A los trece años, días más o días menos, ingerí intencionalmente una cantidad importante de pastillas, DDT (insecticida) y leche buscando suicidarme. Evidentemente fallé.
Desde aquel lejano día comprendí que la única forma de mantenerme en este asqueroso planeta, rodeado de gente infame era haciéndome a la idea y encontrar la manera de sobrellevarlos. En realidad nada complicado, ¿no?
La única forma de enfrentar y escapar una muerte segura, es viviendo la vida sin límites. Todo aquel que se cree eso de "Nada con exceso, todo con medida" es un estúpido sin sesos ni pizca de identidad. Las personas que actúan así son las que deberían verdaderamente morir pronto, suicidarse (pero bien, no como yo) pero en chinga, Ip so facto, inmediatamente acaben esto de leer.
William Blake lo escribió en el glorioso volumen "Las bodas del cielo y del infierno": El camino de lo excesos conduce al palacio de la sabiduria"
Todo aquel que mediana o lejanamente me conozca sabe que toda mi existencia ha estado marcada por el exceso. Comencé a fumar a los 11 años, a beber alcohol a los 12, cannabis a los 16 y he tenido intervalos gloriosos pero olvidados de toda la clase de drogas y enervantes destructores del cuerpo humano (OJO: destruyen el cuerpo, no el espiritu) He sido tachado, mi compañía ha sido prohibida, se han burlado de mí, he estado varias (muchas) veces encarcelado, me han aplicado otras tantas la ley del hielo, y muchos, muchos etcéteras más.
De mí han dicho todas las clases de calificativos imaginables en sentido reprobatorio: que voy de lo sublime a lo ridiculo, que no hay peor compañía, que soy feo, engreído, mamón, basura, oveja negra, un don nadie, que no llegaría ni a la esquina, aplanacalles, que voy de la cima al pozo. Yo me digo que de la muerte saqué la vida: Ese es mi secreto.
Federico Nietzsche tiene una frase (por cierto, me caga que ahora haya tipos que sin tener puta idea digan "Es que soy nietzscheano", hijosdesuputamadre!!!) "Lo que no me mata me hace más fuerte"
La muerte no mata, quien mata es la vida.
He logrado separar mi mente del cuerpo y por ello puedo contaminarlo tanto como me plazca y mantener a mi mente limpia, capaz de tolerar, superar y condicionar todas las partes materiales perfectamente estables para lograr mis objetivos, mis propios objetivos. No esas pendejadas que te ponen en la escuela o en los trabajos.
Desdeñé el sistema educativo nacional porque siempre me pareció inferior a mi capacidad. Siempre he sido un ente contra la corriente, he navegado siempre cuesta arriba. He martillado. He muerto cientos de veces.
Y ahora solo quiero contarles que al final la meta es la misma: morir en definitiva pero dejar el rastro inconfundible de nuestro paso, si dicho rastro no quedase, mejor valdría no haber nacido.
Y la verdad, ¿a quién le sigue pareciendo viable ocupar espacio en nuestra mente con tonterias como la religión "y así"???
No mamen, hagan algo ya por ustedes mismos. Vivan en el exceso.
A menos que le tengan miedo al qué dirán.
A menos que quieran seguir dejando que alguien siga tomando las decisiones por ustedes.
A menos que su objetivo de vida sea morir siendo parte del tercer mundo.
A menos que quieran salvarse como no lo querría Benedetti
A menos que en el fondo, quieran seguir siendo uno más.
Julio 3
Diez días antes del ocaso. Temperamento destrozado, amarga disciplina después de la traición, frente a los cuerpos inanimados que circulan por delante y la brillante atmósfera cubierta de sangre, naturaleza enojada y un crecimiento inusitado de la imbecilidad en los círculos de todos los niveles con poder.
Preámbulo de un retiro que comienza hoy pero con caducidad incierta. Preámbulo para un cambio de piel, incierto por supuesto, con iridiscentes soluciones e ideas volando frente a mí. Preámbulo de una desgracia anunciada.
Todo el silencio es oro pero las palabras salvan vidas, no tienen ponderación alguna, ni siquiera un poco de pelusa. Las palabras son inteligencia disgregada que nos ayuda a que cada uno con su cada cual logre su propia interpretación.
Los oyentes en la radio. Los que acarician el cielo. Los que me han atropellado, los que me leen, los que me ven, los que me sienten... El espectro de la caída se aproxima.
El levantamiento de la segunda parte es más palpable cada vez.
Preámbulo de un retiro que comienza hoy pero con caducidad incierta. Preámbulo para un cambio de piel, incierto por supuesto, con iridiscentes soluciones e ideas volando frente a mí. Preámbulo de una desgracia anunciada.
Todo el silencio es oro pero las palabras salvan vidas, no tienen ponderación alguna, ni siquiera un poco de pelusa. Las palabras son inteligencia disgregada que nos ayuda a que cada uno con su cada cual logre su propia interpretación.
Los oyentes en la radio. Los que acarician el cielo. Los que me han atropellado, los que me leen, los que me ven, los que me sienten... El espectro de la caída se aproxima.
El levantamiento de la segunda parte es más palpable cada vez.
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