Fin de semana. Casualmente los momentos se amontonan; los días difíciles deberían tener fechas prestablecidas en el calendario para evitar que nos tomen por sorpresa.
Hace algún tiempo el ritmo de vida era diferente; creo que la velocidad que provocamos en ese sentido es intensamente proporcional al lugar donde queremos llegar, condicionando esta situación al conocimiento profundo de nosotros mismos. O lo que es lo mismo: está verdaderamente en chino vivir a intensa velocidad y saber bien a bien a dónde queremos ir... salvo verdaderas y valiosas excepciones
Sé de antemano que esto suena, otra vez, a la clásica divagación de fin de semana, pero creo que precisamente, por lo rápido que se presentan estas cosas y lo rápido que transcurren, deberíamos pregúntarnos, ¿qué diantres le pasa al tiempo?
¡Ya se acabó Enero carajo!
No hay comentarios.:
Publicar un comentario