Acerca de la nueva vida

Permanentemente distraído y con fuerzas ralas en el cuerpo, es como los días pasan en esta aventura. Creo que la imagen que tenía proyectada se adapta perfecto a lo que esperaba, una relación tiempo espacio coherente respecto al ritmo de vida, es decir, las horas son horas y no minutos dónde nada tiene forma y los espectros del tiempo muerto deambulan sobre casonas hechas de ideas que de difícil forma llegarían a cristalizarse en lo imaginado.

Incluso después de ya casi mes y medio de inobjetable adaptación, los resultados son bastante buenos y las yardas de incertidumbre descienden considerablemente. Las mejoras son medibles pero la falta de concentración y el desplome de la vitalidad y estrés necesarios son algo que sin duda afecta el desempeño.

El análisis de las situaciones también es algo que permanece incierto, si bien es correcto que esta es la finalidad también lo es que nadie dijo que fuera fácil, alardear no es necesariamente lo adecuado cuando justo es de lo que uno anda huyendo.

La vida sigue siendo un misterio, qué mejor pretexto para continuar con ella.

Idea.

Encontré la idea precisa, el sospecha interna del dulce dolo en el lugar menos esperado. Ahora que la acaricio, la cubro con mis pensamientos y la preciso, ahora que el susurro inerme de la panacea abarca mis atolondrados sentidos y el reflejo de las brujas en el techo dejan siluetas difuminadas, ahora que la miro con los ojos cerrados y las bujías han perdido su esplendor debilitado, su nimia luz; justo ahora encuentro esa idea escurridiza que tantas noches de insomnio mojado y debilidad cerebral costara.

Justo ahora que la tengo, entiendo que debo desecharla.

Qué hacer?

La hoja en blanco, atravieso el lienzo con palabras sueltas, elucubra la mente y la simbiosis comienza, atrasa el mejor instante, mejora el sentimiento, ahora sé qué debo hacer!

Fine!

Pequeña historia

Superé el tiempo. Superé el momento en que me visualice, ahora no hay nada más que hacer.

Escucharé, con simpleza. Así debo hacerlo

Amnesia en casa.

Desperté de súbito bañado en sudor, agitado a causa del sueño o de la cantidad de enervantes que supuse había en mi sangre. Descubrí pronto que no reconocía el sitio en que me encontraba y tarde algunos instantes en adaptarme a la realidad que estaba experimentando.

Me levanté de la cama y busqué mis ropas en el suelo y en los muebles de la habitación mas no hallé nada. Abrí la puerta y el pequeño corredor que se extendía frente a mis ojos me trasladó de inmediato a un sitio que desconocía por completo, estaba adornado con cuadros de diferentes personas las cuales me resultaban igualmente extrañas pero que sintonizaban perfectamente con el lugar, parecía que sólo ellas podían haber decorado (y existido) de esa manera.

Caminé un poco, había un par de mesas de servicio en el corredor y un par de pequeñas puertas con cerraduras de seguridad montadas sobre la pared; llegué donde las escaleras y recorrí con la mirada el hermoso espacio abierto que debía ser la sala principal o algo así, debido a la exquisita decoración que presumía, los muebles más bien de un estilo clásico y sobretodo se destacaba una imagen alta de un señor de piel muy blanca, bigote bien cuidado, ojos oscuros y pelo cano. No sólo era una fotografía impresionante en cuanto tamaño sino que además la pose y el carisma reflejados mostraban una fuerte personalidad enseñoreada todavía más por el ángulo en que ésta se había congelado.

Mis dudas crecían respecto al lugar donde me hallaba, pero eso se los contaré otra ocasión, pues ahora necesito encontrar mis ropas a como de lugar.

Sueño

Con la prontitud que amerita huir de las escenas más descabelladas, el goteo de mis ojos inicio su camino mejilla abajo, apenas notorio, apenas sentido. Apenas recuerdo el momento, la radiación frente al rostro, frente al bosque en medio de la nada, con el frío de la medianoche y las aves y los animales terrestres desfilando y la luna sin aparecer.

Rememoro el instante, síntoma alterado de mi cuerpo, de las sensaciones en el medio, junto al sonido engullido de forma abstracta, tragar saliva como si fuera de lo más normal, igual que los movimientos lentos y precavidos, precautorios de origen.

Reencontré a la razón casi al amanecer, ni idea de cuánto había caminado, sin saber si en círculos o en sincronía con las manecillas de la locura. Tampoco sabía que había acontecido para estar allí, en ese momento, bajo las circunstancias que fueran. Y ello desató todo el llanto.

No sé más.

La riqueza

Cierto es que la importancia de liberarse de estigmas puede ser difícil pero no imposible. Tan cierto lo es también que la montaña nunca irá a alguien y que ese alguien siempre tendrá que ir hacia la montaña, tal vez Mahoma lo considero en un inicio, pero no lo dejó claro del todo. Y lo más cierto es que no sé si debe pedir más vacaciones o lo mejor será regresar cuanto antes a trabajar.

Lo cierto es que no hallo la riqueza en las palabras como solía hacerlo.

La hora

El momento ha llegado. A las 4 de la tarde de hoy en el Palacio de Minería, en el Auditorio 2 se hará la presentación de la colección de Poesía de la editorial Estigia dentro de la cual el libro "Cantos para Eliluna" hará presencia.

No sé si esto sea bueno o malo o lo que sea, pero a entrarle al toro por los cuernos. Si pueden, hagan algo productivo y auséntense de este evento.

Duda

El contacto es inevitable, ¿qué hacer entonces al respecto? ¿cerrar los ojos y morderme los labios?

De tormentas y generaciones

Razonablemente podría decir que toda tormenta viene acompañada de una siempre relativa o aparente calma; los juegos y los sueños son sólo gérmenes dentro de una sofisticada red de sofismas que se enreda a cada segundo con el simple fin de que podamos respirar.

La cuestión sociable merece punto y aparte: conforme los tiempos de cada generación se agotan la siguiente externa mayor indice de torpeza o agudeza, según los puntos de donde se mire, pero la constante es que difícilmente la convivencia de un grupo generacional de hasta tres niveles se realice. Y pues dentro de esto se aplica el dicho de que todo pasado fue mejor, siempre desde la perspectiva del más viejo. También considerando el círculo social donde el individuo queda atrapado, ya que no siempre es la que le conviene o le hubiera gustado tener.

Anótenme una divagación más a la lista.

What?

Trato de escribir algo para los miserables seguidores, para los tontos e insulsos, para aliviar el peso del silencio, para recobrar un poco de forma, para soslayar el inmediato rocío de la ausencia, para sentirme fuerte de algún modo, es lo único que sé hacer, es la forma en que debería desconectarme de la sinergia insostenible que abarca mis preocupaciones laborales, es el método de escape, lo sé, lo conozco, dentro de la inefable ausencia de lógica existe ese pero tremendo, ... pero no puedo.

Escribir es una responsabilidad fuerte, no puedo por ahora con ella.