Sabia vida

Recibí varias muestras de apoyo y compañerismo cuando fui atacado por la espalda en diciembre del año pasado, recién iniciando el mes, por supuestas actividades y cosas de mala conducta, pendejadas. En fin, que como toda cosa malintencionada y mal planeada, fracasó y ahora sus tontos elucubradores pagan sus atrevimientos. De verdad me arranca una sonrisa larga de satisfacción el ver que la vida es sabia.

Pero no quiero hablar de lo weyes que pueden llegar a ser muchas personas a la hora de hacer estrategia de guerra, es más, creo que ni conocen el término. Lo importante y lo que quiero resaltar son los gestos de apoyo que te pueden brindar en tiempos o momentos difíciles los otros, los de la banda, no sé si amigos o no a tal nivel, pero definitivamente si en un ambiente, circunstancia e intención radical y opuesta. También es impresionante cómo el subconsciente reacciona ante esto y cómo además organiza en tu sistema nervioso y neuronal toda una descarga de sensaciones electricas que traducen bienestar anímico y sobretodo alegría donde antes no existía.

El humano no es más que una caja llena de emociones, eso no creo que haya nadie que en duda lo ponga, como tampoco es secreto que por ello mismo, si no es blanco, negro será el impacto de lo que percibimos, karma, algo que siempre incide en la vida pero no es forzosamente notable o visible. Lo que se siente casi nunca se ve.

Y ese karma es lo que justamente hace sabia esta vida, lamentablemente pasan muchos madrazos y descalabradas antes de que cada uno sea capaz de comprender el propio, ese es el precio, el costo del aprendizaje, nada es gratis se dice, que gran verdad.

Fin de la fiesta.

Pues el carnaval terminó y los misterios cesaron. Casualmente, la palabra del día fue justamente esa, carnaval: Es el nombre del período de tres a cinco días que, para los católicos, preceden al comienzo de la Cuaresma y, principalmente, el de la fiesta popular que se celebra en tales días, que consiste en bailes de máscaras, disfraces, comparsas y otros regocijos bulliciosos.

Algunos antropólogos han dicho que el Carnaval es una fiesta de inversión social, en la que los pobres se sienten ricos y los poderosos trabajan al servicio de los habitantes de los barrios más pobres. De acuerdo con esta tesis, la inversión social funciona como una válvula de escape que alivia tensiones sociales y permite el mantenimiento del statu quo. Esto es particularmente verdadero en el Carnaval de Río de Janeiro, donde no es raro ver un empresario o un diplomático empujando un carro alegórico, desde lo alto del cual un favelado saluda majestuosamente al público, vestido de emperador romano o de dios griego.

El origen de la fiesta se remonta por lo menos a las celebraciones orgiásticas del Imperio Romano en honor de Baco y de Saturno, conocidas respectivamente como bacanales y saturnalias, pero aquí nos limitamos al origen de la palabra Carnaval, que se sitúa en la Edad Media en Italia, principalmente en Roma, Venecia, Florencia, Turín y Nápoles.

En español, Carnaval aparece ya en el Diccionario de Nebrija, en 1495, en el cual se define "Carnaval o carnes tollendas: carnis priuium" (privación de la carne).

En cuanto al origen de la palabra, los autores coinciden en señalar la palabra italiana carnevale, que proviene del antiguo carne levare (quitar la carne) porque después del Carnaval los católicos inician el período de Cuaresma, cuarenta días durante los cuales no se come carne. Confirma este origen el sinónimo español carnestolendas¸ del latín tollere (abandonar). Actualmente ha quedado descartada la seudoetimología fundada en el otro sentido de la palabra levare (confortar, consolar) con base en la cual se había afirmado durante mucho tiempo que carnevale o carne levare significaba 'confortar al cuerpo para prepararlo para la austeridad de la Cuaresma'. Fin de la cita. La palabra del día por Ricardo Soca.

Con esta definición, la única duda que me asalta es ¿por qué no seguir con las bacanales en lugar de los bailables?

Estaría discutido que se siguiera la tradición pagana y hubiera luchas de cuerpo a cuerpo de un chingo contra un putamadral (¿si entienden el doble sentido, no?)

Vean la nota clásica, siempre acaban las fiestas igual, llenas de basura y crudos y cosas así, aunque esta vez con saldo blanco. Si quieren ver la galería completa, pueden verla acá


Aún no.

Pues no, no me he atrevido a pararme en el bendito carnaval. Siento repulsión a envolverme en esa atmósfera festiva, situación que no comparto aunque tampoco desapruebo, es más bien una cuestión de resistencia al cambio, aferración mía a permanecer ajeno, fobia a terminar alienado, inconsciente.

También me siento muy molesto conmigo mismo porque he abierto demasiado mi cercanía con algunas personas; no debería dejar que se acerquen tanto, menos aún que piensen que los aprecio o que me importan algo, que lleguen a imaginar que haría algo por ellos. Tal vez les desee buena suerte, pero no más.

Lo cierto es que mi forma honestamente es incierta, a los demás les cuesta trabajo entender mis maneras, mis comportamientos o maneras de razonar, como una liebre inquieta el enigma que provoco a mi alrededor siempre termina dejando estelas de duda o llamadas de atención, una corriente febril de preguntas y cuestionamientos que a veces me da mucha hueva responder.

En fin, que sigo pensando si me atreveré o no a asistir al dichoso carnaval. Tal vez termine mirando por TV algún programa al respecto y así evite la integración inconsciente, el roce inevitable, el intercambio ocasional pero asegurado de algún saludo, pregunta o sonrisa... La inquieta recriminación retumbando en mi cabeza todo el tiempo.

Carnaval

En el previo al arranque del carnaval local, todo en la ciudad es fiesta y color, alegría y mucho sabor, ya saben, guapachoso el aire se respira y la neta es que no entiendo, ¿cómo pueden pensar en hacer esto? Sé que es toda una tradición de muchos años, que el carnaval en muchos ciudades e incluso países es la mayor razón festiva, que los habitantes y los turistas se preparan con amor y fervor para vivirlo, para disfrutarlo.

Sin embargo pregunto, pido que me den testimonios, que me cuenten de qué se trata, cómo se vive, cuál es el mejor día, la temática, cómo disfrutarlo mejor, pero todo es tan decepcionante, tan, tan, tan burdo, zozo. Por ejemplo, llevarse hieleras llenas de cerveza, echar desmadre que en realidad es ver chavas y gritarles piropos o mamadas así, gritar, seguir chupando y bailar y seguir chupando y así durante siete días. Es todo, una enorme borrachera, derrame de dinero que no tienen para que los inversionistas se inflen un poco más a raíz del pueblo, que seguirá jodido...

Pero también creo que muchos lo viven con cierta ilusión, como que es algo que verdaderamente esperan y ansían, seguramente por el inicio de las pascuas o algo así, no sé, lo investigaré.

Ayer inició el carnaval, ya les platicaré mi experiencia, esta es mi primera vez.
Resulta meditador hallarse en el centro de un huracán y no percibirlo; es el juego interminable de vivir a un ritmo inconsciente y que la vida se escape a cientos de cosasquepudieronser por segundo. Ahora en el exilio he confirmado que la razón de la existencia nunca es tal, nunca se llega a concebirla fijamente, inamovible, no es posible detenerla, obtenerla. Es igual de pomposo imaginar que la razón de vivir está a nuestro alcance, humanos tan débiles, tan idealistas, tan soberbios, tan... humanos.

En el universo de gente con que hablo y convivo día con día, me sorprende encontrar muchas reacciones y sentimientos, formas de razonar tan diferentes, pero en un sentido arcaico, es como fuera de la realidad a la que estaba acostumbrado, allá en la jungla defeña con un madral de güeyes peleando de frente y poniéndote de vez en cuando en aprietos para vencerles; acá no, acá más bien se hacen a un lado, se vencen ellos mismos.

Pero es razonable, México es un país clasista, lamentable o afortunadamente, y quienes lo nieguen será porque su visión no da para más de lo que da su nariz; México tiene hondamente anclado el sistema de clases y la discriminación, el racismo, el sentido de la igualdad es una falacia, una demagogia usada por los políticos para calmar al pueblo, para venderles la idea de que "importan", de que "valen", de que "son algo"... En realidad si son algo, son los peones, los trabajadores, la mano de obra que produce lo que otros ganan. Dentro del engranaje, las clases media y baja simplemente son eso, engranes, piezas dispensables para generar más riqueza a "los inversionistas, empresarios, patrones" y dueños de nuestra infame suerte".

Pero lejos de que esta cita pretenda aflorar los sentimientos más agrios de este imbécil que teclea, la intención radica en reflexionar, entender, buscar comprender cómo puede un pueblo y sus gobernantes llegar a ser todavía más imbéciles que yo. Imaginen que llega un güey inglés. Imaginen que llega a una provincia como esta, Mérida, llena de idiotas de bajo perfil intelectual y sobretodo de inocencia resultado del anterior. Imaginen que el inglés, obvio, comienza a relacionarse con la gente de clase en la ciudad y obvio, todos le dan ¡hurras! y ¡vivas! por engalanarlos con su presencia y sus libras esterlinas. Además, imaginen que al inglesito se le ocurre una idea, una "estupenda idea", que encierra el secreto de todos sus ancestros: crear una página web con un curso de inglés (obvio, inglés británico) que para el público no cueste, que todo mundo pueda acceder a ella sin costo, y con los centenares de miles de millones de visitantes hambrientos de conocer y aprender el idioma inglés (británico, no lo pierdan de vista), vender mucha publicidad, ganar millones, hacer el negocio perfecto. Y además, vendérselo al gobierno local para que la página se vea en las escuelas y los alumnos la aprovechen, incluso que la hagan obligatoria, que le den peso, para que los alumnos la tomen en serio. SI y aparte que los negocios locales le den su dinero al inglesito para que sus libras no se le acaben y que el gobierno tire el dinero de los impuestos con el inglesito porque no puede dejar que se vaya así con las manos vacías.

En fin, no pienso darles el link de semejante estupidez porque no quiero darle un ápice de publicidad a esa madre, lo único que diré es que la página tiene un diseño de hace por lo menos 10 años, viejísima, trabajo digno de un chavo de primaria, porque los de secu igual se la saben más; lo malo, lo único verdaderamente malo en esto, es que seguro los idiotas ya existen y ya le estarán pagando publicidad y los alumnos ya estarán obligados a entrar a la página a perder su tiempo y así, una vez más, nuestro trauma de conquistados se volverá a manifestar entregándole el oro al extranjero. Bueno, seguro le dará alguna migaja al par o trío de pendencieros que agarre en la ciudad para ayudarlo, pero no más, no más.

Eso es lo verdaderamente triste del asunto. ¡BAH!

A manera de colofón sólo quisiera decirles, con toda el rostro avergonzado, que me duele profundamente que no tengamos un poquito de criterio, y lo peor, que no tengamos idea de ello.