Depre

A veces me resulta insoportable darme cuenta de lo liviano de la existencia, de lo intrascendente, de lo frágil, de lo infame... Pero ¿es de verdad importante tomarse esto tan a pecho? ¿sería mejor vivir a la ligera y dejarse de solemnidades estúpidas, porque la vida es una y hay que vivirla?

He tomado muchas cosas a pecho abierto; he vivido muchas veces a la ligera y he sido vale madres a todo pulmón... he sangrado por ver morir un insecto y he permanecido impávido ante la desgracia del vecino o del compañero cercano. He visto incendiarse la noche en plenilunios y hogueras paganas en busca de placeres extremos, rituales de viejas hordas en plena ascendencia y resurrección. He callado ante la injusticia y la blasfemia; he sido parte de ellas; he abandonado mis valores por un pedazo de humo y un minuto de absurdo deleite innecesario; he sido vacuo e inconmensurablemente desgraciado y egoísta, ególatra malparido. Pero he aprendido a llorar por lo que mi maltratada conciencia considera que vale la pena llorar; he aprendido a mantener a flote mi sensibilidad innata, a no dejar que se diluya el sentido poético que transformó mi vida;

He permanecido en lo más profundo intacto, no ha habido nada que me toque lo suficiente, nada que me provoque realmente a mejorar o cambiar el modo en que vivo, en que me comporto o me dirijo a los demás, a ser distinto, a cambiar lo que pudiera estar mal y que además yo sé que está mal; no ha habido nada que me genere la mínima intención de hacerlo: y eso es lo que me mantiene deprimido y sumido en la miseria todo el tiempo.


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