Hay muchos artículos y menciones de intelectuales, periodistas y analistas de todos los tipos que mantienen una cruzada frontal contra los abusos y las burlas que nos propician los políticos.
Es de risa enterarse de cada situación nueva, casi cada minuto del día hay una, y además una que supera a la anterior, es una cadena de porquería de nunca acabar. En fin, que acá en la península no crean que las cosas son mejores que allá en la capirucha.
Acá se trabaja igual o más cochino (si eso es posible) que allá. Aquí abierta y descaradamente se utiliza a toda la familia, amigos, vecinos, etc., en el negocio de hacer propaganda. Se utiliza a tipos que no tienen idea de lo que hacen, pero como se les paga decentemente, pues no importa que lo entiendan en realidad, o sea, es como tratar con animales, dales comida y te seguirán. Pero ese dinero que tiran y que utilizan de manera tan pero tan descarada y ruin es dinero que pagamos nosotros, nuestros impuestos.
A todos los partidos lo último que les importa es el bienestar social, ¿ustedes creen que alguno de los tres principales (PAN, PRI y PRD) le interesa algo que no sea llegar a la silla en el 2012? ¿De verdad creen que en estos 3 años gobernarán pensando en el bien común, en la limpieza, en mejorar el país, en ayudar a los millones de mexicanos en situaciones extremas?
Entonces, clásico, todos los amigos, familiares, vecinos que ayuden a convencer a los demás miles de incautos, sin criterio y sumidos en la ignorancia (esto gracias nuestro excelentisimo nivel de las instituciones educativas y la pobreza reinante en más de la mitad de la población), ellos serán los primeros beneficiados con puestos, dinero, trabajo bien pagado sin hacer absolutamente nada útil y así, mientras pasan estos 3 años hasta que llegue otra vez la mochada del IFE para volverse a llenar los bolsillos mientras dura la campaña.
¡A dónde iremos a parar! ¿Está usted seguro de que irá a votar? Piénselo dos veces, mi conclusión es que dejemos de perder el tiempo, ahorremosles la complacencia de vernos nuevamente la cara.
¡Qué onda tristeza habita en mi país!
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