Myriam se fue. En el desconocido lecho he sumido un puñado de cosas al aire.
He desquiciado a la lora con gritos desahuciados y mullidos.
Corona redonda en la superficie. Corona que abrocha la corpulenta sombra de la niña.
Niña abierta, niña limpia, niña de acero endeble y tacones altos;
Niña con siamesca autodestrucción.
Parsimonia.
Compasión añeja en la rivera. Playa próxima.
Compasión y con carácter. Con alma de cruz fijada y corazón voluble: traicionero.
La playa desierta quedó.
La salvación se ha consumado.
Adiós a los bellos sueños. Adiós a las guerras vencibles y a los sueños palpables.
Adiós belleza, sigue en tu hondo abismo.
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