Deambulo por la calle: cualquier calle, avenida, boulevard, andador, cualquier cosa, finalmente todas sirven para lo mismo: vagabundear, aplanarlas, dejar minutos valiosos de la existencia escaparse entre el bullicio y la gente ignota; sin embargo sé que algún rostro familiar forzosamente cruzará mi camino, que los sitios que bien guardados están en la memoria siempre salen a flote cuando son requeridos, que las anécdotas que sufrieron de mi lamentable presencia estarán repitiéndose enternamente, infinitas, mientras la relación espacio-tiempo gobierne nuestros destinos.
Asimismo, los besos que dimos eternamente los daremos, las palabras que dijimos estarán repitiéndose en la misma sintonía, en el mismo tenor, la misma energía, angustia, desesperación, emotividad o lo que sea, contra la misma indigna persona que tuvo el desafío de estar allí, escucharlas y no salir huyendo... o probablemente, algunas otras más inteligentes huirán durante todo lo que dure la eternidad lejos de nosotros, rechazando cada sílaba que pronunciemos, cada murmullo, cada grito, cada sentimiento.
En el silencio todo es oro. Es la cabalidad llevada al extremo, las emociones intensamente dentro de nosotros explotan y recorren a la velocidad de la sangre cada milimetro de epidermis nuestra, la auscultan y la pulverizan para que al pronunciar la primer palabra todo quede relegado, olvidado, pero la cicatriz que no supimos de donde surgió permanecerá siempre allí, en el centro del cuerpo, en el profundo amanecer de nuestros días... la primavera vendrá nuevamente a presentarse en otro nivel de la espiral, volveremos a escuchar las mismas expresiones y los mismos chistes tontos en otra situación, otra geometría. Tal vez con suerte tendremos alas y podremos charlar con las nubes, acaso sea sólo para escuchar que el desastre aún tiene tiempo por delante, que los pardos abriles aún lloran inconsolables a Celan y recriminan al Sena por su maldita inanimidad... el suicidio es una dolorosa necesidad.
Canto II
Mujer el mundo está amueblado por tus ojos
Se hace más alto el cielo en tu presencia
La tierra se prolonga de rosa en rosa
Y el aire se prolonga de paloma en paloma
Al irte dejas una estrella en tu sitio
Dejas caer tus luces como el barco que pasa
Mientras te sigue mi canto embrujado
Como una serpiente fiel y meláncolica
Y tú vuelves la cabeza detrás de algún astro
¿Qué combate se libra en el espacio?
Esas lanzas de luz entre planetas
Reflejo de armaduras despiadadas
¿Qué estrella sanguinaria no quiere ceder el paso?
En dónde estás triste noctámbula
Dadora de infinito
Que pasea en el bosque de los sueños
Vicente Huidobro
Altazor
(Fragmento)
Se hace más alto el cielo en tu presencia
La tierra se prolonga de rosa en rosa
Y el aire se prolonga de paloma en paloma
Al irte dejas una estrella en tu sitio
Dejas caer tus luces como el barco que pasa
Mientras te sigue mi canto embrujado
Como una serpiente fiel y meláncolica
Y tú vuelves la cabeza detrás de algún astro
¿Qué combate se libra en el espacio?
Esas lanzas de luz entre planetas
Reflejo de armaduras despiadadas
¿Qué estrella sanguinaria no quiere ceder el paso?
En dónde estás triste noctámbula
Dadora de infinito
Que pasea en el bosque de los sueños
Vicente Huidobro
Altazor
(Fragmento)
Calamidad
En un recuento de daños los posibles errores en que uno cae al no ser capaz de recodar todo tal y como fue, es decir, con la perspectiva imparcial, más que necesaria indispensable, y con la indiscutible tonalidad efusiva, ya sea de voz o de forma a la hora de narrar los hechos, son prácticamente lo que genera nuestra historia.
La historia no es la que conocemos, es la que recuerda alguien o algunos; la historia no se basa en hechos reales, es una mitificación de lo que sucedió de alguna forma, siempre será manoseada por el narrador o moldeada de acuerdo a intereses específicos.
Mas no soy ni por mucho el primero en notar esta situación ni pretendo serlo; simplemente que me genera mucha intranquilidad toda esa serie de situaciones y delicadezas en las que a diario nos encontramos y que no tomamos en cuenta. Por ejemplo, hay una frase acerca de no tropezar dos veces con la misma piedra; pues bien, ¿cuántas veces podríamos realmente evitar o hemos evitado tropezar dos veces con la misma piedra? ¿o acaso aún no hemos podido evitarlo?
Recuerdo que hace poco un borrego me decía que en situaciones del corazón, la debilidad que sentía era superior a las fuerzas destinadas a detener los embates del que alguna vez fue el ser amado. Al referirme a embates, estoy hablando de llamadas, correos electrónicos, mensajes, etc... ¿mas no es esto precisamente la manera en que nos hacemos humanos?
¿No es acaso la miseria la más humana de las calamidades?
La historia no es la que conocemos, es la que recuerda alguien o algunos; la historia no se basa en hechos reales, es una mitificación de lo que sucedió de alguna forma, siempre será manoseada por el narrador o moldeada de acuerdo a intereses específicos.
Mas no soy ni por mucho el primero en notar esta situación ni pretendo serlo; simplemente que me genera mucha intranquilidad toda esa serie de situaciones y delicadezas en las que a diario nos encontramos y que no tomamos en cuenta. Por ejemplo, hay una frase acerca de no tropezar dos veces con la misma piedra; pues bien, ¿cuántas veces podríamos realmente evitar o hemos evitado tropezar dos veces con la misma piedra? ¿o acaso aún no hemos podido evitarlo?
Recuerdo que hace poco un borrego me decía que en situaciones del corazón, la debilidad que sentía era superior a las fuerzas destinadas a detener los embates del que alguna vez fue el ser amado. Al referirme a embates, estoy hablando de llamadas, correos electrónicos, mensajes, etc... ¿mas no es esto precisamente la manera en que nos hacemos humanos?
¿No es acaso la miseria la más humana de las calamidades?
Hastío
Hastío: Vástago primero de la condición humana, la condena verdadera, el miserable complejo de no aceptar la muerte.
Conforme las opciones se van limitando, las injurias se acrecentan y los sufrimientos multiplican exponencialmente su daño. Es una condición natural aunque no por ello menos repugnante, una tromba inversa, un cubo de lágrimas hacia adentro.
¿Qué es el hastío? Un corazón tijereteado por las desbandadas de los sentimientos, resignación, audacia nula; El hastío es la cubeta donde caen todas nuestras ilusiones perdidas, los momentos desperdiciados, los besos que no dimos, los desaires que propinamos; el sigilo es su cómplice, secretamente secuestran a la novedad, la van destrozando poco a poco hasta dejarla verdaderamente hecha trizas. Continúan con la responsabilidad, con el respeto, a los cuales van perturbando hasta convertirlos en verdaderos muñecos de las circunstancias, parapetos insignificantes...
El hastío es un arma de filosas dimensiones, generador de muchos suicidios e inseparable amigo de la amargura y el fastidio. La miserable carga de saber que nuestra escopeta esta vacía y hay muchas presas que podrían ser cazadas.
El hastío es una enfermedad de nuestro tiempo y por tanto, deberíamos buscar maneras de atacarla.
Conforme las opciones se van limitando, las injurias se acrecentan y los sufrimientos multiplican exponencialmente su daño. Es una condición natural aunque no por ello menos repugnante, una tromba inversa, un cubo de lágrimas hacia adentro.
¿Qué es el hastío? Un corazón tijereteado por las desbandadas de los sentimientos, resignación, audacia nula; El hastío es la cubeta donde caen todas nuestras ilusiones perdidas, los momentos desperdiciados, los besos que no dimos, los desaires que propinamos; el sigilo es su cómplice, secretamente secuestran a la novedad, la van destrozando poco a poco hasta dejarla verdaderamente hecha trizas. Continúan con la responsabilidad, con el respeto, a los cuales van perturbando hasta convertirlos en verdaderos muñecos de las circunstancias, parapetos insignificantes...
El hastío es un arma de filosas dimensiones, generador de muchos suicidios e inseparable amigo de la amargura y el fastidio. La miserable carga de saber que nuestra escopeta esta vacía y hay muchas presas que podrían ser cazadas.
El hastío es una enfermedad de nuestro tiempo y por tanto, deberíamos buscar maneras de atacarla.
Vivir miserable
Descubrí la necesidad de ser miserable a los 13 años. Fue una mañana en que después de abrir los ojos y mirarme al espejo, con los ojos hinchados y el cabello tan desaliñado que parecía tener un nido en la cabeza, me percaté de que necesariamente tendría que estar marcado por la introspección y el aislamiento de por vida; así de simple, no tenía posibilidad de que alguna mujer volteara a verme o coqueteara conmigo, por ejemplo; tampoco existia la probabilidad de ser un chico multicitado en las conversaciones o un as en el baile o una eminencia en la música... No, nada de eso.
Así que preferí dejar de lado esas tontas aspiraciones y tratar de comprenderme, de visualizar un poco a qué diantres había llegado al mundo, si tenía una razón por la cual existir o no. Después de meditar todo eso durante cerca de 30 segundos, decidí que no había nada por lo que yo pudiera desear seguir viviendo, así que me corté debajo de las muñecas con una hoja de afeitar.
Claro está que al primer contacto con la filosa navaja me logré hacer algún rasguño, pero de inmediato la retiré: sí, no tuve valor de sumirla más para cerrar mis días de una vez por todas; al sentir el fracaso tan envolvedor en mi cuerpo, decidí buscar otras opciones y abrí el botiquín de primeros auxilios.
Allí estaba un frasco grande con muchas aspirinas, así que decidí envenenarme con ellas; me logré tomar cerca de 30 ó 40 pastillas, no lo recuerdo bien, pero sé que fueron muchas, todo eso antes de empezarme a sentir verdaderamente mareado y asqueado. Me senté un segundo en el suelo, pero literalmente un segundo, porque de inmediato me incliné hacia el baño a vomitar.
Aún recuerdo todo el tiempo que me pasé allí, guacareando, horrible, horrible.
Sin embargo, después de tan rotundo fracaso en una empresa tan común a esa edad, decidí entonces buscar mi razón de ser, que al final, me dije, algo debo tener en mi camino, porque si no, las cosas se me hubieran facilitado ¿o no?
Ahora, después de muchos años, recuerdo esa y otras muchas experiencias y entiendo perfectamente que siempre el común denominador ha sido la miseria: he aprendido a convivir con ella, a tolerarla, amarla y apreciarla, más que a mi propia existencia.
Así que preferí dejar de lado esas tontas aspiraciones y tratar de comprenderme, de visualizar un poco a qué diantres había llegado al mundo, si tenía una razón por la cual existir o no. Después de meditar todo eso durante cerca de 30 segundos, decidí que no había nada por lo que yo pudiera desear seguir viviendo, así que me corté debajo de las muñecas con una hoja de afeitar.
Claro está que al primer contacto con la filosa navaja me logré hacer algún rasguño, pero de inmediato la retiré: sí, no tuve valor de sumirla más para cerrar mis días de una vez por todas; al sentir el fracaso tan envolvedor en mi cuerpo, decidí buscar otras opciones y abrí el botiquín de primeros auxilios.
Allí estaba un frasco grande con muchas aspirinas, así que decidí envenenarme con ellas; me logré tomar cerca de 30 ó 40 pastillas, no lo recuerdo bien, pero sé que fueron muchas, todo eso antes de empezarme a sentir verdaderamente mareado y asqueado. Me senté un segundo en el suelo, pero literalmente un segundo, porque de inmediato me incliné hacia el baño a vomitar.
Aún recuerdo todo el tiempo que me pasé allí, guacareando, horrible, horrible.
Sin embargo, después de tan rotundo fracaso en una empresa tan común a esa edad, decidí entonces buscar mi razón de ser, que al final, me dije, algo debo tener en mi camino, porque si no, las cosas se me hubieran facilitado ¿o no?
Ahora, después de muchos años, recuerdo esa y otras muchas experiencias y entiendo perfectamente que siempre el común denominador ha sido la miseria: he aprendido a convivir con ella, a tolerarla, amarla y apreciarla, más que a mi propia existencia.
Mi cartera
Para tenerte conmigo, enamorada,
te he complacido en comprar
tu crema Nivea Milk para todo tu cuerpo
tu cajita de Exponjas faciales limpiadoras
y tu Esmalte nacarado para uñas
y tu Head & Shoulders 2 en 1
y tu Shampoo con Miel de Abeja y...
con toda la Belleza del Mundo me besas,
quedo boquiabierto;
repleta de números rojos
a media quincena
está mi cartera.
Martín Jimenez Serrano
te he complacido en comprar
tu crema Nivea Milk para todo tu cuerpo
tu cajita de Exponjas faciales limpiadoras
y tu Esmalte nacarado para uñas
y tu Head & Shoulders 2 en 1
y tu Shampoo con Miel de Abeja y...
con toda la Belleza del Mundo me besas,
quedo boquiabierto;
repleta de números rojos
a media quincena
está mi cartera.
Martín Jimenez Serrano
Dia dos
Hoy es el segundo día de Marzo.
Hoy hace 11 años invité por vez primera a la mujer de mi vida a salir y me dijo que no. Pero la persistencia siempre ha obtenido resultados. Es raro recordar lo que sucedió hace tanto tiempo...
Como en toda relación, ha habido grandes baches, grandes errores cometidos, cosas dichas no del todo agradables... nos hemos hecho sentir miserables el uno al otro, para después descubrir que somos los miserables perfectos, el uno para el otro.
Ya habrá más líneas que merezcan ser escritas.
Hoy hace 11 años invité por vez primera a la mujer de mi vida a salir y me dijo que no. Pero la persistencia siempre ha obtenido resultados. Es raro recordar lo que sucedió hace tanto tiempo...
Como en toda relación, ha habido grandes baches, grandes errores cometidos, cosas dichas no del todo agradables... nos hemos hecho sentir miserables el uno al otro, para después descubrir que somos los miserables perfectos, el uno para el otro.
Ya habrá más líneas que merezcan ser escritas.
Marzo
Para mí, el mes de marzo ha sido determinante en la vida.
Tuve la fortuna de hallar a mi compañera por estos días, además de que de las múltiples temporadas de miseria, no logro recordar por lo menos una en este mes. Creo que principalmente se debe a una cuestión autosugestiva, pero marzo tiene un encanto oculto que me excita de sólo imaginar que dará inicio nuevamente.
Hoy inicia Marzo.
Tuve la fortuna de hallar a mi compañera por estos días, además de que de las múltiples temporadas de miseria, no logro recordar por lo menos una en este mes. Creo que principalmente se debe a una cuestión autosugestiva, pero marzo tiene un encanto oculto que me excita de sólo imaginar que dará inicio nuevamente.
Hoy inicia Marzo.
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