Estábamos los tres en la habitación; ya eran pasadas las nueve de la noche y comenzaba a llover fuertecito. Cuando recién nos habíamos encontrado minutos antes en la librería, pensamos que la noche y sus secretos serían la compañía adecuada para el encuentro, incluso sabíamos que la complejidad de nuestras pesadumbres ni siquiera asomaría la cabeza para retumbarnos en los oídos lo que llevamos en los hombros.
Así que el primer acomplejado insistió en abrir la cabeza a los juegos de rol. Cada uno de los tres debía de elegir un personaje memorable, sin límites, de cualquier producción y que tuviera unas líneas de diálogo para expresarlas con la voz chillona de un personaje conocido por dos de los tres. Lo cual es en apariencia una desventaja para el tercero, quien al no conocerlo, debía esforzarse más en imaginar la escena; sin embargo logró hacerlo medianamente bien.
No había música en la habitación, solo humo de cigarro, una tetera en proceso de ebullición y un gato con pereza y gordo que rondaba de un sitio a otro. El tercer acomplejado tuvo hambre y sacó pasta del refrigerador, pero solo el primer acomplejado quiso uno poco.
Bastante claro queda que el segundo acomplejado era yo; trataré de abreviar un poco lo de los complejos, porque siempre es bien visto que se otorgue un poco de contexto para no quedar tan lejos de la diversión a la hora de imaginar los momentos, las escenas.
Todo comenzó hace unos años cuando viajando en el auto del tercer acomplejado, comenzó a sonar la canción Dangerous del grupo Roxette; es una canción de rock pop de finales de la década de los ochentas del siglo pasado. Así que no perdimos oportunidad para ensalzar el momento y dejar claramente expresado que considerábamos con justa razón, como un chico pop a nuestro amigo, el tercer acomplejado.
Nuestro amigo no estuvo del todo de acuerdo y comenzó a argumentar que en la radio todo puede pasar, incluso en los momentos más extraños e inesperados; después intentó desviar la atención hacia la progresión de la humanidad durante su paso en el planeta, hecho mediante el cual los humanos cada vez tenemos mayor capacidad de goce e interpretación de todas las ramas del arte. Incluso rozó por momentos, la famosa máxima de que hasta el silencio es musical.
La discusión siguió un buen rato en el auto. Cuando descendimos al llegar a nuestro destino, el primer acomplejado le dijo al tercero:
- Pues no sé lo que diga el segundo, pero yo digo que tu estás acomplejado.
El resultado, fue que el que hoy llamamos tercer acomplejado, alguna vez en realidad fue el primero.
El primer acomplejado de nuestra historia fue el segundo, dando continuidad al criterio. Sucedió días después del incidente de la canción, estábamos degustando goma de mascar en el parque cuando un perrito que había salido a jugar, iba correteando a una rata, la cual pasó despavorida junto a nuestros pies. El primer acomplejado pegó un grito más feo que Doña Francisca y de inmediato comenzó a sudar y sudar a chorros.
Pasados unos segundos, se levantó y nos dijo que camináramos, que por favor no siguiéramos allí. Obvio, nosotros argumentamos estar muy contentos y conformes con el sitio, que incluso lo estábamos disfrutando y que no nos moveríamos a menos que hubiera algo que nos aumentará la sed de partir. El primer acomplejado nos miró aun con el rostro desencajado y se nos quedó mirando, sobrio, inmutable al principio, después más descompuesto y justo cuando creímos que estaba a punto de romper el llanto, el tercer acomplejado se levantó y le tendió un abrazo exclamando:
- Pero tío, ¡si tu eres un acomplejado más cabrón!
Y así el segundo acomplejado surgió de las entrañas de la nada.
Mi inclusión propia en el selecto trío, fue dada por circunstancias de inercia. En realidad es difícil encontrar a una persona no acomplejada, unos pueden vivir por encima de sus complejos, otros viven a expensas de ellos o de plano, mueren a causa de. Simple. No había mucho que descubrir.
Así que estuvimos charlando y seguimos jugando esa torpe dinámica entre los tres hasta que el día siguiente comenzó, es decir, a la media noche. Nos dirigimos al auto del tercer acomplejado, ya que él nos llevaría a feliz destino. Es común entre nosotros bromear, creo que está claro el hecho después de todo lo que he descrito, así que incluso mirar a escondidas los gestos de los otros dos acomplejados, me dejaba en estado hilarante. Y esto no era por cuestión de los rostros en sí, más bien esto se originaba en que ellos pensaban que yo estaba maquinando una forma de molestarlos y se ponían a la defensiva de manera cómica.
El primer acomplejado intentó establecer frente común con el segundo, incitándolo a notar la forma en que me conducía con afán de, según, burlarme de ellos. Nada más lejos de la realidad, sin embargo, tanto el primero como el tercer acomplejado fingieron entender con claridad la forma en que los tomaba, en un segundo a uno, lo trolleaba y seguía con el otro. Estaban más infartados por su incapacidad de defensa que otra cosa, incluso hubo un momento en que el primero acomplejado casi suplicó al tercero en que le atendiera. Pero el tercer acomplejado se mantuvo a raya, entendiendo un poco más la burda situación en la que estábamos en ese instante y como el primer acomplejado intentaba de cualquier forma, romper el trolleo a su existencia, casi con tanto ahínco como el que utiliza para dar pasos por la vida. Lamentable, pero no logró su cometido.
Así que la convivencia terminó cuando casi llegando a mi destino, el tercer acomplejado tuvo hambre y quiso comer una hamburguesa y yo, obvio, les dije que podrían ir a comer hamburguesas tanto como quisieran después de que yo bajara del auto.
Y así fue como me despedí de mis dos más grandes acomplejados amigos en una noche que será memorable, no tanto por los hechos vividos, si no por la manera en que a veces los humanos logran convertir una noche común en algo legendario
Mostrando las entradas con la etiqueta Fuera de linea. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Fuera de linea. Mostrar todas las entradas
Polvo estelar.
Cuando las alas crecen, el diluvio cesa sobre la cúpula de nuestros pesares. Las alas, ¿a qué llamarle alas? Son semillas que explotan, aquellas que desatan la química en nuestro organismo y nos embelesan con péptidos opioides endógenos... o endorfinas.
Desde comer un chocolate, sentir dolor, comer picante... hasta, sí, efectivamente... enamorarse.
Y enamorarse puede no precisamente ser convencional. Uno se enamora de la música, del fútbol, de las olimpiadas, de la naturaleza, de las corcholatas... De un Escorpión Zurdo... O de su constelación.
Hace algún tiempo, las epifanías de los ideales que a cada uno generaban el desemboque de endorfinas parecían misteriosas e incluso cosa de brujos; Umberto Eco lo narra en su libro "El nombre de la rosa", donde se detalla la implicación de la risa, esa expresión de placer y gozo que desata la frivolidad; se está prohibido reír, se está prohibido soltar el alma a las condiciones animalescas de nuestra naturaleza. Ampliamente recomendable.
Y con la festividad que ha desembocado el descubrimiento de una Constelación mágica, también se han caído los candados en las ideas. Las cadenas que detenían los avances y su realidad marchan justo en camino de su extinción. No puedo decir que sea algo que se deseaba, pero ahora que sucede, la interpretación es sutil y debo aceptar, reservada. A veces cuesta trabajo echar en seguida las campanas al vuelo.
Voy a disfrutar el instante y a aprovecharlo tanto como en su momento disfrute del frío calabozo en que me vi depositado. Ese pozo frío en que tantos meses mantuve aislado al intelecto, ahora urge por vibrar con fuerza en cada segundo y en cada oportunidad que se aproxima. Hoy abrí un candado. Mañana abriré otro.
El candado principal se quebró y la lluvia de polvo estelar cae sobre mí como gotas de lluvia, diría B.J. Thomas.
¡Y pensar que alguna creí que había encontrado el camino! ¡Vaya que uno puede perder la cabeza!
Desde comer un chocolate, sentir dolor, comer picante... hasta, sí, efectivamente... enamorarse.
Y enamorarse puede no precisamente ser convencional. Uno se enamora de la música, del fútbol, de las olimpiadas, de la naturaleza, de las corcholatas... De un Escorpión Zurdo... O de su constelación.
Hace algún tiempo, las epifanías de los ideales que a cada uno generaban el desemboque de endorfinas parecían misteriosas e incluso cosa de brujos; Umberto Eco lo narra en su libro "El nombre de la rosa", donde se detalla la implicación de la risa, esa expresión de placer y gozo que desata la frivolidad; se está prohibido reír, se está prohibido soltar el alma a las condiciones animalescas de nuestra naturaleza. Ampliamente recomendable.
Y con la festividad que ha desembocado el descubrimiento de una Constelación mágica, también se han caído los candados en las ideas. Las cadenas que detenían los avances y su realidad marchan justo en camino de su extinción. No puedo decir que sea algo que se deseaba, pero ahora que sucede, la interpretación es sutil y debo aceptar, reservada. A veces cuesta trabajo echar en seguida las campanas al vuelo.
Voy a disfrutar el instante y a aprovecharlo tanto como en su momento disfrute del frío calabozo en que me vi depositado. Ese pozo frío en que tantos meses mantuve aislado al intelecto, ahora urge por vibrar con fuerza en cada segundo y en cada oportunidad que se aproxima. Hoy abrí un candado. Mañana abriré otro.
El candado principal se quebró y la lluvia de polvo estelar cae sobre mí como gotas de lluvia, diría B.J. Thomas.
¡Y pensar que alguna creí que había encontrado el camino! ¡Vaya que uno puede perder la cabeza!
Circunstancias
En el trayecto en que uno debe desplazarse de un sitio a otro en una ciudad tan selvática como la nuestra, siempre está a expensas de sufrir algún percance. Es casi irremediable que suceda.
Por ejemplo, la hermosa constelación del Escorpión zurdo, sufrió la semana pasada el amargo percance de que la grúa raptara su auto. Para los que no están familiarizados con estos términos, una grúa es un vehículo de arrastre de otros vehículos, que el gobierno de la ciudad envía a vigilar el civismo y respeto de los automovilistas, tanto en cuestiones de limitación estricta a estacionar los autos solo dónde es posible hacerlo y/o pagando la cuota correspondiente, bajo las condiciones establecidas en el código que así lo dicta.
En resumidas cuentas, pues dejó su auto en un lugar inapropiado, confiando en que solo sería cosa de unos minutos; pero como las enseñanzas de los abuelos nunca fallan, pues esos minutos que pensó ahorrarse en buscar un sitio correcto de estacionamiento, se convirtieron en un martirio de casi un día entero. Además de que por causa de ese incidente, aquel infame día sus ojos no se cruzaron con los míos, Damn!
Al final, pues pagó la multa correspondiente. Recuperó su auto y sus pertenencias y no pasó de allí. Pero así como este ejemplo, podría citar cientos: que si se atraviesa un imprudente y golpea nuestro auto, que si nos golpean por detrás, que si por un choque de otras personas se vuelve un estacionamiento enorme la vialidad, etcétera. Eso solo por citar algunos ejemplos; podríamos mencionar que si nos detiene un policía por saltarnos un alto o cosas por el estilo, sin contar con la nefasta situación de sufrir un asalto donde de plano nos bajen del vehículo con pistola en mano o cosas peores.
Y además, esto solo hablando de algunos percances automovilísticos. Para los que deciden no utilizar el auto, pues tienen riesgos iguales o peores, que van desde la aglomeración de un deficiente, por no decir, pésimo sistema de transporte público, hasta las diferentes variaciones de riesgo, como asaltos, accidentes, retrasos, abusos, etc., etc.
Vivir en la ciudad es muy aventurado, fuerte, pasional. Requiere de verdad pasión para afrontar un día a día exigente y asfixiante. Pero recompensa bien. O a veces no tanto, pero eso ya depende de cada uno.
So, es una virtud y un reto digno de aceptarse el hecho de sobrevivir y sobresalir con dignidad (poca o mucha, no importa, solo vale que exista) y que se deje el hecho atrás. Debemos dejar ir las circunstancias con la frialdad que implica el haberlas sufrido.
Por ejemplo, la hermosa constelación del Escorpión zurdo, sufrió la semana pasada el amargo percance de que la grúa raptara su auto. Para los que no están familiarizados con estos términos, una grúa es un vehículo de arrastre de otros vehículos, que el gobierno de la ciudad envía a vigilar el civismo y respeto de los automovilistas, tanto en cuestiones de limitación estricta a estacionar los autos solo dónde es posible hacerlo y/o pagando la cuota correspondiente, bajo las condiciones establecidas en el código que así lo dicta.
En resumidas cuentas, pues dejó su auto en un lugar inapropiado, confiando en que solo sería cosa de unos minutos; pero como las enseñanzas de los abuelos nunca fallan, pues esos minutos que pensó ahorrarse en buscar un sitio correcto de estacionamiento, se convirtieron en un martirio de casi un día entero. Además de que por causa de ese incidente, aquel infame día sus ojos no se cruzaron con los míos, Damn!
Al final, pues pagó la multa correspondiente. Recuperó su auto y sus pertenencias y no pasó de allí. Pero así como este ejemplo, podría citar cientos: que si se atraviesa un imprudente y golpea nuestro auto, que si nos golpean por detrás, que si por un choque de otras personas se vuelve un estacionamiento enorme la vialidad, etcétera. Eso solo por citar algunos ejemplos; podríamos mencionar que si nos detiene un policía por saltarnos un alto o cosas por el estilo, sin contar con la nefasta situación de sufrir un asalto donde de plano nos bajen del vehículo con pistola en mano o cosas peores.
Y además, esto solo hablando de algunos percances automovilísticos. Para los que deciden no utilizar el auto, pues tienen riesgos iguales o peores, que van desde la aglomeración de un deficiente, por no decir, pésimo sistema de transporte público, hasta las diferentes variaciones de riesgo, como asaltos, accidentes, retrasos, abusos, etc., etc.
Vivir en la ciudad es muy aventurado, fuerte, pasional. Requiere de verdad pasión para afrontar un día a día exigente y asfixiante. Pero recompensa bien. O a veces no tanto, pero eso ya depende de cada uno.
So, es una virtud y un reto digno de aceptarse el hecho de sobrevivir y sobresalir con dignidad (poca o mucha, no importa, solo vale que exista) y que se deje el hecho atrás. Debemos dejar ir las circunstancias con la frialdad que implica el haberlas sufrido.
Bin Laden
Solo la muerte Osama Bin Laden me ha provocado a regresar a este espacio. Es una pena absoluta. Un momento retrógrada que nos marcará en mucho tiempo, tal vez para no dar vuelta de hoja: teniendo la opción abierta, USA prefiere asesinar, ley del Talión; adiós civilización.
Así ahora en adelante Occidente ha pérdido toda la "ventaja" y adelanto en Derechos Humanos y civilización de que haya podido presumir. Toda la sangre que venga en adelante será totalmente justificada.
Hemos tolerado (nosotros, el mundo) infamias: Vietnam; Corea, las dos guerras ante Irak, las barbaridades encubiertas, Afganistan, etc., ¿pero esto? ¿Esto vale la pena tolerarlo? ¿Aplaudirlo? ¿Tan brutos son los ciudadanos gringos como para de verdad comprarle el jueguito a su gobierno? Chale.
En fin, son días en que la infamia se coló a la historia sin remedio. Es una pena.
Siento una honda tristeza.
Así ahora en adelante Occidente ha pérdido toda la "ventaja" y adelanto en Derechos Humanos y civilización de que haya podido presumir. Toda la sangre que venga en adelante será totalmente justificada.
Hemos tolerado (nosotros, el mundo) infamias: Vietnam; Corea, las dos guerras ante Irak, las barbaridades encubiertas, Afganistan, etc., ¿pero esto? ¿Esto vale la pena tolerarlo? ¿Aplaudirlo? ¿Tan brutos son los ciudadanos gringos como para de verdad comprarle el jueguito a su gobierno? Chale.
En fin, son días en que la infamia se coló a la historia sin remedio. Es una pena.
Siento una honda tristeza.
2010
Más de un mes sin escribir en este espacio. La caída del trapecio produjo fuertes resonancias en la atmósfera cerebral de mi cráneo. También es de comentar el hastío de no saber dónde estaban las mariposas y que el otoño recargara energías a costa mía.
Pero sigo aquí. Sigo con las yemas de los dedos prestos a tundir teclas para generar ideas y bellas imágenes; relámpagos para deleite de los 5 lectores suscritos a este blog y a quien pase de visita.
Nos quedamos en que Myriam se había ido y Almendrita y otros entes amados más. También ha habido muertes, muchas muertes en este año siniestro; complicado situarse en una balanza para evaluar si a cambio de los éxitos estaría uno dispuesto a mantener con vida aquellos seres idos hoy. Tal vez viajar a Solaris hoy fuese una posibilidad ansiada, pero nunca se sabrá si feliz. Tal vez mister Lem nos diría idiotas (ok, me lo diría a mí).
El asesinato de Lennon cumplió 30 años y el suicidio de Cobain 16. Morrison hubiera cumplido 67 y yo cumplí 36. El poemario Bicentenario se presentó con éxito en varios sitios; a decir verdad, a no todo mundo le resultó agradable, pero me emociona que el poema por sí mismo emocione y genere tantas y tan dispersas reacciones. También, y por si no lo notaban, es la primera vez en mucho tiempo que el post tiene tinte de entrada de bitácora. Como dicen, volviendo a las raíces.
En la ciudad la vida es tan veloz que asusta. Aunque acepto que no logro imaginar el terror de los estados donde la guerra y las matanzas son de cada día, pero en el DF es increíble la velocidad de vida que puedes llegar a alcanzar; una velocidad que impresiona y reta y se convierte incluso en aterradora tentación, un verdadero monstruo de infinitos tentáculos que te aprisiona en un abrazo rico, hipnotizante y de fuerte atracción. Alguien me dijo un día que era como tener hongos en los pies, sé que suena medio WTF!, pero la “lógica” que seguía aquél interlocutor era que cuando se rascaba sentía “rico”: una comezón insoportable por rica.
En fin, tal vez la metáfora no se logró, pero lo que quería decir es que si tuviera que hacer un balance rápido y concreto del 2010, el resultado sin duda sería un balance rayando en la perfección; es decir, las caídas, tropiezos y sumisiones se vieron felizmente recompensadas. El 2011 sin duda será un año más empinado pero con los pies firmemente cimentados para afrontar y enderezar el rumbo.
Pero sigo aquí. Sigo con las yemas de los dedos prestos a tundir teclas para generar ideas y bellas imágenes; relámpagos para deleite de los 5 lectores suscritos a este blog y a quien pase de visita.
Nos quedamos en que Myriam se había ido y Almendrita y otros entes amados más. También ha habido muertes, muchas muertes en este año siniestro; complicado situarse en una balanza para evaluar si a cambio de los éxitos estaría uno dispuesto a mantener con vida aquellos seres idos hoy. Tal vez viajar a Solaris hoy fuese una posibilidad ansiada, pero nunca se sabrá si feliz. Tal vez mister Lem nos diría idiotas (ok, me lo diría a mí).
El asesinato de Lennon cumplió 30 años y el suicidio de Cobain 16. Morrison hubiera cumplido 67 y yo cumplí 36. El poemario Bicentenario se presentó con éxito en varios sitios; a decir verdad, a no todo mundo le resultó agradable, pero me emociona que el poema por sí mismo emocione y genere tantas y tan dispersas reacciones. También, y por si no lo notaban, es la primera vez en mucho tiempo que el post tiene tinte de entrada de bitácora. Como dicen, volviendo a las raíces.
En la ciudad la vida es tan veloz que asusta. Aunque acepto que no logro imaginar el terror de los estados donde la guerra y las matanzas son de cada día, pero en el DF es increíble la velocidad de vida que puedes llegar a alcanzar; una velocidad que impresiona y reta y se convierte incluso en aterradora tentación, un verdadero monstruo de infinitos tentáculos que te aprisiona en un abrazo rico, hipnotizante y de fuerte atracción. Alguien me dijo un día que era como tener hongos en los pies, sé que suena medio WTF!, pero la “lógica” que seguía aquél interlocutor era que cuando se rascaba sentía “rico”: una comezón insoportable por rica.
En fin, tal vez la metáfora no se logró, pero lo que quería decir es que si tuviera que hacer un balance rápido y concreto del 2010, el resultado sin duda sería un balance rayando en la perfección; es decir, las caídas, tropiezos y sumisiones se vieron felizmente recompensadas. El 2011 sin duda será un año más empinado pero con los pies firmemente cimentados para afrontar y enderezar el rumbo.
Preguntarse
El mecanismo de entendimiento, acción y ejecución en cada hombre es casi tan enigmático como sus propias intenciones, desconocidas incluso para él mismo en alto porcentaje.
Las palabras son horizontes. Difíciles de amarrar a un entendimiento uniforme y difíciles de flexibilizar para darles color y forma y ritmo y lucidez. Por ello los poetas y los filósofos son tan importantes para la humanidad. Por ello los alicientes de cada parte del cuerpo son recibidos con pasividad y desgana. ¿No han notado como en la medida que uno crece se va mimetizando con el dolor, lo sucio, lo pútrido, lo corrupto, etc.?
Un adulto resiste con mayor soltura un pinchazo de lo que puede hacer un pibe. No cabe duda. Pero NO es precisamente una virtud del adulto, más bien, debe interpretarse como que el adulto ha recibido más pinchazos en la vida que el pequeño y por ende, su cuerpo y la sensación que le transmite al cerebro son cada vez menos intensas, ya están procesadas, ya está preparada la mente para transmitir a su vez con menor intensidad la sensación.
Así es con todo lo que a uno le acontece. Así nos acostumbramos a comer porquería en la calle, con altos niveles de contaminación o bajos niveles de higiene, como quiera verse; nos alimentamos con comida de dudosa procedencia, vivimos en espacios cada vez más reducidos, trabajamos a ritmos infrahumanos, con explotación latente y con la pesada carga de no sentirse por ningún lado respaldado, protegido.
Cambiemos la perspectiva. No asuman. Cuestionen.
Las palabras son horizontes. Difíciles de amarrar a un entendimiento uniforme y difíciles de flexibilizar para darles color y forma y ritmo y lucidez. Por ello los poetas y los filósofos son tan importantes para la humanidad. Por ello los alicientes de cada parte del cuerpo son recibidos con pasividad y desgana. ¿No han notado como en la medida que uno crece se va mimetizando con el dolor, lo sucio, lo pútrido, lo corrupto, etc.?
Un adulto resiste con mayor soltura un pinchazo de lo que puede hacer un pibe. No cabe duda. Pero NO es precisamente una virtud del adulto, más bien, debe interpretarse como que el adulto ha recibido más pinchazos en la vida que el pequeño y por ende, su cuerpo y la sensación que le transmite al cerebro son cada vez menos intensas, ya están procesadas, ya está preparada la mente para transmitir a su vez con menor intensidad la sensación.
Así es con todo lo que a uno le acontece. Así nos acostumbramos a comer porquería en la calle, con altos niveles de contaminación o bajos niveles de higiene, como quiera verse; nos alimentamos con comida de dudosa procedencia, vivimos en espacios cada vez más reducidos, trabajamos a ritmos infrahumanos, con explotación latente y con la pesada carga de no sentirse por ningún lado respaldado, protegido.
Cambiemos la perspectiva. No asuman. Cuestionen.
Ensayo
La inercia nueva de un tiempo utópico succiona mis pensamientos.
Antes del lunes fui presente testigo de una revolución adornada de lágrimas, abrazos, sonrisas en clave morse, ojos vidriosos acumulando energía, llenándose de color... de calor.
Se cayeron las ropas y el camino se oscureció sin detenerse. Abducción sólida en líquidos vaginales, personas al límite. Canción de libertad anhelada. El cuchillo en pleno apunte y la mantequilla floja,unidos y compenetrados: No era de forma alguna el resultado de un torcido capricho de insensatez sexual: era la parte intensa que en pleno ritual de apareamiento y sobrevivencia se logra experimentar y que se conoce como amor o enamoramiento, entrega o felicidad, andar en las nubes o enculado.
Miel derrapando... inocente, inconsciente pues no se controla. Avanza la droga y la confianza se cimienta y vive su mejor momento en la relación. La cosa es que justo pasando este momento TODA pareja debería romper sus lazos, por grandes, dolorosos o nefastos que se puedan presentar o interpretar: percibir. Nadie nace exento y menos con la espalda chueca o por completo derecha. Encontrar el momento de escapar es indudablemente el momento inmediato y el más complicado: si no se aprovecha puede resultar mortal, tal vez nunca salgas de allí.
Y por supuesto, la caída y el sepulcro. El ocaso de un imperio construido por dos es inmediato, sin miramientos o piedad, es lo más parecido a la religión, por la ruindad con que se presenta.
Enseñar como alejarse, como irse a la mierda: eso debería ser un foco en los estudios sociológicos y los resultados deberían integrarse en los planes educativos de nivel básico de todo el mundo. Eso nos haría una humanidad superior y avanzaríamos a pasos aún más acelerados, más ahora que la amenaza del calentamiento global y el desorden del equilibrio en el mundo se ven con seriedad y torpeza.
Un ensayo pensando en que ayer fui testigo de algo que pasó y que fue antes y que seguirá siendo así. Un ensayo para mirar a la vía láctea de frente y caer irremediable en el centro del más grande hoyo negro que se pueda hallar.
Antes del lunes fui presente testigo de una revolución adornada de lágrimas, abrazos, sonrisas en clave morse, ojos vidriosos acumulando energía, llenándose de color... de calor.
Se cayeron las ropas y el camino se oscureció sin detenerse. Abducción sólida en líquidos vaginales, personas al límite. Canción de libertad anhelada. El cuchillo en pleno apunte y la mantequilla floja,unidos y compenetrados: No era de forma alguna el resultado de un torcido capricho de insensatez sexual: era la parte intensa que en pleno ritual de apareamiento y sobrevivencia se logra experimentar y que se conoce como amor o enamoramiento, entrega o felicidad, andar en las nubes o enculado.
Miel derrapando... inocente, inconsciente pues no se controla. Avanza la droga y la confianza se cimienta y vive su mejor momento en la relación. La cosa es que justo pasando este momento TODA pareja debería romper sus lazos, por grandes, dolorosos o nefastos que se puedan presentar o interpretar: percibir. Nadie nace exento y menos con la espalda chueca o por completo derecha. Encontrar el momento de escapar es indudablemente el momento inmediato y el más complicado: si no se aprovecha puede resultar mortal, tal vez nunca salgas de allí.
Y por supuesto, la caída y el sepulcro. El ocaso de un imperio construido por dos es inmediato, sin miramientos o piedad, es lo más parecido a la religión, por la ruindad con que se presenta.
Enseñar como alejarse, como irse a la mierda: eso debería ser un foco en los estudios sociológicos y los resultados deberían integrarse en los planes educativos de nivel básico de todo el mundo. Eso nos haría una humanidad superior y avanzaríamos a pasos aún más acelerados, más ahora que la amenaza del calentamiento global y el desorden del equilibrio en el mundo se ven con seriedad y torpeza.
Un ensayo pensando en que ayer fui testigo de algo que pasó y que fue antes y que seguirá siendo así. Un ensayo para mirar a la vía láctea de frente y caer irremediable en el centro del más grande hoyo negro que se pueda hallar.
Luna nueva.
En las noches de luna nueva acostumbro no mirar el cielo: de forma invariable me deprimo y el insomnio es seguro visitante en mi lecho. Me atrofian las noches de luna nueva.
Así que hace tiempo decidí hallar qué hacer para solventar el asunto. Comencé a seleccionar diferentes actividades para que el no poder pegar el ojo al menos no fuera ansia y angustia devastadoras. Incluí cine, lecturas, música; incluí escribir y también, por qué no, en ocasiones, adelantar pendientes de la chamba. Ya saben, siempre habrá cosas qué hacer que no se hacen cuando deberían hacerse y que pues tienes que hacer ¿no?
Pero llevo más de veinticinco años haciendo eso: huyendo de las noches de luna nueva, agazapado en las trincheras de mi cama buscando como sobrellevar una maldición inaudita, de la que desconozco su origen y de la que no imagino siquiera cómo diablos podré escapar. He pensado no pocas veces que más que depresión es pánico, horror... una macabra relación de amor en dónde la vorágine que escapa por ese hilito de luz redonda, a manera de eclipse por debajo de la redondez oscura del astro, es en realidad una fuerza hipnótica que deshace toda la lucidez posible en mis ondas neurológicas y de la que no me queda más remedio que subyugarme.
Ardo en incertidumbre. Una ráfaga iridiscente sofoca mi cordura.
Así que hace tiempo decidí hallar qué hacer para solventar el asunto. Comencé a seleccionar diferentes actividades para que el no poder pegar el ojo al menos no fuera ansia y angustia devastadoras. Incluí cine, lecturas, música; incluí escribir y también, por qué no, en ocasiones, adelantar pendientes de la chamba. Ya saben, siempre habrá cosas qué hacer que no se hacen cuando deberían hacerse y que pues tienes que hacer ¿no?
Pero llevo más de veinticinco años haciendo eso: huyendo de las noches de luna nueva, agazapado en las trincheras de mi cama buscando como sobrellevar una maldición inaudita, de la que desconozco su origen y de la que no imagino siquiera cómo diablos podré escapar. He pensado no pocas veces que más que depresión es pánico, horror... una macabra relación de amor en dónde la vorágine que escapa por ese hilito de luz redonda, a manera de eclipse por debajo de la redondez oscura del astro, es en realidad una fuerza hipnótica que deshace toda la lucidez posible en mis ondas neurológicas y de la que no me queda más remedio que subyugarme.
Ardo en incertidumbre. Una ráfaga iridiscente sofoca mi cordura.
GRACIAS S.M.
Hoy me reencontré conmigo como hacía mucho no lo hacía. Sonreí, lloré, me sentí pisoteado, humillado, omnipotente, desconsolado, eficiente, nostálgico, enamorado, desilusionado, fuerte, débil, tembloroso, amigo, aliado, confidente, galán, observado, triturado, apenado, acongojado, poeta, uno más, odiado, despreciado, torpe, enajenado, enojado, dubitativo, intelectual, importante, prescindible, amado, feliz, ingrato, loco, ignorante, invisible, enfermo, parlanchin, comediante, filósofo, urgido, impuntual, desobediente, lúdico, comprensivo, padre, hijo y espíritu santo.
Gracias a todo eso, me dí cuenta de que no pertenezco a este mundo, de que mi vida está trazada desde hace mucho, pero mucho tiempo atrás y que no puedo escapar de ella, que es muy tarde para mí, que no soy el que quiero ni el que deseo ni siquiera un poco, pero soy el que soy y por fin me atrevo a pararme frente al espejo y no desviar la mirada. Gracias a un gracioso y desafortunado suceso me di cuenta de que ser lo que pretendía ser no se acopla a mí, es decir, la poesía no es mi camino, por más que haya intentado meterla en mis venas durante estos cortos treinta y cinco años que llevo respirando en esta tierra, al menos no por ahora.
No se puede chiflar y comer pinole, dice mi Abuela. Me enfocaré a lo que es prioridad por ahora, trabajo y familia... al fin y al cabo, habrá tiempo para todo y nunca es tarde para enfocarse (que no centrarse) en lo que debe o no hacerse. Gracias hombre sabio, viejo lobo de mar y amigo, a pesar de todo, @eseMendiola...
Y para celebrar, he desempolvado todas las entradas de mi blog antiguo, Pláticas sobre la miseria y las he publicado aquí, en este rincón de un exilio que dejó de serlo hace poco más de medio año, pero sólo de forma física, porque en mi mente hasta hoy dejé de estarlo.
Tengo muchas ganas de llorar, pero eso mis amigos, sólo será hoy y al fin, por fin, de una vez por todas. Hoy les grito a los cuatro vientos en la cara: SOY LIBRE.
Gracias a todo eso, me dí cuenta de que no pertenezco a este mundo, de que mi vida está trazada desde hace mucho, pero mucho tiempo atrás y que no puedo escapar de ella, que es muy tarde para mí, que no soy el que quiero ni el que deseo ni siquiera un poco, pero soy el que soy y por fin me atrevo a pararme frente al espejo y no desviar la mirada. Gracias a un gracioso y desafortunado suceso me di cuenta de que ser lo que pretendía ser no se acopla a mí, es decir, la poesía no es mi camino, por más que haya intentado meterla en mis venas durante estos cortos treinta y cinco años que llevo respirando en esta tierra, al menos no por ahora.
No se puede chiflar y comer pinole, dice mi Abuela. Me enfocaré a lo que es prioridad por ahora, trabajo y familia... al fin y al cabo, habrá tiempo para todo y nunca es tarde para enfocarse (que no centrarse) en lo que debe o no hacerse. Gracias hombre sabio, viejo lobo de mar y amigo, a pesar de todo, @eseMendiola...
Y para celebrar, he desempolvado todas las entradas de mi blog antiguo, Pláticas sobre la miseria y las he publicado aquí, en este rincón de un exilio que dejó de serlo hace poco más de medio año, pero sólo de forma física, porque en mi mente hasta hoy dejé de estarlo.
Tengo muchas ganas de llorar, pero eso mis amigos, sólo será hoy y al fin, por fin, de una vez por todas. Hoy les grito a los cuatro vientos en la cara: SOY LIBRE.
La cuarta de diez formas de ver la misma cosa
Todos los días veo cientos de gente pasar, 12 horas continuas, gente, rostros, de muchos tipos, de muchas formas.
Todos los días la vida me desnuda frente a los demás, es deprimente sentirse tan solo en medio de la multitud, cuidar del orden, cuidar cada paso de las personas, vigilar, ayudar, mantenerte alerta. Rutina, cruda realidad.
Pero a veces llego a percatarme de cosas interesantes, grandiosas: chicos cantando, sonriendo, con la fuerza que solo la juventud otorga, parejas de enamorados destilando miel o la magia de un par de ancianos tomados de la mano para apoyarse a cada paso.
Una tarde me dolía todo el cuerpo, inquieto miraba el reloj de forma constante, pensando cuánto tiempo restaba para irme a casa. No recuerdo si era un lunes o qué día de la semana, pero recuerdo bien que vi bajar del convoy a una chica que llamó poderosamente mi atención: tenía el cabello lacio y crecido abajito del hombro, de ojos pequeños y sonrisa coqueta.
Conforme avanzaba la fui siguiendo con la mirada y noté cómo su rostro cambiaba de impresión y un brillo inmenso brotaba de sus ojos. Volteé interesado por saber qué era lo que la hacía estremecerse así, lo supe de inmediato, dos tipos a punto de cruzar el torniquete sonreían nerviosos y la veían fijamente.
Disimulé y me acerqué tratando de escuchar qué decían; ví que se abrazaron y que la atención la tenía un chico alto, el chaparrito más bien parecía de relleno, un mozo sin trascendencia pero que parecía muy satisfecho de ser parte del encuentro, como si de un festín se tratara.
Debo confesar que nunca había visto a una chica enamorada como a aquella señorita: su mirada impaciente, la boca atrevida y la expresión facial tan radiante en comparación al momento original en había bajado tan sólo segundos antes.
El chico en cuestión, el dueño de aquella memorable reacción se mostraba inquieto también, giraba la vista y trataba de acelerar el encuentro, algo que de verdad no comprendí y menos cuando yo miraba a la chica y la veía tan contenta, tan, tan, tan feliz del encuentro ¿acaso se puede ser tan bruto y no darse cuenta?
Vi que se despedían y que ambos (los protagonistas) no dejaban de mover impacientes el cuerpo, no sabría decirles si de nervios o de emoción o de miedo, en fin, que me quedé no sé por qué con la imagen viva bien grabada en mi cabeza. Lo que son las cosas, verdad de dios.
Hasta el día de hoy tengo grabada la imagen, los instantes, los rostros con sus muecas. Hasta el día de hoy he querido volverla a hallar, a ella o a los chicos, pero no lo he conseguido. Espero que no me cambien pronto de estación.
Todos los días la vida me desnuda frente a los demás, es deprimente sentirse tan solo en medio de la multitud, cuidar del orden, cuidar cada paso de las personas, vigilar, ayudar, mantenerte alerta. Rutina, cruda realidad.
Pero a veces llego a percatarme de cosas interesantes, grandiosas: chicos cantando, sonriendo, con la fuerza que solo la juventud otorga, parejas de enamorados destilando miel o la magia de un par de ancianos tomados de la mano para apoyarse a cada paso.
Una tarde me dolía todo el cuerpo, inquieto miraba el reloj de forma constante, pensando cuánto tiempo restaba para irme a casa. No recuerdo si era un lunes o qué día de la semana, pero recuerdo bien que vi bajar del convoy a una chica que llamó poderosamente mi atención: tenía el cabello lacio y crecido abajito del hombro, de ojos pequeños y sonrisa coqueta.
Conforme avanzaba la fui siguiendo con la mirada y noté cómo su rostro cambiaba de impresión y un brillo inmenso brotaba de sus ojos. Volteé interesado por saber qué era lo que la hacía estremecerse así, lo supe de inmediato, dos tipos a punto de cruzar el torniquete sonreían nerviosos y la veían fijamente.
Disimulé y me acerqué tratando de escuchar qué decían; ví que se abrazaron y que la atención la tenía un chico alto, el chaparrito más bien parecía de relleno, un mozo sin trascendencia pero que parecía muy satisfecho de ser parte del encuentro, como si de un festín se tratara.
Debo confesar que nunca había visto a una chica enamorada como a aquella señorita: su mirada impaciente, la boca atrevida y la expresión facial tan radiante en comparación al momento original en había bajado tan sólo segundos antes.
El chico en cuestión, el dueño de aquella memorable reacción se mostraba inquieto también, giraba la vista y trataba de acelerar el encuentro, algo que de verdad no comprendí y menos cuando yo miraba a la chica y la veía tan contenta, tan, tan, tan feliz del encuentro ¿acaso se puede ser tan bruto y no darse cuenta?
Vi que se despedían y que ambos (los protagonistas) no dejaban de mover impacientes el cuerpo, no sabría decirles si de nervios o de emoción o de miedo, en fin, que me quedé no sé por qué con la imagen viva bien grabada en mi cabeza. Lo que son las cosas, verdad de dios.
Hasta el día de hoy tengo grabada la imagen, los instantes, los rostros con sus muecas. Hasta el día de hoy he querido volverla a hallar, a ella o a los chicos, pero no lo he conseguido. Espero que no me cambien pronto de estación.
Aún no.
Pues no, no me he atrevido a pararme en el bendito carnaval. Siento repulsión a envolverme en esa atmósfera festiva, situación que no comparto aunque tampoco desapruebo, es más bien una cuestión de resistencia al cambio, aferración mía a permanecer ajeno, fobia a terminar alienado, inconsciente.
También me siento muy molesto conmigo mismo porque he abierto demasiado mi cercanía con algunas personas; no debería dejar que se acerquen tanto, menos aún que piensen que los aprecio o que me importan algo, que lleguen a imaginar que haría algo por ellos. Tal vez les desee buena suerte, pero no más.
Lo cierto es que mi forma honestamente es incierta, a los demás les cuesta trabajo entender mis maneras, mis comportamientos o maneras de razonar, como una liebre inquieta el enigma que provoco a mi alrededor siempre termina dejando estelas de duda o llamadas de atención, una corriente febril de preguntas y cuestionamientos que a veces me da mucha hueva responder.
En fin, que sigo pensando si me atreveré o no a asistir al dichoso carnaval. Tal vez termine mirando por TV algún programa al respecto y así evite la integración inconsciente, el roce inevitable, el intercambio ocasional pero asegurado de algún saludo, pregunta o sonrisa... La inquieta recriminación retumbando en mi cabeza todo el tiempo.
También me siento muy molesto conmigo mismo porque he abierto demasiado mi cercanía con algunas personas; no debería dejar que se acerquen tanto, menos aún que piensen que los aprecio o que me importan algo, que lleguen a imaginar que haría algo por ellos. Tal vez les desee buena suerte, pero no más.
Lo cierto es que mi forma honestamente es incierta, a los demás les cuesta trabajo entender mis maneras, mis comportamientos o maneras de razonar, como una liebre inquieta el enigma que provoco a mi alrededor siempre termina dejando estelas de duda o llamadas de atención, una corriente febril de preguntas y cuestionamientos que a veces me da mucha hueva responder.
En fin, que sigo pensando si me atreveré o no a asistir al dichoso carnaval. Tal vez termine mirando por TV algún programa al respecto y así evite la integración inconsciente, el roce inevitable, el intercambio ocasional pero asegurado de algún saludo, pregunta o sonrisa... La inquieta recriminación retumbando en mi cabeza todo el tiempo.
Acerca de la nueva vida
Permanentemente distraído y con fuerzas ralas en el cuerpo, es como los días pasan en esta aventura. Creo que la imagen que tenía proyectada se adapta perfecto a lo que esperaba, una relación tiempo espacio coherente respecto al ritmo de vida, es decir, las horas son horas y no minutos dónde nada tiene forma y los espectros del tiempo muerto deambulan sobre casonas hechas de ideas que de difícil forma llegarían a cristalizarse en lo imaginado.
Incluso después de ya casi mes y medio de inobjetable adaptación, los resultados son bastante buenos y las yardas de incertidumbre descienden considerablemente. Las mejoras son medibles pero la falta de concentración y el desplome de la vitalidad y estrés necesarios son algo que sin duda afecta el desempeño.
El análisis de las situaciones también es algo que permanece incierto, si bien es correcto que esta es la finalidad también lo es que nadie dijo que fuera fácil, alardear no es necesariamente lo adecuado cuando justo es de lo que uno anda huyendo.
La vida sigue siendo un misterio, qué mejor pretexto para continuar con ella.
Incluso después de ya casi mes y medio de inobjetable adaptación, los resultados son bastante buenos y las yardas de incertidumbre descienden considerablemente. Las mejoras son medibles pero la falta de concentración y el desplome de la vitalidad y estrés necesarios son algo que sin duda afecta el desempeño.
El análisis de las situaciones también es algo que permanece incierto, si bien es correcto que esta es la finalidad también lo es que nadie dijo que fuera fácil, alardear no es necesariamente lo adecuado cuando justo es de lo que uno anda huyendo.
La vida sigue siendo un misterio, qué mejor pretexto para continuar con ella.
Amnesia en casa.
Desperté de súbito bañado en sudor, agitado a causa del sueño o de la cantidad de enervantes que supuse había en mi sangre. Descubrí pronto que no reconocía el sitio en que me encontraba y tarde algunos instantes en adaptarme a la realidad que estaba experimentando.
Me levanté de la cama y busqué mis ropas en el suelo y en los muebles de la habitación mas no hallé nada. Abrí la puerta y el pequeño corredor que se extendía frente a mis ojos me trasladó de inmediato a un sitio que desconocía por completo, estaba adornado con cuadros de diferentes personas las cuales me resultaban igualmente extrañas pero que sintonizaban perfectamente con el lugar, parecía que sólo ellas podían haber decorado (y existido) de esa manera.
Caminé un poco, había un par de mesas de servicio en el corredor y un par de pequeñas puertas con cerraduras de seguridad montadas sobre la pared; llegué donde las escaleras y recorrí con la mirada el hermoso espacio abierto que debía ser la sala principal o algo así, debido a la exquisita decoración que presumía, los muebles más bien de un estilo clásico y sobretodo se destacaba una imagen alta de un señor de piel muy blanca, bigote bien cuidado, ojos oscuros y pelo cano. No sólo era una fotografía impresionante en cuanto tamaño sino que además la pose y el carisma reflejados mostraban una fuerte personalidad enseñoreada todavía más por el ángulo en que ésta se había congelado.
Mis dudas crecían respecto al lugar donde me hallaba, pero eso se los contaré otra ocasión, pues ahora necesito encontrar mis ropas a como de lugar.
Me levanté de la cama y busqué mis ropas en el suelo y en los muebles de la habitación mas no hallé nada. Abrí la puerta y el pequeño corredor que se extendía frente a mis ojos me trasladó de inmediato a un sitio que desconocía por completo, estaba adornado con cuadros de diferentes personas las cuales me resultaban igualmente extrañas pero que sintonizaban perfectamente con el lugar, parecía que sólo ellas podían haber decorado (y existido) de esa manera.
Caminé un poco, había un par de mesas de servicio en el corredor y un par de pequeñas puertas con cerraduras de seguridad montadas sobre la pared; llegué donde las escaleras y recorrí con la mirada el hermoso espacio abierto que debía ser la sala principal o algo así, debido a la exquisita decoración que presumía, los muebles más bien de un estilo clásico y sobretodo se destacaba una imagen alta de un señor de piel muy blanca, bigote bien cuidado, ojos oscuros y pelo cano. No sólo era una fotografía impresionante en cuanto tamaño sino que además la pose y el carisma reflejados mostraban una fuerte personalidad enseñoreada todavía más por el ángulo en que ésta se había congelado.
Mis dudas crecían respecto al lugar donde me hallaba, pero eso se los contaré otra ocasión, pues ahora necesito encontrar mis ropas a como de lugar.
Duda
El contacto es inevitable, ¿qué hacer entonces al respecto? ¿cerrar los ojos y morderme los labios?
Poetas.
Telón abajo. ¿El poeta debe ser solemne? Cabe la posibilidad de que en realidad sea un payaso más que un hombre congruente y recto. El poeta discurre entre embrutecimientos y sobretodo sobrevive entre lágrimas deprimidas, reprimidas, exhaustivas y peyorativas... Bah! el poeta no es si no eso, una representación lastimosa de una inasible realidad.
El poeta y la poesía no son necesariamente el resultado el uno de otro o viceversa, si no todo lo contrario o todo lo merecedor de silencio que a uno se le ocurra. Demonios, qué complicado!
El poeta y la poesía no son necesariamente el resultado el uno de otro o viceversa, si no todo lo contrario o todo lo merecedor de silencio que a uno se le ocurra. Demonios, qué complicado!
La siguiente semana
No habrá tregua por más que se desee. La creatividad habrá de sobreponerse a la fatalidad, a la insoportable mediocridad, al menguante sopor de la vagancia, de la inteligencia media; no habrá descanso, no habrá tolerancia: sangre es lo menos que esto costará.
Es hora de mostrar si somos hombres o payasos.
Es hora de mostrar si somos hombres o payasos.
¡Agggh!
Siento envidia o certero sentimiento de inferioridad hacia los narradores; siento desdén hacia mi pobre producción cuando leo enormes relatos y hermosas novelas de creadores con miles de aportes superiores a los míos, enterrados en una ínfima entrega poética, dizque según yo, pero forzada a mostrar sus letanías dentro de una juerga que no termina hasta que desemboca en una critica indirecta hacia el mismo punto de partida.
¿Cuál sería este punto de partida? Pues indistintamente el mío, es decir, mis palabras ordenadas estúpidamente en escalera o en el centro de la página o justificadas hacia uno u otro sentido lateral en la página, dizque para que se vean bonitas, como si esas palabras fueran un poema o un pensamiento o una eterna perdedera de tiempo sinrazón, sin sentido y mucho menos con autoridad de creatividad o trascendencia...
Pero creo que al menos, lo decente es que te lo digan con todas sus letras, con todas sus sílabas, ¿quién se va a ofender? Si te dicen que tu texto por X Y o Z no sirve y no encuadra, ¿por qué alterarse, ofenderse o sentirse deprimido o menospreciado?
Es peor, según yo, ese silencio incómodo que todo echa a perder, incluso, en las mejores familias.
Creo.
¿Cuál sería este punto de partida? Pues indistintamente el mío, es decir, mis palabras ordenadas estúpidamente en escalera o en el centro de la página o justificadas hacia uno u otro sentido lateral en la página, dizque para que se vean bonitas, como si esas palabras fueran un poema o un pensamiento o una eterna perdedera de tiempo sinrazón, sin sentido y mucho menos con autoridad de creatividad o trascendencia...
Pero creo que al menos, lo decente es que te lo digan con todas sus letras, con todas sus sílabas, ¿quién se va a ofender? Si te dicen que tu texto por X Y o Z no sirve y no encuadra, ¿por qué alterarse, ofenderse o sentirse deprimido o menospreciado?
Es peor, según yo, ese silencio incómodo que todo echa a perder, incluso, en las mejores familias.
Creo.
Presentación
El próximo jueves 25 de Octubre se realizará la presentación de dos nuevos libros de la editorial Estigia. El acto tendrá lugar en el plantel Tezonco de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México, ubicado en Av. Providencia s/n, Col. San Lorenzo Tezonco Delegación Iztapalapa. Tel: 3092-1183.
El evento inicia a las 17:00 horas y los volumenes a presentar son "Nave Comando Emperador y otros cuentos de ciencia ficción" de Janitzio Villamar y "Cantos para Eliluna" de su servilleta.
Si alguien se interesa en acudir y no sabe como llegar puede marcar al número telefónico de la universidad para solicitar referencias y orientación.
¡Allá nos vemos!
El evento inicia a las 17:00 horas y los volumenes a presentar son "Nave Comando Emperador y otros cuentos de ciencia ficción" de Janitzio Villamar y "Cantos para Eliluna" de su servilleta.
Si alguien se interesa en acudir y no sabe como llegar puede marcar al número telefónico de la universidad para solicitar referencias y orientación.
¡Allá nos vemos!
Medio Ambiente
El lunes próximo será el día de Acción del Blog. El tema: Medio ambiente.
Me he unido a la causa y sé que cada día más acciones con esta manufactura se estarán dando y ¡qué mejor que ser parte activa de ellas!
Hablando precisamente del medio ambiente, creo que las acciones de todos no deberían limitarse a leer, escribir o comentar sobre la situación mundial sino verdaderamente crear o aportar acciones; por ejemplo, no se ha terminado de entender y de llevar a cabo la práctica de separar la basura en orgánica e inorgánica; tampoco dejamos de tirarla en la calle, es de verdad deprimente encontrarnos en un evento masivo y ver la cantidad de basura que se tira en la calle, a pesar de que existan enormes botes para depositarla.
Algo que también me molesta muchisímo es que se desperdicie el agua. ¿Qué es lo difícil de entender con tanta publicidad al respecto? El agua se está terminando, cada día crece el problema y hay tanta gente a la que literalmente le vale madre... Corramos la voz, pongamos nuestro granito de arena, no hagamos esto y convenzamos a los que nos rodeen de que tampoco lo hagan y que a la vez ellos también convenzan a otros y así sucesivamente, tomemos parte activa y proactiva. El problema es grave y seguro no lo resolveremos, pero al menos no contribuyamos a que nos alcance más rápido aún.
Me he unido a la causa y sé que cada día más acciones con esta manufactura se estarán dando y ¡qué mejor que ser parte activa de ellas!
Hablando precisamente del medio ambiente, creo que las acciones de todos no deberían limitarse a leer, escribir o comentar sobre la situación mundial sino verdaderamente crear o aportar acciones; por ejemplo, no se ha terminado de entender y de llevar a cabo la práctica de separar la basura en orgánica e inorgánica; tampoco dejamos de tirarla en la calle, es de verdad deprimente encontrarnos en un evento masivo y ver la cantidad de basura que se tira en la calle, a pesar de que existan enormes botes para depositarla.
Algo que también me molesta muchisímo es que se desperdicie el agua. ¿Qué es lo difícil de entender con tanta publicidad al respecto? El agua se está terminando, cada día crece el problema y hay tanta gente a la que literalmente le vale madre... Corramos la voz, pongamos nuestro granito de arena, no hagamos esto y convenzamos a los que nos rodeen de que tampoco lo hagan y que a la vez ellos también convenzan a otros y así sucesivamente, tomemos parte activa y proactiva. El problema es grave y seguro no lo resolveremos, pero al menos no contribuyamos a que nos alcance más rápido aún.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)