El tiempo y su arrogancia pueden llegar a provocar síntomas de polaridad. Es posible que algunos vivan tan desolados que ni siquiera se percaten del avance del minutero y pronto se unan al innumerable grupo de siervos por convicción. Otros atraparán un sentimiento decadente y de insoportable rigor que pronto la neurosis terminará por comer sus ilusiones y por ende, su estabilidad emocional.
También es cierto que los de situación económica verdaderamente desahogada, lo único que hacen es entretenernos a los otros, a los inferiores, a los siervos; entonces, los hay actores, comediantes, escritores, pintores, empresarios, políticos, etc., etc., etc... No quiero decir que sólo ellos lo hagan, simplemente que por obvias razones, sólo ellos son los que sobresalen, los que trascienden (aunque sólo un par de días), los que se consideran grandes en su ámbito: sólo ellos pueden serlo porque entre ellos están los criticos, los jurados, los que controlan quién sí y quién nomás no.
Preguntémonos, inquiramos nosotros mismos si deseamos aún tener estrés, neurosis, soledad o deseamos tener tiempo libre y ser los bufones por antonomasia en la sociedad; aunque claro, bufones con mucha lana, eso sí.
Total, la miseria siempre se presenta, es sólo cuestión de tiempo.
Rimbaud
El primer objeto de estudio del hombre que quiere ser poeta es su propio conocimiento, completo; se busca el alma, la inspecciona, la prueba, la aprende. Cuando ya se la sabe, tiene que cultivarla; lo cual parece fácil: en todo cerebro se produce un desarrollo natural; tantos egoístas se proclaman autores; ¡hay otros muchos que se atribuyen su progreso intelectual! — Pero de lo que se trata es de hacer monstruosa el alma: ¡a la manera de los comprachicos, vaya! Imagínese un hombre que se implanta verrugas en la cara y se las cultiva.
Digo que hay que ser vidente, hacerse vidente. El poeta se hace vidente por un largo, inconmensurable y razonado desarreglo de todos los sentidos. Todas las formas de amor, de sufrimiento, de locura; busca por sí mismo, agota en sí todos los venenos, para no quedarse sino con sus quintaesencias. Inefable tortura en la que necesita de toda la fe, de toda la fuerza sobrehumana, por la que se convierte entre todos en el enfermo grave, el gran criminal, el gran maldito, — ¡y el Sabio supremo! — ¡Porque alcanza lo desconocido! ¡Porque se ha cultivado el alma, ya rica, más que ningún otro! Alcanza lo desconocido y, aunque, enloquecido, acabara perdiendo la inteligencia de sus visiones, ¡no dejaría de haberlas visto! Que reviente saltando hacia cosas inauditas o innombrables: ya vendrán otros horribles trabajadores; empezarán a partir de los horizontes en que el otro se haya desplomado.
Arthur Rimbaud.
(Versión de R. Buenaventura)
Digo que hay que ser vidente, hacerse vidente. El poeta se hace vidente por un largo, inconmensurable y razonado desarreglo de todos los sentidos. Todas las formas de amor, de sufrimiento, de locura; busca por sí mismo, agota en sí todos los venenos, para no quedarse sino con sus quintaesencias. Inefable tortura en la que necesita de toda la fe, de toda la fuerza sobrehumana, por la que se convierte entre todos en el enfermo grave, el gran criminal, el gran maldito, — ¡y el Sabio supremo! — ¡Porque alcanza lo desconocido! ¡Porque se ha cultivado el alma, ya rica, más que ningún otro! Alcanza lo desconocido y, aunque, enloquecido, acabara perdiendo la inteligencia de sus visiones, ¡no dejaría de haberlas visto! Que reviente saltando hacia cosas inauditas o innombrables: ya vendrán otros horribles trabajadores; empezarán a partir de los horizontes en que el otro se haya desplomado.
Arthur Rimbaud.
(Versión de R. Buenaventura)
Rumbo
Y de pronto la cuestión del sentido de nuestra existencia se manifiesta y nos hace sentir miserables, llenos de dudas respecto a lo que hacemos y con la inseguridad en uno mismo a flor de piel.
De pronto, buscar sentido a nuestra existencia es un trago amargo que a muchos liquida en el intento; otros ni siquiera logramos imaginar que exista hasta el día en que nos topamos con la muerte.
De pronto, buscar sentido a nuestra existencia es un trago amargo que a muchos liquida en el intento; otros ni siquiera logramos imaginar que exista hasta el día en que nos topamos con la muerte.
La tarea
El delator por naturaleza tiene una insoportable necesidad de escudriñar, de ser curioso, de enterarse de todo lo que le sea posible para después tener armas de conversación y otros fines.
Sin embargo las posibles relaciones en las que se ve envuelto, rara vez son exitosas. El atormentado tiene por ejemplo, la convicción firme de siempre hallar negritos en cualquier arroz para precisamente obtener motivos de sentirse atormentado. El delator genera esos negritos y de no ser así precisamente, al menos los sugiere o los hace evidentes.
Por tanto, quiero suponer que las relaciones comunitarias o sociales siempre están marcadas por estos dos bandos ineludiblemente. Cioran destaca algunos otros, como los bribones o los ladinos que son los terceros en discordia, los indiferentes a esas tormentosas relaciones entre delatores y atormentados.
Tal vez exista un cuarto grupo que no logro percibir pero que no por mis limitaciones tenga que dejar de considerarse; lo que en definitiva debe tomarse en cuenta es a cuál de los ya mencionados pertenecemos cada uno y si es precisamente donde deseamos permanecer.
He ahí una tarea para todos, de no fácil solución.
Sin embargo las posibles relaciones en las que se ve envuelto, rara vez son exitosas. El atormentado tiene por ejemplo, la convicción firme de siempre hallar negritos en cualquier arroz para precisamente obtener motivos de sentirse atormentado. El delator genera esos negritos y de no ser así precisamente, al menos los sugiere o los hace evidentes.
Por tanto, quiero suponer que las relaciones comunitarias o sociales siempre están marcadas por estos dos bandos ineludiblemente. Cioran destaca algunos otros, como los bribones o los ladinos que son los terceros en discordia, los indiferentes a esas tormentosas relaciones entre delatores y atormentados.
Tal vez exista un cuarto grupo que no logro percibir pero que no por mis limitaciones tenga que dejar de considerarse; lo que en definitiva debe tomarse en cuenta es a cuál de los ya mencionados pertenecemos cada uno y si es precisamente donde deseamos permanecer.
He ahí una tarea para todos, de no fácil solución.
Nueva era
Trabajé alrededor de 8 meses con un tipo especial. Miedoso, incrédulo y hasta estúpido, pero con el corazón de un hombre atormentado por la débil situación física en que se encuentra.
Hay ocasiones en que el destino pone a prueba las convicciones, las ideas, los sueños y los camuflajea con deliciosos pasteles materiales, dinero, comodidad, fingida realidad de nuestros días: mas ¿acaso el silente avanzar del tiempo se muestra tal como es? Despiertas un día y ¡presto!, la vida se te fue.
John Lennon escribió en una canción a su segundo hijo: "la vida es lo que sucede mientras te ocupas de hacer otros planes". Y yo sólo puedo abrir la puerta, no puedo obligar a nadie a cruzarla, ni siquiera a mi mismo.
Avanzamos bajo nuestras propias decisiones; fallamos y nos atormentamos por nuestras propias desdichas, por circunstancias que impiden ver más allá cuando somos jóvenes, inseguros, ciegos, insólitamente buenos.
Buena suerte. Tal vez en otra vida.
Hay ocasiones en que el destino pone a prueba las convicciones, las ideas, los sueños y los camuflajea con deliciosos pasteles materiales, dinero, comodidad, fingida realidad de nuestros días: mas ¿acaso el silente avanzar del tiempo se muestra tal como es? Despiertas un día y ¡presto!, la vida se te fue.
John Lennon escribió en una canción a su segundo hijo: "la vida es lo que sucede mientras te ocupas de hacer otros planes". Y yo sólo puedo abrir la puerta, no puedo obligar a nadie a cruzarla, ni siquiera a mi mismo.
Avanzamos bajo nuestras propias decisiones; fallamos y nos atormentamos por nuestras propias desdichas, por circunstancias que impiden ver más allá cuando somos jóvenes, inseguros, ciegos, insólitamente buenos.
Buena suerte. Tal vez en otra vida.
Ser poeta
Caminar por el fango. ¿De qué sirve tener la genialidad en las palmas cuando sé es incapaz de rodear la suerte con los ojos vendados?
Comprendí hace unos días que la realidad traiciona los sueños la mayor parte de las ocasiones, mas no por mera casualidad, en tanto que uno mismo precisa las circunstancias para que el impedimento sé dé. A cambio debo suponer que el ente social es una marabunta capaz de ingerir el ímpetu antes que la convicción.
¿Tendrá algún sentido concluir que la velocidad a la que se viaja no es precisamente la misma que existirá al momento del aterrizaje?
¿Acaso Rimbaud tenía razón absoluta?
Ser poeta en esencia y presencia puede resultar lo más valorado sólo si tomamos en cuenta que los que llegan a la cima no siempre son precisamente los mejores. Tal vez si algún día llegara a perecer la mafia del control intelectual, vendida y amañada, tal vez entonces crezca la circunstancia. Volvamos de donde venimos, amigos.
Comprendí hace unos días que la realidad traiciona los sueños la mayor parte de las ocasiones, mas no por mera casualidad, en tanto que uno mismo precisa las circunstancias para que el impedimento sé dé. A cambio debo suponer que el ente social es una marabunta capaz de ingerir el ímpetu antes que la convicción.
¿Tendrá algún sentido concluir que la velocidad a la que se viaja no es precisamente la misma que existirá al momento del aterrizaje?
¿Acaso Rimbaud tenía razón absoluta?
Ser poeta en esencia y presencia puede resultar lo más valorado sólo si tomamos en cuenta que los que llegan a la cima no siempre son precisamente los mejores. Tal vez si algún día llegara a perecer la mafia del control intelectual, vendida y amañada, tal vez entonces crezca la circunstancia. Volvamos de donde venimos, amigos.
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