El barco ebrio

Mientras descendía por Ríos impasibles,
sentí que los remolcadores dejaban de guiarme:
Los Pieles Rojas gritones los tomaron por blancos,
clavándolos desnudos en postes de colores.

No me importaba el cargamento,
fuera trigo flamenco o algodón inglés.
Cuando terminó el lío de los remolcadores,
los Ríos me dejaron descender donde quisiera.

En los furiosos chapoteos de las mareas,
yo, el otro invierno, más sordo que los cerebros de los niños,
¡corrí! y las Penínsulas desamarradas
jamás han tolerado juicio más triunfal.

La tempestad bendijo mis desvelos marítimos,
más liviano que un corcho dancé sobre las olas
llamadas eternas arrolladoras de víctimas,
¡diez noches, sin extrañar el ojo idiota de los faros!

Más dulce que a los niños las manzanas ácidas,
el agua verde penetró mi casco de abeto
y las manchas de vinos azules y de vómitos
me lavó, dispersando mi timón y mi ancla.

Y desde entonces, me bañé en el poema
de la mar, lleno de estrellas, y latescente,
devorando los azules verdosos; donde, flotando
pálido y satisfecho, un ahogado pensativo desciende;

¡donde, tiñendo de un golpe las azulidades, delirios
y ritmos lentos bajo los destellos del día,
más fuertes que el alcohol, más amplios que nuestras liras,
fermentaban las amargas rojeces del amor!

Yo sé de los cielos que estallan en rayos, y de las trombas
y de las resacas y de las corrientes:
¡yo sé de la tarde, del alba exaltada como un pueblo de palomas,
y he visto alguna vez, eso que el hombre ha creído ver!

¡Yo he visto el sol caído, manchado de místicos horrores.
iluminando los largos flecos violetas,
parecidas a los actores de dramas muy antiguos
las olas meciendo a lo lejos sus temblores de moaré!

¡Yo soñé la noche verde de las nieves deslumbrantes,
besos que suben de los ojos de los mares con lentitud,
la circulación de las savias inauditas,
y el despertar amarillo y azul de los fósforos cantores!

¡Yo seguí, durante meses, imitando a los ganados
enloquecidos, las olas en el asalto de los arrecifes,
sin pensar que los pies luminosos de las Marías
pudiesen frenar el morro de los Océanos asmáticos!

¡Yo embestí, sabed, las increíbles Floridas
mezclando las flores de los ojos de las panteras con la piel
de los hombres! ¡Los arcos iris tendidos como riendas
bajo el horizonte de los mares, en los glaucos rebaños!

¡Yo he visto fermentar los enormes pantanos, trampas
en las que se pudre en los juncos todo un Leviatán;
los derrumbes de las aguas en medio de la calma,
y las lejanías abismales caer en cataratas!

¡Glaciares, soles de plata, olas perladas, cielos de brasas!
naufragios odiosos en el fondo de golfos oscuros
donde serpientes gigantes devoradas por alimañas
caen, de los árboles torcidos, con negros perfumes!

Yo hubiera querido enseñar a los niños esos dorados
de la ola azul, los peces de oro, los peces cantores.
Las espumas de las flores han bendecido mis vagabundeos
y vientos inefables me dieron sus alas por un momento.

A veces, mártir cansada de polos y de zonas,
la mar cuyo sollozo hizo mi balanceo más dulce
elevó hacia mí sus flores de sombra de ventosas amarillas
y yo permanecía, al igual que una mujer, de rodillas...

Casi isla, quitando de mis bordas las querellas
y los excrementos de los pájaros cantores de ojos rubios.
¡Y yo bogué, mientras atravesando mis frágiles cordajes
los ahogados descendían a dormir, reculando!

O yo, barco perdido bajo los cabellos de las algas,
arrojado por el huracán contra el éter sin pájaros,
yo, a quien los Monitores y los veleros del Hansa
no hubieran salvado la carcasa borracha de agua;

Libre, humeante, montado de brumas violetas,
yo, que agujereaba el cielo rojeante como una pared
que lleva, confitura exquisita para los buenos poetas,
líquenes de sol y flemas de azur;

Yo que corría, manchado de lúnulas eléctricas,
tabla loca, escoltada por hipocampos negros,
cuando los julios hacían caer a golpes de bastón
los cielos ultramarinos de las ardientes tolvas;

¡Yo que temblaba, sintiendo gemir a cincuenta leguas
el celo de los Behemots y los Maelstroms espesos,
eterno hilandero de las inmovilidades azules,
yo extraño la Europa de los viejos parapetos!

¡Yo he visto los archipiélagos siderales! y las islas
donde los cielos delirantes están abiertos al viajero:
¿Es en estas noches sin fondo en las que te duermes y te exilias,
millón de pájaros de oro, oh Vigor futuro?

¡Pero, de verdad, yo lloré demasiado! Las Albas son desoladoras,
toda luna es atroz y todo sol amargo:
El acre amor me ha hinchado de torpezas embriagadoras.
¡Oh que mi quilla estalle! ¡Oh que yo me hunda en la mar!

Si yo deseo un agua de Europa, es el charco
negro y frío donde, en el crepúsculo embalsamado
un niño en cuclillas colmado de tristezas, suelta
un barco frágil como una mariposa de mayo.

Yo no puedo más, bañado por vuestras languideces, oh olas,
arrancar su estela a los portadores de algodones,
ni atravesar el orgullo de las banderas y estandartes,
ni nadar bajo los ojos horribles de los pontones.


Arthur Rimbaud
Fuente*

***

El barco ebrio, una composición de Rimbaud que me acompañó durante muchos momentos de mi juventud primaria... Hoy se siente tan fresco, ligero, tan dentro. Sin duda, el climax perecedero es la estrofa que dice:

"¡Pero, de verdad, yo lloré demasiado! Las Albas son desoladoras, 
toda luna es atroz y todo sol amargo:
El acre amor me ha hinchado de torpezas embriagadoras.
¡Oh que mi quilla estalle! ¡Oh que yo me hunda en la mar!"


Poeta. Hermano en las estrellas. En alguna geometría nos abrazaremos nuevamente.

Inspiración en Ella

A M.N.M.R.

Miro de reojo su silueta. Es de Ella.
De Ella que obnubila al astro rey
que existe y vive y es.

Y es y vive y se reinventa estrella
en cavernas pulcras y grandiosas,
doblega narcisista los atardeceres
y es y crea el verano
y sonríe y otoño ya es.

Ella que somnolienta grita la mañana entera
y bufa y obnubila y vibra y baila y exclama
la gloria y la existencia puras
                                  Ataraxia de mi todo

Sueña y el universo se contrae infinito
Sueña Ella luz y la luz es solo luz en Ella
Abre sus párpados mariposa
y afloran perlas aceitunas
cosecha de milagros
alfeizar del alma.

Miro de reojo su silueta. Y es de Ella.
De Ella que aflora secretamente en doble virtud,
en llama doble de Paz originaria
y en doble llama consumada fervorosa.

Ella es. Es Ella.
La luz de Ella en el ciclo de luz se encierra
y se aproxima
dilatada
rebosante y temerosa
con sigilo
pleno
lento
puntual
a destruir por completo de mi pecho la coraza.

¿Y sí...?

¿Y si toda la música del mundo no fuera suficiente? ¿Y si aún con la energía completa desde el fondo del universo no desapareciera la fatiga?

Imaginen. Un simple roce acelera el ritmo bajo las circunstancias adecuadas. En los momentos precisos.

Es respuesta, reflejo del ego. Una representación mental que ocasiona colisión subconsciente de la química orgánica. Por ello no es exagerado describir como droga a una persona o a un elemento que desata miles de reacciones en el interior. Por ello no es descabellado encontrar tragedias como las descritas por Shakespeare o Moliere. Y tal vez por eso tampoco sea decir que el mundo gira, nada más... por esa misma razón.

Si por un momento desaparecieran en sincronía de todos los humanos los pensamientos, digamos, negativos, que pueden ir desde sentir celos, enojo, envidia, frustración y los miles de etcéteras posibles y en su sitio, solo por un minuto, solamente por 60 segundos, todos pensáramos en lo bello, en lo bien que estamos al tener vida, en lo agradecidos que debemos estar al final de todo... no importando las circunstancias, no importando las afrentas pasadas, ni las derrotas ni las consecuencias que estemos pagando o sufriendo... no dejando que nada tuviera más valor que mirar al frente y olvidar los pasos dados, solamente sonriendo y aceptando que así será en adelante... ¿qué pasaría?

¿Qué podría ocasionar una descarga de energía tan blanca en el mundo y en el universo? ¿Colapsaría el sistema solar, la galaxia? ¿Se acabaría el mundo? ¿Qué pasaría?

En una noche si hacemos el ejercicio que muchos han comprobado y sonríen y duermen con una sonrisa y piensa durante 30 segundos con esa sonrisa pintada en todo por lo que debemos agradecer a la vida y al universo, ¿qué pasaría en el día siguiente de todos? ¿qué colapso oscuro se destruiría?

¿Qué necesitamos para lograrlo?

¿Alguien...?

Ruptura.

Romper el destello de una mirada puede resultar complejo si no se tiene consciencia de ello. Es decir, ¿cuánto tiempo tardan en reponerse de un deslumbrante flashazo directo a los ojos y a quema ropa?

Hace algún tiempo conocí a una persona llena de flashes. Tenía rizos en la cabeza y una mirada brillante, ojos grandes, profundos, magnéticos. He olvidado su nombre, pero creo que eso es lo menos trascendente. La situación concreta para escribir sobre ella es que en un universo paralelo, pudo haber sido el amor de mi vida. No es broma, es algo perfectamente factible si no existieran tuercas torcidas o morbos o cadenas que en esta geometría lo impidieran de forma contundente.

Así que de esta forma deja de importar si su nombre hubiera sido Susana o Lucrecia. Todos los símbolos y vestigios de contacto se perdieron con la misma intensidad en que se presentaron. Como en un sueño claro y vigoroso, las imágenes se formaron con mucha transparencia e incluso hubo segundos en que todo parecía tan real como la vida despierta. Lo más complicado fue romper el destello de la mirada, el hechizo enigmático de sus ojos, de sus rizos largos, de su piel amarilla, de las arrugas alrededor de sus párpados. Romper el encanto. Romper el sueño, despertar, levantarse y mirar de nuevo con ojos ciegos y dentelladas canibalescas para sobrevivir.

Ahora floto en la realidad. Cuando se libera el cosmos de las ideas, no solo se desata la maldición de enfrentarse a uno mismo, si no que el vuelo es más delicado. Se necesita aletear menos para conseguir planear más largamente. Incluso el oxígeno es más denso, más puro. Tal vez se liberan también las fosas nasales.

Cuando pisé por última vez el jardín de las huertas secas, respiré también con pesadez un aire enrarecido. Tal vez eso logró que las reacciones químicas diesen en el clavo para corromper ese embelesamiento trágico.
Tal vez sólo es una ilusión y después de todo, nunca rompas con nada de ninguna forma. Una de las enseñanzas hermenéuticas y físico cuánticas es que en el lenguaje así como en la existencia de cada ser vivo, lo que se expresa, se hace o se vive, queda grabado para la eternidad en las coordenadas de espacio tiempo especificas... y generarán el impacto, consecuencia o trascendencia que corresponda, cambiando el rumbo de todos los implicados, ya sea directa o indirectamente. Un eterno choque azaroso de átomos y almas generando historia y acontecimientos.

Foucault por ejemplo, hablaba de la trascendencia lingüística en la obra de Blanchot. Como las palabras crean su propio universo, su propia realidad, más allá de nuestra limitada percepción como especie. Las palabras, las imágenes... la universalidad de los choques y el azar. Colisiones. Vida. Existencia.

Ruptura.

Sobre la tristeza infinita

La infinita tristeza. Una apología similar a la gripe, incurable, con periodos estables de muchas lunas donde no se asoma, pero allí está, permanece, detrás de la nuca, acechando, con el aguijón bien dentro, listo para jalar desde el fondo. Una granada lista.

La infinita tristeza y el estado somnoliento. Sin infinitos, como la muerte; como el sol o los astros. Condiciones intrínsecas a todos, sin importar la especie... incluso los árboles tienen estos atributos dentro, en su tronco, en cada rama que gotea rocío y cae durante el otoño. Espejos natos de vida.

La infinita tristeza y la tormenta  por las pasiones. Malos consejeros, los más terribles; amos de las ideas, de los pesares, de los desastres más espantosos que uno puede llegar a sufrir. Ha habido guerras entre naciones justo por no ser capaces de controlar nuestras pasiones. Nos estrangulan con indefinible frialdad, sin miramientos. Implacables. El aire se nos escapa de los pulmones y el corazón patalea desesperado y enloquecido, la sangre calienta el cuerpo con la fuerza y la fricción de la velocidad a la que corre. Las venas saltan y explotan en maldiciones y desastres impensables. La pasión.

La infinita tristeza y la intrínseca soledad. Almas gemelas. Siamesas características, rasgos de vida, imposibles de esquivar o eludir. Nos envuelven lentamente entre sus brazos fríos y contundentes, suaves, inevitables. De nada sirve gritar, huir, esconderse. Los alaridos son innecesarios. La resignación, la mejor vía de afronta. En su naturaleza inevitable, nos llena de un sudor suave, dulce, derrochado hacia nuestro interior, muy dentro, sudamos infinita tristeza e inagotable soledad.

Caminar

Caminar. Conocer el mecanismo mediante el que mueves un pie detrás del otro, sincronizas el ritmo, mueves el cuerpo sabiendo el destino, aunque no siempre es así. Una mecánica simple pero compleja en su más remota concepción. Los campos magnéticos describen la influencia y desgajan con fina claridad lo que más influye sin dejarse percibir. Así entonces, los pasos nacen.

Pero los pensamientos también aprendieron a caminar. La imaginación absorbe con delicadeza el ritmo y el orden de cada movimiento; contenemos en una mirada el germen que habrá de desplomar la obra, la idealizamos; con fuerza mental se desliza cada sendero fugaz que cruza de frente y se va desechando cada posibilidad débil, hasta que una con grandeza suficiente promulga el siguiente giro, el siguiente movimiento. Se logran enormes figuras en el espacio indefinido y logramos, en ocasiones, materializar alguna. Logramos y sentimos regocijo y vida y calor de quien cerca se halla.

Pero los traumas también aprendieron a caminar. La imaginación se oscurece y deja huellas indelebles, fortalezas donde se forman inmensos castillos de solemnidad y reserva. La oscuridad toma el control de los pasos, de los ríos donde las escamas y los llantos que rasparon el bienestar se guarecen aturdidos y de pánico inflexibles. Uno desea despertar cuando se llega a la cima pero se es incapaz. Es la llama insolente la que nos abraza, la que arrasa en ese territorio los sueños y las ilusiones, cierra caminos libres y establece cordilleras de negrura y angustia de difícil acceso. Se sufre y cada uno se petrifica.

Y el destino también aprendió a caminar. Con el acoso de los días arenosos y las figuras claras, oscuras, grises, también se construyen enormes caminos. A cada paso el destino deja impacto imborrable y defiende su magnitud inalcanzable. Las leyes de la física y la lógica tiemblan y se vuelven comprensibles mucho después de lo que uno hubiera deseado. No siempre deja elección, arrastra embravecido, va demoliendo implacable los planes, sueños y deseos que cada uno tanto tardó en concretar en la mente. Todo se reduce a vacuos recuerdos de lo que pudo ser. Todo deja manchas de luz y oscuridad y miedo y astucia y vida. Todo se reduce a haber vivido, a la historia inconfundible, a la necesaria, a la concreta e inevitable historia. No hay escapatoria.

Pero también los años y el tiempo y las victorias aprenden a caminar. Con el derrumbe de la independencia, los sigilos de nuestra existencia construyen lo que somos y seremos dejando huella imborrable en lo que fuimos. Se borra nuestra independencia y vamos viendo debilitarse al arbitrio, el que libre soñó ser. Dejamos la cordillera de los tropiezos, nos deslizamos en el tobogán de las hazañas y los triunfos sufridos, nos los bebemos y los atesoramos. Compensamos el error con la sacudida y arremetemos. A veces el lodo surge infame y a veces la lluvia nos purifica. Y siempre termina construyendo nuestra historia.

Así se construye el conjunto de miles de pasos caminados, de tipos y formas incomprensibles y superables; se nos permite dejar legado y sobrevivencia. Así dejamos marcado el destino. Así dejamos en la arena leves marcas en espera de la gigantesca ola de horas que habrá de borrarlas. Y nosotros con ellas.


Emulando "Wishlist"

El 3 de febrero de 1998, Pearl Jam sacó oficialmente a la venta su disco "Yield", el quinto en su trayectoria. En él viene incluida una canción llamada "Lista de deseos", una balada dulce que imprime el sello y es de fácil digestión. Una suerte de Pop más que otra cosa con riffs incluso suaves y armónicos.

El punto es que en toda la canción Eddie Vedder se pasa deseando cosas, dejando de lado interpretaciones innecesarias de significación, lo dejaremos como una simple letra de enamorado, pegajosa y que cumple.

Con el Yield, Pearl Jam tomó una bocanada de aire fresco hasta atragantarse y por fin darle vuelta a la carga sobre los hombros del grupo en la forzosa evolución que debían realizar tras el furor del grunge y demás factores; tan solo recordemos que su álbum inmediato anterior "No Code", no fue bien recibido o tal vez comprendido, lo que dejaba muchas dudas respecto a lo que seguiría. Pearl Jam dio el paso correcto en el momento necesario.

Tomando en cuenta que los alados que cubren mi espalda se han empecinado en convencerme de que la etapa reptil se termina (veo ceros y nueves por todos lados, juntos, constantes, sonantes), me siento en un momento equivalente: los recientes actos de vida no han sido precisamente los más gloriosos que he tenido y pues, es evidente que no puedo ejecutar pogromos contra mis acciones pasadas (es una metáfora muy lograda), mucho menos contra quienes estuvieron involucrados, nada resolvería hacia adelante ni tampoco resolverían lo pasado. Por cierto, leyeron bien, escribí pogromos, la definición pueden consultarla aquí.

Así que decido emular Wishlist. Decido que puedo codificar con amplias descripciones la metamorfosis que sufriré en vida y obra, acompañarla de humor negro y beberla con burbujas de cualquier cosa que no sea agua enjabonada. Decido que la parte más negra ya se fue, que el espejismo si bien es cierto, me atrapó durante muchos meses y años, ahora debo aceptar la ley que dicta el universo. Aposté y perdí (no importa la forma, ni el cómo ni nada, el resultado es lo único). Aposté todo a la carta marcada equivocada. Hamartia, ¿se dan cuenta?

Así que deseo romper el estigma. Seré un modesto Moisés y abriré los mares que tenga enfrente, pasaré a mi pueblo, a mis ideas, a mi destino. Deseo ser escuchado por los oídos que quieran escuchar, por quienes puedan escuchar, por aquellos tocados por la misma sinfonía de luz. Deseo la mirada de las estrellas, el roce de su polvo, la grandeza de su energía a mi lado.

Mas, recuerdo cuando Zaratustra habló por primera vez a las almas en el mercado. Moscas las nombraba aquél. Tenía un tesoro para los hombres y no fue escuchado a pesar de las advertencias en el camino. Recibió incluso un aleccionamiento preciso de un anciano en los bosques, "aléjate de los hombres Zaratustra, aléjate"... Pero su amor por los hombres, ¡oh inocente predicador!, puro, completo, lo destruyó y comenzó la debacle de Zaratustra.

He vivido muchos años en mi propia montaña. Con mi propia águila y mi propia serpiente. Tengo el vaso lleno de néctar y tengo una verdad que entregar a los hombres. Los vientos gélidos de la cima han delineado la locura en advenimientos cognoscitivos depurados, listos, pulidos. He tenido una epifanía en las meditaciones y sé que debo derramar el tesoro sobre los más pequeños. ¡Si tan solo pudiera acelerar el proceso de exterminación de las tormentas en la superficie!

El origen de la tragedia se cruzó con el origen del mal y yo soy su descendiente. ¡Muerte a los cascos ligeros y a la materialidad inefable que nos reprime! ¡Transmutación de todos los valores!

Ambicioso, fuera de piso. Pretencioso. Insano o infame. Infamia absoluta es permitir la esclavitud descarada en que estamos sumidos como especie. Iniciemos pues la revuelta.

Ahora un motor, una semilla, una bendición, una señal que el camino ha señalado... NO no no... No ha señalado, ha IMPUESTO con total deliberación, con total apego a la naturaleza de los dados lanzados. Tal vez la etapa reptil no es la que termina, si no la etapa larvácea. Sí, es correcto. Todo este tiempo solo fui un apendiculario que ahora dará el gran paso. Y deseo darlo. Decreto realizado.

Ich bin kein "Schriftsteller". Ich bin ein Mensch, der durch seine Lebensschicksale dahin geführt worden ist, nur mit der Feder wirken zu können, — und der nun die Feder gebraucht, so gut und so schlecht er kann, um bei bestimmten Menschen bestimmte Wirkungen hervorzubringen.

(Yo no soy un "escritor". Soy un hombre que ha sido destinado a trabajar solo con un pluma - y quien ahora usa esta pluma, lo mejor que puede, para crear ciertos efectos en ciertas personas) Houston Stewart Chamberlain


Polvo estelar.

Cuando las alas crecen, el diluvio cesa sobre la cúpula de nuestros pesares. Las alas, ¿a qué llamarle alas? Son semillas que explotan, aquellas que desatan la química en nuestro organismo y nos embelesan con péptidos opioides endógenos... o endorfinas.

Desde comer un chocolate, sentir dolor, comer picante... hasta, sí, efectivamente... enamorarse.
Y enamorarse puede no precisamente ser convencional. Uno se enamora de la música, del fútbol, de las olimpiadas, de la naturaleza, de las corcholatas... De un Escorpión Zurdo... O de su constelación.

Hace algún tiempo, las epifanías de los ideales que a cada uno generaban el desemboque de endorfinas parecían misteriosas e incluso cosa de brujos; Umberto Eco lo narra en su libro "El nombre de la rosa", donde se detalla la implicación de la risa, esa expresión de placer y gozo que desata la frivolidad; se está prohibido reír, se está prohibido soltar el alma a las condiciones animalescas de nuestra naturaleza. Ampliamente recomendable.

Y con la festividad que ha desembocado el descubrimiento de una Constelación mágica, también se han caído los candados en las ideas. Las cadenas que detenían los avances y su realidad marchan justo en camino de su extinción. No puedo decir que sea algo que se deseaba, pero ahora que sucede, la interpretación es sutil y debo aceptar, reservada. A veces cuesta trabajo echar en seguida las campanas al vuelo.

Voy a disfrutar el instante y a aprovecharlo tanto como en su momento disfrute del frío calabozo en que me vi depositado. Ese pozo frío en que tantos meses mantuve aislado al intelecto, ahora urge por vibrar con fuerza en cada segundo y en cada oportunidad que se aproxima. Hoy abrí un candado. Mañana abriré otro.

El candado principal se quebró y la lluvia de polvo estelar cae sobre mí como gotas de lluvia, diría B.J. Thomas.

¡Y pensar que alguna creí que había encontrado el camino! ¡Vaya que uno puede perder la cabeza!

Spinoza



En 1656, Benedicto Spinoza fue excomulgado de la comunidad judía de Ámsterdam. En aquella época, no se había dado una condena o castigo tan grande, nunca nadie había sido sancionado con un hérem tan enérgico. A sus veintitantos de edad, Benedicto fue relegado de todo contacto con cualquier persona judía, no podía hablar, escribirse, bueno, ni siquiera saludarse con nadie ni acercarse a menos de cuatro codos de distancia.

"Por la decisión de los ángeles, y el juicio de los santos, excomulgamos, expulsamos, execramos y maldecimos a Baruch de Spinoza, con la aprobación del Santo Dios y de toda esta Santa comunidad, ante los Santos Libros de la Ley con sus 613 prescripciones, con la excomunión con que Josué excomulgó a Jericó, con la maldición con que Eliseo maldijo a sus hijos y con todas las execraciones escritas en la Ley. Maldito sea de día y maldito sea de noche; maldito sea cuando se acuesta y maldito sea cuando se levanta; maldito sea cuando sale y maldito sea cuando regresa. Que el Señor no lo perdone. Que la cólera y el enojo del Señor se desaten contra este hombre y arrojen sobre él todas las maldiciones escritas en el Libro de la Ley. El Señor borrará su nombre bajo los cielos y lo expulsará de todas las tribus de Israel abandonándolo al Maligno con todas las maldiciones del cielo escritas en el Libro de la Ley. Pero vosotros, que sois fieles al Señor vuestro Dios, vivid en paz. Ordenamos que nadie mantenga con él comunicación oral o escrita, que nadie le preste ningún favor, que nadie permanezca con él bajo el mismo techo o a menos de cuatro yardas, que nadie lea nada escrito o trascripto por él." (Fuente)


Benedicto Spinoza fue en muchos sentidos un pensador excepcional y revolucionario. No solo cambió el mundo, es considerado el iniciador de la era moderna, el antecedente inmediato a la ilustración e influyó en prácticamente todos los pensadores y hombres, digamos, trascendentes que vivieron después de él.

Irving D. Yalom, en su libro "El problema de Spinoza" crea una historia llena de claridad, con el estilo ficcionista basado en la realidad típico de él. No quisiera platicarles detalles en sí del libro, solo citaré unos fragmentos que me parecen interesantes e ilustrativos para que quien no conozca al filosofo, pueda darse una idea acerca de su importancia y valor histórico:

"(...) Spinoza era una figura sobresaliente de la historia de las ideas. Que fue un hombre solitario al que excomulgaron los judíos, cuyos libros fueron prohibidos por los cristianos y que cambió el mundo. (...) Spinoza había introducido la era moderna, que la Ilustración y el ascenso de las ciencias naturales empezaron con él. Algunos consideran a Spinoza el primer occidental que vivió abiertamente sin ninguna afiliación religiosa. (...) Su papel en el surgimiento de la democracia en Norteamérica. La declaración de independencia de Estados Unidos estuvo inspirada por el filósofo británico John Locke, que, a su vez, se inspiró en Spinoza. (...)  el hecho de que Spinoza se adhiriese a la inmanencia. Se contrapone a la trascendencia. Alude a la idea de que esta existencia terrenal es todo lo que hay, que las leyes de la Naturaleza lo gobiernan todo y que Dios es completamente equivalente a la Naturaleza. El rechazo de cualquier vida futura por parte de Spinoza tuvo una importancia enorme para la filosofía que siguió, porque significó que toda ética, todos los códigos de conducta y de significado de la vida deben empezar con este mundo y esta existencia(...)"


Por razones obvias, el personaje de Spinoza, se une al selecto grupo que ha influido directamente sobre mí, ya sea por identificación con su vida, su realidad personal social e histórica, su pensamiento o todas las situaciones juntas como lo ha sido un Nietzsche. Leerlo me genera un llanto intenso con bastante constancia y encontrar su obra dentro del marco de una situación, digamos, de vida personal, como lo hace D. Yalom, hace imposible para mi no terminar con el rostro empapado, justo como pasó con "El día que Nietzsche lloró".

Somos parte del grupo de personajes que yo he denominado "Puentes". Estamos hechos para dar paso a los demás, no para formar parte de los cimientos o de las estructuras, solo servimos de escalón para que logren pasar el precipicio. Es una constante en las figuras que me calcinan los pensamientos, una secreta clasificación donde los exiliados sociales nos reunimos en una geometría espacio tiempo imposible de limitar por lo físico material.

En un momento de la narración, Spinoza, recién excomulgado, reflexiona:

Si estoy entre hombres que no están de acuerdo en absoluto con mi naturaleza, difícilmente seré capaz de acomodarme a ellos sin cambiar notablemente yo mismo.
El hombre libre que vive entre ignorantes se esfuerza cuanto puede por evitar sus favores.
Un hombre libre actúa honestamente, no engañosamente.
Sólo los hombres libres son verdaderamente útiles los unos a los otros y pueden crear amistades auténticas.
Es absolutamente permisible, por el derecho más elevado de la Naturaleza, que cada uno haga uso de la clara razón para determinar cómo vivir de un modo que le permita florecer.


En muchos sentidos y por muchas razones... más allá de mi pasión personal por la filosofía... más allá del estado agitado en que he vivido durante tantos años, a pesar de la marginación... más allá de escuchar en boca de todos los que se acercan decirme "raro"... Creo que el llanto que desencadena leer líneas como estas y la identificación absoluta entre nuestras almas, me convence absolutamente en la trascendencia completa de las generaciones y almas a través de los tiempos. Spinoza solo es una fuente, una infinita fuente de sabiduría para calmar las pasiones... mis pasiones, mis demonios. Su vida es una inspiración.

Y su legado me es ahora y de forma incipiente, la base en que se construirá el camino amarillo.



Caramel

Tal vez no haya una mejor forma para describir la situación, esto es Viviendo Música:


I've gotta get over
I've gotta get over
I've got to get better
Will love you forever
I've gotta find genius
I've gotta get better
I've gotta stop smoking
I've gotta get better

Caramel Caramel...

Where is the magic?
I've gotta get better
Oh lord give me magic
I'll love you forever
I've gotta find mounts hill
And live by the mountains
I'll love you forever
You are...And you are...

Fin del capitulo "Decadencia"

Cuando la mente abraza con fuerza la idea de avanzar, avanza. Recuerdo el poema de Nietzsche, "De la pobreza del más rico" (es un fragmento, completo lo pueden leer dando click aquí):

(...)
Mi alma,
insaciable con su lengua,
ya ha lamido todas las cosas buenas y malas,
se ha zambullido en toda profundidad
Pero siempre, como el corcho,
siempre vuelve a flote,
revolotea tornasolada como aceite sobre pardos mares:
por esta alma me llaman el dichoso.
(...)


Así pues, el dichoso seré. Hombre de corcho, vuelvo a flote a causa de mis dotes y no a pesar de ellos. La selvática misión que está enfrente será completada. ¡Terminó la decadencia!

Inicia la era de la transmutación existencial: llegar a ser quien eres es fácil con una constelación vigía e inspiradora. Nada ha habido, pero de ni de cerca que pueda compararse... Afortunadamente para mí, la evolución siempre premia los pasos, incluso los lodosos, incluso los pasos en falso son recompuestos. Hijo del Universo, protegido de los alados. La virtud habré de consumar, pues, con la Constelación.

Así sea.

Circunstancias

En el trayecto en que uno debe desplazarse de un sitio a otro en una ciudad tan selvática como la nuestra, siempre está a expensas de sufrir algún percance. Es casi irremediable que suceda.

Por ejemplo, la hermosa constelación del Escorpión zurdo, sufrió la semana pasada el amargo percance de que la grúa raptara su auto. Para los que no están familiarizados con estos términos, una grúa es un vehículo de arrastre de otros vehículos, que el gobierno de la ciudad envía a vigilar el civismo y respeto de los automovilistas, tanto en cuestiones de limitación estricta a estacionar los autos solo dónde es posible hacerlo y/o pagando la cuota correspondiente, bajo las condiciones establecidas en el código que así lo dicta.

En resumidas cuentas, pues dejó su auto en un lugar inapropiado, confiando en que solo sería cosa de unos minutos; pero como las enseñanzas de los abuelos nunca fallan, pues esos minutos que pensó ahorrarse en buscar un sitio correcto de estacionamiento, se convirtieron en un martirio de casi un día entero. Además de que por causa de ese incidente, aquel infame día sus ojos no se cruzaron con los míos, Damn!

Al final, pues pagó la multa correspondiente. Recuperó su auto y sus pertenencias y no pasó de allí. Pero así como este ejemplo, podría citar cientos: que si se atraviesa un imprudente y golpea nuestro auto, que si nos golpean por detrás, que si por un choque de otras personas se vuelve un estacionamiento enorme la vialidad, etcétera. Eso solo por citar algunos ejemplos; podríamos mencionar que si nos detiene un policía por saltarnos un alto o cosas por el estilo, sin contar con la nefasta situación de sufrir un asalto donde de plano nos bajen del vehículo con pistola en mano o cosas peores.

Y además, esto solo hablando de algunos percances automovilísticos. Para los que deciden no utilizar el auto, pues tienen riesgos iguales o peores, que van desde la aglomeración de un deficiente, por no decir, pésimo sistema de transporte público, hasta las diferentes variaciones de riesgo, como asaltos, accidentes, retrasos, abusos, etc., etc.

Vivir en la ciudad es muy aventurado, fuerte, pasional. Requiere de verdad pasión para afrontar un día a día exigente y asfixiante. Pero recompensa bien. O a veces no tanto, pero eso ya depende de cada uno.

So, es una virtud y un reto digno de aceptarse el hecho de sobrevivir y sobresalir con dignidad (poca o mucha, no importa, solo vale que exista) y que se deje el hecho atrás. Debemos dejar ir las circunstancias con la frialdad que implica el haberlas sufrido.

Ablución

Una vasta y radiante playa desierta
consume insolente y reflexiva
todas las cicatrices de la caverna

Repetitiva sinfonía de encuadre,
roto,
partido en mil graciosas partes,
avasallante rodaje de crudos pensamientos.

Yo te bendigo.
Lo digo, lo repito en el precipicio;
bendigo la cascada inagotable,
la rotonda de sueños comunes
y la vejez no consumada expulso;
nada queda ante la imprudente felonía.

Voces que taladran.
Instrumento de la tundra en la espalda.

Ablución de ti. Ablución lograda.
Canción plañidera. Exacta. Mortuoria.


Idea

Tengo metida en la cabeza una idea portentosa. Quiero que la gente se acerque a los libros, que cubra de color el alma, el fuego que encierra debe quemar su petrificación. Quiero que la gente ame de nuevo la poesía, la narrativa llena de bríos e inocencia. Que vuelvan los sueños de corrientes místicas en la creación, que seamos inocentes de nuevo, que seamos libre pensadores en adelante. No se necesita romper el dogma, se necesita reinventarlo, fortalecerlo con raíces.

Considero vivo el paisaje. Si la persona que vive en los pensamientos de otra, es correspondida, que regale versos y no collares. Que el amor exista aún a pesar de las fechas marcadas y las costumbres mercadotécnicas instaladas; que salve de la materialidad al sentimiento; que el romance entero sea por el goce del alma y no por el goce en el antro o en el auto. Sembrar por todos los medios que el valor y consecuencia de amar abiertamente, pasional, sin freno es la salida. Debemos todos romper con el esquema vacuo horrendo en que habitamos.

Idealista. Infantil. Muchos adjetivos más pueden aplicar a esta idea. Muchos, con razón o sin ella. A veces las personas justifican su soledad y su incapacidad para establecer ordenadamente sus acciones mediante argumentos que juegan en contra a lo que sienten; la máscara los traiciona, los apuñala. Los atrapa.

Serenidad en el consuelo. Me alimento de la única forma posible en mi condición y es el ideal. La filosofía es una vaina en el desierto y necesitamos volver a cultivarla.

Transmutación. Es hora de estallar y crear el caos del orden.



Krishnamurti

Resulta que la Constelación del Escorpión zurdo me habló acerca de Jiddu Krishnamurti, orador en materia filosófica y espiritual. Sus principales temas incluían la revolución psicológica, el propósito de la meditación, las relaciones humanas, la naturaleza de la mente y cómo llevar a cabo un cambio positivo en la sociedad global. (Cita de la Wikipedia).

Este personaje me llamó la atención desde el principio; aún no he leído nada de él pero encontré en otro lado estos dos archivos con ni más ni menos que las obras completas. Como no tengo forma de corroborar si son o no completas, les pondré aquí tal cual el link, por si gustan pasar a descargar, leer y si creen conveniente, comentar algo al respecto. Son dos tomos y pues, ojalá que el pensamiento y la sabiduría tuviera tantas formas de propagación como las tienen otros temas totalmente irrelevantes y tristemente, idiotizantes.

Tomo I

Tomo II


En el sitio, con un poquito de pericia, es fácil encontrar un buen de títulos del amigo. Insisto en que no puedo decir si con estos dos archivos que ya puse se ahorrarían descargar uno por uno, pero pues, aquel a quien le interese, podrá hacerlo sin mayor recelo que unos segundos de ancho de banda que no ocasionara pérdidas ni mucho menos. Así pues, disfruten y despabilense.



Pasos

Se dice que es preciso dar un paso a la vez. No así en otras donde es necesario correr como alma que lleva el demonio, pues los tiempos marcan el ritmo con o sin consentimiento.

Es fácil leer con los ojos cerrados, siempre y cuando el braille domines. Consejo invaluable en sitios muy comunes hoy en día, donde reina la ceguera y no precisamente el tuerto es el rey.

Así que floto en los sueños donde el Escorpión se transforma en Constelación y lanza enormes destellos de claridad y embotamiento directo a la maceta. Recuerdo con ligera aspereza mi condición deshumanizada de hace unos meses, días, semanas... qué importa ahora, sé que la cuesta es arriba y todo tiene un tope, incluso el universo.

Amo la energía de los átomos que la conforman. Mirar con la mente cada espacio en su materia, traspasarla y flotar sobre el vacío  indefinido entre cada electrón, la fuerza de cada núcleo girando y esperando un estímulo cualquiera para cambiar o permanecer o destruirse o fusionarse... para lograr su ser siendo un cuerpo mismo, con latidos y pulsaciones limitadas, contadas por alguna fuerza que aún nos es desconocida. No determinamos los pasos que daremos ni los reencuentros que tendremos.

¿Acaso los pasos sombríos marcan el camino a la luz?

El Escorpión crece y de su izquierda mano brota un trazo de eternidad. Cada silencio entre nosotros es un infinito que se destaca por su frecuencia única y brevedad. Algoritmo contradiciéndose en su redacción, en su propia formulación llena de acertijos delatores de sí mismos con la inocencia propia de las algas marinas al contacto con el oxígeno en el aire.

Pasos. Uno por cada suspiro que sorprende. Uno por cada mirada conseguida, por cada pensamiento robado de su mente, por cada palabra escrita con destino mutuo. Pasos que creí se entorpecerían más cada tarde y ahora urgen la huida. Ya lo había dicho Cerati, "Al menos sé que huyo porque amo".

Tarde lluviosa y té frío. El silencio es un cómplice que bifurca la imaginación y donde las recompensas brillan por su cálida llegada, por su lento y florido aterrizaje en un campo desierto que denomino simplemente porvenir.

Llega el Escorpión zurdo y la primavera grita rabiosa que ha llegado. Y es una rabia perfecta, tormentosa. Un perfecto alud cayendo sobre mí.


La noche dio a luz.

Caminé con cierta inquietud hacia la salida. Ante la puerta, un guardia de seguridad revisa mis cosas, un ritual que cada día debemos seguir a la hora de retirarnos de la oficina. No hay sorpresas, todo en orden, adelante.

Horas antes había logrado acercarme, no sin timidez, por supuesto, no sin la inseguridad que corrompe las ideas y bloquea la sinapsis. Intercambie algunas palabras, ideas y cuestiones sobre cosas aleatorias, sobre maestros y enseñanzas. La sorpresa fue brutal pero en definitiva dentro del marco de lo sublime. Una experiencia clara y atemorizante por contundente. Una experiencia que dejó sin aliento la tarde y que dictó indiferente el panorama lleno de lucidez, de esperanza.

Caminé rumbo al auto de mi comparsa. El día clareaba y no dejaba dudas sobre la posible vuelta de tuerca que se aproximaba. Y allí estaba, caminando detrás de mí, detrás de cada centímetro de la calle, transcurriendo ligera, noble, precisa. Y el cielo se abrió con delicadeza para permitir que los cálidos rayos solares cubrieran en su moribundo estado cada centímetro de nuestros cuerpos.

Me acerqué. Se detuvo. Le hablé, me escucho. Nos detuvimos frente al auto y la noche se detuvo en su avanzar. No había sigilo que interrumpiera el encuentro. No había más que recuerdos de algo que no conocí pero que debía suceder sin remedio. No había más que infinito en el horizonte. La realidad se desplazó de la oscuridad y permitió que el aire llegara de nueva cuenta y con su ligereza intrínseca pero bien oculta, hasta la rotonda de las sensaciones muertas que albergué durante el peregrinar alicaído.

Así que decidimos beber cerveza y comer pizza. Y decidimos reír y charlar y descansar. Decidimos que el letargo que nos asfixia descansara de ser letargo y fuera un momento estival en cada poro. La luz de la noche cubría la atmósfera y el fuego de cada sílaba pronunciada traspasaba la cadena de estupor y bloqueo sensitivo que detenía la fluidez existencial horas antes.

Claro que el imán se manifestó con todo su poder y un lazo invisible ató envalentonado nuestras existencias; un deseo incapaz de liberarse de la compañía. Una ráfaga de ensueño, coincidencias cósmicas y más allá... más allá una luz en su sonrisa que petrifica y permite recobrar el anhelo de respirar firme de nuevo.

Medianoche. Baile telúrico horas después. Marcha de ideas en un espacio inconcebible por desconocido y un desenfrenado martilleo en el centro de bombeo de sangre de nuestros cuerpos.
La noche dio a luz un zurdo escorpión.


Más y más

El abismo de su mirada es completo. Y quiero decir universal, entero, único... Por ejemplo, la sonrisa íntegra y la voz modulada crean una atmósfera celestial, en ella flotan trozos de sublime inspiración y mágica calidez; la fluctuación entre respiro y respiro es lenta, rompe la rigidez, todo es azul.

Pero el abismo de su mirada es completo. Es un sitio que te traga, que de forma contundente avasalla las ideas y en definitiva deja hueco el seso. Acaso una bala pérdida en la inmediatez de la existencia, un ángel caído, salvavidas. La ilusión crece conforme las sílabas escapan del teclado, crean redes magnéticas enloquecidas por la famélica silueta en que habita y desatan oraciones silenciosas enfocadas a una nueva era de fascinación y esperanza. ¡Si al menos existiera un camino infalible! Pero eso en realidad opacaría la conquista, sería una escalada motorizada sin semblante restaurador.

La magia, para serlo y existir, necesita indistintamente del mago.

La primer palabra, un saludo tímido e inconcluso. La primera reacción ante el cruce de miradas, una indefinible adoración al ensueño. No se trata de compaginar una personalidad en otra, incluso acaso devenir en lento desahucie; no se trata de sobrevivir la afasia de la vida propia de uno... incluso no se trata de uno mismo.

Distinguir el deseo de la necesidad es cortejo de la  mente con el alma. El debate complica la lucidez interna, las llamas de la incertidumbre corrompen la seguridad y trastornan los recovecos de empuje e impulso que a la luz habrían de guiar. Se ven inconclusos pero no rotos. Tal vez lo correcto sea decir pausados, en una anonadación espaciada en el tiempo con miras a la reactivación físico mental en cuanto el contacto fluya ligero en confidencia.

So, es una ligera y prematura visión de lo que sería. El abismo aún arrastra con la decencia de permitir lamer las heridas hasta la sanación mientras la mente continua con la divergencia constante, sin la cual la existencia sería intolerable.


Más sobre la hipótesis

Nelly. Es un nombre corto, incluso tal vez presuntuoso. Pretencioso. Su brevedad busca la aprobación de quien lo pronuncia sin chistar, obliga a repetir el sonido, mentalmente, para degustar el equilibrio y la dulzura emparejadas en unas cuantas letras; el aroma atípico en una palabra, la fugacidad vuelta anzuelo poderoso pero ajeno a la comprensión inmediata. Es un arma de efecto lento pero contundente.

Y la medida precisa en los ojos arde en consecuencia, combinación perfecta de ilusiones pasadas; cuerpo recto y hecho a la medida. Con los brazos largos y sueltos, la piel no solo recrea ciertos pasajes de sueños olvidados, si no que incluso, siembra, a cada instante, algunos más por venir.

También se le percibe al igual que a un salvavidas, esa ráfaga celestial que empuja la balsa con brío hacia la playa para poner fin a los días de naufragio; una lluvia pertinaz y reconfortante a la sed después de una sequía implacable.

Es una teoría de las ideas pensar en ella. Los pensamientos son poderosos mecanismos de automanejo que contemplan, siempre en detrimento nuestro, expectativas que no se cumplirán jamás. Lo más cercano que llegamos nos consuela en un alto porcentaje de ocasiones, pero a costa de medir lo habido contra lo que pudo ser. Más allá de las palabras y las ideas, habita este destino que hoy se oculta en la cortina del tiempo.

En la corte de los sueños, la imagen que más se presenta siempre será la indicada.

Tragedia, NO.

Mejor no pensar en la tragedia. Dejar que las comisuras de los labios mantengan el sentido hacia arriba, que las bellotas caigan al suelo, no es necesario subir a por ellas. Dejar que las ideas martiricen y se disfrute con ello, que hagan sentir a uno con vida y el placer de vibrar.

Reconozco que es algo picoso; o enchilado, en la misma escuela que ese picor insoportable en la boca cuando se muerde un chile súper picoso y aún a pesar de que no se aguanta la lengua, no puedes dejar de comer; simplemente es imposible. Necesitas ese saborcito constante en el paladar para que el gusto apremie.

Con frecuencia solía pensar en estos momentos; hace tiempo. Me sentaba frente al computador y mientras procesaba datos y números, la cabeza zumbaba con las ideas de la tragedia. Manía posible, era complicado entender qué diantres pasaba por mis neuronas en esos momentos para conseguir que la sinapsis se comportara de manera tan oscura.

Brutal en ocasiones, que salía molido emocional y literalmente. Cerraba unos segundos los ojos, antes de vestirme la chamarra, respiraba dos o tres ocasiones y los abría. Suspiraba al calzarme y salía con la mirada vidriosa, con el pensamiento machacado entre las ideas de una profunda soledad y una vida llena de vacío. Las opciones se acortan en abruptas ráfagas.

En ocasiones miraba elocuentemente algunos documentos sobre el escritorio y me jalaba un poco el cabello. Bajaba las escaleras y escapaba en una cascada de miradas, de ojos de todos los tipos imaginables, sintiéndome indistintamente cortejado; sentía una repentina urgencia por salir corriendo, con un eterno nudo en la garganta que sofocaba. Mirar el reloj, el celular o simplemente las palmas de las manos, eran el top three de los escapes más usados.

A veces simplemente lloraba por dentro.

O sonreía, porque sí, porque aún podía hacerlo y hacerlo bien.

Miraba un poco el televisor en casa; algunos ejercicios informáticos y una lectura cortada por circunstancias simples. Todo un ritual para convertir la noche en el día.

Mejor no pensar en la tragedia. Ya lo hice muchos, muchos años. Ya se liberó demasiada consciencia en mi interior; o tal vez, la suficiente para enfrentar lo que venga.

Bienvenida.

Nelly. Una hipótesis.

Su nombre es Nelly. Es una chica llena de explosivos por dentro, una caja hecha de arcilla blanda pero bien estructurada en sus cimientos irrompibles.

Sonríe de forma reservada. Alguien con su dorada sonrisa debe permanecer a la expectativa, midiendo cada acercamiento con la ceguera bien despierta; la sonrisa es reservada, es algo que otorga con serenidad.
La distingue su capacidad soñadora. Tiene grandes ojos café, brillantes pero pasivos. Perlas exóticas, sin duda.

En sus momentos más esquivos, suele esconder el rostro entre su lacio y delgado cabello. Folículos hiperdelgados, llenos de color y aroma fresco. Su mirada entonces toma la postura melancólica para escabullirse a la menor provocación. Acaso sea entonces cuando las sonrisas sean más devastadoras.

Su voz penetrante sacude con sutileza cada exhalación del cuerpo. Con la pronunciación de las palabras, uno puede imaginar como vibran las cuerdas con exactitud y colorido perfecto. Vibran las cuerdas vocales y son rotundas, los tonos enmarcados en una raíz fuerte provocan el suspiro inmediato. Así entonces, la medida exacta en cada movimiento gutural.

Y sí, la distingue su capacidad soñadora. Es una chica con la cabeza llena de sueños. Tiene un alma que arrastra cierta pasión tormentosa. Angustia expresa su rostro despistado, pero en sus sueños, ella es la gran conquistadora, la que comprende el movimiento sin mutarse; el movimiento y sus complicaciones, el devaneo entre espacio y tiempo sacuden cada ciertas noches sus sueños.

Ella es Nelly. Una chica de respetable estatura y sueños vivos. Una chica con el corazón empolvado y un hambre devastadora, lista para convertir los sueños en realidad.