En retrospectiva es fácil trabar ideas y entender mecanismos de comportamiento y reacción; el punto radica en que no somos una sociedad que vea en retrospectiva para crear la perspectiva conveniente. Y tomando en consideración que existen un sin fin de citas, dichos y experiencias documentadas que soportan la infalibilidad del método, el golpe emocional es más certero, pero somos tan cabezas duras que nos convertimos en campeones de la ceguera y la brutalidad social.
Existen, en efecto, dos tipos de retrospectivas, la corta y la larga, je.
La retrospectiva corta es importante pero puede ser arma de doble filo, por razones obvias: si sólo tomamos en cuenta el pasado inmediato se corre el riesgo de no considerar o dejar fuera de la deliberación hechos importantes que podrían significar ventaja o ahorro de esfuerzos según el objetivo final. En cambio la retrospectiva de gran alcance (larga) es la mejor compañera y en este ámbito se sitúa con facilidad por encima de cualquier espécimen humano, indudable. Es decir, entre mayor sea el alcance mejores proyecciones y mejores decisiones se toman, se formulan, se crean.
En el universo de las relaciones humanas encontramos una fuerte cantidad de ejemplos de donde tomar lo anterior, donde incluso el riesgoso pasado cercano se torna muy importante para lograr mejores situaciones; lo malo y lo más común es que justo al replantear la situación que generó el fracaso (o sea ya que se dio el tropiezo o sea ya para qué o sea tropezón con la misma piedra y muchos o seas más), se acaba saturando de "hubieras" lo acontecido y aún peor, esta situación podría repetirse indefinidamente en el individuo en un completo círculo vicioso y viciado, eterno retorno de la estupidez humana en 2 actos.
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