Una divagación mental

¿Qué podemos hacer cuando alguien, cualquier persona, se acerca a uno a pedir comentarios acerca de lo que escribe?
¿Qué pasará por su imaginación o por su pensamiento como para acreditarnos capacidad de juez?

No sé la respuesta a ninguna de las dos incógnitas, pero a veces resulta difícil salir de situaciones así. Incluso ahora, que nadie me pide ni ha pedido opinión de nada, pero lo advierto en compañeros a quienes les sucede.

Y peor resulta cuando leemos a alguien que conocemos y no nos agrada en lo más mínimo; ¿es difícil o es cosa normal que se presenten estas situaciones?

Tal vez sólo son figuraciones de un exiliado de sí mismo, como yo.


No hay comentarios.:

Publicar un comentario