a lo mismo, porque ese comentario puede interpretarse no como una nota de experiencia, sino incluso como un consejo, lo cual es algo que al menos en mi caso, queda lejos de la pretensión original. Por supuesto que cabe la posibilidad de que quién escriba si tenga la intención completa de dar ese matiz, tal vez de manera natural relacionamos la experiencia con la guía y eso genera toda la complicación, no lo sé, pero creo que es un tema para analizar aún más a detalle de lo que por ahora puedo y quiero hacer.
Por ahora solo cerraré este comentario diciendo que cada día que pasa la comunicación me apasiona y apendeja más.
La cura
Por ejemplo, cuando el contacto se realiza vía telefónica no se sabe si en realidad te están o no poniendo toda la atención que esperas ni, obvio, tampoco puedes ver qué tanto está o no entendiendo tu interlocutor. Esto es uno de los mayores retos, alcanzar una comunicación rayando en la perfección: seleccionar las palabras, el tono en que cada una debe ser pronunciada, evitar el cantinfleo, lanzar anzuelos para validar que la atención se mantenga al máximo posible, en fin, son varias cosas que requieren cierta preparación vocal y mental, estudio constante y preciso del objetivo, que si algo es cuestionado y no se tenía previsto, la respuesta sea ágil, casi inmediata para que no se pierda la atención, que el lejano escucha vea que sí estás en la jugada.
Es recomendable incluso escribir el mensaje, el texto a recitar, el discurso; potenciar la oratoria.
Cuando la comunicación, el encuentro, el mensaje, se da en forma personal, la falta de capacidad oratoria puede no ser tan determinante porque es posible percibir si te estás o no dando a entender; a ciegas, lejos, todo queda en tu capacidad oral, en el instante en que tu voz denota frialdad o lejanía la atención comienza a decaer de forma dramática.
Esto influye directamente y te exige a que cada día la creatividad, originalidad y sobre todo la constancia y agilidad mental sean requisitos indispensables para avanzar; es muy complicado y creo que en eso radica un porcentaje importante de obtener éxito o terminar formando parte de las estadística de los que han fracasado en el intento.
Gaza
Sin embargo hay notas que rayan en el ridículo, colmos de idiotez que además de intrascendentes pueden generar en el lector nauseas y auto-recriminación por haberles dedicado minutos en leerlas. Hazmerreir completos por la supuesta "afectación" de quienes escriben, en fin, eso sí, bien camufladas de inicio, pues uno confía en la historia, digamos, en la costumbre de encontrarse tanto con la publicación y con el firmante, es decir, en apariencia no se mira el peligro.
Pero como pocas cosas en el mundo y en la vida son lo que parecen, basándonos ya sea en Schopenhauer, ya sea en Focault o en Baudrillard mismo; es decir, ¿cuál es el mensaje oculto, pretendido en realidad?
Hablo de la nota publicada el día de ayer en el suplemento semanal del periódico La Jornada, este es el link desafortunado NO dé click por su bien!
Una nota así puede pasar de noche en muchos, en la gran mayoría de lectores si nos ponemos en el orden de suavecitos, pero considero que desvirtúa el espacio. O sea, si el cuate se auto-desprecia por sus orígenes, que vaya y se queje con su prole, que se suicide, que se auto-inmole, en fin, que haga lo que le venga en gana, pero que no nos falte al respeto a sus lectores con estas mafufadas, perogrulladas o mamadas sin más.
No sé distinguir si me entristece más la clase de nota que entregó Jorge Moch o Luis Tovar en su papel de Jefe de Redacción o el mismo Hugo Gutiérrez Vega, no lo sé; no es un secreto la clase de secta que domina el suplemento; no es un secreto pero aún así insisto en que los lectores merecemos más respeto como para que después de gastar en adquirir la publicación o tomarnos la molestia de invertir nuestro tiempo accediendo a la página web para leerla, encontrarnos con estos lloriqueos de talla semejante a los de un puberto, caray, eso es verdaderamente entristecedor.
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crisis
tiempo perdido
Seis semanas
También me resultó necesario ya que iba por aquel rumbo, pues poner metas razonables para cumplir en el corto y mediano plazo, recuerdo que algo que me resonaba en la cabeza era la necesidad de girar, de radicalizar nuevamente pero en un sentido nuevo pues era algo sano, no había más, sano y sin escalas... ¿qué habría de malo en eso? Probar un poco de vida light no me pareció descabellado y por más que daba vueltas al tema no encontré inconveniente que tuviera la fuerza necesaria para hacer que la idea muriera.
Así pues, llevo prácticamente 6 semanas sin humo ni alcohol, enriquecí mi acervo cinematográfico y he comenzado la lectura de algunos libros que pendían de mi cabecera desde hacía ya muchos meses... igualmente logré pasar la prueba de las fiestas decembrinas tan seco como un verdadero anciano.
Vivir exiliado y limpio, con la mente abierta y despejada, suena redundante imaginar en ahora dar el paso al ejercicio y a la dieta balanceada, a la fase de escucha y comprensión, al versátil mundo de la vida por la vida, sin más.
Siempre he sido un anciano adelantado, un serio candidato al último hoyo, al descanso indeterminado, lo busqué durante más de 20 años y no lo hallé; ya he dado paso a lo que sigue.
Triste, triste triste
Mérida es un lugar bonito, extraordinario, limpio e impresionante, pero sus habitantes, ¡ay de ellos! tienen, sufren, padecen torpezas mentales, síndromes y complejos de inferioridad terribles y ello mismo se ve reflejado en sus propia organización social, política, costumbres y tradiciones. La gente, mucha de ella, tiene un nivel cultural bastante bajo y esto lejos de ser sorpresa, es un reflejo de lo que pasa en muchos estados y ciudades del país. Nuestra triste realidad como nación.
Igualmente triste resulta que aún haya gente capaz de sentir odio real (sigue dándome una risa de cagarme la frase y el acto en sí) hacia los que emigramos, nuevos residentes, porque las muestras hostiles que mencionaba no son exclusivas hacia los que llegamos del DF, sino de cualquier sitio del país, ¿cómo puede ser que aún exista en las mentes y las costumbres de las familias esa clase de discriminación absurda? Porque además los que la expresan tampoco muestran precisamente algo que pueda darles digamos autoridad para ello, son simplemente inadaptados nacionales, o algo así.
En fin, la moraleja diría yo que puede resumirse en que a menor nivel cultural y seguridad sobre sí mismo equivale la mayor estupidez, bestialidad, torpeza y tantos etcéteras como se les ocurran...
Qué es el exilio?
Llegue a la península ebrio de confusión, con las manos atadas en mi ego y la cabeza llena de un humo putrefacto sin demasiada distinción. Llegue con un algoritmo breve memorizado, cambiar de vida, cambiar de cielo, cambiar de todo pero sin saber exactamente hacia dónde o hacia qué, en último de los casos toda emigración requiere un poco de suerte y un mucho de esfuerzo, las cosas se dan de acuerdo a cada iniciativa propia y no precisamente heredada.
Así pues amanecí en la Península y ya han pasado 5 meses enteritos. Han pasado muchas lunas y muchas cosas, he ido a otros lugares y he regresado, siempre con nuevas noticias y siempre con mejores ideas pero más difíciles de descifrar, como los pronósticos, que cada vez se ven más fáciles, pero también cada vez es menor la opción de ganar.
Exilio en la Península, esta es la historia de un chilango exiliado con todas las de la ley, con no poco arrepentimiento y mucho valor para enfrentarlo. Exilio de una vida anterior y exilio de mi mismo, lejos tan lejos como siempre estoy.
Aquí empezamos.
Vuelo.
Descubro aún con mayor sorpresa el claroscuro azulado y gris del cielo citadino, el enfoque desinteresado de las banquetas sucias, la paredes grafiteadas suspirando, la rapidez y la asfixia, el ego desnudo, la vida acelerada. La raza me recuerda lo que he dejado pasar.
Los rastros de una existencia renovada seducen los gruesos anales de un efímero, paupérrimo ensayo de treinta y tres años que acumula el ciento por ciento de imágenes en el cerebro. El amanecer es la promesa vuelta realidad, pero el anochecer, la lenta caída de la oscuridad palmo a palmo en el horizonte, ese, ese es el fuego seductor del romancero, la pasión del cortejo entre dos seres desconocidos, la fruta prohibida coqueteando ante el hambriento; esta sed intolerable, intoxicante, es la materia prima de embriagadora y perturbadora moción, fuerte emoción.
Todo inicia con el silencio descubierto; todo termina con la voz a flor de piel y la tortura simple de un capullo abandonado en busca de un vuelo sin descifrar.