Inicios

Generalmente, el tigre escondido debajo de la almohada sucumbe a los rasguños producidos por la hecatombe del día con día. Cuando una sonmolienta ilusión aparece, el tigre inspirado resurge para no detener el curso de las acciones sino hasta la última de las consecuencias.

Así, muchas mañanas hube hallado silogismos desperdiciados y caricias abaratadas por el fuerte impulso a lo enceguecedor, a lo insospechado, a lo contrario a la naturaleza. Incluso el momento de mayor discrepancia entre lo real y lo idóneo es una maraña de conjugaciones mal elaboradas que disipan la tranquilidad para dejar sólo restos de una ciudad que alguna vez fue.



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