Sueño

Con la prontitud que amerita huir de las escenas más descabelladas, el goteo de mis ojos inicio su camino mejilla abajo, apenas notorio, apenas sentido. Apenas recuerdo el momento, la radiación frente al rostro, frente al bosque en medio de la nada, con el frío de la medianoche y las aves y los animales terrestres desfilando y la luna sin aparecer.

Rememoro el instante, síntoma alterado de mi cuerpo, de las sensaciones en el medio, junto al sonido engullido de forma abstracta, tragar saliva como si fuera de lo más normal, igual que los movimientos lentos y precavidos, precautorios de origen.

Reencontré a la razón casi al amanecer, ni idea de cuánto había caminado, sin saber si en círculos o en sincronía con las manecillas de la locura. Tampoco sabía que había acontecido para estar allí, en ese momento, bajo las circunstancias que fueran. Y ello desató todo el llanto.

No sé más.

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