Romper el destello de una mirada puede resultar complejo si no se tiene consciencia de ello. Es decir, ¿cuánto tiempo tardan en reponerse de un deslumbrante flashazo directo a los ojos y a quema ropa?
Hace algún tiempo conocí a una persona llena de flashes. Tenía rizos en la cabeza y una mirada brillante, ojos grandes, profundos, magnéticos. He olvidado su nombre, pero creo que eso es lo menos trascendente. La situación concreta para escribir sobre ella es que en un universo paralelo, pudo haber sido el amor de mi vida. No es broma, es algo perfectamente factible si no existieran tuercas torcidas o morbos o cadenas que en esta geometría lo impidieran de forma contundente.
Así que de esta forma deja de importar si su nombre hubiera sido Susana o Lucrecia. Todos los símbolos y vestigios de contacto se perdieron con la misma intensidad en que se presentaron. Como en un sueño claro y vigoroso, las imágenes se formaron con mucha transparencia e incluso hubo segundos en que todo parecía tan real como la vida despierta. Lo más complicado fue romper el destello de la mirada, el hechizo enigmático de sus ojos, de sus rizos largos, de su piel amarilla, de las arrugas alrededor de sus párpados. Romper el encanto. Romper el sueño, despertar, levantarse y mirar de nuevo con ojos ciegos y dentelladas canibalescas para sobrevivir.
Ahora floto en la realidad. Cuando se libera el cosmos de las ideas, no solo se desata la maldición de enfrentarse a uno mismo, si no que el vuelo es más delicado. Se necesita aletear menos para conseguir planear más largamente. Incluso el oxígeno es más denso, más puro. Tal vez se liberan también las fosas nasales.
Cuando pisé por última vez el jardín de las huertas secas, respiré también con pesadez un aire enrarecido. Tal vez eso logró que las reacciones químicas diesen en el clavo para corromper ese embelesamiento trágico.
Tal vez sólo es una ilusión y después de todo, nunca rompas con nada de ninguna forma. Una de las enseñanzas hermenéuticas y físico cuánticas es que en el lenguaje así como en la existencia de cada ser vivo, lo que se expresa, se hace o se vive, queda grabado para la eternidad en las coordenadas de espacio tiempo especificas... y generarán el impacto, consecuencia o trascendencia que corresponda, cambiando el rumbo de todos los implicados, ya sea directa o indirectamente. Un eterno choque azaroso de átomos y almas generando historia y acontecimientos.
Foucault por ejemplo, hablaba de la trascendencia lingüística en la obra de Blanchot. Como las palabras crean su propio universo, su propia realidad, más allá de nuestra limitada percepción como especie. Las palabras, las imágenes... la universalidad de los choques y el azar. Colisiones. Vida. Existencia.
Ruptura.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario