Regreso

Demasiado silencio. Estático en demasía, el blog miserable ha permanecido inmutable en los últimos 20 días, siendo ahora que el tiempo, después de haberse detenido, de pronto intentara recuperar de un tajo todo lo olvidado y no escrito.

Un nuevo año y con él, la desbandada de ideas y sentimientos encontrados acechan el horizonte; el rotundo y menguante cinismo de otros ayeres, ahora se convierte en una caricatura de redención, un centellante sentido de envejecimiento y cordura y no sé que diántres de madurez que se aproxima vertiginosamente.

Un año que amenaza con infinidad de altibajos: la inseguridad laboral, el climax político del próximo cambio de presidente y muchos más comicios en la república. Las publicaciones pendientes y las vanguardias agotadas. Vivir el momento histórico en que nos situamos es una situación paradójica, pero que bien vale la pena el riesgo que significa.

Vale. Que el momento sea nuestro: tengamos fuerza y convicción.


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