Alivio. Prisión que inunda el temple luminoso, prisión que reverdece entre piraguas domingueras, entre raudales de alondras, en grupitos de sirenas muertas.
La prisión que inunda la escalera, hueca y distante entre la gloria y la miserable enmienda.
La escalera vidriosa que arremete en la arboleda, desgaja en témpanos de ayuno la poca solvencia de la tierra; descarna el silogismo, amorfo temple sin destino.
La vida en una escalera, caracol de sensaciones, humeante arma desplegada en el horizonte, en nuestra frente, símbolo de naturaleza plasmado solo al vernos nacer.
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