El cine como escuela

La referencia es una vida inminentemente promiscua; olvidarse de la monogamia, del antifaz que le impide al instinto liberarse. Tal vez se pecaría de livianos y de poco éticos, en concreto, ¿por qué se empeñaran los directores y los escritores de cine en hacernos creer que la vida es lo que no es?

Tal vez en un mundo ideal todo tendría que darse así como ellos lo plasman; tal vez, tal vez, tal vez... una idea que redunda en situaciones incomprensibles, en algo que en apariencia es natural pero que no lo es. Estamos marcados por modelos de acción indiferentes al placer; somos una sociedad que no está preparada para tanta libertad.

¿Quién pensaría que el cine, entre otras cosas, abriría la escuela de la liberación sexual, entre otras cosas?





Miseria por la distancia

Reconozco que mi verdadero problema no es el dinero, ni la fama, ni mucho menos el reconocimiento colectivo que solo acrecenta de manera irresponsable la vanidad y el ego de mis colegas; mi verdadero problema radica en que soy demasiado egoista e incluso mi serio problema con el alcohol.

Hace unos días alguien respondió que era curioso ser ese ser estúpido y atormentado por un post que publiqué y que tenía una sola intención la cual quisiera por incontables razones reservármela para otra crónica de mis prejuicios; el punto es que alguien a quién ni siquiera aludía se puso el traje, como se dice comúnmente en México y se mostró demasiado herido por mi comentario.

Aclaro: el verdadero objetivo era metafórico y lo malo es que difícilmente nos ponemos a aclarar que cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia, pero en cambio, las coincidencias se dan y cuando no aclaramos, pues dejamos la puerta abierta.

Soy más bien un hombre medio aturdido por las cosas que a todos los hombres nos sacuden: el sexo con quien nos atrae a simple vista, el desarrollo de ilusiones difíciles de alcanzar, el gusto por el futbol e incluyo el gusto por la grasa que tanto mal hace al cuerpo. Pero también incluiría a los precisos momentos de lucidez en que puedo ser el mejor de los tipos, según yo claro, y también mi gusto por las telenovelas en compañía de mi esposa.

Pero al fin y al cabo, y después de tanta diatriba, quiero decirles que solamente soy un tipo con la misma cantidad o mayor de errores que otro; que siente los mismos traumas o peores y que no por eso soy mejor o peor, simplemente soy.

Gracias a todos por visitarme. Gracias a ti A... y a Blue Berry, a la Incondicional y mi vida por conocerlas, aunque sea lejanamente.

¿Alguien tendría sexo por mero agrado o siempre debe existir esa parte sentimental que en las películas nos venden como algo natural y que en la vida real es difícil encontrar?


Tomo.

Tomo del brazo a la amnistía, la sacudo y la hago mía, la perpetro en situaciones mecánicas que seducen con su aliento la vanagloria de las etapas menos esperadas, la erotizo, la caliento en mi seno y la aplasto con poca misericordia y sin embargo la sigo mirando insensato, desprovisto de melancolía, ensimismado con la añoranza de la buena fuente con que alguna vez la recorrí de arriba a abajo.

Tomo del brazo a la estrella más preciosa, la tomo y la estrecho, conmovido, desestimando el bienestar malicioso de las metas sencillas, de la tartamudez de la floja ética, del rimbombante sedante de la corrupción, del fuego ciego en que se cocinan los grandes fraudes, los grandes males ocasionados por un ansia estúpida de poder.

Tomo del cuello mi existencia y la entrego sin pensar a tu mirada, a tu vientre lleno de vida y la minimizo, la muestro desnuda, sin miramientos para que la sometas, para que hagas de mí una basura más apestosa, un cenicero lleno de polvo insensato, una piltrafa, un hombre al fin y al cabo.

Tomo un día, un instante cualquiera, un segundo fugaz, directo a tu silueta; lo recorro lentamente, lo acaricio, lo dejo ir, lento, lento, como el agua cayendo entre mis dedos, sigilosa, perfectamente asociada a la luna en los momentos de encender un cigarrillo bajo la lluvia.

Tomo lo que queda de mí, te lo ofrezco y me doy media vuelta esperando que las mañanas sean ahora lentas, luminosas y perdidamente endemoniadas para bien de los dos.

Tengo. ¿Qué tienen ustedes?

Tengo un cuerpo lleno de emociones, un intenso momento escondido para explotar el sentimiento que nunca aún entregué; tengo un silencio, un paradigma, un secreto poema que no he escrito porque aún no llega el tiempo preciso...

Tengo un silogismo atorado que me ahoga, perturbador rodeo de circunstancias móviles entre los murmullos de las gárgolas y los cuerpos de otras latitudes que me cercan.

Tengo una ilusión encendida 24 x 24 y una resignación bárbara que trasciende incluso a los más pérfidos ocultamientos de nuestras sombras... Tengo una resolución que no he demostrado y tengo, sobre todo, una creciente necesidad de permanecer contigo, incauto, pernoctando en tu silueta, en tu primer aliento, en el sigilo innato de dos tierras que se acercan y se reconocen como una misma: un verdadero mestizo se acrecenta dentro de mí.

Tengo, lo podrán ver, un misterio en mis entrañas, un viento salvaje que me toca, que me perfora en los poros y desencadena el terror, una imagen discreta de un beso atrofiado donde la vida comienza e inserta pérfida el mestizaje... salvaje es el viento, recóndito aliento de mesiánica profandad; bésame, torrente de fuego, copa de ámbar, aliento de titanes.

Estoy exhausto, tengo un largo sendero por andar donde la vida apenas termina...