En la luz fragua el alce sus deseos, los corona con ideas abstractas que se objetivan conforme la oscuridad lo rodea. En la luz recobra el alce su pureza, en la atmósfera vespertina liga sus pisadas con el vuelo sensato de quien respira libertad.
El renovado alce recibe la noche con los más vehementes deseos de volar. Se ata al trineo y exhala humo blanco y ciego antes de partir.
Humo
Reanudo la batalla interna con un silbido en mis oídos de oro, la llaga crece impaciente, los minutos dejan de pronto de hacer tic tac, reconociendo plenamente su autonomía y la putrefacción que reina en medio de las esperanzas de los medianeros.
La personalidad inquietante: partiendo la mirada en dos, absorbo sensaciones pero no digiero mucho de ellas, más incierto es aún el raciocinio en crepúsculos de azur, en retrospectivas de momentáneos criterios fuera de mi propia circunstancia.
Dejaré recorrer el silbido a mis entrañas, dejaré aumentar el río circundante para que desborde la partitura de sueños fallidos, follados, inmaculados. La reina en el centro de la llama, en el centro de las fallas. La cicatriz amorfa que crece y recapitula, rehace el frente con amazonas, con centellas mataoscuridad.
El tiempo desahogado recobra sentido, el tiempo en que los juegos tenían importancia y el tiempo en que los desollados no existían, es el tiempo de los nuevos príncipes de la salutación. Es el momento de las juergas, el segundo renegado, el encuentro con uno mismo.
Ahora quedo frente al espejo, frente al silencio de las resoluciones, frente al lirismo de la miseria, de la putrefacción inherente a mí.
Humo para respirar, por favor.
La personalidad inquietante: partiendo la mirada en dos, absorbo sensaciones pero no digiero mucho de ellas, más incierto es aún el raciocinio en crepúsculos de azur, en retrospectivas de momentáneos criterios fuera de mi propia circunstancia.
Dejaré recorrer el silbido a mis entrañas, dejaré aumentar el río circundante para que desborde la partitura de sueños fallidos, follados, inmaculados. La reina en el centro de la llama, en el centro de las fallas. La cicatriz amorfa que crece y recapitula, rehace el frente con amazonas, con centellas mataoscuridad.
El tiempo desahogado recobra sentido, el tiempo en que los juegos tenían importancia y el tiempo en que los desollados no existían, es el tiempo de los nuevos príncipes de la salutación. Es el momento de las juergas, el segundo renegado, el encuentro con uno mismo.
Ahora quedo frente al espejo, frente al silencio de las resoluciones, frente al lirismo de la miseria, de la putrefacción inherente a mí.
Humo para respirar, por favor.
Entiendo
He tenido excesivo respeto por los recuerdos incómodos que me acosan, por aquéllas situaciones en que me reflejo y no quiero reflejarme, por las astillas clavadas en mi cabeza, por los detalles finos que me cuesta trabajo no tomar en cuenta. He tenido la súbita premonición de sudor continuo, la copa llena de lumbre que chamusca las capas de protección que forjé cuándo joven fui crece sin reparo. He tenido sospechas sostenidas respecto de la gente que me rodea. He ahogado palabras valiosas con un gesto de iracunda indiferencia. He roto las ideas pero he consolidado los ideales, marcado las pautas pero creado senderos nuevos, robado la palabra pero agonizando con el silencio.
He obtenido excesivo placer en el humo, dosificando a grandes cucharadas su infección, partiendo en miles de partículas la indivisible muralla de la coherencia, de la salud por el bienestar... ¿qué demonios importa el bienestar?
Recuerdo que en el tiempo de la lluvia sin razón acosábanme inmensidad de ideas que prontamente convertí en logros de infante sin trascendencia, pero convincentes, para mí al menos, para el cuerpo que porto, para esta presencia que me toca ser ahora, en este instante, justo ahora que me atrevo a escribirlo.
Ahora que reculo sé que he tenido demasiado respeto a lo que menos me interesa, a lo que menos me afecta, ahora acepto que ha sido una protección forzada hacerlo para obtener migajas de pan, para sentir calor en el invierno, para mostrar lo que según sé... según yo claro, pero de cualquier forma sigo así, viendo como caen las cosas del cielo, velozmente. Entiendo que la confesión es grata cuando se tienen argumentos que de alguna forma acrecentan la razón de existir, entiendo que la poesía no crece en maceta de cada vecino, sino en aquellas que se riegan a diario y entiendo que el cuerpo cobra factura en algún momento sin avisar, así sin más, sin decir pronto llegará, sólo se presenta y hay que pagarla de inmediato.
¿Seré suficientemente fuerte?
He obtenido excesivo placer en el humo, dosificando a grandes cucharadas su infección, partiendo en miles de partículas la indivisible muralla de la coherencia, de la salud por el bienestar... ¿qué demonios importa el bienestar?
Recuerdo que en el tiempo de la lluvia sin razón acosábanme inmensidad de ideas que prontamente convertí en logros de infante sin trascendencia, pero convincentes, para mí al menos, para el cuerpo que porto, para esta presencia que me toca ser ahora, en este instante, justo ahora que me atrevo a escribirlo.
Ahora que reculo sé que he tenido demasiado respeto a lo que menos me interesa, a lo que menos me afecta, ahora acepto que ha sido una protección forzada hacerlo para obtener migajas de pan, para sentir calor en el invierno, para mostrar lo que según sé... según yo claro, pero de cualquier forma sigo así, viendo como caen las cosas del cielo, velozmente. Entiendo que la confesión es grata cuando se tienen argumentos que de alguna forma acrecentan la razón de existir, entiendo que la poesía no crece en maceta de cada vecino, sino en aquellas que se riegan a diario y entiendo que el cuerpo cobra factura en algún momento sin avisar, así sin más, sin decir pronto llegará, sólo se presenta y hay que pagarla de inmediato.
¿Seré suficientemente fuerte?
El nuevo
Volver a lo primario. Recobrar el minimalismo infantil donde el juego y la diversión predominan sobre la responsabilidad, sobre las nefastas obligaciones, sobre la alienación impuesta, inyectada sutilmente en las cabezas del adulto ("el cliente es primero", "toda la vida es venta: aprende a venderte!", etc, etc, etc.) Volver a la dimensión de la ligereza, de la íntegra revelación ante la sorpresa, ante lo inesperado... volver a darle su lugar a la imaginación, a los sueños, a los ideales, la fuerza suficiente para levantarse después de la caída, la confianza del llanto ante el sentimiento de insuficiencia, ante el dolor, ante la impotencia. Volver a la capacidad humana de ignorar la miseria y convertirla en aliada, en nuestra puta.
Volver a lo insensato, olvidarse de la solemnidad, de las buenas costumbres, de las ataduras de toda una moral cimentada en unos cuantos, impuesta a base de opiniones polarizadas, a base de sangre, a raíz de la ignorancia. Olvidarse del rebaño, del consumismo, de la estúpida búsqueda del estatus, de la vergüenza. Olvidarse a uno mismo y vivir a ciegas, sin ídolos ni gúrus de nada, sólo uno mismo frente al espejo, sin pena por la desnudez, sin rencores por el dinero, sin carreras contra el tiempo, sin neurosis, sin prepotencia, sin traumas innecesarios, sin dios ni fronteras ni peleas políticas ni trompicones en el tráfico ni lágrimas reprimidas.
Volver a lo primario. Matar a la fuerte carga emocional que transcurre lenta y ahoga más que otra cosa al espíritu. Volver al origen. Transmutarse en "El Nuevo".
The new.
Interpol.
Turn on the bright lights.
I wish I could live free
Hope it's not beyond me
Settling down takes time
One day we'll live together
And life will be better
I have it here, yeah, in my mind
Baby, you know someday you'll slow
And baby, my heart's been breaking.
I gave a lot to you
I take a lot from you too
You slave a lot for me
Guess you could say I gave you my edge
But I can't pretend I don't need to defend some part of me from you
I know I've spent some time lying
You're looking all right tonight
I think we should go

Volver a lo insensato, olvidarse de la solemnidad, de las buenas costumbres, de las ataduras de toda una moral cimentada en unos cuantos, impuesta a base de opiniones polarizadas, a base de sangre, a raíz de la ignorancia. Olvidarse del rebaño, del consumismo, de la estúpida búsqueda del estatus, de la vergüenza. Olvidarse a uno mismo y vivir a ciegas, sin ídolos ni gúrus de nada, sólo uno mismo frente al espejo, sin pena por la desnudez, sin rencores por el dinero, sin carreras contra el tiempo, sin neurosis, sin prepotencia, sin traumas innecesarios, sin dios ni fronteras ni peleas políticas ni trompicones en el tráfico ni lágrimas reprimidas.
Volver a lo primario. Matar a la fuerte carga emocional que transcurre lenta y ahoga más que otra cosa al espíritu. Volver al origen. Transmutarse en "El Nuevo".
The new.
Interpol.
Turn on the bright lights.
I wish I could live free
Hope it's not beyond me
Settling down takes time
One day we'll live together
And life will be better
I have it here, yeah, in my mind
Baby, you know someday you'll slow
And baby, my heart's been breaking.
I gave a lot to you
I take a lot from you too
You slave a lot for me
Guess you could say I gave you my edge
But I can't pretend I don't need to defend some part of me from you
I know I've spent some time lying
You're looking all right tonight
I think we should go
De cuando hallé la muerte.
Una mañana me encontré de frente a la inquisición. La mantuve a la mayor distancia posible, la menosprecie mientras las fuerzas me lo permitieron, mientras el eco de mi valentía se mantuvo firme e inviolable. Por momentos descuidé la retaguardia, atolondrado buscaba sitios para guarecerme, para ocultarme de semejante figura.
Una mañana muchos días después dejó de perseguirme; lleno de júbilo imaginé que la había vencido, que había logrado inmunidad, un cierto fuero que me permitiría olvidarme de ella por mucho tiempo, una realidad nueva se presentaba y contento conmigo mismo accedí a enfrentarla. Y he aquí que encontré la muerte. Había caído en la trampa.
Una mañana muchos días después dejó de perseguirme; lleno de júbilo imaginé que la había vencido, que había logrado inmunidad, un cierto fuero que me permitiría olvidarme de ella por mucho tiempo, una realidad nueva se presentaba y contento conmigo mismo accedí a enfrentarla. Y he aquí que encontré la muerte. Había caído en la trampa.
Diciembre.
Diciembre es un mes por demás lleno de motivos para que, lejos de sentirnos contentos, humanos, plenos, la miseria se alce hasta alturas inimaginadas, pisoteando a cual más, dejando de lado el espíritu de reconciliación e incluso generando las más grandes pugnas entre muchos círculos que anteriormente eran cercanos.
Y puede ser que esto se genere precisamente a raíz de tanta maldita publicidad al respecto; tanta mala leche, tantas cosas inútiles que nos venden por cualquier medio con el pretexto de que compres y regales, un alud de mensajes que van directo a la mente y que van generando un sentimiento de impotencia en cada una de las personas que no podrán comprar todo lo que deseen y que además, durante toda la temporada los anuncios le estarán echando en cara su triste situación.
El aguinaldo no alcanza ni tampoco la caja de ahorros ni las tandas ni nada; simplemente es casi imposible sobrevivir a tanta publicidad para gastar y comprar y regalar; no hay dinero que alcance; no hay alegría que se cumpla; no hay felicidad plena en la familia, los traumas en los chiquillos inician desde ahora y entonces surgen nuevas generaciones de delincuentes dispuestos a conseguir lo que su inútil padre no les puede dar...
Diciembre es un mes que la publicidad ha dejado amargo, insalubre; Diciembre es el mes que, me atrevo a decir, la mayor cantidad de miserables detestan, es el mes en que más dinero circula por las calles, el mes donde posiblemente más muertes se registren por cualquier tipo de situaciones, incluyendo las más fantásticas e inverosímiles, el mes donde casi podría asegurar, existe el mayor número de desintegraciones familiares, el mes de mayor tráfico vehicular en el año, pero también, hay que decirlo, es el mes de la virgen de Guadalupe y donde se situó, por alguna fiesta pagana adoptada por los cristianos, la natividad de Cristo (con todo y papá Noel). ¡Celebremos pues!
Y puede ser que esto se genere precisamente a raíz de tanta maldita publicidad al respecto; tanta mala leche, tantas cosas inútiles que nos venden por cualquier medio con el pretexto de que compres y regales, un alud de mensajes que van directo a la mente y que van generando un sentimiento de impotencia en cada una de las personas que no podrán comprar todo lo que deseen y que además, durante toda la temporada los anuncios le estarán echando en cara su triste situación.
El aguinaldo no alcanza ni tampoco la caja de ahorros ni las tandas ni nada; simplemente es casi imposible sobrevivir a tanta publicidad para gastar y comprar y regalar; no hay dinero que alcance; no hay alegría que se cumpla; no hay felicidad plena en la familia, los traumas en los chiquillos inician desde ahora y entonces surgen nuevas generaciones de delincuentes dispuestos a conseguir lo que su inútil padre no les puede dar...
Diciembre es un mes que la publicidad ha dejado amargo, insalubre; Diciembre es el mes que, me atrevo a decir, la mayor cantidad de miserables detestan, es el mes en que más dinero circula por las calles, el mes donde posiblemente más muertes se registren por cualquier tipo de situaciones, incluyendo las más fantásticas e inverosímiles, el mes donde casi podría asegurar, existe el mayor número de desintegraciones familiares, el mes de mayor tráfico vehicular en el año, pero también, hay que decirlo, es el mes de la virgen de Guadalupe y donde se situó, por alguna fiesta pagana adoptada por los cristianos, la natividad de Cristo (con todo y papá Noel). ¡Celebremos pues!
Mensaje de voz
Descuelgo el telefono y escucho un mensaje que sólo dice "llamé para saber como estabas"...
Agradezco la llamada, sólo que me asalta una pregunta ¿vale la pena dejar este tipo de razones en un constestador? Porque si uno deja en el contestador algo del tipo "hola, llámame, mi número es el bla bla bla" o "hola, te llamé para contarte como estuvo fiesta, llámame, , mi número es el bla bla bla" o "te llame para decirte que nunca más vuelvas a buscarme" o "te llamé para contarte que ya tengo novio, así que olvídate para siempre de mí", etc... no hay razón para dejarnos con ansiedad, en nosotros queda el llamar si dejaron el número o seguir las instrucciones: olvidarnos de la persona.
Pero un mensaje donde te dicen que llamaron para saber cómo estabas, y del que ni siquiera dejan método para devolver la llamada, suele ser, digamos, innecesario, es decir, nada pasaba si no dejaban el mensaje ni tampoco nada podrá pasar al dejarlo, es una pérdida absoluta de tiempo, una estúpidez, leída con todas sus letras...
¿O estaré siendo demasiado impertinente al respecto?
Bueno, a quién me dejó el mensaje, intente nuevamente
Agradezco la llamada, sólo que me asalta una pregunta ¿vale la pena dejar este tipo de razones en un constestador? Porque si uno deja en el contestador algo del tipo "hola, llámame, mi número es el bla bla bla" o "hola, te llamé para contarte como estuvo fiesta, llámame, , mi número es el bla bla bla" o "te llame para decirte que nunca más vuelvas a buscarme" o "te llamé para contarte que ya tengo novio, así que olvídate para siempre de mí", etc... no hay razón para dejarnos con ansiedad, en nosotros queda el llamar si dejaron el número o seguir las instrucciones: olvidarnos de la persona.
Pero un mensaje donde te dicen que llamaron para saber cómo estabas, y del que ni siquiera dejan método para devolver la llamada, suele ser, digamos, innecesario, es decir, nada pasaba si no dejaban el mensaje ni tampoco nada podrá pasar al dejarlo, es una pérdida absoluta de tiempo, una estúpidez, leída con todas sus letras...
¿O estaré siendo demasiado impertinente al respecto?
Bueno, a quién me dejó el mensaje, intente nuevamente
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