Es común alargar las insignificancias y enredarlas hasta que la pelotita se convierte en una inevitable avalancha; es común confundir nuestra estúpidez con orgullo; es común echar a perder grandes oportunidades por no tener la tolerancia y respeto hacia uno mismo suficientes.
¿Todo esto será también parte de la honrosa moral que nos domina?
¿POr qué nos hemos de tomar todo tan a pecho?
¡Demonios, que el mundo siga girando!
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