Reinvención

Oleadas de mensajes, de sentimientos encontrados, sube y baja emotivo. En ocasiones mi hora más queda se cierra y se escucha a sí misma, murmurando por lo bajito, gritando para sí, pernoctando poco... Pero otras más asciende lenta, desconfiada de los alrededores, dictando reseñas de una o dos o más vidas; cubierta con los rayos del sol cuando calienta suavecito, se agolpa intrépida y atolondra la emancipación de las ideas en circuitos cambiantes de filosofía de tocador.

Arrogante selección de axiomas. Encuentro mi cuaderno abandonado en la banqueta: tiene tu retrato guardado en su memoria y las miles de líneas trazadas sobre él acurrucan miedos y configuraciones de simetrías oscuras. Albricias a la vida. Desperté de la pesadilla homofóbica y ahora irrumpe traviesa la nostalgia avasalladora. Cálculo impreciso.

La música me cobija amable. He blindado las paredes iracundas con sonrisas y enfoque crítico directo al meollo que solicita atención inmediata, furtiva. Seré irreverente conmigo mismo y dócil frente al sistema, enmascarado afrontaré mi audacia y la senectud habré de aguardar con sendas dosis de hipocresía que así convendrá a mis intereses.

Después abrazaré por siempre a mi sombra.

GRACIAS S.M.

Hoy me reencontré conmigo como hacía mucho no lo hacía. Sonreí, lloré, me sentí pisoteado, humillado, omnipotente, desconsolado, eficiente, nostálgico, enamorado, desilusionado, fuerte, débil, tembloroso, amigo, aliado, confidente, galán, observado, triturado, apenado, acongojado, poeta, uno más, odiado, despreciado, torpe, enajenado, enojado, dubitativo, intelectual, importante, prescindible, amado, feliz, ingrato, loco, ignorante, invisible, enfermo, parlanchin, comediante, filósofo, urgido, impuntual, desobediente, lúdico, comprensivo, padre, hijo y espíritu santo.

Gracias a todo eso, me dí cuenta de que no pertenezco a este mundo, de que mi vida está trazada desde hace mucho, pero mucho tiempo atrás y que no puedo escapar de ella, que es muy tarde para mí, que no soy el que quiero ni el que deseo ni siquiera un poco, pero soy el que soy y por fin me atrevo a pararme frente al espejo y no desviar la mirada. Gracias a un gracioso y desafortunado suceso me di cuenta de que ser lo que pretendía ser no se acopla a mí, es decir, la poesía no es mi camino, por más que haya intentado meterla en mis venas durante estos cortos treinta y cinco años que llevo respirando en esta tierra, al menos no por ahora.

No se puede chiflar y comer pinole, dice mi Abuela. Me enfocaré a lo que es prioridad por ahora, trabajo y familia... al fin y al cabo, habrá tiempo para todo y nunca es tarde para enfocarse (que no centrarse) en lo que debe o no hacerse. Gracias hombre sabio, viejo lobo de mar y amigo, a pesar de todo, @eseMendiola...

Y para celebrar, he desempolvado todas las entradas de mi blog antiguo, Pláticas sobre la miseria y las he publicado aquí, en este rincón de un exilio que dejó de serlo hace poco más de medio año, pero sólo de forma física, porque en mi mente hasta hoy dejé de estarlo.

Tengo muchas ganas de llorar, pero eso mis amigos, sólo será hoy y al fin, por fin, de una vez por todas. Hoy les grito a los cuatro vientos en la cara: SOY LIBRE.

Manos frías

Penumbra que me acoge dentro de un círculo roto. Penumbra que me absorbe con las garras afuera, resguardo los suspiros, silencio de palabras. Penumbra que entorpece.

Afuera las ideas llueven y los coloridos trinos se ausentan. Afuera no hay nadie.

Reconocerse al espejo. Los dilemas se escapan. Voy a dejar de mentir: no necesito de la cordura, pero este sentimiento de arriba abajo, de frío y sereno, no es de forma alguna chido.

Alegre maníaco depresivo retrograda irreverente. Sueño con pandas corriendo tras de mí: Muy a mi pesar, las almendras se alejan más cada vez. Almendras idealizadas que añoro pero que imposibles mueren, se marchitan.

Bipolar. Augurio derrotista frente al muro material de condiciones absurdas, filosóficas, sin fondo. Cambiar la estupidez nunca resultó más contrastante.

Inicio el año con la mirada cruda y el cerebro partido en dos.

Tengo frío en las manos.

Dignidad

Soy incapaz de mimetizarme con mi entorno.
Mis pasos conducen al precipicio permanente, irremediable.
La gente que me rodea aúlla, grita, muere y no lo percibe: entre basura habitamos, respiramos un "aire" con altos y nocivos grados de impureza, utilizamos agua de dudosa calidad y el aroma citadino es cada vez más horrendo, pero la costumbre juega en nuestra contra, la necesidad y el hastío conjugan la verborrea necesaria para impedir que la mente se proclame en contra pero al mismo tiempo para que no haga nada por cambiar las situaciones.

Si tan sólo pudiéramos recordar lo que significa la palabra dignidad.

¿Acaso es tan difícil que todos seamos un poquito más limpios en todo lo que hacemos? En la calle hay infinidad de basura que nadie tira, que nadie recoge y que nadie se preocupa en eliminar. En la calle, en las puertas de las casas, las paredes, todas, están con pintas, los aromas ni para qué continuar.

Avancemos pero no de esa forma.

Adiós a la cordura

A veces los espasmos son tan continuos que generan alegría, un sentimiento desbordante que en la mayoría de las veces genera incluso fuertes y claras tentativas de llanto.

Si el comienzo de cada periodo oscuro está marcado por una serie de acontecimientos que con la debida atención y lectura nos dan certeza, así mismo la muerte y el torbellino inmediato se huelen, se perciben incluso desde la coladera o el desagüe. También los aromas generan señales, todo se conecta, universal.

Sentir amargura, soledad, miedo, son partes naturales de ser hombre, de seguir vivo. Sentir y ocultar, ignorar o desechar son muestras de un degenere personal, una desviación de la cordura, un paso hacia su pérdida. La mirada se vacía y el gatillo se tensa.

Yo he dado ese paso.

Linea

Nueva línea.
Para Gabriela Madrid.
Por la inmortalidad.

Observo, desnudo frente al espejo, a la maraña de imágenes aturdir la rutina, taladrarla: entregármela sin que nada pueda hacer.

Cobijado con las maneras, atascado de tanto mirarte, olerte por lo bajito, aumentando la realidad para proseguir con el sueño e ilusionar al tormento con un frenesí no vivido aún pero de dimensiones tortuosas: el mundo gira sin que de ello te percates, el mundo no para, fuerza sobrenatural, enmienda absoluta es.

El carmesí de la piel, panorama oculto por ahora (subrayado). Canciones de truenos y largas olas de agua dulce. Una batalla por encontrar. La puerta se abre y los caminos se disfrazan de torpeza e incitación a la derrota.

Vamos, canta libélula en cautiverio, vamos a bebernos la vida con el máximo frescor de una noche de verano en tierras Mayas. Vamos a brincar y estallar por la caída del sol: celebración próspera en un mundo sin celebraciones.


Miedo de

No te tengo miedo. No después de arrasar todo lo que me habitaba, después de gritar y manifestar el gran reflejo hasta que me consumí por completo.

Ahora te miro desde arriba, te observo incauta y hasta abusiva. Tundra en tu piel, dormías fría y dormías a mi lado: la casa se incendiaba pero eras incapaz de sentir nada.

Antes derretía mis ideas en poemas rosas dedicados a tu sonrisa, sutil e inteligente, suspicaz incisiva. Adoraba los trazos de tu pelo sobre mi brazo, haciendo vibrar todas las fibras que tuve vivas alguna vez.

Y tampoco pude llorar como debía. Tampoco inserté mis ideas tras tu recuerdo para revivir los momentos, flashear la terrible soledad. Esa soledad acudió intensa a derrapar por todos lados y a curar heridas con saliva. La misma soledad que te miró de frente y tuviste miedo de volverlo a hacer. Sufriste un gran impacto y te quedaste petrificada. ¡Qué remedio!

Reviviré con tu recuerdo. Muero de honor destrozado, humillado por amar a un ente destrozado por experiencia propia y ahora, disuelto mientras más perverso.
Las alondras me cierran el paso, daré media vuelta y sonreiré con nostalgia.