Decisiones

Leo líneas, leo espacios, imágenes, dolores e intrusiones en que no me reconozco. Leo la madurez de una vida y la estúpidez de otra. Leo una decadencia centrífuga dentro de la monotonía que acorraló y destruyó el noventaynueve porciento de lo que imaginé no podría ser destruído. Leo mi propia destrucción, de atrás hacia adelante, de ayer para mañana.

Leo lo que preferiría no leer, lo que no creí que impactara directamente en mi autoestima y que podría fácilmente manejar; leo mis desnudos sentimientos y mis infames ideas acerca de momentos que nunca cuajaron ni dejaron de ser lo que siempre fueron: imágenes que no sentí, sentimientos que no llegaron, momentos que no se montaron sobre mi consciencia como yo esperé... Y ahora llega el instante de la elección.

¿Deberíamos posicionarnos sobre nuestros propios intereses y siempre mantener a flote los de terceros? No lo sé; no sé si lo mejor sea pensar en los demás antes que en uno mismo: lo único qué sé, es que siento mucho haber tomado decisiones o no haber hecho lo necesario para impedir que se tomaran; cosas que hoy ya no pueden ser tan fácilmente desechas, cosas que implican más que un simple "ya no quiero".

Pronto, pronto se diluyen las mejores ideas y las mejores intenciones.

Díganme algo que me haga sentir mejor.

Poema

Recupero la memoria, incolora e incipiente, trastornada por los embates continuos de un ritmo de vida fuera de control, sin inicio ni fin, sólo el tiempo que camina y se disuelve entre las masas hambrientas, entre las estelares baratas de fin de temporada y los números rojos en el balance mensual.

Recupero la instancia que me provoca escribir, escondida entre lunas, auspiciada por un templo de redención irresistible, inconfundiblemente poético. ¿Qué es un poema? ¿Cómo se logra el poema? ¿Qué hace al poema?

Octavio Paz rindó una larga disertación al respecto en "El arco y la lira". Yo no podría extenderme tanto, apenas soy un nonato en el centro de una podrida sociedad que me extrae hasta la sombra, ¿cómo podría apenas distinguir entre un beso y la entrega total, sin amor, sin resquicios de venganza? ¿Soy tan incapaz e insolente que me podré atrever a dictar semejante definición?

Me acepto miserable y sin aspiraciones. Me acepto alegremente humano, hombre que no juega con lo divino, con lo incomprensible por superior e inalcanzable... dudo que alguien haya escrito aún un verdadero poema, un poema en toda la extensión de la imaginaria, de la divinidad inalcanzable para los hombres, tal vez en otro plano, otra geografía o dimensión seamos capaces de hacerlo, ¿pero aquí, enmedio de esta sociedad? ¿Mereceremos acaso tener la luz para darnos cuenta de nuestras limitaciones?

Un poema es la oscuridad, lo negado por nosotros mismos, es algo más allá de la comprensión de la naturaleza terrenal, algo que no he podido hallar, que no conozco...

Lloro ahora por dentro, inconteniblemente.