La niña se fue a las pocas semanas de amarlo. La niña se alejó argumentando diferentes cosas y la misma a la vez. El niño aceptó una y otra y otra vez la situación, más cuando se acercaba el momento, el niño deseaba separarse mas no la niña, ella deseaba sentir más calor más amor más dolor... ella deseaba dejar honda huella y sólo generaba honda tristeza.
Miserable se sintió el niño cuando descubrió la intención. Lloró dos días y sus noches, con el vagón de la soledad lleno a tope y las ninfas riendo a su alrededor contempló el cielo cuando la niña se alejaba sin remedio.
Y el niño se quedó esperando el legado de una relación que nunca existió.
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