Dafnis y Cloe
En honor a tu arbolado cabello
cierro los ojos y disfruto de él,
lo cobijo entre las yemas de los dedos,
lo resguardo solemne, inmaculado;
con templanza, la furia reprimida crece,
se agolpa entre nubes de imágenes incomprensibles, inciertas:
Voy a seducir tus lamentos con leche fresca:
con el calor pastoril del verano
y los gélidos encierros de invierno,
voy a desahuciar mis fuerzas pensando en ti
Dafnis me nombrarás.
Cloe te nombraré.
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