Mi tendencia maniaco depresiva me ha dejado gratas vivencias y sentimientos fuertes que ahora comprendo fueron sembrados con inteligencia por mi subconsciente, dando pasos largos, muy largos incluso, pero en el sentido correcto, por lo menos hasta ahora.
Pero el costo de ello, el costo de mantenerme lo más coherente posible, y como todos, seguramente con muchas fallas en el camino, tropezones, descalabros, desfallecimientos, en fin, todo ese precio parece que ahora mirando en retrospectiva sabe a gloria, esa era la vida, la que se iba mientras uno luchaba en sentido contrario, por encontrar la muerte, pero alargando la vida.
Es complejo explicarlo, me parece que las circunstancias de muchos cuates han sido por mucho más dramáticas que la mía y mejores también, o sea, sé que nunca he padecido algún extremo, a pesar de haber dormido varias veces en la "sombra". Lo reconfortante del recuerdo es la salida, insisto, avante y la experiencia fabulosa que permea la memoria, que la enriquece.
Pero lo que también se juega y ahora veo que me ha sido imposible salvar, es la cercanía de los otros, de los amigos o compañeros cercanos, los comparsas y compinches, esos íntimos y conocidos por una sola vez, en algún desvarío, en algún alucín memorable que ha superado las barreras del olvido y se han quedado grabados. Mi tendencia maniaco depresiva me obliga a no quedarme en tierra y sedentario, tengo alas, aún, a pesar de tanta rasgadera y conservan fuerza suficiente para seguir elevándome. A todos los caídos, sepánlo o no, gracias por el recuerdo, pero no podía quedarme a su nivel.
En pocas palabras, no conforme con no tener amigos, a los pocos que se me acercaron los he cortado por lo sano.
¿No es decepcionarte voltear la mirada y ver la misma caricatura sin cambio ni progreso?
No hay comentarios.:
Publicar un comentario