Solo con la memoria persiste tu piel. En bandeja de sueños las caricias que ya no tengo acuden inmisericordes a llenar el hueco en las palmas de mis manos, las tan llenas alguna vez de vida y tersa epidermis cabalgando levemente a cada contorno, a cada subida de tono junto a las palabras mencionadas al oído y las ropas destrozadas o caídas.
En contrario caso el reloj de mi vista cobra factura y el anteojo mordaz cubre pretencioso su dominio. El abanico se integra a las diferentes manchas de sobriedad descargada en las penumbras nacidas en consecuencia y ¡oh situación desmedida!, recobra la toalla arrojada al piso en señal derrotera de años pocos atrás.
Quisiera brindarle luz al estancamiento burdo de las minificciones desatadas en mi aureola, dejarle un mazo sintético de vida en colores neón y sacar al gato ahogado para disecarlo y nombrar, gritar, mentar, susurrar, cavilar o explotar tu nombre en mi garganta, mente, sueños y depresiones en lo más alto del sitio de donde algún día caeré para dejar de existir.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario