Krishnamurti

Resulta que la Constelación del Escorpión zurdo me habló acerca de Jiddu Krishnamurti, orador en materia filosófica y espiritual. Sus principales temas incluían la revolución psicológica, el propósito de la meditación, las relaciones humanas, la naturaleza de la mente y cómo llevar a cabo un cambio positivo en la sociedad global. (Cita de la Wikipedia).

Este personaje me llamó la atención desde el principio; aún no he leído nada de él pero encontré en otro lado estos dos archivos con ni más ni menos que las obras completas. Como no tengo forma de corroborar si son o no completas, les pondré aquí tal cual el link, por si gustan pasar a descargar, leer y si creen conveniente, comentar algo al respecto. Son dos tomos y pues, ojalá que el pensamiento y la sabiduría tuviera tantas formas de propagación como las tienen otros temas totalmente irrelevantes y tristemente, idiotizantes.

Tomo I

Tomo II


En el sitio, con un poquito de pericia, es fácil encontrar un buen de títulos del amigo. Insisto en que no puedo decir si con estos dos archivos que ya puse se ahorrarían descargar uno por uno, pero pues, aquel a quien le interese, podrá hacerlo sin mayor recelo que unos segundos de ancho de banda que no ocasionara pérdidas ni mucho menos. Así pues, disfruten y despabilense.



Pasos

Se dice que es preciso dar un paso a la vez. No así en otras donde es necesario correr como alma que lleva el demonio, pues los tiempos marcan el ritmo con o sin consentimiento.

Es fácil leer con los ojos cerrados, siempre y cuando el braille domines. Consejo invaluable en sitios muy comunes hoy en día, donde reina la ceguera y no precisamente el tuerto es el rey.

Así que floto en los sueños donde el Escorpión se transforma en Constelación y lanza enormes destellos de claridad y embotamiento directo a la maceta. Recuerdo con ligera aspereza mi condición deshumanizada de hace unos meses, días, semanas... qué importa ahora, sé que la cuesta es arriba y todo tiene un tope, incluso el universo.

Amo la energía de los átomos que la conforman. Mirar con la mente cada espacio en su materia, traspasarla y flotar sobre el vacío  indefinido entre cada electrón, la fuerza de cada núcleo girando y esperando un estímulo cualquiera para cambiar o permanecer o destruirse o fusionarse... para lograr su ser siendo un cuerpo mismo, con latidos y pulsaciones limitadas, contadas por alguna fuerza que aún nos es desconocida. No determinamos los pasos que daremos ni los reencuentros que tendremos.

¿Acaso los pasos sombríos marcan el camino a la luz?

El Escorpión crece y de su izquierda mano brota un trazo de eternidad. Cada silencio entre nosotros es un infinito que se destaca por su frecuencia única y brevedad. Algoritmo contradiciéndose en su redacción, en su propia formulación llena de acertijos delatores de sí mismos con la inocencia propia de las algas marinas al contacto con el oxígeno en el aire.

Pasos. Uno por cada suspiro que sorprende. Uno por cada mirada conseguida, por cada pensamiento robado de su mente, por cada palabra escrita con destino mutuo. Pasos que creí se entorpecerían más cada tarde y ahora urgen la huida. Ya lo había dicho Cerati, "Al menos sé que huyo porque amo".

Tarde lluviosa y té frío. El silencio es un cómplice que bifurca la imaginación y donde las recompensas brillan por su cálida llegada, por su lento y florido aterrizaje en un campo desierto que denomino simplemente porvenir.

Llega el Escorpión zurdo y la primavera grita rabiosa que ha llegado. Y es una rabia perfecta, tormentosa. Un perfecto alud cayendo sobre mí.


La noche dio a luz.

Caminé con cierta inquietud hacia la salida. Ante la puerta, un guardia de seguridad revisa mis cosas, un ritual que cada día debemos seguir a la hora de retirarnos de la oficina. No hay sorpresas, todo en orden, adelante.

Horas antes había logrado acercarme, no sin timidez, por supuesto, no sin la inseguridad que corrompe las ideas y bloquea la sinapsis. Intercambie algunas palabras, ideas y cuestiones sobre cosas aleatorias, sobre maestros y enseñanzas. La sorpresa fue brutal pero en definitiva dentro del marco de lo sublime. Una experiencia clara y atemorizante por contundente. Una experiencia que dejó sin aliento la tarde y que dictó indiferente el panorama lleno de lucidez, de esperanza.

Caminé rumbo al auto de mi comparsa. El día clareaba y no dejaba dudas sobre la posible vuelta de tuerca que se aproximaba. Y allí estaba, caminando detrás de mí, detrás de cada centímetro de la calle, transcurriendo ligera, noble, precisa. Y el cielo se abrió con delicadeza para permitir que los cálidos rayos solares cubrieran en su moribundo estado cada centímetro de nuestros cuerpos.

Me acerqué. Se detuvo. Le hablé, me escucho. Nos detuvimos frente al auto y la noche se detuvo en su avanzar. No había sigilo que interrumpiera el encuentro. No había más que recuerdos de algo que no conocí pero que debía suceder sin remedio. No había más que infinito en el horizonte. La realidad se desplazó de la oscuridad y permitió que el aire llegara de nueva cuenta y con su ligereza intrínseca pero bien oculta, hasta la rotonda de las sensaciones muertas que albergué durante el peregrinar alicaído.

Así que decidimos beber cerveza y comer pizza. Y decidimos reír y charlar y descansar. Decidimos que el letargo que nos asfixia descansara de ser letargo y fuera un momento estival en cada poro. La luz de la noche cubría la atmósfera y el fuego de cada sílaba pronunciada traspasaba la cadena de estupor y bloqueo sensitivo que detenía la fluidez existencial horas antes.

Claro que el imán se manifestó con todo su poder y un lazo invisible ató envalentonado nuestras existencias; un deseo incapaz de liberarse de la compañía. Una ráfaga de ensueño, coincidencias cósmicas y más allá... más allá una luz en su sonrisa que petrifica y permite recobrar el anhelo de respirar firme de nuevo.

Medianoche. Baile telúrico horas después. Marcha de ideas en un espacio inconcebible por desconocido y un desenfrenado martilleo en el centro de bombeo de sangre de nuestros cuerpos.
La noche dio a luz un zurdo escorpión.


Más y más

El abismo de su mirada es completo. Y quiero decir universal, entero, único... Por ejemplo, la sonrisa íntegra y la voz modulada crean una atmósfera celestial, en ella flotan trozos de sublime inspiración y mágica calidez; la fluctuación entre respiro y respiro es lenta, rompe la rigidez, todo es azul.

Pero el abismo de su mirada es completo. Es un sitio que te traga, que de forma contundente avasalla las ideas y en definitiva deja hueco el seso. Acaso una bala pérdida en la inmediatez de la existencia, un ángel caído, salvavidas. La ilusión crece conforme las sílabas escapan del teclado, crean redes magnéticas enloquecidas por la famélica silueta en que habita y desatan oraciones silenciosas enfocadas a una nueva era de fascinación y esperanza. ¡Si al menos existiera un camino infalible! Pero eso en realidad opacaría la conquista, sería una escalada motorizada sin semblante restaurador.

La magia, para serlo y existir, necesita indistintamente del mago.

La primer palabra, un saludo tímido e inconcluso. La primera reacción ante el cruce de miradas, una indefinible adoración al ensueño. No se trata de compaginar una personalidad en otra, incluso acaso devenir en lento desahucie; no se trata de sobrevivir la afasia de la vida propia de uno... incluso no se trata de uno mismo.

Distinguir el deseo de la necesidad es cortejo de la  mente con el alma. El debate complica la lucidez interna, las llamas de la incertidumbre corrompen la seguridad y trastornan los recovecos de empuje e impulso que a la luz habrían de guiar. Se ven inconclusos pero no rotos. Tal vez lo correcto sea decir pausados, en una anonadación espaciada en el tiempo con miras a la reactivación físico mental en cuanto el contacto fluya ligero en confidencia.

So, es una ligera y prematura visión de lo que sería. El abismo aún arrastra con la decencia de permitir lamer las heridas hasta la sanación mientras la mente continua con la divergencia constante, sin la cual la existencia sería intolerable.


Más sobre la hipótesis

Nelly. Es un nombre corto, incluso tal vez presuntuoso. Pretencioso. Su brevedad busca la aprobación de quien lo pronuncia sin chistar, obliga a repetir el sonido, mentalmente, para degustar el equilibrio y la dulzura emparejadas en unas cuantas letras; el aroma atípico en una palabra, la fugacidad vuelta anzuelo poderoso pero ajeno a la comprensión inmediata. Es un arma de efecto lento pero contundente.

Y la medida precisa en los ojos arde en consecuencia, combinación perfecta de ilusiones pasadas; cuerpo recto y hecho a la medida. Con los brazos largos y sueltos, la piel no solo recrea ciertos pasajes de sueños olvidados, si no que incluso, siembra, a cada instante, algunos más por venir.

También se le percibe al igual que a un salvavidas, esa ráfaga celestial que empuja la balsa con brío hacia la playa para poner fin a los días de naufragio; una lluvia pertinaz y reconfortante a la sed después de una sequía implacable.

Es una teoría de las ideas pensar en ella. Los pensamientos son poderosos mecanismos de automanejo que contemplan, siempre en detrimento nuestro, expectativas que no se cumplirán jamás. Lo más cercano que llegamos nos consuela en un alto porcentaje de ocasiones, pero a costa de medir lo habido contra lo que pudo ser. Más allá de las palabras y las ideas, habita este destino que hoy se oculta en la cortina del tiempo.

En la corte de los sueños, la imagen que más se presenta siempre será la indicada.

Tragedia, NO.

Mejor no pensar en la tragedia. Dejar que las comisuras de los labios mantengan el sentido hacia arriba, que las bellotas caigan al suelo, no es necesario subir a por ellas. Dejar que las ideas martiricen y se disfrute con ello, que hagan sentir a uno con vida y el placer de vibrar.

Reconozco que es algo picoso; o enchilado, en la misma escuela que ese picor insoportable en la boca cuando se muerde un chile súper picoso y aún a pesar de que no se aguanta la lengua, no puedes dejar de comer; simplemente es imposible. Necesitas ese saborcito constante en el paladar para que el gusto apremie.

Con frecuencia solía pensar en estos momentos; hace tiempo. Me sentaba frente al computador y mientras procesaba datos y números, la cabeza zumbaba con las ideas de la tragedia. Manía posible, era complicado entender qué diantres pasaba por mis neuronas en esos momentos para conseguir que la sinapsis se comportara de manera tan oscura.

Brutal en ocasiones, que salía molido emocional y literalmente. Cerraba unos segundos los ojos, antes de vestirme la chamarra, respiraba dos o tres ocasiones y los abría. Suspiraba al calzarme y salía con la mirada vidriosa, con el pensamiento machacado entre las ideas de una profunda soledad y una vida llena de vacío. Las opciones se acortan en abruptas ráfagas.

En ocasiones miraba elocuentemente algunos documentos sobre el escritorio y me jalaba un poco el cabello. Bajaba las escaleras y escapaba en una cascada de miradas, de ojos de todos los tipos imaginables, sintiéndome indistintamente cortejado; sentía una repentina urgencia por salir corriendo, con un eterno nudo en la garganta que sofocaba. Mirar el reloj, el celular o simplemente las palmas de las manos, eran el top three de los escapes más usados.

A veces simplemente lloraba por dentro.

O sonreía, porque sí, porque aún podía hacerlo y hacerlo bien.

Miraba un poco el televisor en casa; algunos ejercicios informáticos y una lectura cortada por circunstancias simples. Todo un ritual para convertir la noche en el día.

Mejor no pensar en la tragedia. Ya lo hice muchos, muchos años. Ya se liberó demasiada consciencia en mi interior; o tal vez, la suficiente para enfrentar lo que venga.

Bienvenida.

Nelly. Una hipótesis.

Su nombre es Nelly. Es una chica llena de explosivos por dentro, una caja hecha de arcilla blanda pero bien estructurada en sus cimientos irrompibles.

Sonríe de forma reservada. Alguien con su dorada sonrisa debe permanecer a la expectativa, midiendo cada acercamiento con la ceguera bien despierta; la sonrisa es reservada, es algo que otorga con serenidad.
La distingue su capacidad soñadora. Tiene grandes ojos café, brillantes pero pasivos. Perlas exóticas, sin duda.

En sus momentos más esquivos, suele esconder el rostro entre su lacio y delgado cabello. Folículos hiperdelgados, llenos de color y aroma fresco. Su mirada entonces toma la postura melancólica para escabullirse a la menor provocación. Acaso sea entonces cuando las sonrisas sean más devastadoras.

Su voz penetrante sacude con sutileza cada exhalación del cuerpo. Con la pronunciación de las palabras, uno puede imaginar como vibran las cuerdas con exactitud y colorido perfecto. Vibran las cuerdas vocales y son rotundas, los tonos enmarcados en una raíz fuerte provocan el suspiro inmediato. Así entonces, la medida exacta en cada movimiento gutural.

Y sí, la distingue su capacidad soñadora. Es una chica con la cabeza llena de sueños. Tiene un alma que arrastra cierta pasión tormentosa. Angustia expresa su rostro despistado, pero en sus sueños, ella es la gran conquistadora, la que comprende el movimiento sin mutarse; el movimiento y sus complicaciones, el devaneo entre espacio y tiempo sacuden cada ciertas noches sus sueños.

Ella es Nelly. Una chica de respetable estatura y sueños vivos. Una chica con el corazón empolvado y un hambre devastadora, lista para convertir los sueños en realidad.