Contagio

Danzante imaginario. Canica rebotadora mi máquina de ideas. Abusando de la lengua por oculta, mantengo a raya los ataques de liberación, de absurda integración.

Miro a través del cristal tu mirada, el llanto de la rabia asoma por tu pelo, las cicatrices de una batalla que aún no se ejecuta; las palabras aún no dichas puedo adivinarlas con solo mirarte desde aquí, con la penumbra a mis espaldas.

La nube acompaña mis disidentes pasos; con amargura descubro que las horas se van y yo continuo ahogado, mareado entre murmullos sin compasión, entre hordas de vampiros que se niegan a sí mismos: temo a lo irremediable, el (¿ineludible?) contagio.

Retornaré.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario