La Nelly

Era muy bruja por entonces. Tenía como quince o dieciséis años y entre mis grandes actividades de tiempo libre estaban, a la de a huevo, ver películas porno y chaquetearme la macana: por todo se me paraba y ahí iba yo, corriendo al pinche baño a complacerme sanamente, jeje.



Y fue por ese entonces que conocí al Junior. Ese wey era el clásico que se pasaba el tiempo rondando por las calles a todas horas, agandallando, sólo o con su banda, ese wey no se abría, nel, cero, taloneaba por igual, a todo mundo, siempre, siempre; pero lo que a mí me comenzó a intrigar de ese wey era que seguido andaba paseándose con dos tres rucas chidas, como presumiéndolas, y yo decía, "chale, cómo le hará ese cabrón pa' traer a esas viejas"; o sea, si me sacaba de onda, porque así que dijeras, no mames, qué carita estaba ese wey, pues nel, la neta no creo, pero pu's quién sabe, igual a las viejas les latía.



El Mañas era el que le hablaba de nosotros, nomás de "qué onda" y ya, muy leve; y lo que sea de cada quién, se veía que con sus compas era chido.



Un día que estábamos en la esquina cheleando llegó ese wey a querer agandallar, pero el Mañas alivianó el pedo, sí le tuvimos que invitar una chela para calmar la bronca, pero al final quedamos chido, desde ahí ya nos saludaba a todos, igual, nomás de "qué onda" y ya, pero a mi me seguía creciendo la espinita: ¿cómo le hacía ese recabrón?



Después fue que pasó la fiesta de la Chabela. Aquella vez, ya andaba yo con dos tres chelas encima y la neta, aunque tenía presente que iban a estar los de los "BUK" (o sea, los de la banda del Junior), yo andaba tranquilo porque sólo ibamos a echarnos unos alcoholes y ya, leve. Pero nos picamos y comenzamos a bailar con unas viejas que llevó el Albures; y ahí me ven, danzando chido, porque la neta con las chelas y las rolas que se estaban reventando los del sonido, pues si me prendí chingón.



De pronto que volteo y ¡madres! que la veo: la neta pinche vieja me dejo bien pendejo desde que la ví, creo que hasta la peda se me bajo. Ella estaba parlando con la Lluvia, una vieja que iba en la escuela conmigo y pu's, yo a ella, o sea a Lluvia, si le hablaba chido, bueno, no así chido chido, pero sí más o menos. Y que me lanzo de pinche perro, y es que me dije, a huevo, esa es la chida (la otra chava, no Lluvia), tengo que ir a ver que pedo, chanzón y se arma algo: total, ¿qué se podía perder?



Y sí, la Lluvia se portó chido y me presentó a la Nelly, pero chale, la neta yo ya estaba como en otro pedo, no sé, estaba bien wey viéndola, su cara bien pintadita, su pelo esponjado con fleco de tubo y todo, los ojos delineados de negro, bien marcados, machín, los labios rojos, rojos. Su chamarra de piel medio guanga y unas mallas rosas o algo así, bien apretadas; se veía rica, lo que sea de cada quién: tenía unas pinches nalguitas, paraditas, paraditas... y la neta, de cara estaba rebien y no era mamona, nel, o sea, no se creía ni nada, era chida pues la pinche vieja.



Ya no me acuerdo muy bien como estuvo la finanza, el chiste es que de pronto se me salió decirle que me latía un resto y que no iba a descansar hasta conquistarla, así en caliente le canté la sopa completa, pero no sé si lo dije o muy fuerte o alguien pasó por ahí en ese momento o quién sabe qué chingados pasó, el chiste es que de pronto que llega el Albures y qué me dice que ya le llegara porque el Junior me andaba buscando para darme unos cates por perrearle a la novia. Y la Nelly enfrente, o sea, no me podía abrir ¿estás de acuerdo?, porque si no era sentenciarme a perderla por siempre, y chance hasta me madreaban de todos modos. Entonces le dije al Albures que nel, que ni estaba perreando ni nada, y qué si ese wey quería pues nos dabamos en la madre, total.



Pero en eso, ¡madres!, que siento un chingadazo en mi ojo, y entonces si dije, "ay wey, va en serio" y ya que le digo, "¿qué tranza? aguanta, aguanta, ¿cuál es el pedo? no mames, aguanta", pero pinche Junior que iba a aguantar ni que nada, me soltó otro mandarriazo y ya me hice bolita y el que aguantó fui yo, pero unas pinches patadas bien acomodadas.



Al final, ya que se le habían hinchado los pies, qué me dice "Y al chile no quiero ver que ni te acerques a Lluvia, porque te lo parto al doble, hijo de tu bla bla bla"... El paraiso se abrió frente a mí... ¡Su vieja es Lluvia, su vieja es Lluvia, a huevo!! Pero mi júbilo se desmadro cuando de pronto llegó el ojete del Poncharelo a gritarme: "Y al chile a la Nelly ni te le acerques porque ahora te la parto yo, ñero, ¿cómo ves?!"



Y entonces supe que la miseria me sonreía indiscriminadamente.



Armando Ortiz Valencia.

1 comentario:

  1. Hola, Armando. Por aquí visitando (primera vez). Saludos...

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