Oigo incluso cómo ríen
las montañas
arriba y abajo de sus azules laderas
y abajo en el agua
los peces lloran
y toda el agua
son sus lágrimas.
oigo el agua
las noches que consumo bebiendo
y la tristeza se hace tan grande
que la oigo en mi reloj
se vuelve pomos en la cómoda
se vuelve papel sobre el suelo
se vuelve calzador
ticket de lavandería
se vuelve
humo de cigarrillo
escalando un templo de oscuras enredaderas...
poco importa
poco amor
o poca vida
no es tan malo
lo que cuenta
es observar las paredes
yo nací para eso
nací para robar rosas de las avenidas de la muerte.
Charles Bukowski
Poema
Miradas
Miro el rostro ennegrecido de la rabia. Lo miro desde cerca, infinitamente desolado, brillantemente oscuro; lo miro con la certeza de que habrá otro día y otra luna, con el otoño a cuestas y el placer de vivir encerrado en un cuarto febril de exaltaciones interminables, de discretas caricias, de añoranzas, de miserias... de sonrisas.
Miro mi rostro húmedo en el espejo empañado, lo miro con el silencio de aquél que no canta en la ducha, de aquél que prefiere callar a entorpecer más la situación; absorto recorro la imagen, el detalle de cada línea, de cada imperfección, de cada rastro que me configura y me hace humano y me hace distinto y me hace perfectamente irrepetible.
Miro el sol con ojos cerrados, con ojos ciegos que sólo sienten el calor y se abandonan a la suerte; siento los ojos retraerse, concentrarse en imaginar cómo sería estar allí, hirviendo en el centro del infierno, flamas y flamas alrededor; miro lo imposible de mirar, temeroso de creer que es cierto lo que veo, temeroso de ahuyentar las imágenes rondando en mi cabeza: sé que miro pero no sé qué mirar.
Tengo alas en el cerebro. Tengo un cerebro con el cuerpo atado a la tierra y la tierra atada al corazón.
Miro mi rostro húmedo en el espejo empañado, lo miro con el silencio de aquél que no canta en la ducha, de aquél que prefiere callar a entorpecer más la situación; absorto recorro la imagen, el detalle de cada línea, de cada imperfección, de cada rastro que me configura y me hace humano y me hace distinto y me hace perfectamente irrepetible.
Miro el sol con ojos cerrados, con ojos ciegos que sólo sienten el calor y se abandonan a la suerte; siento los ojos retraerse, concentrarse en imaginar cómo sería estar allí, hirviendo en el centro del infierno, flamas y flamas alrededor; miro lo imposible de mirar, temeroso de creer que es cierto lo que veo, temeroso de ahuyentar las imágenes rondando en mi cabeza: sé que miro pero no sé qué mirar.
Tengo alas en el cerebro. Tengo un cerebro con el cuerpo atado a la tierra y la tierra atada al corazón.
Extremos
Cayó en mis manos un pájaro muerto, por accidente claro, pero muerto al fin. Lo arropé dudoso, creí que era probable que sintiendo un poco de calor entre mis manos, existiría la posibilidad de que la vida le volviera. Insana conclusión en la que reparo ahora, pero en ese instante mis pensamientos estaban verdaderamente optimistas y románticos.
Conforme pasaban los minutos y no veía respuesta, la conciencia me volvía levemente, crecía y crecía, fuerte y contundente y yo me aferraba y me aferraba a la idea de volver a la vida a tan desgraciada criatura. El fenómeno que de pronto me percaté que estaba sucediendo, no me dejó lugar a dudas: lejos de entregarle el calor de la vida, el pajarillo me transmitía el frío mortuorio de quien ya no pertenece a este mundo, de quien las cuentas a rendir lo llevan a otros planos.
Sentí un escalofrío recorrer mi nuca. Sentí que la respiración me flaqueaba y que me costaba trabajo el inhalar y exhalar. Sentí miedo. Y tristeza.
Decepcionado decidí que por lo menos tendría que darle un lugar apropiado al cuerpecillo. Cavé, con un palito que encontré, un pequeño agujero en la tierra de un jardín cerca de donde estaba y lo enterré, le dí santa sepultura pues.
Han pasado algunos días; ha pasado el tiempo y a la vez me he dado el tiempo para recobrar aliento en las ideas y tratar de reconstruir los hechos. En ocasiones tengo la manía de promoverme situaciones extremas que no incluyen precisamente toda la coherencia y cordura necesarias, sin embargo ahora comprendo que es bajo esas circunstancias donde he aprendido más, que es allí donde la vida verdaderamente se presenta, que es allí donde el cuerpo se aleja para que el alma viva completamente libre y a placer.
No sé si exagero o no con lo que aquí platico, sólo puedo asegurar que la muerte es algo igual o quizá más poderoso que la vida: la muerte es en sí la vida.
Conforme pasaban los minutos y no veía respuesta, la conciencia me volvía levemente, crecía y crecía, fuerte y contundente y yo me aferraba y me aferraba a la idea de volver a la vida a tan desgraciada criatura. El fenómeno que de pronto me percaté que estaba sucediendo, no me dejó lugar a dudas: lejos de entregarle el calor de la vida, el pajarillo me transmitía el frío mortuorio de quien ya no pertenece a este mundo, de quien las cuentas a rendir lo llevan a otros planos.
Sentí un escalofrío recorrer mi nuca. Sentí que la respiración me flaqueaba y que me costaba trabajo el inhalar y exhalar. Sentí miedo. Y tristeza.
Decepcionado decidí que por lo menos tendría que darle un lugar apropiado al cuerpecillo. Cavé, con un palito que encontré, un pequeño agujero en la tierra de un jardín cerca de donde estaba y lo enterré, le dí santa sepultura pues.
Han pasado algunos días; ha pasado el tiempo y a la vez me he dado el tiempo para recobrar aliento en las ideas y tratar de reconstruir los hechos. En ocasiones tengo la manía de promoverme situaciones extremas que no incluyen precisamente toda la coherencia y cordura necesarias, sin embargo ahora comprendo que es bajo esas circunstancias donde he aprendido más, que es allí donde la vida verdaderamente se presenta, que es allí donde el cuerpo se aleja para que el alma viva completamente libre y a placer.
No sé si exagero o no con lo que aquí platico, sólo puedo asegurar que la muerte es algo igual o quizá más poderoso que la vida: la muerte es en sí la vida.
Alguien más lo dijo:
" Imaginemos a un pajarillo: por ejemplo, una golondrina enamorada de una jovencita. La golondrina podría, por lo tanto, conocer a la muchacha (por ser diferente a todas las demás), pero la joven no podría distinguir a la golondrina entre cien mil. Imaginad su tormento cuando, a su retorno en primavera, ella dijera: Soy yo, y la joven le respondiera: No puedo reconocerte. En efecto, la golondrina carece de individualidad. De ahí se deduce que la individualidad es el presupuesto básico para amar, la diferencia de la distinción. De ahí se deduce también que la mayoría no puede amar de veras, porque la diferencia de sus propias individualidades es demasiado insignificante. Cuanto mayor es la diferencia, mayor es la individualidad, mayores son los caracteres distintivos y mayores los rasgos reconocibles. En este profundo sentido se comprende el significado del hebreo: conocer a su mujer, refiriéndose a la unión matrimonial; pero cobra un sentido más profundo en lo que se refiere al alma, al carácter distintivo de la individualidad. "
Soren Kierkegaard
Diario Íntimo
Soren Kierkegaard
Diario Íntimo
Más Lennon
En el comentario anterior les compartí GOD de John Lennon.
Sin embargo hay una canción en especial que no puedo dejar de compartir, menos ahora que algo me llevo tocar este asunto: Out the blue. Se las regalo porque sé que todos, todos, todos, tenemos a alguien que nos sacó o nos ayudó a salir de la tristeza.
Out the blue
Out the blue you came to me,
And blew away life's misery,
Out the blue life's energy,
Out the blue you came to you.
Every day I thank the Lord and Lady,
For the way that you came to me ,
Anyway it had to be two minds one destiny,
Out the blue you came to me,
And blew away life's misery,
Out the blue life's energy,
Out the blue you came to me.
All my life's been along slow knife,
I was born just to get to you,
Anyway I survived long enough to make you my wife.
Out the blue you came to me,
And blew away life's misery,
Out the blue life's energy,
Out the blue you came to me.
Like a UFO you came to me,
And blew away life's misery,
Out the blue life's energy,
Out the blue you came to me.

Sin embargo hay una canción en especial que no puedo dejar de compartir, menos ahora que algo me llevo tocar este asunto: Out the blue. Se las regalo porque sé que todos, todos, todos, tenemos a alguien que nos sacó o nos ayudó a salir de la tristeza.
Out the blue
Out the blue you came to me,
And blew away life's misery,
Out the blue life's energy,
Out the blue you came to you.
Every day I thank the Lord and Lady,
For the way that you came to me ,
Anyway it had to be two minds one destiny,
Out the blue you came to me,
And blew away life's misery,
Out the blue life's energy,
Out the blue you came to me.
All my life's been along slow knife,
I was born just to get to you,
Anyway I survived long enough to make you my wife.
Out the blue you came to me,
And blew away life's misery,
Out the blue life's energy,
Out the blue you came to me.
Like a UFO you came to me,
And blew away life's misery,
Out the blue life's energy,
Out the blue you came to me.
Lennon
Conocí a John Lennon desde que yo era un chico. Mis recuerdos son volutas de frenesí, enormes momentos de soledad en que la música y la tragedia en la vida del músico inglés, lentamente influían, se incrustaban para formar la gran masa de materia y locura que soy ahora.
En realidad hay pocos iconos contempóraneos con los que pueda decir que comparto ideas y Lennon es uno de ellos; por ejemplo:
Dios es un concepto por el cual controlamos nuestro dolor, es una mágica imágen, muy de nuestros días. La canción es GOD. Aquí va:
God is a concept,
By which we measure
Our pain.
I'll say it again.
God is a concept,
By which we measure
Our pain.
I don't believe in magic
I don't believe in I-Ching
I don't believe in Bible
I don't believe in Tarot
I don't believe in Hitler
I don't believe in Jesus
I don't believe in Kennedy
I don't believe in Buddha
I don't believe in Mantra
I don't believe in Gita
I don't believe in Yoga
I don't believe in Kings
I don't believe in Elvis
I don't believe in Zimmerman
I don't believe in Beatles
I just believe in me
Yoko and me
And that's reality.
The dream is over,
What can I say?
The dream is over
Yesterday
I was the dreamweaver,
But now I'm reborn.
I was the walrus,
But now I'm John.
And so dear friends,
You just have to carry on
The dream is over.
En realidad hay pocos iconos contempóraneos con los que pueda decir que comparto ideas y Lennon es uno de ellos; por ejemplo:
Dios es un concepto por el cual controlamos nuestro dolor, es una mágica imágen, muy de nuestros días. La canción es GOD. Aquí va:
God is a concept,
By which we measure
Our pain.
I'll say it again.
God is a concept,
By which we measure
Our pain.
I don't believe in magic
I don't believe in I-Ching
I don't believe in Bible
I don't believe in Tarot
I don't believe in Hitler
I don't believe in Jesus
I don't believe in Kennedy
I don't believe in Buddha
I don't believe in Mantra
I don't believe in Gita
I don't believe in Yoga
I don't believe in Kings
I don't believe in Elvis
I don't believe in Zimmerman
I don't believe in Beatles
I just believe in me
Yoko and me
And that's reality.
The dream is over,
What can I say?
The dream is over
Yesterday
I was the dreamweaver,
But now I'm reborn.
I was the walrus,
But now I'm John.
And so dear friends,
You just have to carry on
The dream is over.
De mi propia cosecha
Hay días en que un espectro de no sé qué procedencia se aproxima y simplemente se aparca sobre mí. Es una sensación singular pues de pronto mi cerebro comienza a generar extrañas estimulaciones, sonidos que no logro comprender, murmullos internos que, supongo, sólo yo reconozco y de pronto siento una inmensa necesidad de dormir o al menos dormitar, de escapar del sitio en que me encuentre, de gritar o cantar o golpearme fuertemente contra lo que sea...
En ocasiones prefiero dejarlo crecer y cierro los ojos para averiguar hasta donde mi estado consciente es capaz de entender las intenciones de eso, comoquieraquesellame; mi cabeza gira incontrolablemente o mi cuerpo brinca como si algo lo hubiese pinchado. Es una sublime emoción que se infiltra por la nuca, nublando la mirada y poniendo los pies a temblar.
La misma sensación minimalista del suicida; la misma insana propiedad de sentirse poseído, incongruente o incapaz. La misma recurrente propiedad de estarse volviendo irremediablemente loco, loco de remate.
En ocasiones prefiero dejarlo crecer y cierro los ojos para averiguar hasta donde mi estado consciente es capaz de entender las intenciones de eso, comoquieraquesellame; mi cabeza gira incontrolablemente o mi cuerpo brinca como si algo lo hubiese pinchado. Es una sublime emoción que se infiltra por la nuca, nublando la mirada y poniendo los pies a temblar.
La misma sensación minimalista del suicida; la misma insana propiedad de sentirse poseído, incongruente o incapaz. La misma recurrente propiedad de estarse volviendo irremediablemente loco, loco de remate.
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