El 3 de febrero de 1998, Pearl Jam sacó oficialmente a la venta su disco "Yield", el quinto en su trayectoria. En él viene incluida una canción llamada "Lista de deseos", una balada dulce que imprime el sello y es de fácil digestión. Una suerte de Pop más que otra cosa con riffs incluso suaves y armónicos.
El punto es que en toda la canción Eddie Vedder se pasa deseando cosas, dejando de lado interpretaciones innecesarias de significación, lo dejaremos como una simple letra de enamorado, pegajosa y que cumple.
Con el Yield, Pearl Jam tomó una bocanada de aire fresco hasta atragantarse y por fin darle vuelta a la carga sobre los hombros del grupo en la forzosa evolución que debían realizar tras el furor del grunge y demás factores; tan solo recordemos que su álbum inmediato anterior "No Code", no fue bien recibido o tal vez comprendido, lo que dejaba muchas dudas respecto a lo que seguiría. Pearl Jam dio el paso correcto en el momento necesario.
Tomando en cuenta que los alados que cubren mi espalda se han empecinado en convencerme de que la etapa reptil se termina (veo ceros y nueves por todos lados, juntos, constantes, sonantes), me siento en un momento equivalente: los recientes actos de vida no han sido precisamente los más gloriosos que he tenido y pues, es evidente que no puedo ejecutar pogromos contra mis acciones pasadas (es una metáfora muy lograda), mucho menos contra quienes estuvieron involucrados, nada resolvería hacia adelante ni tampoco resolverían lo pasado. Por cierto, leyeron bien, escribí pogromos, la definición pueden consultarla aquí.
Así que decido emular Wishlist. Decido que puedo codificar con amplias descripciones la metamorfosis que sufriré en vida y obra, acompañarla de humor negro y beberla con burbujas de cualquier cosa que no sea agua enjabonada. Decido que la parte más negra ya se fue, que el espejismo si bien es cierto, me atrapó durante muchos meses y años, ahora debo aceptar la ley que dicta el universo. Aposté y perdí (no importa la forma, ni el cómo ni nada, el resultado es lo único). Aposté todo a la carta marcada equivocada. Hamartia, ¿se dan cuenta?
Así que deseo romper el estigma. Seré un modesto Moisés y abriré los mares que tenga enfrente, pasaré a mi pueblo, a mis ideas, a mi destino. Deseo ser escuchado por los oídos que quieran escuchar, por quienes puedan escuchar, por aquellos tocados por la misma sinfonía de luz. Deseo la mirada de las estrellas, el roce de su polvo, la grandeza de su energía a mi lado.
Mas, recuerdo cuando Zaratustra habló por primera vez a las almas en el mercado. Moscas las nombraba aquél. Tenía un tesoro para los hombres y no fue escuchado a pesar de las advertencias en el camino. Recibió incluso un aleccionamiento preciso de un anciano en los bosques, "aléjate de los hombres Zaratustra, aléjate"... Pero su amor por los hombres, ¡oh inocente predicador!, puro, completo, lo destruyó y comenzó la debacle de Zaratustra.
He vivido muchos años en mi propia montaña. Con mi propia águila y mi propia serpiente. Tengo el vaso lleno de néctar y tengo una verdad que entregar a los hombres. Los vientos gélidos de la cima han delineado la locura en advenimientos cognoscitivos depurados, listos, pulidos. He tenido una epifanía en las meditaciones y sé que debo derramar el tesoro sobre los más pequeños. ¡Si tan solo pudiera acelerar el proceso de exterminación de las tormentas en la superficie!
El origen de la tragedia se cruzó con el origen del mal y yo soy su descendiente. ¡Muerte a los cascos ligeros y a la materialidad inefable que nos reprime! ¡Transmutación de todos los valores!
Ambicioso, fuera de piso. Pretencioso. Insano o infame. Infamia absoluta es permitir la esclavitud descarada en que estamos sumidos como especie. Iniciemos pues la revuelta.
Ahora un motor, una semilla, una bendición, una señal que el camino ha señalado... NO no no... No ha señalado, ha IMPUESTO con total deliberación, con total apego a la naturaleza de los dados lanzados. Tal vez la etapa reptil no es la que termina, si no la etapa larvácea. Sí, es correcto. Todo este tiempo solo fui un apendiculario que ahora dará el gran paso. Y deseo darlo. Decreto realizado.
Ich bin kein "Schriftsteller". Ich bin ein Mensch, der durch seine Lebensschicksale dahin geführt worden ist, nur mit der Feder wirken zu können, — und der nun die Feder gebraucht, so gut und so schlecht er kann, um bei bestimmten Menschen bestimmte Wirkungen hervorzubringen.
(Yo no soy un "escritor". Soy un hombre que ha sido destinado a trabajar solo con un pluma - y quien ahora usa esta pluma, lo mejor que puede, para crear ciertos efectos en ciertas personas) Houston Stewart Chamberlain
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