En algún sitio de la cima inhóspita de su hilarante adversidad, encontró las huellas de su triste pasado. Y las encontró eclécticas, talladas de una forma insegura e introvertida, autistas, mas no supo cómo admirarlas, entenderlas, descifrarlas...
Habiendo transcurrido muchas lunas, la rueda de la fortuna giró, otorgándole nuevos delirios y suspicacias. Decidió volver a la cima.
Y la encontró desierta, insólitamente hueca. Había aprendido cómo olvidar.
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