Permanentemente distraído y con fuerzas ralas en el cuerpo, es como los días pasan en esta aventura. Creo que la imagen que tenía proyectada se adapta perfecto a lo que esperaba, una relación tiempo espacio coherente respecto al ritmo de vida, es decir, las horas son horas y no minutos dónde nada tiene forma y los espectros del tiempo muerto deambulan sobre casonas hechas de ideas que de difícil forma llegarían a cristalizarse en lo imaginado.
Incluso después de ya casi mes y medio de inobjetable adaptación, los resultados son bastante buenos y las yardas de incertidumbre descienden considerablemente. Las mejoras son medibles pero la falta de concentración y el desplome de la vitalidad y estrés necesarios son algo que sin duda afecta el desempeño.
El análisis de las situaciones también es algo que permanece incierto, si bien es correcto que esta es la finalidad también lo es que nadie dijo que fuera fácil, alardear no es necesariamente lo adecuado cuando justo es de lo que uno anda huyendo.
La vida sigue siendo un misterio, qué mejor pretexto para continuar con ella.
Idea.
Encontré la idea precisa, el sospecha interna del dulce dolo en el lugar menos esperado. Ahora que la acaricio, la cubro con mis pensamientos y la preciso, ahora que el susurro inerme de la panacea abarca mis atolondrados sentidos y el reflejo de las brujas en el techo dejan siluetas difuminadas, ahora que la miro con los ojos cerrados y las bujías han perdido su esplendor debilitado, su nimia luz; justo ahora encuentro esa idea escurridiza que tantas noches de insomnio mojado y debilidad cerebral costara.
Justo ahora que la tengo, entiendo que debo desecharla.
Justo ahora que la tengo, entiendo que debo desecharla.
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