Oigo incluso cómo ríen
las montañas
arriba y abajo de sus azules laderas
y abajo en el agua
los peces lloran
y toda el agua
son sus lágrimas.
oigo el agua
las noches que consumo bebiendo
y la tristeza se hace tan grande
que la oigo en mi reloj
se vuelve pomos en la cómoda
se vuelve papel sobre el suelo
se vuelve calzador
ticket de lavandería
se vuelve
humo de cigarrillo
escalando un templo de oscuras enredaderas...
poco importa
poco amor
o poca vida
no es tan malo
lo que cuenta
es observar las paredes
yo nací para eso
nací para robar rosas de las avenidas de la muerte.
Charles Bukowski
Poema
Miradas
Miro el rostro ennegrecido de la rabia. Lo miro desde cerca, infinitamente desolado, brillantemente oscuro; lo miro con la certeza de que habrá otro día y otra luna, con el otoño a cuestas y el placer de vivir encerrado en un cuarto febril de exaltaciones interminables, de discretas caricias, de añoranzas, de miserias... de sonrisas.
Miro mi rostro húmedo en el espejo empañado, lo miro con el silencio de aquél que no canta en la ducha, de aquél que prefiere callar a entorpecer más la situación; absorto recorro la imagen, el detalle de cada línea, de cada imperfección, de cada rastro que me configura y me hace humano y me hace distinto y me hace perfectamente irrepetible.
Miro el sol con ojos cerrados, con ojos ciegos que sólo sienten el calor y se abandonan a la suerte; siento los ojos retraerse, concentrarse en imaginar cómo sería estar allí, hirviendo en el centro del infierno, flamas y flamas alrededor; miro lo imposible de mirar, temeroso de creer que es cierto lo que veo, temeroso de ahuyentar las imágenes rondando en mi cabeza: sé que miro pero no sé qué mirar.
Tengo alas en el cerebro. Tengo un cerebro con el cuerpo atado a la tierra y la tierra atada al corazón.
Miro mi rostro húmedo en el espejo empañado, lo miro con el silencio de aquél que no canta en la ducha, de aquél que prefiere callar a entorpecer más la situación; absorto recorro la imagen, el detalle de cada línea, de cada imperfección, de cada rastro que me configura y me hace humano y me hace distinto y me hace perfectamente irrepetible.
Miro el sol con ojos cerrados, con ojos ciegos que sólo sienten el calor y se abandonan a la suerte; siento los ojos retraerse, concentrarse en imaginar cómo sería estar allí, hirviendo en el centro del infierno, flamas y flamas alrededor; miro lo imposible de mirar, temeroso de creer que es cierto lo que veo, temeroso de ahuyentar las imágenes rondando en mi cabeza: sé que miro pero no sé qué mirar.
Tengo alas en el cerebro. Tengo un cerebro con el cuerpo atado a la tierra y la tierra atada al corazón.
Extremos
Cayó en mis manos un pájaro muerto, por accidente claro, pero muerto al fin. Lo arropé dudoso, creí que era probable que sintiendo un poco de calor entre mis manos, existiría la posibilidad de que la vida le volviera. Insana conclusión en la que reparo ahora, pero en ese instante mis pensamientos estaban verdaderamente optimistas y románticos.
Conforme pasaban los minutos y no veía respuesta, la conciencia me volvía levemente, crecía y crecía, fuerte y contundente y yo me aferraba y me aferraba a la idea de volver a la vida a tan desgraciada criatura. El fenómeno que de pronto me percaté que estaba sucediendo, no me dejó lugar a dudas: lejos de entregarle el calor de la vida, el pajarillo me transmitía el frío mortuorio de quien ya no pertenece a este mundo, de quien las cuentas a rendir lo llevan a otros planos.
Sentí un escalofrío recorrer mi nuca. Sentí que la respiración me flaqueaba y que me costaba trabajo el inhalar y exhalar. Sentí miedo. Y tristeza.
Decepcionado decidí que por lo menos tendría que darle un lugar apropiado al cuerpecillo. Cavé, con un palito que encontré, un pequeño agujero en la tierra de un jardín cerca de donde estaba y lo enterré, le dí santa sepultura pues.
Han pasado algunos días; ha pasado el tiempo y a la vez me he dado el tiempo para recobrar aliento en las ideas y tratar de reconstruir los hechos. En ocasiones tengo la manía de promoverme situaciones extremas que no incluyen precisamente toda la coherencia y cordura necesarias, sin embargo ahora comprendo que es bajo esas circunstancias donde he aprendido más, que es allí donde la vida verdaderamente se presenta, que es allí donde el cuerpo se aleja para que el alma viva completamente libre y a placer.
No sé si exagero o no con lo que aquí platico, sólo puedo asegurar que la muerte es algo igual o quizá más poderoso que la vida: la muerte es en sí la vida.
Conforme pasaban los minutos y no veía respuesta, la conciencia me volvía levemente, crecía y crecía, fuerte y contundente y yo me aferraba y me aferraba a la idea de volver a la vida a tan desgraciada criatura. El fenómeno que de pronto me percaté que estaba sucediendo, no me dejó lugar a dudas: lejos de entregarle el calor de la vida, el pajarillo me transmitía el frío mortuorio de quien ya no pertenece a este mundo, de quien las cuentas a rendir lo llevan a otros planos.
Sentí un escalofrío recorrer mi nuca. Sentí que la respiración me flaqueaba y que me costaba trabajo el inhalar y exhalar. Sentí miedo. Y tristeza.
Decepcionado decidí que por lo menos tendría que darle un lugar apropiado al cuerpecillo. Cavé, con un palito que encontré, un pequeño agujero en la tierra de un jardín cerca de donde estaba y lo enterré, le dí santa sepultura pues.
Han pasado algunos días; ha pasado el tiempo y a la vez me he dado el tiempo para recobrar aliento en las ideas y tratar de reconstruir los hechos. En ocasiones tengo la manía de promoverme situaciones extremas que no incluyen precisamente toda la coherencia y cordura necesarias, sin embargo ahora comprendo que es bajo esas circunstancias donde he aprendido más, que es allí donde la vida verdaderamente se presenta, que es allí donde el cuerpo se aleja para que el alma viva completamente libre y a placer.
No sé si exagero o no con lo que aquí platico, sólo puedo asegurar que la muerte es algo igual o quizá más poderoso que la vida: la muerte es en sí la vida.
Alguien más lo dijo:
" Imaginemos a un pajarillo: por ejemplo, una golondrina enamorada de una jovencita. La golondrina podría, por lo tanto, conocer a la muchacha (por ser diferente a todas las demás), pero la joven no podría distinguir a la golondrina entre cien mil. Imaginad su tormento cuando, a su retorno en primavera, ella dijera: Soy yo, y la joven le respondiera: No puedo reconocerte. En efecto, la golondrina carece de individualidad. De ahí se deduce que la individualidad es el presupuesto básico para amar, la diferencia de la distinción. De ahí se deduce también que la mayoría no puede amar de veras, porque la diferencia de sus propias individualidades es demasiado insignificante. Cuanto mayor es la diferencia, mayor es la individualidad, mayores son los caracteres distintivos y mayores los rasgos reconocibles. En este profundo sentido se comprende el significado del hebreo: conocer a su mujer, refiriéndose a la unión matrimonial; pero cobra un sentido más profundo en lo que se refiere al alma, al carácter distintivo de la individualidad. "
Soren Kierkegaard
Diario Íntimo
Soren Kierkegaard
Diario Íntimo
Más Lennon
En el comentario anterior les compartí GOD de John Lennon.
Sin embargo hay una canción en especial que no puedo dejar de compartir, menos ahora que algo me llevo tocar este asunto: Out the blue. Se las regalo porque sé que todos, todos, todos, tenemos a alguien que nos sacó o nos ayudó a salir de la tristeza.
Out the blue
Out the blue you came to me,
And blew away life's misery,
Out the blue life's energy,
Out the blue you came to you.
Every day I thank the Lord and Lady,
For the way that you came to me ,
Anyway it had to be two minds one destiny,
Out the blue you came to me,
And blew away life's misery,
Out the blue life's energy,
Out the blue you came to me.
All my life's been along slow knife,
I was born just to get to you,
Anyway I survived long enough to make you my wife.
Out the blue you came to me,
And blew away life's misery,
Out the blue life's energy,
Out the blue you came to me.
Like a UFO you came to me,
And blew away life's misery,
Out the blue life's energy,
Out the blue you came to me.

Sin embargo hay una canción en especial que no puedo dejar de compartir, menos ahora que algo me llevo tocar este asunto: Out the blue. Se las regalo porque sé que todos, todos, todos, tenemos a alguien que nos sacó o nos ayudó a salir de la tristeza.
Out the blue
Out the blue you came to me,
And blew away life's misery,
Out the blue life's energy,
Out the blue you came to you.
Every day I thank the Lord and Lady,
For the way that you came to me ,
Anyway it had to be two minds one destiny,
Out the blue you came to me,
And blew away life's misery,
Out the blue life's energy,
Out the blue you came to me.
All my life's been along slow knife,
I was born just to get to you,
Anyway I survived long enough to make you my wife.
Out the blue you came to me,
And blew away life's misery,
Out the blue life's energy,
Out the blue you came to me.
Like a UFO you came to me,
And blew away life's misery,
Out the blue life's energy,
Out the blue you came to me.
Lennon
Conocí a John Lennon desde que yo era un chico. Mis recuerdos son volutas de frenesí, enormes momentos de soledad en que la música y la tragedia en la vida del músico inglés, lentamente influían, se incrustaban para formar la gran masa de materia y locura que soy ahora.
En realidad hay pocos iconos contempóraneos con los que pueda decir que comparto ideas y Lennon es uno de ellos; por ejemplo:
Dios es un concepto por el cual controlamos nuestro dolor, es una mágica imágen, muy de nuestros días. La canción es GOD. Aquí va:
God is a concept,
By which we measure
Our pain.
I'll say it again.
God is a concept,
By which we measure
Our pain.
I don't believe in magic
I don't believe in I-Ching
I don't believe in Bible
I don't believe in Tarot
I don't believe in Hitler
I don't believe in Jesus
I don't believe in Kennedy
I don't believe in Buddha
I don't believe in Mantra
I don't believe in Gita
I don't believe in Yoga
I don't believe in Kings
I don't believe in Elvis
I don't believe in Zimmerman
I don't believe in Beatles
I just believe in me
Yoko and me
And that's reality.
The dream is over,
What can I say?
The dream is over
Yesterday
I was the dreamweaver,
But now I'm reborn.
I was the walrus,
But now I'm John.
And so dear friends,
You just have to carry on
The dream is over.
En realidad hay pocos iconos contempóraneos con los que pueda decir que comparto ideas y Lennon es uno de ellos; por ejemplo:
Dios es un concepto por el cual controlamos nuestro dolor, es una mágica imágen, muy de nuestros días. La canción es GOD. Aquí va:
God is a concept,
By which we measure
Our pain.
I'll say it again.
God is a concept,
By which we measure
Our pain.
I don't believe in magic
I don't believe in I-Ching
I don't believe in Bible
I don't believe in Tarot
I don't believe in Hitler
I don't believe in Jesus
I don't believe in Kennedy
I don't believe in Buddha
I don't believe in Mantra
I don't believe in Gita
I don't believe in Yoga
I don't believe in Kings
I don't believe in Elvis
I don't believe in Zimmerman
I don't believe in Beatles
I just believe in me
Yoko and me
And that's reality.
The dream is over,
What can I say?
The dream is over
Yesterday
I was the dreamweaver,
But now I'm reborn.
I was the walrus,
But now I'm John.
And so dear friends,
You just have to carry on
The dream is over.
De mi propia cosecha
Hay días en que un espectro de no sé qué procedencia se aproxima y simplemente se aparca sobre mí. Es una sensación singular pues de pronto mi cerebro comienza a generar extrañas estimulaciones, sonidos que no logro comprender, murmullos internos que, supongo, sólo yo reconozco y de pronto siento una inmensa necesidad de dormir o al menos dormitar, de escapar del sitio en que me encuentre, de gritar o cantar o golpearme fuertemente contra lo que sea...
En ocasiones prefiero dejarlo crecer y cierro los ojos para averiguar hasta donde mi estado consciente es capaz de entender las intenciones de eso, comoquieraquesellame; mi cabeza gira incontrolablemente o mi cuerpo brinca como si algo lo hubiese pinchado. Es una sublime emoción que se infiltra por la nuca, nublando la mirada y poniendo los pies a temblar.
La misma sensación minimalista del suicida; la misma insana propiedad de sentirse poseído, incongruente o incapaz. La misma recurrente propiedad de estarse volviendo irremediablemente loco, loco de remate.
En ocasiones prefiero dejarlo crecer y cierro los ojos para averiguar hasta donde mi estado consciente es capaz de entender las intenciones de eso, comoquieraquesellame; mi cabeza gira incontrolablemente o mi cuerpo brinca como si algo lo hubiese pinchado. Es una sublime emoción que se infiltra por la nuca, nublando la mirada y poniendo los pies a temblar.
La misma sensación minimalista del suicida; la misma insana propiedad de sentirse poseído, incongruente o incapaz. La misma recurrente propiedad de estarse volviendo irremediablemente loco, loco de remate.
Alguien más lo dijo:
Antes de la salida del sol, de Así habló Zaratustra
" Has venido hacia mi antes que el sol: hacia mi que soy el mas solitario. Somos amigos de siempre: nos son comunes nuestra tristeza, y el fondo de nuestro ser: el sol mismo nos es común. Como sabemos demasiadas cosas no nos hablamos; callamos y nos comunicamos nuestro saber por medio de sonrisas. "
Friedrich Nietzsche
" Has venido hacia mi antes que el sol: hacia mi que soy el mas solitario. Somos amigos de siempre: nos son comunes nuestra tristeza, y el fondo de nuestro ser: el sol mismo nos es común. Como sabemos demasiadas cosas no nos hablamos; callamos y nos comunicamos nuestro saber por medio de sonrisas. "
Friedrich Nietzsche
Pulp
La primera impresión jamás se olvida, reza un dicho popular muy conocido. En mis infortunios he comprobado que la intención de conocer a la persona que se te pone enfrente en un momento y en una situación determinados, siempre está en relacionada directamente a la impresión que nos causa.
Puede ser que nos atraiga la forma en que sonríe, su mirada, su forma de expresarse, los movimientos con que lo hace, las muecas que utiliza o si tiene los dientes blancos. Pero lo que considero más importante es cuando algo nos invade de un modo tan irreprimible que decidimos invitarla (o) a salir, a tomar un café, una copa o simplemente al cine o a caminar... ¡y el primer coqueteo! ¡y el primer momento en que los dos rostros se acercan, temblorosos, sudando, tímidos e indecisos hacia el primer beso!
Y piénsenlo, alguno de ustedes no se ha preguntado ¿qué hubiera pasado si no la (lo) hubiera conocido? ¿y si en lugar de invitarla (o) a salir, me hubiera quedado en casa a ver la tele o una movie?
Pulp es uno de mis grupos favoritos de rock, del boom del britpop, y hoy me gustaría compartirles una canción que describe a detalle nuestros pensamientos y sentimientos, cuando precisamente, en nuestras vidas, algo cambió.
Something Changed
by Pulp
I wrote this song two hours before we met
I didn’t know your name or what you looked like yet
Oh, I could have stayed at home and gone to bed
I could have gone to see a film instead
You might have changed your mind and seen your friend
Life could have been very different but then
Something changed
Do you believe that there’s someone up above?
And does he have a timetable directing acts of love?
Why did I write this song on that one day?
Why did you touch my hand and softly say :
"Stop asking questions that don’t matter anyway
Just give us a kiss to celebrate here today
Something changed"
When we woke up that morning we had no way of knowing
That in a matter of hours we'd change the way we were going
Where would I be now, where would I be now
If we'd never met?
Would I be singing this song to someone else instead?
I don't know but like you just said
Something changed

Puede ser que nos atraiga la forma en que sonríe, su mirada, su forma de expresarse, los movimientos con que lo hace, las muecas que utiliza o si tiene los dientes blancos. Pero lo que considero más importante es cuando algo nos invade de un modo tan irreprimible que decidimos invitarla (o) a salir, a tomar un café, una copa o simplemente al cine o a caminar... ¡y el primer coqueteo! ¡y el primer momento en que los dos rostros se acercan, temblorosos, sudando, tímidos e indecisos hacia el primer beso!
Y piénsenlo, alguno de ustedes no se ha preguntado ¿qué hubiera pasado si no la (lo) hubiera conocido? ¿y si en lugar de invitarla (o) a salir, me hubiera quedado en casa a ver la tele o una movie?
Pulp es uno de mis grupos favoritos de rock, del boom del britpop, y hoy me gustaría compartirles una canción que describe a detalle nuestros pensamientos y sentimientos, cuando precisamente, en nuestras vidas, algo cambió.
Something Changed
by Pulp
I wrote this song two hours before we met
I didn’t know your name or what you looked like yet
Oh, I could have stayed at home and gone to bed
I could have gone to see a film instead
You might have changed your mind and seen your friend
Life could have been very different but then
Something changed
Do you believe that there’s someone up above?
And does he have a timetable directing acts of love?
Why did I write this song on that one day?
Why did you touch my hand and softly say :
"Stop asking questions that don’t matter anyway
Just give us a kiss to celebrate here today
Something changed"
When we woke up that morning we had no way of knowing
That in a matter of hours we'd change the way we were going
Where would I be now, where would I be now
If we'd never met?
Would I be singing this song to someone else instead?
I don't know but like you just said
Something changed
Encontré un corazón roto en la red. Me recordó que en ocasiones al ser humano lo destrozan, en un sentido literal, las situaciones que se generan a su alrededor. ¿Es la explosión de sentimientos lo que provoca que se nos rompa el corazón? Acaso sea angustia llevada al límite, desesperación incontrolable, tragedia, tristeza, consecuencia de actos, alta traición, muerte o paranoia...
Miseria, diría yo, es lo que se siente al vivir momentos así.

Miseria, diría yo, es lo que se siente al vivir momentos así.
Al día después
El veinte de septiembre de 1985 fue un día que había transcurrido entre cuentos e historias acerca del temblor de la mañana anterior. El tiempo es un especialista en hacer un momento así tan largo como una carretera inhóspita y desolada, un minuto nos parecía que fuera cien, las charlas nos enlelaban a todos, el simple hecho de escuchar las narraciones de las andanzas llenas de espanto y angustia, trastornaban la imaginación y nos impedían dedicarnos a hacer algo más.
El agua escaseaba junto con la comida, la luz tenía un rato de brillar por su ausencia y las estaciones de radio y televisión parecían demasiado absortas como para saber por donde empezar. El caos se acercaba, lo presentíamos todos pues había patrullas dando más rondines que de costumbre y eso provocaba nerviosismo.
Sin darnos cuenta la tarde comenzó a escurrirse entre los edificios, entre la larga fila de caras demacradas y llorosas que querían utilizar los únicos dos teléfonos que funcionaban en toda el área; el silencio no sirvía, era bastante cierto: todos teníamos una historia atorada en la garganta que necesitamos repetir y repetir a quién se pudiera, a quién otorgara un poco de bondad escuchando. El desahogo era una cuestión existencial, era algo que todas las almas necesitaban.
Y cuando menos lo esperábamos, el temblor regresó. Comenzaba la noche, estaba oscuro y la plática estaba tornándose verdaderamente interesante, alguien bajó corriendo las escaleras, tomó al más pequeño de los niños y sentenció que salieramos pronto, que había regresado, que estaba temblando otra vez. Aguardamos un par de segundos, viendo hacia las lamparas para ver si se tambaleaban, lentamente nos levantamos todos y salimos.
Parecía una reunión convocada, mucha gente estaba rezando, abrazando a sus hijos, llorando, algunos hasta se desmayaron. El pánico había regresado y estaba cobrando una gran factura.
Mis recuerdos me traicionan; sé que volvimos a la casa después de un buen rato de que el temblor hubiera terminado, no sé, hora y media o dos; todos estaban sileciosos y con los rostros alargados, nerviosos. Sé que todos los que vivíamos en la ciudad de México en esos trágicos días, tenemos una historia que cambió nuestras vidas para siempre.
El agua escaseaba junto con la comida, la luz tenía un rato de brillar por su ausencia y las estaciones de radio y televisión parecían demasiado absortas como para saber por donde empezar. El caos se acercaba, lo presentíamos todos pues había patrullas dando más rondines que de costumbre y eso provocaba nerviosismo.
Sin darnos cuenta la tarde comenzó a escurrirse entre los edificios, entre la larga fila de caras demacradas y llorosas que querían utilizar los únicos dos teléfonos que funcionaban en toda el área; el silencio no sirvía, era bastante cierto: todos teníamos una historia atorada en la garganta que necesitamos repetir y repetir a quién se pudiera, a quién otorgara un poco de bondad escuchando. El desahogo era una cuestión existencial, era algo que todas las almas necesitaban.
Y cuando menos lo esperábamos, el temblor regresó. Comenzaba la noche, estaba oscuro y la plática estaba tornándose verdaderamente interesante, alguien bajó corriendo las escaleras, tomó al más pequeño de los niños y sentenció que salieramos pronto, que había regresado, que estaba temblando otra vez. Aguardamos un par de segundos, viendo hacia las lamparas para ver si se tambaleaban, lentamente nos levantamos todos y salimos.
Parecía una reunión convocada, mucha gente estaba rezando, abrazando a sus hijos, llorando, algunos hasta se desmayaron. El pánico había regresado y estaba cobrando una gran factura.
Mis recuerdos me traicionan; sé que volvimos a la casa después de un buen rato de que el temblor hubiera terminado, no sé, hora y media o dos; todos estaban sileciosos y con los rostros alargados, nerviosos. Sé que todos los que vivíamos en la ciudad de México en esos trágicos días, tenemos una historia que cambió nuestras vidas para siempre.
Mi existencia
Encontré una mirada perdida en la distancia
y la hice mía. Y la derroché.
Me levanté contra los ciegos y los cobardes,
acudí a los vientos más feroces para combatir mi batalla.
Y no triunfé. Y me sentí destrozado.
Aunado al momento, el tiempo se convirtió en mi más feroz enemigo.
Y reaccioné tarde. Y me humillé ante él.
Decidí rescatar de mi entorno el fuego atroz de la juventud
empujando soez la muralla social.
Irreverente descubrí la falsa emoción de los más cercanos.
Destruido acudí a los templos insanos de la soledad
murmurando sinsentidos me acurruqué friolento
en el palacio de la insensatez. Me atoré cientos de ocasiones,
asesiné recuerdos importantes contra la pared más rugosa que hallé.
Y los nudillos sangraban y no me detenían por nada.
Ahora que recobro el aliento, ahuyento con la mano las moscas:
sé que no podré con esta carga, con el aliento fuerte de las mañanas,
con la lluvia podrida ni con el sol a cuestas quemándome la espalda:
sin embargo me quedan aún las caricias que nunca recibí,
los momentos plenos de alegría en que no me reflejé,
los llantos que retuve, absorto en demasía, para dejarlos fluir,
uno o dos magros juegos que no disfruté,
pero lo más importante,
me quedo con las interminables ganas de existir...
de luchar.

y la hice mía. Y la derroché.
Me levanté contra los ciegos y los cobardes,
acudí a los vientos más feroces para combatir mi batalla.
Y no triunfé. Y me sentí destrozado.
Aunado al momento, el tiempo se convirtió en mi más feroz enemigo.
Y reaccioné tarde. Y me humillé ante él.
Decidí rescatar de mi entorno el fuego atroz de la juventud
empujando soez la muralla social.
Irreverente descubrí la falsa emoción de los más cercanos.
Destruido acudí a los templos insanos de la soledad
murmurando sinsentidos me acurruqué friolento
en el palacio de la insensatez. Me atoré cientos de ocasiones,
asesiné recuerdos importantes contra la pared más rugosa que hallé.
Y los nudillos sangraban y no me detenían por nada.
Ahora que recobro el aliento, ahuyento con la mano las moscas:
sé que no podré con esta carga, con el aliento fuerte de las mañanas,
con la lluvia podrida ni con el sol a cuestas quemándome la espalda:
sin embargo me quedan aún las caricias que nunca recibí,
los momentos plenos de alegría en que no me reflejé,
los llantos que retuve, absorto en demasía, para dejarlos fluir,
uno o dos magros juegos que no disfruté,
pero lo más importante,
me quedo con las interminables ganas de existir...
de luchar.
Vida en la luna.

La historia a continuación es más bien una parábola sobre los días oscuros de una adolescencia y como éstos se refrescaron con la blanca aureola de la luna.
Habiéndose montado una abismal oscuridad en el camino, un día avisoré una inesperada señal, una luz incierta que se movía y cambiaba de magnitud conforme mis pasos iban acercándome; mas de pronto, estando a menos de un par de metros de distancia, la atracción que sentía habíase vuelto incesante, incontrolable. Creí percibirla como una imagen paradójica en sí misma, puesta allí de un modo verdaderamente insolente, muestra interminable de la capacidad de estúpidez de un ser humano.
Resolví de pronto ignorarla, dejar que ella me señalara el camino, si es que esa fuese su intención, pero no, de pronto desapareció. Maldije el momento. Era la oportunidad de mi vida y la había dejado escapar. Me pregunté si había sido cierto, si la vida no me jugaba una trastada, que si no habría sido un producto de la imaginación, que si mi vida estaba lo suficientemente desordenada como para estar forjando cosas, pero no, en un relampagueo que sigo viendo cada vez que despierto, cuenta me dí de que no era así, de que después de todo mi vida no estaba tan desamparada, de que el destino guardaba más de una respuesta, de que mi vida era Eliluna, la mujer que mi existencia tendría que rescatar no era un mito, tenía vida y me la entregaría. Era la Luna de Marzo que en diciembre nació.
Y entonces supe que la miseria sabe ser misericorde.
man of the hour
Cuando escuché "Man of the hour" por primera vez al terminar de ver "El gran pez" de Tim Burton, creí que la vida me daba otra oportunidad, que en el fondo existía la esperanza, que mi tiempo estaba ya en horas extra y deseé morir como nunca lo había añorado. Incluso escribí algunas reflexiones en la servilleta con menos salsa "valentina" de palomitas, algo así como "el tiempo es vida mientras estamos con vida" o "la vida es vida mientras estamos con vida" o incluso "el amor es la vida que tenemos en vida y que dejamos para los que se quedan en esta vida"...
Eddie Vedder tiene un poder evocador irreverente, capaz de tornarte de la euforia a la reflexión, en el mejor de los casos, o incluso hasta las lágrimas. Sus letras tienen ese ingrediente que hacen de él y de Pearl Jam un grupo trascendental e incluso referente de nuestra época en general y de mi generación en particular. Tal vez por eso la euforia de tener la oportunidad de mirarlos otra vez en vivo sean verdaderamente escalofriantes.
Aquí comparto la canción para quienes no la han escuchado: ¡disfruténla! Man of the hour
Man Of The Hour
by Pearl Jam
Tidal waves don’t beg forgiveness
Crashed and on their way
Father he enjoyed collisions; others walked away
A snowflake falls in may.
And the doors are open now as the bells are ringing out
Cause the man of the hour is taking his final bow
Goodbye for now.
Nature has its own religion; gospel from the land
Father ruled by long division,
young men they pretend
Old men comprehend.
And the sky breaks at dawn;
shedding light upon this town
They’ll all come ‘round
Cause the man of the hour is taking his final bow
G’bye for now.
And the road
The old man paved
The broken seams along the way
The rusted signs, left just for me
He was guiding me, love, his own way
Now the man of the hour is taking his final bow
As the curtain comes down I feel that this is just
g’bye for now.
Eddie Vedder tiene un poder evocador irreverente, capaz de tornarte de la euforia a la reflexión, en el mejor de los casos, o incluso hasta las lágrimas. Sus letras tienen ese ingrediente que hacen de él y de Pearl Jam un grupo trascendental e incluso referente de nuestra época en general y de mi generación en particular. Tal vez por eso la euforia de tener la oportunidad de mirarlos otra vez en vivo sean verdaderamente escalofriantes.
Aquí comparto la canción para quienes no la han escuchado: ¡disfruténla! Man of the hour
Man Of The Hour
by Pearl Jam
Tidal waves don’t beg forgiveness
Crashed and on their way
Father he enjoyed collisions; others walked away
A snowflake falls in may.
And the doors are open now as the bells are ringing out
Cause the man of the hour is taking his final bow
Goodbye for now.
Nature has its own religion; gospel from the land
Father ruled by long division,
young men they pretend
Old men comprehend.
And the sky breaks at dawn;
shedding light upon this town
They’ll all come ‘round
Cause the man of the hour is taking his final bow
G’bye for now.
And the road
The old man paved
The broken seams along the way
The rusted signs, left just for me
He was guiding me, love, his own way
Now the man of the hour is taking his final bow
As the curtain comes down I feel that this is just
g’bye for now.
TvEsclavos
Abrumador resulta el hecho de correr entre estrechos pasillos saturados de semblantes aburridos y toscos cuando el nuestro reboza plenitud y sobriedad. Abrumador resulta el hecho de salpicar risotadas entre la multitud que agobiada viaja rumbo a lugares desconocidos, incluso aún cuando habitan en ellos. Abrumador resulta que los hombres tengan saciedad en ambiciones del tamaño de mi dedo meñique.
Recuerdo por ejemplo que hace unos días platicaba con Inés y ella me decía a grandisimos rasgo como es su apacible vida, sin detalles ni nada, sólo me decía lo imprescindible: levantarse muy temprano, arreglar en lo posible todas las cosas para que su hijo se vaya a la escuela y lo que ella necesitará para irse a la oficina. Trabaja duramente todo el día y por la tarde trata de salirse lo antes posible para llegar a casa a pasar un ratito aunque sea con su hijo, haciendo tarea o jugando con el, mientras el sueño les gana a uno o a los dos juntos.
También me platicó que en ocasiones duerme poco, por la terrible rutina que la supera y contra la que actualmente no hay salvación. Es verdaderamente necesario encontrar un método de escape para la maldita rutina ¡vaya enemiga de los días actuales! La rutina genera un estrés silecioso, sigiloso, sin dejar rastro, sin que se aprecie, es como un estallar de células cancerosas que de pronto aparecen sin que se pueda dar marcha atrás, y cuando menos lo esperas, ¡pum! estás acorralado y se te fueron varios años valiosos de tu existencia, trabajando para alguien que jamás valorara en su justa dimensión ese tiempo que invertiste para acrecentar su fortuna y que además, en el momento menos esperado te despida y te deje fuera de sus planes futuros.
Y aunque sé que no digo nada que nadie no sepa, es doloroso ver como en tales circunstancias y a pesar de ser el secreto más grandemente conocido, nadie dice ni hace nada para salvar la situación, nadie aparentemente suele tomarlo en la charla de la comida o del café nocturno con los amigos; más bien el tema de la platica siempre es quién tiene el celular de moda o el tono más reciente, quién el mejor auto o quién es novio o novia de quién; incluso llegamos a extremos tan absurdos que nuestras conversaciones caminan alrededor de serenos temas como el galán de telenovela más guapo o la chica más guapa de la oficina... Pero los mexicanos tenemos todavía una marca más grande aún: el abrumador hecho de festejar que somos independientes cuando nos domina algo tan infinitamente más poderoso que nosotros llamado televisor, ¿en que momento caímos de este lado de la esclavitud?
Recuerdo por ejemplo que hace unos días platicaba con Inés y ella me decía a grandisimos rasgo como es su apacible vida, sin detalles ni nada, sólo me decía lo imprescindible: levantarse muy temprano, arreglar en lo posible todas las cosas para que su hijo se vaya a la escuela y lo que ella necesitará para irse a la oficina. Trabaja duramente todo el día y por la tarde trata de salirse lo antes posible para llegar a casa a pasar un ratito aunque sea con su hijo, haciendo tarea o jugando con el, mientras el sueño les gana a uno o a los dos juntos.
También me platicó que en ocasiones duerme poco, por la terrible rutina que la supera y contra la que actualmente no hay salvación. Es verdaderamente necesario encontrar un método de escape para la maldita rutina ¡vaya enemiga de los días actuales! La rutina genera un estrés silecioso, sigiloso, sin dejar rastro, sin que se aprecie, es como un estallar de células cancerosas que de pronto aparecen sin que se pueda dar marcha atrás, y cuando menos lo esperas, ¡pum! estás acorralado y se te fueron varios años valiosos de tu existencia, trabajando para alguien que jamás valorara en su justa dimensión ese tiempo que invertiste para acrecentar su fortuna y que además, en el momento menos esperado te despida y te deje fuera de sus planes futuros.
Y aunque sé que no digo nada que nadie no sepa, es doloroso ver como en tales circunstancias y a pesar de ser el secreto más grandemente conocido, nadie dice ni hace nada para salvar la situación, nadie aparentemente suele tomarlo en la charla de la comida o del café nocturno con los amigos; más bien el tema de la platica siempre es quién tiene el celular de moda o el tono más reciente, quién el mejor auto o quién es novio o novia de quién; incluso llegamos a extremos tan absurdos que nuestras conversaciones caminan alrededor de serenos temas como el galán de telenovela más guapo o la chica más guapa de la oficina... Pero los mexicanos tenemos todavía una marca más grande aún: el abrumador hecho de festejar que somos independientes cuando nos domina algo tan infinitamente más poderoso que nosotros llamado televisor, ¿en que momento caímos de este lado de la esclavitud?
Añoranza, añorar, añoro
¿es acaso el pasado un tiempo perdido?
¿es acaso el tuerto, rey en la tierra de los sordomudos?
Te fuiste, pero el milenio no será el mismo sabiéndote lejos, sabiendo que existes y que la lejanía sólo es una parte de este misterio inacabable, que la roja luna no es de sangre y que la bruma es densa mas no por ser de noche.
Miseria de extrañarte. Miseria.
¿es acaso el tuerto, rey en la tierra de los sordomudos?
Te fuiste, pero el milenio no será el mismo sabiéndote lejos, sabiendo que existes y que la lejanía sólo es una parte de este misterio inacabable, que la roja luna no es de sangre y que la bruma es densa mas no por ser de noche.
Miseria de extrañarte. Miseria.
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