Cuando la mente abraza con fuerza la idea de avanzar, avanza. Recuerdo el poema de Nietzsche, "De la pobreza del más rico" (es un fragmento, completo lo pueden leer dando click aquí):
(...)
Mi alma,
insaciable con su lengua,
ya ha lamido todas las cosas buenas y malas,
se ha zambullido en toda profundidad
Pero siempre, como el corcho,
siempre vuelve a flote,
revolotea tornasolada como aceite sobre pardos mares:
por esta alma me llaman el dichoso.
(...)
Así pues, el dichoso seré. Hombre de corcho, vuelvo a flote a causa de mis dotes y no a pesar de ellos. La selvática misión que está enfrente será completada. ¡Terminó la decadencia!
Inicia la era de la transmutación existencial: llegar a ser quien eres es fácil con una constelación vigía e inspiradora. Nada ha habido, pero de ni de cerca que pueda compararse... Afortunadamente para mí, la evolución siempre premia los pasos, incluso los lodosos, incluso los pasos en falso son recompuestos. Hijo del Universo, protegido de los alados. La virtud habré de consumar, pues, con la Constelación.
Así sea.
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