Trilogía del absurdo

***
1

Perdí la brújula conforme la tormenta se aproximaba.
No podía pedirle nadie a nada porque soy nihilista.
No podía, no puedo aceptar ayuda porque ignoro qué deseo.

¿Podría ser que la vida amara lo mismo que la muerte matase?
No lo sé. Conforme el cielo se amagó, cerré los ojos muertos de por sí;
en el colmo miré por detrás y encontré el rostro espantado de la luna de marzo.

Amante amada en el fuego.
Poema solo por cumplir. Homología.

Inexistente grafía en el centro de mi tronco; la mejor parte del viaje.
En el fondo del centro de la mujer más grandemente hermosa.
¿Cuánto más?

***
2

Todo debe ser así. Porque entonces el cerebro rebobina y las cuerdas aliento toman.
¡Qué desfile tan idiota! Pero hay cobras y leopardos, ¿sabes a qué me refiero?

Antídoto. Acertijo simple pero complicado tal puerta cerrada pero abierta.

Desfile. Hambre de calor, estupidez por mandato.

¿Cómo describir el asombro del instinto en una sociedad mitigadora del instinto por asombro?
Muerte hambrienta a Lennon.
El destino muere a cada segundo con el que lo vive; la vida es aquí y ahora:
¡Pero se vuelve tan difícil!
Lo mejor es tener siempre armas mortíferas a la mano
Lloraremos con la desilusión de amar sin sentir ni puta cosa
pero cederemos porque el instinto es destino
y el destino es desafío del instinto. Controversia, verdad de dios.

¿Alguien habrá que comprenda algo maldita sea la puta cosa por dios, el diablo y Fulanito?

***
3

No creo poder más con la vida, ¡qué poca madre!
No lo creo porque ni siquiera la diseñé yo.
Soy inferior, debo aceptarlo. Aceptaré que no soy nada y pues lo que caiga es bueno.
Soy torpe y tonto y erróneo en mi mismo... Soy nada por mí y menos por ti.
Afronto el frío sin cobija y trabajo como cerdo por dinero y por jornada.

Se siente bien ojete vivir con el desprecio de los demás.
Enfrentas tus propios dolores y sueños revueltos en coches y peleas perdidas:
me enternecen los huesos y lástima que me veas así.

Soy buena persona: Los culeros que roban nunca trabajan.

Yo lo he hecho toda mi vida. Porque no me importa haber nacido despreciado.
Porque el amor a la vida no se enseña. Se desarrolla.
Porque el amor a la familia apesta. Importa el amor a sí.

Porque el fuego se apaga con miados y el hambre con papel.
Porque el dogma es morir al dormir para poder vivir.

Olvidando el silencio se encuentra la palabra. Pero...

El silencio es traductor de pensamientos en palabras.
Largo silencio torpes palabras para enunciar ideas y conjuntar creaciones.

Moriremos sin aportar nada solo si somos tan pobres para no ofrecer cosa alguna.

Cambiamos el esquema. Moriremos por él y con su muerte moriremos nosotros también.
¿Por qué tendría alguien que tirar su mejor carta en un juego perfecto?
Ojo: la vida es pocker crudo y el juego del amor siempre enreda instinto cruel.
Nadie nos necesita. El baño está libre.

Muestras un poco más concretas.

Fácil caminar entre los ruedos citadinos. Avanzar por espirales cada vez amplias lleva consigo un cansancio natural pero extraordinario. Puedo sentir el golpeteo del cambio, el acelerador forzando a fondo... la sangre en ebullición. Cadáver enloquecido.

En el misterio del ente descubierto, es fácil confundirse, perder ante la mínima distracción. El congelado suizo abrirá para entonces con lujo en los detalles.

La velocidad consume combustible, exige más recursos; pero abarca lados oscuros y embiste por la espalda. También colocaría sensores terribles pero confiables.

Ojos sin brillo. Agregaré que los recuerdos principian con la muerte de cada uno.

La estrella no se moverá. Tampoco alcanzará niveles tensos pasadizos. Alcanzar el misterio, destruirlo palabra con palabra... Momificar el aire y guardar su aroma para el más allá.

Spiralidocoo acostumbrado.

Camino rojo

Camino rojo. La inercia de la emancipación prolonga la astucia; provoca torneos de lunas abiertas y pláticas sobre la miseria.

Los costos de la noche son abiertos. Menguante la portería del cuerpo entre la lozanía del viento y los acurrucados cuerpos desnudos, humedecidos por el contacto.

La sirena viento en popa, los cabellos redondos.
La ejecutante mariposa y los altos vuelos alcanzados.

Camino rojo. Cuerpos enrojecidos por la marea de las caricias; vuelvo a decir que me parece extraño recurrir a somnolientas frases para describir mi desánimo.
Vuelve a ocurrir que muera la gloria de los enamorados en busca de crisoles y frenesí.

Gotas de cuero en la garganta. Abismo impresionante dentro de la piel.

En más de una ocasión, los cuerpos vibrando avanzaban en busca de rapiñas y coloridos frutos de silvestre nacimiento. Los cuerpos alimentados recurrieron al mar y la costa para refrescarse.
Los cuerpos hallaron especies desconocidas, emocionantes miradas se gestaban a cada instante y su placer se veía corto en comparación. Entendían su pequeñez.

Comieron y luego se comieron. Abrupto el momento de separación; al mojarse un ave sobre los días escupió semanas y luego meses. Algún día volverás, gritaba ella y recurría siempre al ave en busca de más.

Recurso tácito para enamorarse de un sentido inerme al sufrimiento humano.