Supongo que cuando nos vimos hubiéramos podido apostar que cualquier cosa pasaría, menos esa.
Él y yo ya habíamos recorrido ese camino antes, y como no había pasado, no había forma de haber hecho la pregunta… “oiga mi chavo, y si un día, ya sabes, fuéramos caminando por aquí y nos encontráramos a you-know-who”… insisto, jamás lo hubiéramos pensado.
Yo, si, YO que puedo presumir acá bien sabrosamente de saber cómo estuvo el pedo, de haber aprovechado todas y cada una de las oportunidades para cargarle calor a Él y peor aún, de haber intentado halagar a Ella con uno de mis “pensamientos”, supe claramente lo que significó aquella frase, esa que soltó a quien seguiremos llamando solamente Él, esa que pronunció mientras me volteaba a ver como preguntando ¿qué hago? Porque Él mismo no sabía qué hacer y se le notaba en la cara, así que en dos segundos dijo: hiiii, ¡valió madres! y me volteó a ver con la interrogación en la cara, a mí solo me quedó un segundo para ver el porqué de todo eso… y ahí venía, era imposible hacernos pendejos y evadirla, era imposible porque Él se había clavado en el suelo y porque Ella llegó tan dueña de si como siempre, lo saludó, me saludó (pudo no hacerlo, nadie se habría dado cuenta) y desaparecí… no por que me hubiera ido, sino porque ya no existía nada ni nadie alrededor de ellos dos, yo hubiera podido brincar alrededor de ellos y estoy seguro que seguirían reaccionando igual, Él balbuceó apenas algo y ella, dándose cuenta que aún ejercía poder sobre Él le dijo algo con evidente doble intención: “¿sabes? Hace poco me acordé de ti, porque fijate que shala la shala la…” la mirada de Él se iluminó y su sonrisa se hizo más evidente, al final estoy seguro de que mientras se debatía en su interior para intentar una respuesta a la altura, no pudo y nomás se la pasó balbuceando y Ella, aún entera, se despidió dejándolo derrotado e impotente.
Solo YO me di cuenta, fui privilegiado con el único boleto disponible para el espectáculo que significa un reencuentro, testigo mudo de esas miradas que solo pueden existir entre viejos enamorados que aún soplan en las cenizas intentando reavivar aquella llama… o quizá no, quizá sea una mamada y yo solo quiera sentirme un poquito importante.
Así, justo así deberías escribir siempre... ¡caramba! qué estilo...
ResponderBorrarDesde ahora me declaro tu fan #1.
Sigue así...