Su nombre es Nelly. Es una chica llena de explosivos por dentro, una caja hecha de arcilla blanda pero bien estructurada en sus cimientos irrompibles.
Sonríe de forma reservada. Alguien con su dorada sonrisa debe permanecer a la expectativa, midiendo cada acercamiento con la ceguera bien despierta; la sonrisa es reservada, es algo que otorga con serenidad.
La distingue su capacidad soñadora. Tiene grandes ojos café, brillantes pero pasivos. Perlas exóticas, sin duda.
En sus momentos más esquivos, suele esconder el rostro entre su lacio y delgado cabello. Folículos hiperdelgados, llenos de color y aroma fresco. Su mirada entonces toma la postura melancólica para escabullirse a la menor provocación. Acaso sea entonces cuando las sonrisas sean más devastadoras.
Su voz penetrante sacude con sutileza cada exhalación del cuerpo. Con la pronunciación de las palabras, uno puede imaginar como vibran las cuerdas con exactitud y colorido perfecto. Vibran las cuerdas vocales y son rotundas, los tonos enmarcados en una raíz fuerte provocan el suspiro inmediato. Así entonces, la medida exacta en cada movimiento gutural.
Y sí, la distingue su capacidad soñadora. Es una chica con la cabeza llena de sueños. Tiene un alma que arrastra cierta pasión tormentosa. Angustia expresa su rostro despistado, pero en sus sueños, ella es la gran conquistadora, la que comprende el movimiento sin mutarse; el movimiento y sus complicaciones, el devaneo entre espacio y tiempo sacuden cada ciertas noches sus sueños.
Ella es Nelly. Una chica de respetable estatura y sueños vivos. Una chica con el corazón empolvado y un hambre devastadora, lista para convertir los sueños en realidad.
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