Diez días antes del ocaso. Temperamento destrozado, amarga disciplina después de la traición, frente a los cuerpos inanimados que circulan por delante y la brillante atmósfera cubierta de sangre, naturaleza enojada y un crecimiento inusitado de la imbecilidad en los círculos de todos los niveles con poder.
Preámbulo de un retiro que comienza hoy pero con caducidad incierta. Preámbulo para un cambio de piel, incierto por supuesto, con iridiscentes soluciones e ideas volando frente a mí. Preámbulo de una desgracia anunciada.
Todo el silencio es oro pero las palabras salvan vidas, no tienen ponderación alguna, ni siquiera un poco de pelusa. Las palabras son inteligencia disgregada que nos ayuda a que cada uno con su cada cual logre su propia interpretación.
Los oyentes en la radio. Los que acarician el cielo. Los que me han atropellado, los que me leen, los que me ven, los que me sienten... El espectro de la caída se aproxima.
El levantamiento de la segunda parte es más palpable cada vez.
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