Depre

A veces me resulta insoportable darme cuenta de lo liviano de la existencia, de lo intrascendente, de lo frágil, de lo infame... Pero ¿es de verdad importante tomarse esto tan a pecho? ¿sería mejor vivir a la ligera y dejarse de solemnidades estúpidas, porque la vida es una y hay que vivirla?

He tomado muchas cosas a pecho abierto; he vivido muchas veces a la ligera y he sido vale madres a todo pulmón... he sangrado por ver morir un insecto y he permanecido impávido ante la desgracia del vecino o del compañero cercano. He visto incendiarse la noche en plenilunios y hogueras paganas en busca de placeres extremos, rituales de viejas hordas en plena ascendencia y resurrección. He callado ante la injusticia y la blasfemia; he sido parte de ellas; he abandonado mis valores por un pedazo de humo y un minuto de absurdo deleite innecesario; he sido vacuo e inconmensurablemente desgraciado y egoísta, ególatra malparido. Pero he aprendido a llorar por lo que mi maltratada conciencia considera que vale la pena llorar; he aprendido a mantener a flote mi sensibilidad innata, a no dejar que se diluya el sentido poético que transformó mi vida;

He permanecido en lo más profundo intacto, no ha habido nada que me toque lo suficiente, nada que me provoque realmente a mejorar o cambiar el modo en que vivo, en que me comporto o me dirijo a los demás, a ser distinto, a cambiar lo que pudiera estar mal y que además yo sé que está mal; no ha habido nada que me genere la mínima intención de hacerlo: y eso es lo que me mantiene deprimido y sumido en la miseria todo el tiempo.


Ecuación

Mantengo en calor constante la anticipación a los desastres, pero no siempre me anticipo; me agrada permanecer ingrávido ante la posibilidad de alguna relativa sorpresa de lo que presentí, pero regularmente nunca se logra el asombro, mi intuición ha llegado al grado capaz de alta efectividad.

Y en la misma tonalidad, creo que conforme los años me hacen su presa, mientras me devoran lentamente para su regocijo y mayor alegría, la capacidad de esta intuición fricciona la realidad con la posibilidad mágica de ser más irreal, más de fantasía; la lógica subversiva que me domina y me ha provocado tantos alegres momentos de intensidad desbordada, genera una particular destrucción de los enlaces sociales que tengo.

¿Por qué las personas no soportan escuchar las cosas tal cual son? Es impresionante la capacidad humana para volverse de seda, para hacer un terremoto de algo que simplemente es un comentario espóntaneo como decir que alguien está engordando o que no se le puede prestar atención en ese preciso instante... ¡y además ellos son los indignados!

La ecuación que se me ocurre es simple: a mayor libertad de opinión y de palabras, mayor posibilidad de irritabilidad pueril; a mayor solemnidad mayor delicadeza estúpida; a menor sutilidad mayor indignación, etcétera, etcétera.

¡Y lo ¿increíble? es que las personas sienten una súbita agresión por esta peculiaridad! ¿Para que diantres sirven las "buenas maneras"?

Sueño guajiro

En el momento de la desición siempre se presentan las vertientes, los caminos divididos, bífidos, hiperenlazados a tu destino; cada desición toma cientos de situaciones a su paso, unas viven, otras se van a universos paralelos, esperando ser tomadas en otras geometrías, en diferentes cuadros en perspectiva de una misma vida, de una misma condición.

En el momento de la desición, el común de los humanos toma la posición impulsiva, irracional, el tema es: ¿qué distingue al humano del resto del reino animal? El lenguaje, la capacidad de raciocinio, la toma de desiciones, etc... ¿entonces por qué no actúa de esa forma? ¿Por qué resulta tan difícil mantener una conversación amena, de entendimiento entre los participantes, del tema que sea, de la situación que sea?

¿Será imposible que los humanos logren algún día utilizar su naturaleza de manera cotidiana, que hagan valer su condición de superioridad ante el resto de los animales? ¿O es que nunca se podrán separar de sus orígenes?

Mucho tiempo pensando en la necesidad del instinto, en lo necesario del barbarismo, en la miserable posición de imponer reglas sociales, de necesitar dioses y moral, de construir sociedades cada vez más ineficientes, sofocadas por la necesidad de un poder innecesario, irresponsable, ¿de qué les sirve el poder a los gobernantes fuera de este mundo? ¿Para qué tantos muertos en guerras que no son de ellos? ¿Para qué escribir lo que todos sabemos pero que cuesta tanto trabajo realizar?

Y se escribe que la poesía y que la música y que el arte y que la divinidad... ¿para qué le sirve la poesía a una raza humana podrida en la sangre por el consumismo actual y la miseria personal impuesta de nacimiento?

Y de qué sirve la música y el teatro y las bellas artes si dos vecinos no se pueden poner de acuerdo en como cortar el césped o peor aún, si la convivencia en un edificio de apartamentos es prácticamente imposible...

Probablemente suena pesimista, negro, amargo; probablemente suena a lo mismo que siempre se dice; probablemente alguien sienta curiosidad e intente cambiar algo su actitud, su intolerancia, su calidad humana, su cultura actual podrida, su costumbre de comprar piratería, de sobornar al policía, de estacionarse en lugares prohibidos, de transar cuando ve la oportunidad, de ser lo que actualmente es...

Probablemente este post tenga alguna repercusión en alguien. Y de ser así, me daré por satisfecho.