La diez de diez formas de ver la misma cosa

Con el aire podrido en los pulmones, intoxicado de añoranzas y cabizbajo por la lluvia ininterrumpida, avanzaba a grandes zancadas junto al incondicional mequetrefe de incontables andadas y serias metidas de pata.

Avanzaba y avanzaba, el reloj no interrumpía su caminar. Tampoco los charcos y los semáforos me impedían avanzar. Llegué al torniquete, la miré, me miró, cruce los dedos y susurré una maldición. Segundos que fueron horas y horas que lanzarían maldiciones durante muchos días después. Mequetrefe sonriente, almendrita triunfante, despampanante e inteligente, asesina.

Mequetrefe sonriente, chambón. Estúpido yo con la espada guardada y los caminos del azar en la misma tramposa situación. Soy inestable.

Dejé la bebida hace mucho tiempo atrás, pero ahora caería bien un whisky.

1 comentario:

  1. La diez de diez formas de ver la misma cosa.
    Epilogo
    Tras de leer las diez de diez formas se reencuentran aunque sea entre líneas. Ella recuerda, re-crea y continua la escena del otro lado del monitor.
    Qué bien hace recordarte.

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