De lo más complicado de vivir lejos, exiliado del DF, es la comunicación con tus colaboradores y subordinados. Hacer que el madrazo que quieres dar se sienta con la potencia que quieres, que el de enfrente entienda claramente lo que dices, ya sea con tus gestos, con tu postura, por cómo mueves las manos, qué se yo, es algo que supongo es muy humano, lo visual es aún imprescindible, al menos en ciertos círculos laborales que requieren cierta delicadeza en la recepción y manejo de la información.
Por ejemplo, cuando el contacto se realiza vía telefónica no se sabe si en realidad te están o no poniendo toda la atención que esperas ni, obvio, tampoco puedes ver qué tanto está o no entendiendo tu interlocutor. Esto es uno de los mayores retos, alcanzar una comunicación rayando en la perfección: seleccionar las palabras, el tono en que cada una debe ser pronunciada, evitar el cantinfleo, lanzar anzuelos para validar que la atención se mantenga al máximo posible, en fin, son varias cosas que requieren cierta preparación vocal y mental, estudio constante y preciso del objetivo, que si algo es cuestionado y no se tenía previsto, la respuesta sea ágil, casi inmediata para que no se pierda la atención, que el lejano escucha vea que sí estás en la jugada.
Es recomendable incluso escribir el mensaje, el texto a recitar, el discurso; potenciar la oratoria.
Cuando la comunicación, el encuentro, el mensaje, se da en forma personal, la falta de capacidad oratoria puede no ser tan determinante porque es posible percibir si te estás o no dando a entender; a ciegas, lejos, todo queda en tu capacidad oral, en el instante en que tu voz denota frialdad o lejanía la atención comienza a decaer de forma dramática.
Esto influye directamente y te exige a que cada día la creatividad, originalidad y sobre todo la constancia y agilidad mental sean requisitos indispensables para avanzar; es muy complicado y creo que en eso radica un porcentaje importante de obtener éxito o terminar formando parte de las estadística de los que han fracasado en el intento.
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