Mientras descendía por Ríos impasibles,
sentí que los remolcadores dejaban de guiarme:
Los Pieles Rojas gritones los tomaron por blancos,
clavándolos desnudos en postes de colores.
No me importaba el cargamento,
fuera trigo flamenco o algodón inglés.
Cuando terminó el lío de los remolcadores,
los Ríos me dejaron descender donde quisiera.
En los furiosos chapoteos de las mareas,
yo, el otro invierno, más sordo que los cerebros de los niños,
¡corrí! y las Penínsulas desamarradas
jamás han tolerado juicio más triunfal.
La tempestad bendijo mis desvelos marítimos,
más liviano que un corcho dancé sobre las olas
llamadas eternas arrolladoras de víctimas,
¡diez noches, sin extrañar el ojo idiota de los faros!
Más dulce que a los niños las manzanas ácidas,
el agua verde penetró mi casco de abeto
y las manchas de vinos azules y de vómitos
me lavó, dispersando mi timón y mi ancla.
Y desde entonces, me bañé en el poema
de la mar, lleno de estrellas, y latescente,
devorando los azules verdosos; donde, flotando
pálido y satisfecho, un ahogado pensativo desciende;
¡donde, tiñendo de un golpe las azulidades, delirios
y ritmos lentos bajo los destellos del día,
más fuertes que el alcohol, más amplios que nuestras liras,
fermentaban las amargas rojeces del amor!
Yo sé de los cielos que estallan en rayos, y de las trombas
y de las resacas y de las corrientes:
¡yo sé de la tarde, del alba exaltada como un pueblo de palomas,
y he visto alguna vez, eso que el hombre ha creído ver!
¡Yo he visto el sol caído, manchado de místicos horrores.
iluminando los largos flecos violetas,
parecidas a los actores de dramas muy antiguos
las olas meciendo a lo lejos sus temblores de moaré!
¡Yo soñé la noche verde de las nieves deslumbrantes,
besos que suben de los ojos de los mares con lentitud,
la circulación de las savias inauditas,
y el despertar amarillo y azul de los fósforos cantores!
¡Yo seguí, durante meses, imitando a los ganados
enloquecidos, las olas en el asalto de los arrecifes,
sin pensar que los pies luminosos de las Marías
pudiesen frenar el morro de los Océanos asmáticos!
¡Yo embestí, sabed, las increíbles Floridas
mezclando las flores de los ojos de las panteras con la piel
de los hombres! ¡Los arcos iris tendidos como riendas
bajo el horizonte de los mares, en los glaucos rebaños!
¡Yo he visto fermentar los enormes pantanos, trampas
en las que se pudre en los juncos todo un Leviatán;
los derrumbes de las aguas en medio de la calma,
y las lejanías abismales caer en cataratas!
¡Glaciares, soles de plata, olas perladas, cielos de brasas!
naufragios odiosos en el fondo de golfos oscuros
donde serpientes gigantes devoradas por alimañas
caen, de los árboles torcidos, con negros perfumes!
Yo hubiera querido enseñar a los niños esos dorados
de la ola azul, los peces de oro, los peces cantores.
Las espumas de las flores han bendecido mis vagabundeos
y vientos inefables me dieron sus alas por un momento.
A veces, mártir cansada de polos y de zonas,
la mar cuyo sollozo hizo mi balanceo más dulce
elevó hacia mí sus flores de sombra de ventosas amarillas
y yo permanecía, al igual que una mujer, de rodillas...
Casi isla, quitando de mis bordas las querellas
y los excrementos de los pájaros cantores de ojos rubios.
¡Y yo bogué, mientras atravesando mis frágiles cordajes
los ahogados descendían a dormir, reculando!
O yo, barco perdido bajo los cabellos de las algas,
arrojado por el huracán contra el éter sin pájaros,
yo, a quien los Monitores y los veleros del Hansa
no hubieran salvado la carcasa borracha de agua;
Libre, humeante, montado de brumas violetas,
yo, que agujereaba el cielo rojeante como una pared
que lleva, confitura exquisita para los buenos poetas,
líquenes de sol y flemas de azur;
Yo que corría, manchado de lúnulas eléctricas,
tabla loca, escoltada por hipocampos negros,
cuando los julios hacían caer a golpes de bastón
los cielos ultramarinos de las ardientes tolvas;
¡Yo que temblaba, sintiendo gemir a cincuenta leguas
el celo de los Behemots y los Maelstroms espesos,
eterno hilandero de las inmovilidades azules,
yo extraño la Europa de los viejos parapetos!
¡Yo he visto los archipiélagos siderales! y las islas
donde los cielos delirantes están abiertos al viajero:
¿Es en estas noches sin fondo en las que te duermes y te exilias,
millón de pájaros de oro, oh Vigor futuro?
¡Pero, de verdad, yo lloré demasiado! Las Albas son desoladoras,
toda luna es atroz y todo sol amargo:
El acre amor me ha hinchado de torpezas embriagadoras.
¡Oh que mi quilla estalle! ¡Oh que yo me hunda en la mar!
Si yo deseo un agua de Europa, es el charco
negro y frío donde, en el crepúsculo embalsamado
un niño en cuclillas colmado de tristezas, suelta
un barco frágil como una mariposa de mayo.
Yo no puedo más, bañado por vuestras languideces, oh olas,
arrancar su estela a los portadores de algodones,
ni atravesar el orgullo de las banderas y estandartes,
ni nadar bajo los ojos horribles de los pontones.
Arthur Rimbaud
Fuente*
***
El barco ebrio, una composición de Rimbaud que me acompañó durante muchos momentos de mi juventud primaria... Hoy se siente tan fresco, ligero, tan dentro. Sin duda, el climax perecedero es la estrofa que dice:
"¡Pero, de verdad, yo lloré demasiado! Las Albas son desoladoras,
toda luna es atroz y todo sol amargo:
El acre amor me ha hinchado de torpezas embriagadoras.
¡Oh que mi quilla estalle! ¡Oh que yo me hunda en la mar!"
Poeta. Hermano en las estrellas. En alguna geometría nos abrazaremos nuevamente.
Inspiración en Ella
A M.N.M.R.
Miro de reojo su silueta. Es de Ella.
De Ella que obnubila al astro rey
que existe y vive y es.
Y es y vive y se reinventa estrella
en cavernas pulcras y grandiosas,
doblega narcisista los atardeceres
y es y crea el verano
y sonríe y otoño ya es.
Ella que somnolienta grita la mañana entera
y bufa y obnubila y vibra y baila y exclama
la gloria y la existencia puras
Ataraxia de mi todo
Sueña y el universo se contrae infinito
Sueña Ella luz y la luz es solo luz en Ella
Abre sus párpados mariposa
y afloran perlas aceitunas
cosecha de milagros
alfeizar del alma.
Miro de reojo su silueta. Y es de Ella.
De Ella que aflora secretamente en doble virtud,
en llama doble de Paz originaria
y en doble llama consumada fervorosa.
Ella es. Es Ella.
La luz de Ella en el ciclo de luz se encierra
y se aproxima
dilatada
rebosante y temerosa
con sigilo
pleno
lento
puntual
a destruir por completo de mi pecho la coraza.
¿Y sí...?
¿Y si toda la música del mundo no fuera suficiente? ¿Y si aún con la energía completa desde el fondo del universo no desapareciera la fatiga?
Imaginen. Un simple roce acelera el ritmo bajo las circunstancias adecuadas. En los momentos precisos.
Es respuesta, reflejo del ego. Una representación mental que ocasiona colisión subconsciente de la química orgánica. Por ello no es exagerado describir como droga a una persona o a un elemento que desata miles de reacciones en el interior. Por ello no es descabellado encontrar tragedias como las descritas por Shakespeare o Moliere. Y tal vez por eso tampoco sea decir que el mundo gira, nada más... por esa misma razón.
Si por un momento desaparecieran en sincronía de todos los humanos los pensamientos, digamos, negativos, que pueden ir desde sentir celos, enojo, envidia, frustración y los miles de etcéteras posibles y en su sitio, solo por un minuto, solamente por 60 segundos, todos pensáramos en lo bello, en lo bien que estamos al tener vida, en lo agradecidos que debemos estar al final de todo... no importando las circunstancias, no importando las afrentas pasadas, ni las derrotas ni las consecuencias que estemos pagando o sufriendo... no dejando que nada tuviera más valor que mirar al frente y olvidar los pasos dados, solamente sonriendo y aceptando que así será en adelante... ¿qué pasaría?
¿Qué podría ocasionar una descarga de energía tan blanca en el mundo y en el universo? ¿Colapsaría el sistema solar, la galaxia? ¿Se acabaría el mundo? ¿Qué pasaría?
En una noche si hacemos el ejercicio que muchos han comprobado y sonríen y duermen con una sonrisa y piensa durante 30 segundos con esa sonrisa pintada en todo por lo que debemos agradecer a la vida y al universo, ¿qué pasaría en el día siguiente de todos? ¿qué colapso oscuro se destruiría?
¿Qué necesitamos para lograrlo?
¿Alguien...?
Imaginen. Un simple roce acelera el ritmo bajo las circunstancias adecuadas. En los momentos precisos.
Es respuesta, reflejo del ego. Una representación mental que ocasiona colisión subconsciente de la química orgánica. Por ello no es exagerado describir como droga a una persona o a un elemento que desata miles de reacciones en el interior. Por ello no es descabellado encontrar tragedias como las descritas por Shakespeare o Moliere. Y tal vez por eso tampoco sea decir que el mundo gira, nada más... por esa misma razón.
Si por un momento desaparecieran en sincronía de todos los humanos los pensamientos, digamos, negativos, que pueden ir desde sentir celos, enojo, envidia, frustración y los miles de etcéteras posibles y en su sitio, solo por un minuto, solamente por 60 segundos, todos pensáramos en lo bello, en lo bien que estamos al tener vida, en lo agradecidos que debemos estar al final de todo... no importando las circunstancias, no importando las afrentas pasadas, ni las derrotas ni las consecuencias que estemos pagando o sufriendo... no dejando que nada tuviera más valor que mirar al frente y olvidar los pasos dados, solamente sonriendo y aceptando que así será en adelante... ¿qué pasaría?
¿Qué podría ocasionar una descarga de energía tan blanca en el mundo y en el universo? ¿Colapsaría el sistema solar, la galaxia? ¿Se acabaría el mundo? ¿Qué pasaría?
En una noche si hacemos el ejercicio que muchos han comprobado y sonríen y duermen con una sonrisa y piensa durante 30 segundos con esa sonrisa pintada en todo por lo que debemos agradecer a la vida y al universo, ¿qué pasaría en el día siguiente de todos? ¿qué colapso oscuro se destruiría?
¿Qué necesitamos para lograrlo?
¿Alguien...?
Ruptura.
Romper el destello de una mirada puede resultar complejo si no se tiene consciencia de ello. Es decir, ¿cuánto tiempo tardan en reponerse de un deslumbrante flashazo directo a los ojos y a quema ropa?
Hace algún tiempo conocí a una persona llena de flashes. Tenía rizos en la cabeza y una mirada brillante, ojos grandes, profundos, magnéticos. He olvidado su nombre, pero creo que eso es lo menos trascendente. La situación concreta para escribir sobre ella es que en un universo paralelo, pudo haber sido el amor de mi vida. No es broma, es algo perfectamente factible si no existieran tuercas torcidas o morbos o cadenas que en esta geometría lo impidieran de forma contundente.
Así que de esta forma deja de importar si su nombre hubiera sido Susana o Lucrecia. Todos los símbolos y vestigios de contacto se perdieron con la misma intensidad en que se presentaron. Como en un sueño claro y vigoroso, las imágenes se formaron con mucha transparencia e incluso hubo segundos en que todo parecía tan real como la vida despierta. Lo más complicado fue romper el destello de la mirada, el hechizo enigmático de sus ojos, de sus rizos largos, de su piel amarilla, de las arrugas alrededor de sus párpados. Romper el encanto. Romper el sueño, despertar, levantarse y mirar de nuevo con ojos ciegos y dentelladas canibalescas para sobrevivir.
Ahora floto en la realidad. Cuando se libera el cosmos de las ideas, no solo se desata la maldición de enfrentarse a uno mismo, si no que el vuelo es más delicado. Se necesita aletear menos para conseguir planear más largamente. Incluso el oxígeno es más denso, más puro. Tal vez se liberan también las fosas nasales.
Cuando pisé por última vez el jardín de las huertas secas, respiré también con pesadez un aire enrarecido. Tal vez eso logró que las reacciones químicas diesen en el clavo para corromper ese embelesamiento trágico.
Tal vez sólo es una ilusión y después de todo, nunca rompas con nada de ninguna forma. Una de las enseñanzas hermenéuticas y físico cuánticas es que en el lenguaje así como en la existencia de cada ser vivo, lo que se expresa, se hace o se vive, queda grabado para la eternidad en las coordenadas de espacio tiempo especificas... y generarán el impacto, consecuencia o trascendencia que corresponda, cambiando el rumbo de todos los implicados, ya sea directa o indirectamente. Un eterno choque azaroso de átomos y almas generando historia y acontecimientos.
Foucault por ejemplo, hablaba de la trascendencia lingüística en la obra de Blanchot. Como las palabras crean su propio universo, su propia realidad, más allá de nuestra limitada percepción como especie. Las palabras, las imágenes... la universalidad de los choques y el azar. Colisiones. Vida. Existencia.
Ruptura.
Hace algún tiempo conocí a una persona llena de flashes. Tenía rizos en la cabeza y una mirada brillante, ojos grandes, profundos, magnéticos. He olvidado su nombre, pero creo que eso es lo menos trascendente. La situación concreta para escribir sobre ella es que en un universo paralelo, pudo haber sido el amor de mi vida. No es broma, es algo perfectamente factible si no existieran tuercas torcidas o morbos o cadenas que en esta geometría lo impidieran de forma contundente.
Así que de esta forma deja de importar si su nombre hubiera sido Susana o Lucrecia. Todos los símbolos y vestigios de contacto se perdieron con la misma intensidad en que se presentaron. Como en un sueño claro y vigoroso, las imágenes se formaron con mucha transparencia e incluso hubo segundos en que todo parecía tan real como la vida despierta. Lo más complicado fue romper el destello de la mirada, el hechizo enigmático de sus ojos, de sus rizos largos, de su piel amarilla, de las arrugas alrededor de sus párpados. Romper el encanto. Romper el sueño, despertar, levantarse y mirar de nuevo con ojos ciegos y dentelladas canibalescas para sobrevivir.
Ahora floto en la realidad. Cuando se libera el cosmos de las ideas, no solo se desata la maldición de enfrentarse a uno mismo, si no que el vuelo es más delicado. Se necesita aletear menos para conseguir planear más largamente. Incluso el oxígeno es más denso, más puro. Tal vez se liberan también las fosas nasales.
Cuando pisé por última vez el jardín de las huertas secas, respiré también con pesadez un aire enrarecido. Tal vez eso logró que las reacciones químicas diesen en el clavo para corromper ese embelesamiento trágico.
Tal vez sólo es una ilusión y después de todo, nunca rompas con nada de ninguna forma. Una de las enseñanzas hermenéuticas y físico cuánticas es que en el lenguaje así como en la existencia de cada ser vivo, lo que se expresa, se hace o se vive, queda grabado para la eternidad en las coordenadas de espacio tiempo especificas... y generarán el impacto, consecuencia o trascendencia que corresponda, cambiando el rumbo de todos los implicados, ya sea directa o indirectamente. Un eterno choque azaroso de átomos y almas generando historia y acontecimientos.
Foucault por ejemplo, hablaba de la trascendencia lingüística en la obra de Blanchot. Como las palabras crean su propio universo, su propia realidad, más allá de nuestra limitada percepción como especie. Las palabras, las imágenes... la universalidad de los choques y el azar. Colisiones. Vida. Existencia.
Ruptura.
Sobre la tristeza infinita
La infinita tristeza. Una apología similar a la gripe, incurable, con periodos estables de muchas lunas donde no se asoma, pero allí está, permanece, detrás de la nuca, acechando, con el aguijón bien dentro, listo para jalar desde el fondo. Una granada lista.
La infinita tristeza y el estado somnoliento. Sin infinitos, como la muerte; como el sol o los astros. Condiciones intrínsecas a todos, sin importar la especie... incluso los árboles tienen estos atributos dentro, en su tronco, en cada rama que gotea rocío y cae durante el otoño. Espejos natos de vida.
La infinita tristeza y la tormenta por las pasiones. Malos consejeros, los más terribles; amos de las ideas, de los pesares, de los desastres más espantosos que uno puede llegar a sufrir. Ha habido guerras entre naciones justo por no ser capaces de controlar nuestras pasiones. Nos estrangulan con indefinible frialdad, sin miramientos. Implacables. El aire se nos escapa de los pulmones y el corazón patalea desesperado y enloquecido, la sangre calienta el cuerpo con la fuerza y la fricción de la velocidad a la que corre. Las venas saltan y explotan en maldiciones y desastres impensables. La pasión.
La infinita tristeza y la intrínseca soledad. Almas gemelas. Siamesas características, rasgos de vida, imposibles de esquivar o eludir. Nos envuelven lentamente entre sus brazos fríos y contundentes, suaves, inevitables. De nada sirve gritar, huir, esconderse. Los alaridos son innecesarios. La resignación, la mejor vía de afronta. En su naturaleza inevitable, nos llena de un sudor suave, dulce, derrochado hacia nuestro interior, muy dentro, sudamos infinita tristeza e inagotable soledad.
La infinita tristeza y el estado somnoliento. Sin infinitos, como la muerte; como el sol o los astros. Condiciones intrínsecas a todos, sin importar la especie... incluso los árboles tienen estos atributos dentro, en su tronco, en cada rama que gotea rocío y cae durante el otoño. Espejos natos de vida.
La infinita tristeza y la tormenta por las pasiones. Malos consejeros, los más terribles; amos de las ideas, de los pesares, de los desastres más espantosos que uno puede llegar a sufrir. Ha habido guerras entre naciones justo por no ser capaces de controlar nuestras pasiones. Nos estrangulan con indefinible frialdad, sin miramientos. Implacables. El aire se nos escapa de los pulmones y el corazón patalea desesperado y enloquecido, la sangre calienta el cuerpo con la fuerza y la fricción de la velocidad a la que corre. Las venas saltan y explotan en maldiciones y desastres impensables. La pasión.
La infinita tristeza y la intrínseca soledad. Almas gemelas. Siamesas características, rasgos de vida, imposibles de esquivar o eludir. Nos envuelven lentamente entre sus brazos fríos y contundentes, suaves, inevitables. De nada sirve gritar, huir, esconderse. Los alaridos son innecesarios. La resignación, la mejor vía de afronta. En su naturaleza inevitable, nos llena de un sudor suave, dulce, derrochado hacia nuestro interior, muy dentro, sudamos infinita tristeza e inagotable soledad.
Caminar
Caminar. Conocer el mecanismo mediante el que mueves un pie detrás del otro, sincronizas el ritmo, mueves el cuerpo sabiendo el destino, aunque no siempre es así. Una mecánica simple pero compleja en su más remota concepción. Los campos magnéticos describen la influencia y desgajan con fina claridad lo que más influye sin dejarse percibir. Así entonces, los pasos nacen.
Pero los pensamientos también aprendieron a caminar. La imaginación absorbe con delicadeza el ritmo y el orden de cada movimiento; contenemos en una mirada el germen que habrá de desplomar la obra, la idealizamos; con fuerza mental se desliza cada sendero fugaz que cruza de frente y se va desechando cada posibilidad débil, hasta que una con grandeza suficiente promulga el siguiente giro, el siguiente movimiento. Se logran enormes figuras en el espacio indefinido y logramos, en ocasiones, materializar alguna. Logramos y sentimos regocijo y vida y calor de quien cerca se halla.
Pero los traumas también aprendieron a caminar. La imaginación se oscurece y deja huellas indelebles, fortalezas donde se forman inmensos castillos de solemnidad y reserva. La oscuridad toma el control de los pasos, de los ríos donde las escamas y los llantos que rasparon el bienestar se guarecen aturdidos y de pánico inflexibles. Uno desea despertar cuando se llega a la cima pero se es incapaz. Es la llama insolente la que nos abraza, la que arrasa en ese territorio los sueños y las ilusiones, cierra caminos libres y establece cordilleras de negrura y angustia de difícil acceso. Se sufre y cada uno se petrifica.
Y el destino también aprendió a caminar. Con el acoso de los días arenosos y las figuras claras, oscuras, grises, también se construyen enormes caminos. A cada paso el destino deja impacto imborrable y defiende su magnitud inalcanzable. Las leyes de la física y la lógica tiemblan y se vuelven comprensibles mucho después de lo que uno hubiera deseado. No siempre deja elección, arrastra embravecido, va demoliendo implacable los planes, sueños y deseos que cada uno tanto tardó en concretar en la mente. Todo se reduce a vacuos recuerdos de lo que pudo ser. Todo deja manchas de luz y oscuridad y miedo y astucia y vida. Todo se reduce a haber vivido, a la historia inconfundible, a la necesaria, a la concreta e inevitable historia. No hay escapatoria.
Pero también los años y el tiempo y las victorias aprenden a caminar. Con el derrumbe de la independencia, los sigilos de nuestra existencia construyen lo que somos y seremos dejando huella imborrable en lo que fuimos. Se borra nuestra independencia y vamos viendo debilitarse al arbitrio, el que libre soñó ser. Dejamos la cordillera de los tropiezos, nos deslizamos en el tobogán de las hazañas y los triunfos sufridos, nos los bebemos y los atesoramos. Compensamos el error con la sacudida y arremetemos. A veces el lodo surge infame y a veces la lluvia nos purifica. Y siempre termina construyendo nuestra historia.
Así se construye el conjunto de miles de pasos caminados, de tipos y formas incomprensibles y superables; se nos permite dejar legado y sobrevivencia. Así dejamos marcado el destino. Así dejamos en la arena leves marcas en espera de la gigantesca ola de horas que habrá de borrarlas. Y nosotros con ellas.
Pero los pensamientos también aprendieron a caminar. La imaginación absorbe con delicadeza el ritmo y el orden de cada movimiento; contenemos en una mirada el germen que habrá de desplomar la obra, la idealizamos; con fuerza mental se desliza cada sendero fugaz que cruza de frente y se va desechando cada posibilidad débil, hasta que una con grandeza suficiente promulga el siguiente giro, el siguiente movimiento. Se logran enormes figuras en el espacio indefinido y logramos, en ocasiones, materializar alguna. Logramos y sentimos regocijo y vida y calor de quien cerca se halla.
Pero los traumas también aprendieron a caminar. La imaginación se oscurece y deja huellas indelebles, fortalezas donde se forman inmensos castillos de solemnidad y reserva. La oscuridad toma el control de los pasos, de los ríos donde las escamas y los llantos que rasparon el bienestar se guarecen aturdidos y de pánico inflexibles. Uno desea despertar cuando se llega a la cima pero se es incapaz. Es la llama insolente la que nos abraza, la que arrasa en ese territorio los sueños y las ilusiones, cierra caminos libres y establece cordilleras de negrura y angustia de difícil acceso. Se sufre y cada uno se petrifica.
Y el destino también aprendió a caminar. Con el acoso de los días arenosos y las figuras claras, oscuras, grises, también se construyen enormes caminos. A cada paso el destino deja impacto imborrable y defiende su magnitud inalcanzable. Las leyes de la física y la lógica tiemblan y se vuelven comprensibles mucho después de lo que uno hubiera deseado. No siempre deja elección, arrastra embravecido, va demoliendo implacable los planes, sueños y deseos que cada uno tanto tardó en concretar en la mente. Todo se reduce a vacuos recuerdos de lo que pudo ser. Todo deja manchas de luz y oscuridad y miedo y astucia y vida. Todo se reduce a haber vivido, a la historia inconfundible, a la necesaria, a la concreta e inevitable historia. No hay escapatoria.
Pero también los años y el tiempo y las victorias aprenden a caminar. Con el derrumbe de la independencia, los sigilos de nuestra existencia construyen lo que somos y seremos dejando huella imborrable en lo que fuimos. Se borra nuestra independencia y vamos viendo debilitarse al arbitrio, el que libre soñó ser. Dejamos la cordillera de los tropiezos, nos deslizamos en el tobogán de las hazañas y los triunfos sufridos, nos los bebemos y los atesoramos. Compensamos el error con la sacudida y arremetemos. A veces el lodo surge infame y a veces la lluvia nos purifica. Y siempre termina construyendo nuestra historia.
Así se construye el conjunto de miles de pasos caminados, de tipos y formas incomprensibles y superables; se nos permite dejar legado y sobrevivencia. Así dejamos marcado el destino. Así dejamos en la arena leves marcas en espera de la gigantesca ola de horas que habrá de borrarlas. Y nosotros con ellas.
Emulando "Wishlist"
El 3 de febrero de 1998, Pearl Jam sacó oficialmente a la venta su disco "Yield", el quinto en su trayectoria. En él viene incluida una canción llamada "Lista de deseos", una balada dulce que imprime el sello y es de fácil digestión. Una suerte de Pop más que otra cosa con riffs incluso suaves y armónicos.
El punto es que en toda la canción Eddie Vedder se pasa deseando cosas, dejando de lado interpretaciones innecesarias de significación, lo dejaremos como una simple letra de enamorado, pegajosa y que cumple.
Con el Yield, Pearl Jam tomó una bocanada de aire fresco hasta atragantarse y por fin darle vuelta a la carga sobre los hombros del grupo en la forzosa evolución que debían realizar tras el furor del grunge y demás factores; tan solo recordemos que su álbum inmediato anterior "No Code", no fue bien recibido o tal vez comprendido, lo que dejaba muchas dudas respecto a lo que seguiría. Pearl Jam dio el paso correcto en el momento necesario.
Tomando en cuenta que los alados que cubren mi espalda se han empecinado en convencerme de que la etapa reptil se termina (veo ceros y nueves por todos lados, juntos, constantes, sonantes), me siento en un momento equivalente: los recientes actos de vida no han sido precisamente los más gloriosos que he tenido y pues, es evidente que no puedo ejecutar pogromos contra mis acciones pasadas (es una metáfora muy lograda), mucho menos contra quienes estuvieron involucrados, nada resolvería hacia adelante ni tampoco resolverían lo pasado. Por cierto, leyeron bien, escribí pogromos, la definición pueden consultarla aquí.
Así que decido emular Wishlist. Decido que puedo codificar con amplias descripciones la metamorfosis que sufriré en vida y obra, acompañarla de humor negro y beberla con burbujas de cualquier cosa que no sea agua enjabonada. Decido que la parte más negra ya se fue, que el espejismo si bien es cierto, me atrapó durante muchos meses y años, ahora debo aceptar la ley que dicta el universo. Aposté y perdí (no importa la forma, ni el cómo ni nada, el resultado es lo único). Aposté todo a la carta marcada equivocada. Hamartia, ¿se dan cuenta?
Así que deseo romper el estigma. Seré un modesto Moisés y abriré los mares que tenga enfrente, pasaré a mi pueblo, a mis ideas, a mi destino. Deseo ser escuchado por los oídos que quieran escuchar, por quienes puedan escuchar, por aquellos tocados por la misma sinfonía de luz. Deseo la mirada de las estrellas, el roce de su polvo, la grandeza de su energía a mi lado.
Mas, recuerdo cuando Zaratustra habló por primera vez a las almas en el mercado. Moscas las nombraba aquél. Tenía un tesoro para los hombres y no fue escuchado a pesar de las advertencias en el camino. Recibió incluso un aleccionamiento preciso de un anciano en los bosques, "aléjate de los hombres Zaratustra, aléjate"... Pero su amor por los hombres, ¡oh inocente predicador!, puro, completo, lo destruyó y comenzó la debacle de Zaratustra.
He vivido muchos años en mi propia montaña. Con mi propia águila y mi propia serpiente. Tengo el vaso lleno de néctar y tengo una verdad que entregar a los hombres. Los vientos gélidos de la cima han delineado la locura en advenimientos cognoscitivos depurados, listos, pulidos. He tenido una epifanía en las meditaciones y sé que debo derramar el tesoro sobre los más pequeños. ¡Si tan solo pudiera acelerar el proceso de exterminación de las tormentas en la superficie!
El origen de la tragedia se cruzó con el origen del mal y yo soy su descendiente. ¡Muerte a los cascos ligeros y a la materialidad inefable que nos reprime! ¡Transmutación de todos los valores!
Ambicioso, fuera de piso. Pretencioso. Insano o infame. Infamia absoluta es permitir la esclavitud descarada en que estamos sumidos como especie. Iniciemos pues la revuelta.
Ahora un motor, una semilla, una bendición, una señal que el camino ha señalado... NO no no... No ha señalado, ha IMPUESTO con total deliberación, con total apego a la naturaleza de los dados lanzados. Tal vez la etapa reptil no es la que termina, si no la etapa larvácea. Sí, es correcto. Todo este tiempo solo fui un apendiculario que ahora dará el gran paso. Y deseo darlo. Decreto realizado.
Ich bin kein "Schriftsteller". Ich bin ein Mensch, der durch seine Lebensschicksale dahin geführt worden ist, nur mit der Feder wirken zu können, — und der nun die Feder gebraucht, so gut und so schlecht er kann, um bei bestimmten Menschen bestimmte Wirkungen hervorzubringen.
(Yo no soy un "escritor". Soy un hombre que ha sido destinado a trabajar solo con un pluma - y quien ahora usa esta pluma, lo mejor que puede, para crear ciertos efectos en ciertas personas) Houston Stewart Chamberlain
El punto es que en toda la canción Eddie Vedder se pasa deseando cosas, dejando de lado interpretaciones innecesarias de significación, lo dejaremos como una simple letra de enamorado, pegajosa y que cumple.
Con el Yield, Pearl Jam tomó una bocanada de aire fresco hasta atragantarse y por fin darle vuelta a la carga sobre los hombros del grupo en la forzosa evolución que debían realizar tras el furor del grunge y demás factores; tan solo recordemos que su álbum inmediato anterior "No Code", no fue bien recibido o tal vez comprendido, lo que dejaba muchas dudas respecto a lo que seguiría. Pearl Jam dio el paso correcto en el momento necesario.
Tomando en cuenta que los alados que cubren mi espalda se han empecinado en convencerme de que la etapa reptil se termina (veo ceros y nueves por todos lados, juntos, constantes, sonantes), me siento en un momento equivalente: los recientes actos de vida no han sido precisamente los más gloriosos que he tenido y pues, es evidente que no puedo ejecutar pogromos contra mis acciones pasadas (es una metáfora muy lograda), mucho menos contra quienes estuvieron involucrados, nada resolvería hacia adelante ni tampoco resolverían lo pasado. Por cierto, leyeron bien, escribí pogromos, la definición pueden consultarla aquí.
Así que decido emular Wishlist. Decido que puedo codificar con amplias descripciones la metamorfosis que sufriré en vida y obra, acompañarla de humor negro y beberla con burbujas de cualquier cosa que no sea agua enjabonada. Decido que la parte más negra ya se fue, que el espejismo si bien es cierto, me atrapó durante muchos meses y años, ahora debo aceptar la ley que dicta el universo. Aposté y perdí (no importa la forma, ni el cómo ni nada, el resultado es lo único). Aposté todo a la carta marcada equivocada. Hamartia, ¿se dan cuenta?
Así que deseo romper el estigma. Seré un modesto Moisés y abriré los mares que tenga enfrente, pasaré a mi pueblo, a mis ideas, a mi destino. Deseo ser escuchado por los oídos que quieran escuchar, por quienes puedan escuchar, por aquellos tocados por la misma sinfonía de luz. Deseo la mirada de las estrellas, el roce de su polvo, la grandeza de su energía a mi lado.
Mas, recuerdo cuando Zaratustra habló por primera vez a las almas en el mercado. Moscas las nombraba aquél. Tenía un tesoro para los hombres y no fue escuchado a pesar de las advertencias en el camino. Recibió incluso un aleccionamiento preciso de un anciano en los bosques, "aléjate de los hombres Zaratustra, aléjate"... Pero su amor por los hombres, ¡oh inocente predicador!, puro, completo, lo destruyó y comenzó la debacle de Zaratustra.
He vivido muchos años en mi propia montaña. Con mi propia águila y mi propia serpiente. Tengo el vaso lleno de néctar y tengo una verdad que entregar a los hombres. Los vientos gélidos de la cima han delineado la locura en advenimientos cognoscitivos depurados, listos, pulidos. He tenido una epifanía en las meditaciones y sé que debo derramar el tesoro sobre los más pequeños. ¡Si tan solo pudiera acelerar el proceso de exterminación de las tormentas en la superficie!
El origen de la tragedia se cruzó con el origen del mal y yo soy su descendiente. ¡Muerte a los cascos ligeros y a la materialidad inefable que nos reprime! ¡Transmutación de todos los valores!
Ambicioso, fuera de piso. Pretencioso. Insano o infame. Infamia absoluta es permitir la esclavitud descarada en que estamos sumidos como especie. Iniciemos pues la revuelta.
Ahora un motor, una semilla, una bendición, una señal que el camino ha señalado... NO no no... No ha señalado, ha IMPUESTO con total deliberación, con total apego a la naturaleza de los dados lanzados. Tal vez la etapa reptil no es la que termina, si no la etapa larvácea. Sí, es correcto. Todo este tiempo solo fui un apendiculario que ahora dará el gran paso. Y deseo darlo. Decreto realizado.
Ich bin kein "Schriftsteller". Ich bin ein Mensch, der durch seine Lebensschicksale dahin geführt worden ist, nur mit der Feder wirken zu können, — und der nun die Feder gebraucht, so gut und so schlecht er kann, um bei bestimmten Menschen bestimmte Wirkungen hervorzubringen.
(Yo no soy un "escritor". Soy un hombre que ha sido destinado a trabajar solo con un pluma - y quien ahora usa esta pluma, lo mejor que puede, para crear ciertos efectos en ciertas personas) Houston Stewart Chamberlain
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