Calamidad

En un recuento de daños los posibles errores en que uno cae al no ser capaz de recodar todo tal y como fue, es decir, con la perspectiva imparcial, más que necesaria indispensable, y con la indiscutible tonalidad efusiva, ya sea de voz o de forma a la hora de narrar los hechos, son prácticamente lo que genera nuestra historia.

La historia no es la que conocemos, es la que recuerda alguien o algunos; la historia no se basa en hechos reales, es una mitificación de lo que sucedió de alguna forma, siempre será manoseada por el narrador o moldeada de acuerdo a intereses específicos.

Mas no soy ni por mucho el primero en notar esta situación ni pretendo serlo; simplemente que me genera mucha intranquilidad toda esa serie de situaciones y delicadezas en las que a diario nos encontramos y que no tomamos en cuenta. Por ejemplo, hay una frase acerca de no tropezar dos veces con la misma piedra; pues bien, ¿cuántas veces podríamos realmente evitar o hemos evitado tropezar dos veces con la misma piedra? ¿o acaso aún no hemos podido evitarlo?

Recuerdo que hace poco un borrego me decía que en situaciones del corazón, la debilidad que sentía era superior a las fuerzas destinadas a detener los embates del que alguna vez fue el ser amado. Al referirme a embates, estoy hablando de llamadas, correos electrónicos, mensajes, etc... ¿mas no es esto precisamente la manera en que nos hacemos humanos?

¿No es acaso la miseria la más humana de las calamidades?

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